Cómo vencer la ansiedad y no morir en el intento

Se mire por donde se mire, la ansiedad se ha convertido en el trastorno por excelencia del siglo XXI. Cada vez son más las personas que sufren de un problema que, en el mejor de los casos, va a interferir en sus relaciones, en su trabajo y en su vida cotidiana en general.

Si padeces ansiedad te encuentras en el sitio correcto. Solo unas líneas te separan de averiguar la forma en la que debes empezar a encararla, la cual pasa por la previa identificación de sus síntomas. Olvídate de tus miedos y sonríe pensando que la solución está al caer.

Habrás dado un gran paso cuando sepas identificar sus síntomas

Sabes que te encuentras mal pero no el motivo. No eres el mismo de siempre y día tras día vas notándote cada vez más:

  • Nervioso

  • Cansado

  • Impaciente

  • Irascible

  • Desganado

  • Apático

Junto a estos síntomas también acusas:

  • Sensación de ahogo

  • Asfixia

  • Bloqueos constantes

  • Temblores

  • Sudoración

  • Sequedad de boca

  • Tensión muscular

  • Fuertes dolores de cabeza y espalda

  • Taquicardia

  • Alteraciones profundas del sueño (te cuesta conciliarlo y, cuando lo haces, las pesadillas no tardan en aparecer)

Trucos pequeños con resultados grandes

Es posible combatir un trastorno de ansiedad no severo con unos pequeños trucos, que se traducen en un giro en tus pautas de comportamiento. Tienes que ser consciente de la necesidad de cambiar “el chip” si lo que quieres es observar resultados, pues la buena noticia es que eres tú quien tienes que dar el primer paso, lo que significa que la solución está a tu alcance.

  • El protagonista eres tú

Deja de otorgarle un papel tan relevante a los síntomas y asume de una vez que lo importante eres tú. Si no lo haces, llegará un momento en el no podrás dejar de estar pendiente del comportamiento de tu cuerpo, de lo que le está ocurriendo por dentro. Cuanto más quieras evitar que algo malo ocurra, más lo atraerás, por la simple razón de que no paras de decirle a tu cerebro que esté ojo avizor y, ante cualquier señal, dé la voz de alarma.

  • Aprende a respirar y a relajarte

Cuando la ansiedad te invada, hazle frente mediante el dominio de técnicas de respiración y de relajación efectivas, con las que conseguirás calmarte.

  • Pide ayuda a los que te rodean

No caigas en el error de pensar que tienes que tienes que salir tú solo de este trastorno. Te será mucho más fácil si buscas la ayuda de un médico, así como de tus familiares y amigos.

  • Cuida tu alimentación

La clave está en que evites consumir alimentos y bebidas tendentes a potenciar tu ansiedad. Es aconsejable que no tomes demasiado café ni chocolate.

En la otra cara de la moneda, se encuentran los alimentos saludables y ricos en triptófano y serotonina que debes incluir en tu dieta, pues son muy beneficiosos en situaciones de crisis.

  • Mejora tus hábitos de descanso

Da por sentado que sentirás angustia a la hora de ir a dormir. Por la noche las preocupaciones suelen desvelarte, de tal modo que evita ver la televisión antes de ir a acostarte y, en su lugar, practica alguna técnica de relajación que te ayude a conciliar el sueño.

Por lo demás procura dormir un mínimo de 8 horas y preferiblemente que sean nocturnas.

  • Haz ejercicio

La práctica de tu actividad física favorita se convertirá en una de tus principales aliadas. Si no te decantas por ninguna, sal al menos a caminar. Estarás menos nervioso y la liberación de endorfinas hará que se sientas extraordinariamente bien.

  • No seas exigente contigo mismo

Durante este período vas a notarte más cansado de lo habitual y tu falta de concentración será un hecho. Abarca lo que puedas y, el resto, déjalo para otro momento.

  • Háblate en clave positiva

Expresiones como “siento pánico, no voy a poder, estoy muy agobiado…” deben quedar desterradas de tu vocabulario. La manera en la que piensas y te expresas va a condicionar tus emociones y tu comportamiento. Si tu sistema nervioso detecta amenazas, su reacción será desencadenar más ansiedad. Cuando sus síntomas te acorralen, respóndeles que estás ocupado.

  • Consulta a un especialista

Aunque pienses que tú tienes el control, es la ansiedad quien lo tiene. Acude a la consulta de un especialista y tus temores comenzarán a abandonarte.

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