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Reflexiones sobre el actual sistema educativo basado en la calificación 17 marzo 2017

Publicado por faraon en Innovación educativa, reflexiones , trackback

Quien me iba a decir que en uno de los libros de divulgación que leo por entretenimiento y cultura general (Homo Deus) iba a encontrar la mejor argumentación para el origen del principal y gran problema del sistema educativo. Voy a entresacar solo algunas líneas, ya que está en varias páginas. Además, el sistema educativo lo pone como uno de los ejemplos y por tanto hay texto hablando de los otros ejemplos.
En cualquier caso, se esté interesado en el mundo de la educación o no, recomiendo encarecidamente la lectura del libro (de este y del anterior Sapiens).

“Animales como los lobos y los chimpancés viven en una realidad dual. Por un lado, están familiarizados con entidades objetivas externas, como árboles, rocas y ríos. Por otro, son conscientes de experiencias subjetivas internas, como miedo, alegría y deseo. Los sapiens, en cambio, viven en una realidad de tres capas.
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Todo comenzó hace unos setenta mil años, cuando la revolución cognitiva permitió a los sapiens empezar a hablar de cosas que solo existían en su imaginación.
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Antes de la invención de la escritura, los relatos estaban restringidos por la capacidad limitada del cerebro. No se podían inventar relatos excesivamente complejos que la gente fuera incapaz de recordar.
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Así, la escritura fomentó la aparición de poderosas entidades ficticias que organizaron a millones de personas y remodelaron la realidad.
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El lenguaje escrito pudo haberse concebido como un medio modesto para describir la realidad, pero gradualmente se convirtió en un medio poderoso para remodelarla.
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¿Es cierto que cuando el texto y la realidad chocan, a veces la realidad tiene que ceder el paso?
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Los sistemas educativos modernos proporcionan numerosos ejemplos más de la realidad que se postra ante los registros escritos.
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Cuando las escuelas empezaron a evaluar a la gente según calificaciones numéricas precisas, la vida de millones de estudiantes y profesores cambió drásticamente. Las calificaciones son un invento relativamente nuevo.
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Un estudiante en la época de Shakespeare se iba de Oxford con solo uno de dos resultados posibles: con un grado o sin él. Nadie pensó en dar a un estudiante una nota final de 74 y a otro, un 88.
Fueron los sistemas de educación masiva de la época industrial los que empezaron a emplear notas precisas con regularidad. Cuando tanto las fábricas como los ministerios del gobierno se hubieron acostumbrado a pensar en el lenguaje de los números, las escuelas hicieron lo propio. Empezaron a evaluar el mérito de todos los estudiantes según su calificación media, mientras que el mérito de todos los profesores y del rector se juzgaba según la calificación media total de la escuela. Cuando los burócratas adoptaron esta regla de medir, la realidad se transformó.
Originalmente, las escuelas debían centrase en ilustrar y educar a los estudiantes, y las notas eran simplemente un medio de medir el éxito. Pero, de manera totalmente natural, pronto empezaron a centrarse en conseguir calificaciones altas. Como todo niño, profesor e inspector sabe, las habilidades necesarias para obtener calificaciones elevadas en un examen no equivalen a una comprensión verdadera de la literatura, la biología o las matemáticas. Todo niño, profesor e inspector saben asimismo que si se les obliga a elegir entre las dos cosas, la mayoría de las escuelas preferirían las calificaciones.
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En la práctica, el poder de las redes de cooperación humana depende de un delicado equilibrio entre la verdad y la ficción. Si distorsionamos demasiado la realidad, ello nos debilitará y no seremos capaces de competir contra rivales más perspicaces. Por otra parte, no podemos organizar con eficacia a masas de gente sin recurrir a algunos mitos ficticios. De modo que si nos mantenemos en la pura realidad, sin mezclar en ella algo de ficción, poca gente nos seguirá.
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Lo mismo ocurre cuando el sistema educativo declara que los exámenes de acceso son el mejor método para evaluar a los estudiantes. El sistema tiene suficiente autoridad para influir en las condiciones de admisión en universidades, sectores públicos de empleo y en empresas privadas. Por lo tanto, los estudiantes invierten todos sus esfuerzos en conseguir buenas calificaciones. Los puestos más codiciados los ocupan las personas con calificaciones altas, que naturalmente apoyan el sistema que los llevó a ellos. El hecho de que el sistema educativo controle los exámenes más cruciales les confiere más poder y aumenta su influencia en universidades, departamentos gubernamentales y el mercado laboral. Si alguien objeta que: “¡El certificado del título no es más que un trozo de papel!” y se comporta en consecuencia, es poco probable que llegue muy lejos en la vida.
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Las ficciones nos permiten cooperar mejor. El precio que pagamos es que la misma ficción también determina los objetivos de nuestra cooperación. Así, podemos disponer de sistemas de cooperación muy complejos, que se emplean al servicio de objetivos e intereses ficticios. En consecuencia, puede parecer que el sistema funciona bien, pero únicamente si adoptamos los criterios del propio sistema.
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Pero la pregunta clave es si esta es la vara de medir el éxito adecuada. Un director de escuela podrá decir: “Nuestro sistema funciona. Durante los últimos cinco años, los resultados de los exámenes han mejorado en un 7,3 por ciento”. Pero, ¿es esta la mejor manera de juzgar una escuela?
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La ficción no es mala. Es vital. Sin relatos aceptados de manera generalizada sobre cosas como el dinero, los estados y las empresas, ninguna sociedad humana compleja puede funcionar.
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Pero los relatos solo son herramientas. No deberían convertirse en nuestros objetivos ni en nuestras varas de medir. Cuando olvidamos que son pura ficción, perdemos el contacto con la realidad.”

