Balada triste de trompeta [Balada triste de trompeta]. Álex DE LA IGLESIA. España: MOTION INVESTMENT GROUP / CANAL + ESPAÑA/ CASTAFIORE FILMS / LA FABRIQUE DE FILMS / TORNASOL FILM / TVE, 2010.
Alex De la Iglesia dirige esta película del 2010, ambientada en la guerra civil y los siguientes años del franquismo, aunque el grueso de la historia ocurre en la época de desintegración de ese régimen, que como idea de orden social sigue aún, lamentablemente, muy presente en la forma de pensar y vivir del estado español.
Es increible como el cine puede crear historia esperpénticas y al mismo tiempo conmovedoras, si bien en esta línea es que se ha movido siempre este direrctor, al tocar el tema de la guerra y la política hispana del siglo XX no deja de impresionar esta constatación. Tanto el guión como los personajes que le dan vida están plenamente imbuidos de un tono cómico patético, todo y que el contexto genreral es un drama histórico y personal, este tipo de cine, original y muy latino, hace que sea comprensible y lleno de sentido, aunque parezca que no.

Con actores geniales en sus representaciones de, más que personajes, verdaderos esqueletos humanos en permanente prosceso de putrefacción emocional, transmiten de manera espectacular sus decadencias y desechos éticos y sentimentales, productos de un país destruido por sus traiciones y violencias, todos los personajes hacen un simbolismo de un país hundido en la crisis que le provocó el fascismo de ultracatólicos, oligarcas y militares.
Es un guión que funciona muy bien en el sentido de que se presta para todo tipo de salidas extrañas y rocambolescas, basta decir que utilizar el valle de los caídos, la obra faraónica de Franco en homenaje a los suyos, para presenciar la sangrienta batalla de dos payasos sicópatas, es simplemente genial, el usos simbólico y su subversión es un ejercicio que el cine puede utilizar estupendamente y aquí hay ejemplos fantásticos de ello, esta es manera de interpretar las mentiras de una sociedad sin memoria.
Hechos como la ejecución de Carrero Blanco, el heredero de Franco, por parte de ETA también ayudan a conectar la historia con los años negros del franquismo y sus significados, aunque aquí el director concede un par de comentarios perdonavidas, propios del españolismo posfranquista que ataca a diestros y zurdos en el estado español. Pese a ello, es tan identificable, que inquieta el realismo en una argumento trepidante que sorprende hasta el final, nada predecible e igual de patético que el mundo que nos dibuja, acompañada por una estética logradísima, toda la producción aporta a este objetivo y le da una credibilidad fantástica.

En fin, una película muy entretenida y de emociones variadas, para ilustrarlos, sólo decir que las escenas dedicada a ese símbolo del franquismo, el cantante Raphael, son exquisitas, no sólo por su histrionismo, también por su contenido discursivo, se agradece para quienes hemos tenido que sufrir este tipo de personajes en nuestra dictadura personal. Por lo cuál se puede concluir indicando que probablemente sea una de las mejores películas que se realizaron en el año.