Manuel Darío Lorenzo, licenciado en sociología por la UA, se animó a probar suerte realizado prácticas internacionales en China. Actualmente es Manager Internacional en la empresa Lomtour Viajes, en Guangzhou.
Ha querido compartir con el Observatorio los retos del choque cultural, de cara a ofrecer algunas ideas y consejos invitando a los estudiantes que dudan entre embarcarse en el extranjero, o no, a que no tengan miedo a probar fortuna.
Ahí va su diario personal.
He aterrizado en Asia, concretamente en Hong Kong. En misión comercial/laboral con el objetivo de formalizar algún tipo de negocio relacionado con el sector del turismo. Hasta ahí, todo “ok”.
Sin embargo, dentro de este “International Manager” (en inglés da más prestigio y parece que lo haces mejor) hay un sociólogo que asiste al discurrir de la vida hongkonita o hongkonesa, desconozco el gentilicio correcto.
Esto es, vale, una auténtica pasada. Una pasada porque es China, la otra punta del mundo que he conocido hasta hoy, es decir, mi España natal y el occidente europeo. Sin embargo, los patrones de consumo a nivel mundial acercan las culturas y las sociedades. Puede ser que las culturas sean únicas, y de hecho lo son (el puede ser esta de más) pero si a 10.500km de casa escucho las mismas melodías de móvil, los mismos tonos de sms y haya por donde voy puedo comer en un Mc Donald ́s, un Pizza Hut o un KFC es que no somos tan diferentes.
Aquí la gente es más cortés, más modesta en los gestos (basándome en la gente que me cruzo por la calle), ya que aún giro la cabeza cuando escucho el rugir de los coches deportivos que atraviesan las avenidas con toda la soberbia y la “arrogancia” propia del más fanfarrón de los occidentales, españoles para más señas, que son con quienes puedo comparar por conocimiento personal.
Hong Kong es un modelo de economía basada en el consumo más compulsivo. La tradición choca con las nuevos patrones de vida (y creo que la primera sale perdiendo), pues cada persona se cruza continuamente con cientos de conciudadanos y la puedes ver sumergida en el manejo de su teléfono “last generation” (recurro a los anglicismos que hacen sofisticado este relato el cual escribo desde la habitación no 1109 del hotel, cerca de Waterloo Road)
Mi llegada.
Hoy he llegado a Guangzhou, capital de la provincia de Guangdong. Lo primero con lo que me he encontrado, a parte de un calor insoportable, algo que doy por hecho que me va a acompañar durante mi estancia aquí, es la censura. Que ya estoy en China, se nota, y con la censura queda patente. Ya me puedo olvidar de recurrir a YouTube (que apenas uso) y a Facebook, entre otros, pues están bloqueados, salvo que pagues una cuota.
Esto sí es China. En Hong Kong no ha sido difícil cruzarse con un occidental, árabe o latino, es decir, no asiático. Aquí abundan, como no, los chinos.
El inglés no se usa ni en la recepción del hotel, pero si empleo lo poco que se de mandarín creo que consigo más que con el inglés.
Apenas 182kms separan Hong Kong de Guangzhou, pero la diferencia cultural y de nivel de vida que se percibe nada más llegar muestra diferencias notables.
Esto… ya es China.
Manuel Darío Lorenzo.
Licenciado en Sociología por la UA.
Actual Manager Internacional en Lomtour Viajes, en Guangzhou (China)






