Si la vida es una metáfora, póngame dos

Por el interés te quiero, Andrés.

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Últimamente tengo muy abandonado el blog. Voy a publicar una entrada sobre una reflexión personal que me ha venido a la cabeza.

La sociedad en general tiene una manía muy curiosa basada en la utilización de los recursos que les son disponibles según su conveniencia. Es algo muy típico que podríamos indicar para montones de objetos, a saber móviles, ropa, comida… pero sin embargo, esta conveniencia trasciende de lo puramente material, afectando también a lo personal y significando algo más grave.

Para todos es sabido que en esta sociedad puedes ser alguien durante un tiempo pero más tarde no ser nada. Es el caso, por ejemplo del deporte, en el que los deportistas dejan de ser personas para convertirse en objetos utilizados por los equipos para llevar a cabo sus planes competitivos. Ficharán a los mejores jugadores posibles para intentar aspirar a lo más alto, a ganar un campeonato, y así ganar fama y dinero, sobre todo dinero. Obviamente, a cambio de un buen contrato, los equipos intentarán que los jugadores saquen lo mejor de sí mismos, consiguiendo explotar sus virtudes y aminorar sus defectos. Durante el tiempo que sean aprovechables les darán caña, más de lo que a lo mejor debieran, sin tener en cuenta que además de deportistas a sueldo son personas y que a la mínima pueden tener un problema, también llamado lesión (la siempre temida palabra lesión) y dar por finalizada su carrera. Llegados a ese momento, si la lesión no tuviera solución, el deporte les daría la espalda y la persona podría tomar montones de caminos, desde seguir con una vida más o menos normal, con un trabajo, una familia, etc, u otros caminos menos agradables y que no voy a enumerar, pero que han pasado, siendo ejemplos Robert Swift o Allen Iverson. Además, el papel de los deportistas como moneda de cambio es algo muy típico, por ejemplo en la NBA. Los traspasos entre equipos significa que ambos se ponen de acuerdo en darse, a partir de una oferta factible, efectivos para mejorar su plantilla o quitarse margen salarial para llevar a cabo sus objetivos. Así, da igual los años o el compromiso que tenga un jugador con un club, si molesta, será traspasado, despedido o amnistiado. El ejemplo más claro de compromiso con un club y traspaso a pesar de su historia es el de Paul Pierce y Kevin Garnett (además de Jason Terry) a los Nets. Pierce ha sido, desde el 98 el jugador franquicia de los Boston Celtics y en 2007/2008 formaría un ‘Big Three’ junto al nombrado Kevin Garnett y Ray Allen (actual jugador de los Miami Heat, ganador del anillo de este año y odiado por los Celtics por su cambio de aires). Los Celtics, con sus estrellas en plena decadencia (salvo Rajon Rondo, que este año se perdió la temporada por una lesión), necesitan una reconstrucción, y por tanto, éso pasa por dejar a un lado lo personal y traspasar a los efectivos molestos. Así es el deporte, un día eres el jugador franquicia de un equipo y al día siguiente eres una pieza prescindible. Y este párrafo sería utilizable igualmente con el mundo de los negocios usando términos diferentes, en vez de entrenamiento, formación; en vez de lesión, desgracia personal y la palabra despido quedaría como lo que es.

Pero fuera del ámbito deportivo o laboral también encontramos ejemplos de este tipo. En lo personal queda demostrado que mucha gente deja de lado lo colectivo y se centra en lo particular. Ésto es mirar siempre por las necesidades propias e ir a las personas necesarias para llevar a cabo sus necesidades. Así pues, una vez cumplidas, irán a otras personas para cumplir esas necesidades que van surgiendo durante el camino, pasando de las otras y haciendo ver a esas personas que pudieron ser amigas que era una amistad falsa, pura conveniencia, simple favor. Finalmente, lo único que quedarán serán algunos recuerdos aislados y podridos por lo que finalmente ha salido a la luz. También en el amor hay casos parecidos en el que chic@se aprovecha de chic@ aparentando cierta relación sentimental en la que se hace cualquier cosa por la persona con la que se está, pero al final resulta que un@ es manipulador y otr@ víctima, por lo que el/la segund@ termina como un pañuelo usado y no reciclado y el/la primer@ huye como una rata y pone el cebo a otra persona para que pique y caiga en la misma trampa.

