Si la vida es una metáfora, póngame dos

La Navidad, esa fiesta tan querida y a la par odiada.

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La Navidad es una fiesta entrañable en la que se celebra año tras año el nacimiento de Cristo reuniéndose todas las familias, cantando frente al portal de Belén villancicos, comiendo manjares típicos de estas fiestas… Sí, generalmente la gente tiene algún recuerdo bonito de la Navidad aunque sea de la infancia, cuando se ignoraba todo el plantel que lleva detrás esta festividad y el fin que, desgraciadamente, ha alcanzado.

Pues sí, la Navidad se ha ido pudriendo año tras año; donde antes había una finalidad religiosa, ahora (y en años anteriores) es todo lo contrario. ¿Por qué? En primer lugar, por nuestra culpa, ya que, cuando hablamos durante el año de darnos un caprichito, solemos decir “en Navidades me compraré un móvil nuevo” o “¿cuándo te vas a comprar el vestido ese que tanto te gusta? Para Navidades”. Y claro, aprovechando el tirón vemos que la mayoría de las tiendas empiezan a poner los adornos el 2 de noviembre (el 1 no, que es Día de Todos los Santos y es fiesta), por lo que, un período que debería durar desde el 25 de diciembre (va, para irnos preparando, desde el 15) hasta el 6 de enero se convierte en dos meses de villancicos, decoraciones horteras, anuncios con cascabeles… Como dice el refrán, lo bueno si breve, dos veces bueno.
En lo referido al ambiente, también la televisión tiene culpa de que la Navidad a menudo sea tomada como repelente (y sin haberlo planeado, me ha salido un pareado). A partir del 25 de diciembre (qué va, antes, dos semanas antes) las cadenas empiezan a poner las películas más ñoñas que pueda haber, que, además, tienen casi siempre el mismo guión, una familia feliz que va a celebrar la Navidad, se encuentra un problema y al final se termina solucionando por el simple hecho de que es Navidad, y todo es posible. Luego, también esta festividad sirve como pretexto para que artistas en horas bajas saquen un especial para intentar sacar algo de provecho a un pasado glorioso.

Nacimiento

Por otro lado, el espíritu navideño, éso de ser buena persona con el prójimo y hacer buenas acciones. ¿Por qué lo cito ahora? Por la simple razón de que me parece muy hipócrita que la gente sólo en estas fiestas se ponga a donar dinero, a ser amable, saludar a los que en la vida han saludado, y ya, pasadas las Navidades, vuelta a la normalidad. <<¿Donar? Ay no, que no tengo dinero (cuando en realidad puedes)>>, <<tengo prisa, paso de aguantarle la puerta al vecino>> y <<anda, el tipo ese que no me cae nada bien, miro para otro lado>>. Por esa razón, recordad quiénes sois, no cambiéis vuestros hábitos por estar en un momento determinado, porque, si sois educados, vais a hacer lo mismo que haríais en navidades durante todo el año, o si sois maleducados, no tenéis por qué cambiar durante las fiestas, al fin y al cabo terminaréis mareando a la gente cuando les saludéis un día y al siguiente se queden con el “hola” en la boca. Eso sí, confío en que la gente puede cambiar a bien (aunque también a mal) y si cambiáis en ese sentido, felicidades, de hecho, voy a citar la canción de Whitney Houston “Greatest love of all” para decir el mensaje que lleva ímplicito: nunca es tarde para cambiar nosotros mismos (adjunto el vídeo de la cita de Patrick Bateman en American Psycho abajo).

También, las celebraciones familiares. Sin duda es algo obligado en la Navidad, yo creo que nadie podría imaginar estas fiestas sin comida de Navidad, Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo… y si me estiras, reuniones sin necesidad de que sea una de las fechas anteriores. Sin embargo, lo que a mí me parece ciertamente hipócrita es que, gente que no se ha visto en todo el año, venga la Navidad y comida al canto, representando a la familia modelo en la celebración idílica. No digo que no se haga, pero si quieres a tu familia, no sólo la verás en Navidades, te molestarás en ir a verla en otro momento.
Aquí me gustaría puntualizar el caso de esas personas que, por razones de trabajo, estudios, por residencia… viven lejos de sus familias, ya que tienen excusa, sin embargo, estar en contacto es obligado. Aquí encontramos el típico anuncio de Turrones el Almendro.

Pero todo no deben ser quejas. La Navidad, en su vertiente simple, es una fiesta bonita en la que todos los que hemos crecido con ella tenemos buenos recuerdos, además de tener una tradición en la que estamos obligados (por placer) a cumplir ciertos rituales como son, poner el árbol de Navidad, el nacimiento, demás decoración… También, aunque hayan pasado los años, recuerdo con ilusión la llegada de los Reyes Magos, y a lo mejor Papá Noël (aunque en mi casa no éramos ni somos de Papá Noël), las celebraciones de Navidad, Nochebuena, Nochevieja, Año Nuevo… hasta la cabalgata de reyes. Al fin y al cabo, la Navidad, por hortera e hipócrita que pueda llegar a ser por parte de algunos colectivos, siempre será la Navidad, una época en la que deberíamos ver a nuestros allegados felices, una época para compartir momentos especiales con ellos, una época para el recuerdo de nuestras vivencias pasadas y una celebración para disfrutar de las actuales, y las que están por llegar.

Así que, si la amáis, la odiáis, os da igual, os deseo igualmente Feliz Navidad

Enlaces:

Greatest love of all – American Psycho (en inglés)

Author: hhector

Estudiante de derecho en la UA.

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