Crónica del curso de Ishimoto Sensei en Mallorca

Hay momentos en la vida que te marcan; hay un antes y un después de estos instantes: el primer beso, la boda, el nacimiento de un hijo… Se recuerdan, se rememoran y se cuentan de manera insistente cuando ya somos viejos y nuestra hora está más cerca. Yo tengo que añadir este curso a la lista.

Seguramente mi mujer no entendería lo que voy a escribir —por suerte no me lee— pero el Aikido ya es parte importante de mi vida, hasta el punto que ya no hay marcha atrás, salvo lesión que me impida entrenar (y ni eso, pues puedes hacer Aikido con cualquiera que te plantee un problema, una confrontación o que te quiera hacer una jugarreta en el trabajo) o algún problema familiar grave. Por lo tanto no es de extrañar que alguno de las historias vividas haciendo Aikido se deslicen en esa lista de momentos mágicos en la vida de uno.

Bien, hace apenas una semana que he vuelto del curso de Ishimoto Sensei (8º Dan) en Palma de Mallorca, y os voy a ser sincero: no es lo más impresionante que he visto (ese honor es para Anno Sensei) pero este gran Sensei es el que más impresión me ha causado. Sin duda en el Kumano Juku Dojo se guarda la esencia del Aikido de O Sensei.

Intentaré explicarme: Ishimoto sabe llegarte, conecta contigo; bromea, golpea, pide perdón cuando te alcanza… te hunde en el tatami sin contemplaciones, con potencia pero sin fuerza bruta (no puede, es muy bajito y delgado, además de tener 66 años), y no sientes en ningún momento agresividad ni animadversión. Como el mismo explicaba, se trata de vaciar la mente (MU) y centrarse tan sólo en tirar al compañero, en la técnica que vas a hacer. Es eléctrico, fulgurante y enérgico. Su lenguaje corporal, simplemente fantástico: verle hablar y gesticular ya vale lo que has pagado. Te deja descansar mientras te cuenta una anécdota vivida en primera persona con O Sensei, con lo que el ritmo del curso se hace más llevadero (he estado en algunos en los que el cansancio no te permitía disfrutar, y en éste he disfrutado como nunca).

Recuerdo que tras la explicación del concepto MU, y de la demostración del principio a base de varios Jiju Waza impresionantes, tuve mi primer momento zen: sábado al mediodía, acaba la sesión matinal y me dispongo a cumplir con el ritual del plegado de la hakama. Pero algo cambia. De repente, como en las películas americanas de deportes, dejo de oir el bullicio y los comentarios de los compañeros que me rodean, y noto que tan sólo existo yo y la hakama. Recuerdo que canturreaba algo para mis adentros, una melodía inventada —quizás recordada de una vida pasada— y que por  vez primera los pliegues me obedecían, y no tenía que esforzarme por recordar el orden de los nudos de las cintas. Creo que no volveré a plegarla tan bien en mi vida. Sucedió poco después de hacernos esta foto y de transmitirle (gracias a Fuku Sensei) un mensaje de Charly Sensei:

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También consiguió (porque sin duda, el mérito es suyo, consigue conectar la energía de todos los presentes a la suya) que un servidor, por primera vez, consiguiera acompañar luna técnica con la respiración y el sonido de forma natural. Quizás tenga que ver con MAKOTO (sinceridad): Ishimoto Sensei lo repitió varias veces, tenemos que ser sinceros, y nuestro Aikido también. Realmente me hizo sentir como un hijo o un hermano pequeño, te corrije con cariño, te anima y luego te da un consejo. También hizo hincapié en AI (unión), en acercar todos los dojos que practican Aikido, especialmente los que seguimos a O Sensei a través de Hikitsuchi Sensei. Bien, esto ya es más difícil, porque somos humanos y nuestros egos todavía son musculosos, creo que nos hace falta entrenar más.