Es el momento de volver a transformar el sistema educativo y volverlo a acercar a la realidad y no al relato de ficción que nos cuentan.

Comentarios»

1. Rafa Mollà - 18 marzo, 2017

Hola Fara, molt bon article has publicat.
Són els exàmens la millor forma d’avaluar els coneixements dels alumnes? Doncs no, però depenent dels tipus d’exàmens que siguen, ens podem aproximar a un si o allunyar-nos molt? Si són exàmens que tenen en compte una valoració acurada de les diferents competències, doncs quasi podem dir que en part si, però complementada per una altra part que l’avaluarem en el dia a dia amb projectes, activitats variades, etc…
Quanta raó tens en la frase “El hecho de que el sistema educativo controle los exámenes más cruciales les confiere más poder y aumenta su influencia en universidades, departamentos gubernamentales y el mercado laboral.”
I quants més exàmens i proves “crucials” controle l’establishment millor per a ell.
Quin era o és el rerefons de la LOMQUE? Realitzar un major control sobre els exàmens, en punts estratègics, i amb un determinat tipus d’exàmens, que a la llarga permeta una selecció molt particular de l’alumnat.

Un sistema educatiu com l’actual, molt competitiu, car, on competir d’igual a i gual amb alumnat de col·legis privats dels bons, o amb universitats privades de prestigi està a l’ordre del dia, fa que l’alumnat estiga pressionat pels exàmens i les notes

Com no s’ha d’alegrar un director d’institut o escola si les notes dels exàmens han millorat ? Va en això el poder triar el camí desitjat pels seus alumnes.

Clar que és el moment d’apropar el sistema educatiu a la realitat. Però a quina realitat? A la que tu i jo voldríem que fora si. Però crec amic que la realitat que es vol mantindre o fins i tot ampliar, és ben diferent; on cada vegada prima més un curriculum farcit de notes brillants i d’universitats i centres on no tots poden estudiar.

I l’avaluació nostra, del professorat?. A vosaltres ja vos avaluen. A nosaltres? Desgraciadament només una vegada, a les oposicions. Aixina anem… (comentari políticament incorrecte, clar)

Una forta abraçada!
Rafa

*El que si que estic observant és un canvi en la forma de treballar les universitats.Ho he viscut en els meus fills en els exalumnes.
Com heu canviat de quan tu i jo estudiàvem? En quantes assignatures els alumnes s’ho juguen tot a una carta-examen? En moltes
En quantes assignatures s’ho juguen a un sol examen més uns treballs que quantitativament suposen un percentatge molt baix del global de la nota, però que quantitativament parlant d’hores de treball en són moltes?. També moltes. Va calant entre l’alumnat la idea que els treballs costen molt de fer però en la nota pesen poc. Senyal que no s’ho creu el professor, no?

2. faraon - 21 marzo, 2017

Hola Rafa. M’alegre molt de “llegir-te”. Gràcies per les teues paraules, però no són idees meues, Què més volguera! Són línies tretes de paraules de Yuval Harari en el seu llibre “Homo Deus”. I tingues en compte que és un historiador que ha estudiat els processos macro-històrics, per la qual cosa parla d’etapes de milers d’anys. Però em va portar a pensar el punt en el qual estem en el sistema educatiu. Si hem arribat ací després de milers d’anys, no anem a eixir en uns pocs. Però el que és clar és que és un sistema dissenyat per a l’era industrial i ara estem entrant en una altra era i es necessita un altre sistema educatiu.

3. faraon - 21 marzo, 2017

Hablo de sistema educativo basado en la calificación. No me quejo de la evaluación. Como ingeniero que soy, además de profesor, sé que la medida y la evaluación son claves en el ciclo de mejora continua. Y los profesores debemos evaluar nuestra labor continuamente. Y para ello debemos evaluar a los estudiantes. Lo que es artificial y no refleja la realidad del aprendizaje es una calificación numérica igual para todos que genera ránquines y que derive únicamente de exámenes.