Idea

He elegido este titulo tan sonoro y discográfico para hacer una breve introducción de lo que pretenderá ser una a su vez breve recopilación de corrientes filosóficas que influyeron en la filosofía kantiana que harán de introducción de la misma. No, no es una errata, y sí, esto es por tanto la introducción de la introducción.

Los estudiosos diferencian en la filosofía de nuestro autor dos periodos claros: el racional o precrítico y el considerado puramente kantiano, el crítico. Así pues en el primero encontraremos a un Kant continuista de una corriente filosófica en pleno auge, mientras que en el segundo nos aparecerá como el genio creador de una nueva postura, eso sí, resultante de la convergencia de las divergencias anteriores.

Cierto profesor me contó un día que en un texto filosófico o que hable de filosofía siempre es imprescindible al menos un párrafo en el cual no se entienda nada. Una serie de frases en las que el que escribe no sepa lo que ha dicho y por supuesto el lector no comprenda. De esta forma se consigue por un lado un efecto llamada sobre la atención perdida del que lee y, por otro lado, dotar de cierto peso el texto pues parece que tendemos a valorar más aquello que, por complejo, no entendemos especialmente en Filosofía. Como creo que estaba empezando a seguir esa técnica aclararé lo anterior. Dos grandes corrientes influyen en este pensamiento: el racionalismo encarnado por nuestro amigo Descartes y el empirismo que podríamos resumirlo en la propuesta de Hume y por supuesto en la revolución (bendita palabra) científica traida por Newton.

Kant ha sido analizado como el autor capaz de hacer coincidir estas corrientes. De esta forma afirma que para el conocimiento verdadero es imprescindible el empirismo, es decir la prueba o experiencia que ofrezca resultados sensibles, perceptibles y por lo tanto medibles. Todas las hipótesis han de ser probadas a traves de experimentos que nos certifiquen la veracidad o lo erróneo de lo que postulabamos. Sin necesidad de fijarnos en exceso podemos observar la enorme influencia de esta corriente en nuestra ciencia actual a la que podríamos calificar sin temor a equivocarnos de heredera de la Newtoniana. Sir Isaac Newton ha sido encumbrado como el padre de la ciencia moderna. Una ciencia que no se basa en otra cosa que en lo demostrable, en la que las hipótesis solo sirven si son factibles, en lo verificable, en el experimento en definitiva. Este sistema de prueba-error es el que hoy encontramos pero he ahí su origen.

Por otro lado a este empirismo parecía oponérsele diametralmente la corriente racionalista. Esta acudía a la Razón como auténtica fuente para el conocimiento verdadero. De esta forma el sujeto (término acuñado por Descartes) posee una serie de conocimientos innatos a él una forma de sabiduría de la cual podemos ir derivando al resto de conocimientos (conocimiento deductivo). El empirismo para él generaría una serie de conocimientos falseables, poco fiables o por lo menos alejados del saber puro.

Kant alcanza lo original a partir de lo conocido. Podemos resumir, aunque de forma muy sesgada, que su filosofía es el resultado de la suma de estas dos corrientes. Se puede llegar a pensar incluso que verdaderamente no se trata de un verdadero pensamiento original sino un corta y pega, una simplificación o la llegada diplomática a un punto en común entre estas dos posturas antagónicas. Pues sí, lo es, pero precisamente ahí radica su originalidad. Kant nos empieza a hablar por primera vez de la presencia de unos conocimientos innatos o a priori y de la necesidad de alcanzar un complemento con la prueba empírica sobre estos conocimientos. A partir de ahí Kant nos pasea por una serie de árduos caminos de palabrería, conceptos y matices por los que empezaremos a discurrir (en ambos sentidos).

Una Respuesta a “IK: Breve introducción al caos”
  1. Seguir trabajando, gran trabajo!