Jugar a juegos de mesa: aspectos positivos para la salud

 

La historia de los juegos de mesa es muy extensa, por lo que nos consta hoy día, se remonta al menos al 5000 a.C. Los dados que utilizamos en el presente por ejemplo en muchos juegos, sirvieron como base para los juegos más vetustos de nuestra historia. Éstos, obviamente, evolucionaron, al mismo tiempo que avanzaba nuestra especie y acontecían todo tipo de hitos históricos y culturales que dejaban también su marca en el aspecto lúdico. Las religiones, las guerras, eventos de gran calado dejaron huella en los juegos de mesa.

Este entretenimiento que era inicialmente cosa de adultos se transforma en el 500 a.C aproximadamente en algo popular también entre los jóvenes y niños. Oriente se impregna del mismo modo de este hobby, quizás a muchos os suene el “Go”, que llegó a ser considerado un arte ente las altas clases. En nuestro país los juegos de mesa recalaron gracias a los musulmanes.

De este modo pasamos del Backgammon al Go, como quien dice, y de ahí a títulos mucho más contemporáneos.

Seguir jugando es una necesidad biológica

Beneficios de los juegos de mesa en la salud y el desarrollo de los más pequeños

Jugar y los juegos de mesa conlleva efectos muy beneficiosos para los más pequeños. De la misma manera que necesitan de ejercicio físico, también precisan otra serie de prácticas para desarrollar correctamente aspectos psicológicos, emocionales y mentales. Está demostrado que los juegos de mesa ayudan en este aspecto, siendo proclives además a mejorar nuestras relaciones sociales.

Existen muchos tipos de juegos de mesa, algunos de mecánicas más asequibles o con ediciones creadas específicamente para los niños, y otras para jugar en familia. Hay juegos que favorecen la paciencia, la concentración, otros la resolución mediante la lógica, la memoria… y un largo etcétera.

Adultos y juegos de mesa

Hace unas décadas nuestra civilización cometió el terrible error de asociar el “juego”, casi en términos generales, a una actividad perniciosa para el adulto mediante la cual poco menos que se “perdía el tiempo”. Por suerte la modernidad rompe con esta visión y toda una serie de factores vuelven a poner en liza las bondades de jugar y de los juegos de mesa. Como adultos aún reforzamos muchas de las capacidades citadas anteriormente, pero además los juegos de mesa nos permiten “socializar”.

Por otra parte, el ser humano adulto está a tiempo de desarrollar aptitudes nuevas, como la creatividad a la hora de buscar soluciones a los conflictos, o simplemente de sumergirse en historias que de otro modo no viviríamos del mismo modo que lo hacemos con un libros o con los títulos de cine.

Los mayores encuentran en los juegos de mesa un gran aliado

Si uno presta atención a cualquier tipo de reunión con personas mayores es muy probable que visione alguna partida a distintos tipos de juegos: cartas, dominó, etc. Estas actividaes son, de hecho, muy recomendables, especialmente teniendo en consideración que durante este periodo de nuestras vidas ciertas capacidades comienzan a verse mermadas: la concentración, la memoria… mediante el juego, además de divertirnos y entretenernos, podemos reforzarlas y mitigar o ralentizar este proceso.

Nuestros mayores se enfrentan también y por desgracia en muchas ocasiones a situaciones de soledad, cualquier actividad lúdica, en este sentido, supone una terapia maravillosa.

Así que… ¿a qué esperas? si no conoces este hobby estás a tiempo de disfrutar de sus bonbades.