En un instante

Todos pensábamos que Palestina ya no podía sufrir mas, de un momento a otro el alto al fuego demostraba que había aun esperanza: Una tregua firmada cuando el mundo miraba en silencio un nuevo genocidio, como si ya no hubiésemos vivido bastantes… Un acuerdo de paz que pintaba sonrisas en las más de cien mil personas que perdieron su hogar, un instante que volvería abrir las puertas de los casi 2 millones de desplazados que salieron de Gaza, un instante que podría alivianar el dolor de los familiares de los casi 2000 muertos en 50 días de guerra. Un pacto que permitiría a Palestina pedir unos 4500 millones de dólares para la reconstrucción.

En un instante Estados Unidos, daba 200 millones de dólares… ayuda solidaria, sí, ayuda, aunque apenas horas antes permanecía en el bando identificado con Israel (…¿Y quién soy yo para criticarlo?).

En un instante cientos de años de reproche y pecado se van al traste, y qué alegría, porque el Papa Francisco, propone mirar con ¨respeto y delicadeza¨ a los homosexuales y a los divorciados. Un Pontífice que busca la actualización de las enseñanzas de la Iglesia, que abraza a personas con deformidades, que impulsa mental y físicamente a los discapacitados, que besa los pies de jóvenes prisioneros -incluida una mujer musulmana- y lanza una consulta global acerca de la familia: El Sínodo al cual ha recomendado hablar con la verdad identificándose con la familia de hoy. ¿Hubiese sido posible pensar algo así tiempo atrás? No. Tan solo, abrir la posibilidad de que la Iglesia reconozca lo que por derecho le corresponde a los homosexuales, y que luego de siglos ponga sobre la mesa la posibilidad de permitir que los divorciados puedan ser abrazados por el evangelio, ya es un cambio monumental.

En un instante, un mal descubierto en 1976 pone de cabeza al mundo, hablo del Ébola. La Organización Mundial de Salud (OMS) registra casi 5 mil muertos hasta el 14 de octubre pasado y los casos diagnosticados positivos superan los 10000. Los científicos ahora sí, concentrados en hallar una cura, porque ya sabemos que el primer mundo fue tocado por el mal, me refiero a los países desarrollados solo ahora conmocionados… en un instante.

Y en mi vida… perder para ganar, cerrar círculos, concluir etapas, cambios tan drásticos, impensados, inimaginados que me han marcado una ruta de regreso al corazón… En un instante pasó, pero de eso les contaré después. Un amor del bueno no es posible explicar en apenas un instante.

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