Yo, personalmente no entiendo a esa gente que va de flor en flor sacando polen. Deportiva y laboralmente sí lo entiendo, ya que realmente es un negocio (aunque discrepe en la forma a la que a menudo se trata a los trabajadores/deportistas), pero en lo personal, no. Soy más de quedarme con lo que tengo, mis amig@s, por lo menos aquellas personas a las que puedo llamar así, ya que significan mucho para mí y aun no necesitando de su ayuda estaré ahí para todo y sé que seré igualmente correspondido. Igualmente, si se diera el caso del segundo aspecto nombrado en el párrafo, sería de la gente que da la mano y no la suelta jamás, porque así tiene que ser y porque si llevas a una persona a un escalón superior es porque vas a saber responder a lo que te pida y ella también.

De todos modos, es un mundo convenido y no lo vamos a cambiar. La gente es como es y va a actuar según hayan aprendido o juzguen como bueno. Es obvio que, igual que yo tomo como malo ésto, otras personas pueden pensar todo lo contrario y tomarlo como forma de vida, de hecho lo han hecho, lo hacen y lo harán.

Author: hhector

Estudiante de derecho en la UA.

3 Comments

  1. Hola hector doy marin, he leido tu articulo y la verdad me parece bastante interesante, voy aportarte uun par de frases que en una ocasion use como entrenador

    En el baloncesto, como en la vida, todo esta basado en una competición. Cada ataque, cada defensa, cada vez que entras y sales al campo o cuando vas a entrenar. Compites contra el rival o contra un compañero, por una victoria o por un puesto, pero al fin y al cabo, en todo momento compites. Esto es igual que en la vida, yo suelo decirles que sean tiburones, que batallen con rabia y que luchen todo lo que puedan para lograr el objetivo, y esto es algo que muchos y muchas han conseguido y les ha ido muy bien en la vida y en el deporte.

    No obstante, siempre terminé esa charla diciendoles, que aunq se tuvieran que comportar como tiburones, no olvidaran nunca lo que eran, delfines, un grupo de gente que se divertia jugando a baloncesto y que fuera de l pista estaba unido, que disfrutaran del exito si lo conseguian pero que no olvidaran quienes eran, xk pasados los años, no se acordarian de los partidosq ue ganaron sino de lla gente con la que lo hicieron. Esto es algo que muy poca gente ha conseguido hacer en su vida y lo que considero, debe ser nuestro objetivo primordial en este deporte. No solo hay que competir, competir y competir, también hay que disfrutar lo competido y de la gente con la que lo has logrado. La mayor competición en este deporte es contra uno mismo, es la competición de no olvidar nunca quien eres y gracias a quien lo eres

    • Hola Marín, gracias por tus palabras.
      La verdad es que sí, estoy muy de acuerdo contigo, y es que siempre me ha gustado el baloncesto porque, como puede pasar en otros deportes, no sólo te ayuda a desarrollar tus facultades deportivas, sino a madurar como persona, a conocer gente y desarrollar facultades sociales e intelectuales, entre otras que no habías desarrollado anteriormente. Y es que el baloncesto te ayuda a ver que en la vida nada funciona si no es colectivamente, porque como dijo Jordan, un jugador podrá ganar partidos, pero un equipo gana campeonatos, y es en ese aspecto en el que todos deberíamos fijarnos, en hacer a nuestros compañeros mejores y que ellos, recíprocamente, hagan lo mismo contigo. Así se crean lazos y se llega a tener gran cariño, de tal forma que tengas amigos de por vida.
      Bueno, Marín, gracias por leerme. Un abrazo y suerte esta temporada. Puede que lleve las estadísticas en algunos partidos así que nos veremos ;).

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