Pero donde hay Aikido hay esperanza: si os fijáis en la siguiente foto, está Gérard Blaize y algunos de sus alumnos, de modo que puede que falte menos para que haya cierta armonía entre los grupos que siguen a Hikitsuchi en España. A mí me habría gustado que el curso hubiese tenido tanto público como el de Anno Sensei, y que hubieran venido de más sitios de España a sentir con nosotros este Budo que contagia Ishimoto. Pero por otro lado me he aprovechado y he recibido muchas más correcciones que en un curso de 100 personas.

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Polémicas aparte, también estoy muy agradecido de haber conocido a Togawa Sensei (6º Dan), que está justo a la derecha de G. Blaize, con esa sonrisa de la que hizo gala en todo momento (menudo crack). Su manejo del bokken es espeluznante, seguramente superior al del mismísimo Ishimoto. Su suburi es el más potente y relajado que he visto, se puso en un aparte con Xisco y Mateo y nos dejó a todos boquiabiertos, golpeando a otro boken con una potencia bestial (a Fuku se le cayó al suelo, no se lo esperaba), con unos gestos muy sutiles de cuello y cadera al golpear. Sin duda tenemos mucho que aprender. Togawa Sensei es tierra, roca pura, mientras que Ishimoto Sensei es fuego, y Anno Sensei, agua.

Me fui con la impresión de que a algunos de los alumnos de Diego, acostumbrados a la sutilidad de Anno Sensei, les sorprendió la contundencia de Ishimoto, el énfasis en el atemi, el puño cerrado en el iriminage, la garra de la muerte y los dedos en los ojos… a mí me dio la sensación de volver a mis principios, pues ver a Ishimoto es como ver una versión (mejorada, claro está) de Charly Sensei, mi primer maestro. Ahora entiendo de dónde salen tantas cosas que nos enseñó, realmente no se las inventó ni las deformó para su mayor gloria, como hacen otros maestros. El camino que nos mostró, tras difuminarse durante la época de su marcha a Vietnam, vuelve a verse claro y perfectamente dibujado. Además tenemos la suerte de poder enriquecerlo con ese agua que nos aporta Anno Sensei desde la distancia y con la supervisión de Diego Sensei.

Conclusión: viví un curso emocionante pero curiosamente lo sentí con calma, con naturalidad (¿tendrá también esa acepción MAKOTO?), con energía, vitalidad y cercanía. Cuando soltó la broma de que había recibido un mail de O Sensei y de Hikitsuchi Sensei desde el cielo casi nos morimos de la risa, o cuando el sábado por la mañana nos preparábamos para hacer Sho-chiku-bai no ken y dijo que nos pusiéramos casco que había bebido mucho sake; las anécdotas de O Sensei (en futuras entradas) también fueron muy buenas.

También fue muy interesante ver el examen que hizo, según él al más puro estilo Kumano Juku Dojo (yo creía que no hacían exámenes, por lo que me han contado Charly y Diego), en el que Ishimoto iba pidiendo técnicas concretas (en esta ocasión en Suwari Waza, Hanmi Handachi Waza, Tachi Waza y Ushiro Waza). Luego pidió un Jiju Waza y ver cómo hacía de uke para Togawa Sensei. Como era un examen de 4º Dan, también se le pidió al candidato que hablara sobre el Aikido.

Buenol lo dejo aquí, quizás vuelva a escribir algo más sobre el curso más adelante.

CHIN PUN (Fin en japonés)


AGRADECIMIENTOS:

Diego Sensei: no tengo palabras para agradecerle que haya traído a estos dos grandes maestros de Shingu, discípulos directos de O Sensei y de Hikitsuchi Sensei. Sin duda ha hecho un gran esfuerzo personal y no pocos sacrificios, y sería injusto no reconocerlo. Arigato Gozaimasu!

Un recuerdo y agradecimiento especial a Ricardo, me ayudó mucho con la rodilla y gracias a él pude entrenar con menos dolor. Gracias!!

También tengo que dar las gracias a Xavier, que me llevó y me recogió en el hotel, a Artur por invitarnos a cenar en su casa (lo que nos reímos con los vídeos de humor del blog) y por el rato tan agradable hablando de Aikido sin parar. Vaya, que a pesar de ir sin compañía para Mallorca, nunca me sentí solo. Gracias a todos!

 

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