1492: La Conquista del Paraíso

Con Gerard Depardieu en el papel de Colón y de la mano de Ridley Scott, se nos presenta de nuevo la misma gesta, en esta ocasión con motivo de la celebración del 5º Centenario del Descubrimiento, ocurrido en 1992. El aniversario alumbró dos nuevas superproducciones: 1492: La conquista del Paraíso y Cristóbal Colón: el descubrimiento (de John Glenn), estrenándose esta última con anterioridad y recibiendo pésimas críticas (lo que probablemente redujo el interés del público por la versión de Scott). A pesar de tratarse de una cinta que ha acabado por caer en el olvido y que no obtuvo demasiado éxito, ni de público ni de crítica, he de confesar que a mí me ha resultado entretenida y en ocasiones muy emocionante (impresionantes paisajes, sugerente puesta en escena y espectacular banda sonora a cargo de Vangelis, son aspectos que considero reseñables de esta propuesta). El Colón de Depardieu me parece totalmente creíble, tanto física, como psicológicamente. Cierto es que en mi retina todavía parpadea la silueta del Colón de Antonio Vilar -visión que ha podido distorsionar mi criterio-, pero, no siendo el francés santo de mi devoción, creo que en esta interpretación está más que notable.

La historia arranca años después de la llegada de Colón a Castilla desde el Reino de Portugal. En las primeras escenas, el navegante visita el Monasterio de la Rábida con su hijo Fernando (fruto de su relación con Beatriz de Arana), donde reside su otro hijo, Diego, nacido de una unión anterior del navegante con Felipa Moniz de Perestrello. Allí se encontrará con Fray Antonio de Marchena (Fernando Rey), protector de Colón, además de buen astrólogo y entendido en navegación, quien le anunciará que le ha conseguido audiencia con la Junta de Expertos nombrada por los Reyes Católicos (a celebrar en el plazo de una semana en la Universidad de Salamanca).

Esta primera parte de la cinta se centra en las negociaciones, entrevistas y preparativos previos que Colón lleva a cabo antes de conseguir el permiso para realizar su ansiado viaje. Finalmente, Colón logrará partir del Puerto de Palos con tres naves, cedidas por Martín Alonso Pinzón (quien acompañará a Colón en su travesía). Tras un duro periplo en el que también se representa el intento de rebelión por parte de los marineros, el 12 de Octubre de 1492 arriban a tierras americanas, concretamente a San Salvador. Aquí aparece un curioso gazapo, concretamente en la traducción del título escrito en inglés que advierte de la simbólica fecha de llegada y que reza así: GUANAHANI ISLAND – 12TH OCTOBER 1492; la transcripción al español, sin embargo, insinúa que los españoles tardaron un par de días más, sobreimprimiéndose: ISLA GUANAHANI 14 DE OCTUBRE DE 1492.

A partir de este momento se inicia la segunda parte del film, que relata la colonización del nuevo continente y dando cuenta de los diversos viajes llevados a cabo por Colón (3 según la película, 4 en realidad) y mostrando los primeros avatares de la administración de las colonias.

Durante la primera expedición, Colón explora diversas islas, fondeando el 5 de diciembre de 1492 en la Española (la isla que actualmente contiene Haití y República Dominicana). Aquí se edificará la primera construcción occidental en América: el fuerte Navidad, erigido con los restos de la Santa María, inservible tras haber encallado en unas rocas. En la película, sin embargo, se aprecian tres naves retornando a Barcelona, cuando en realidad sólo pudieron volver dos, habida cuenta del reciclaje de la mayor.

La cinta hace especial hincapié en la humana relación, quizá demasiado, que el navegante entabla con los indígenas (“Si hay que convertir a los nativos a nuestra religión, será por la persuasión y no por la fuerza”, “Venimos en son de paz y con honor. Ellos no son salvajes y tampoco lo seremos nosotros”), a diferencia de su antagonista en estas lides, D. Adrian de Mújica, noble castellano, tirano y sanguinario, que provocará el final de las buenas relaciones iniciales entre castellanos y nativos.

Al final del segundo viaje, y sin haber podido encontrar todavía “el continente”, Colón recibe la descorazonadora noticia de manos de D. Francisco de Bobadilla, de que otro italiano, Americo Vespucio, ha conseguido encontrar tierra firme, arrebatándole el privilegio derivado de esta hazaña. De vuelta en Castilla, Colón suplicará a la Reina que le permita hacer un último viaje para explorar el continente descubierto por Vespucio, a lo cual la Reina accederá por el respeto que el navegante le merece. Durante su estancia en Castilla, el marinero habrá de presenciar cómo los consejeros reales dan cuenta de las hazañas de su compatriota al monarca, haciéndole sabedor de la existencia de un Nuevo Mundo descubierto por Américo y despojando a Colón del  reconocimiento y gloria merecidos. En realidad, Cristóbal Colón murió creyendo que había llegado a las Indias; jamás llegó a saber, tal y como se muestra en el film, que aquellas islas pertenecían a un nuevo continente.

Sintetizando, creo que la cinta se mantiene bastante fiel a los hechos ocurridos, todo lo fiel que se puede ser al intentar condensar en un par de horas una numerosa y complicada sucesión de acontecimientos, muchos de los cuales, a día de hoy, siguen sin estar del todo claros.