El período Posclásico temprano (900/1000-1200d.C)

Escrito el 20 diciembre, 2011 por losmayasyl.
Categorías: el desarrollo de los mayas en diferente tiempos.

Caracteriza a este período la declinación y a veces abandono de los grandes centros ceremoniales de las tierras bajas del Petén y sus alrededores, prolongándose la vida cultural de las ciudades de norte del área Puuc al Oeste, en Cobá en el centro y en Chichén Itzá al Noreste, así como en los puertos de Champotón en Campeche, Isla Cerritos el Meco en la costa norte, Tulum, Cozumel, Xelhá, Tancah, Bakjalal y Chetumal en Quintana Roo y Nito en Guatemala.

Los mayas chontales, a los que ya se hizo referencia como activos comerciantes desde el período anterior, se vuelven militarmente hegemónicos, controlando las rutas de navegación costera y estableciendo los puertos de intercambio. También incursionan por el Usumacinta y el Pasión, estableciéndose en Seibal, desde donde controlan el comercio de esa gran cuenca y de los altos de Guatemala.

En el norte, un grupo de ellos, los llamados itazaes, ocupan chichén Itzá. Desde ahí establecen relaciones con su lugar de origen en Laguna de Términos, así como gente proveniente de Tula, y someten a casi toda la populación de la península, excepto la esfera dominada por Cobá.

Llevan consigo un nuevo culto, el de Kukulkán o pájaro-serpiente; inteoducen el sacrificio humano como práctica ritual, se viste a la manera tolteca, usan nariguera de barra. Son guerreros por excelencia y sus construcciones tienen techo plano.

La pintura en este período tienen tres fases. La más temprana representada en la fechada oriente del santuario interior de la llamada Casa de Jaguar, capa 1, en Xelhá (Miller, 1982, Fettweis, 1981) y en el Templode Chac Mool o subestructura del Templo de los Guerras (Morris et al, 1931).

Esta última pintura se encontró en el interior del templo, en una banqueta típicamente tolteca. Al igual que en Tula, representa guerreros, sacerdotes y representantes de los dioses, sin embargo, difiere de las de aquel sitio en las dimensiones de las figuras, pues en éstas los personajes sentados miden 0,74 m, es decir, que son figuras que de pie medirían alrededor de 0,90m sin tocado, como en Bonampak y Mulestán vestidos a la manera tolteca, algunos de ellos representan de dioses mayas, tales como Chac, el narigudo dios de la lluvia. Es así que la supervivencia de elementos mayas, tanto iconográficos como ideológicos, hace de estas pinturas el primer estilo sincrético maya-tolteca.

Este período se caracteriza, en la mayor superficie de la península, por la hegemonía de Mayapán, en la que familias reinantes se apoyan en grupos mexicanos para someter a la población maya. Sin embargo, en lo que a pintura mural se refiere, los ejemplos que se conservan son prácticamente de la costa de Caribe y revelan la vida de grupos comerciantes de la ruta de la costa en los sitios de Cobá, Xelhá, Tulum y santa Rita Corozal (lothrop, 1903).

Dzulá y Chaxmultún

Al final del Preclásico Tardío, en la costa de golfo de México, en la desembocadura de los ríos Grijalva y Usumancinta, grupos mayas chontales, que había permanecido marginales a la cultura maya clásico de Petén y con fuertes contactos con los pueblos de la esfera del altiplano de  México, comienzan a desplazarse por amplias regiones. Son los grupos que Eric Thompson(1975) identificó como putunes y que encontró dominando prácticamente las principales rutas de comercio de área maya.

En la pintura mural, la de los sitios de Dzulá y Chacmultún hacia 850 d.C. ,(Edward Thomson,1940),es decir, contemporáneamente a las del estilo Petén-Usumacinta, presentan algunos rasgos diferentes que parecen vincularse más bien a la pintura de las Higueras, en Veracruz.

Los temas iconográfico de Chacmultún y de Dzulá son históricos y registran aparentemente, en el primer sitio, la conducción de prisioneros ante un grupo que los recibe frente a un templo, y en el segundo, la supervisión o cuantificación de productos por una especie de capataz. Este último tema es totalmente ajeno a  la iconográfico del Clásico, que se mantenía siempre dentro de un contexto religioso y, en cambio, es afín a las funciones de pueblos que practicaban el comercio.

En estas pinturas las figuras se distribuyen en registros horizontales formando agrupamientos igual que en el estilo del Petén-Usumacinta. También están construidas a base de colores palnos con líneas contorno suavemente redondeadas. Los cambios que hacen la diferencia son las dimensiones- ya que son mucho más reducidas y los cuerpos son más alargados-, el que no siguen los cánones en la representación de las figuras y que los tipos físicos y las indumentarias son totalmente distintos. Uno de los dignatarios en Dzulá está sentado en un taburete parecido a los equipales del centro de México, y lleva un tocado de plumas cortas hacia arriba que recuerda el de los guerreros toltecas.

Por todo lo anterior, el estilo de las pinturas de Dzulá y Chacumltún presenta una mezcla de rasgos mayas y de la costa de Veracruz, con presencia de elementos del altiplano de México, que bien cabría afiliarlos a los grupos putunes.

El período clásico tardío( 600-900/1000 d.C.)

Caracteriza de este período el crecimiento máximo de los centros ceremoniales, así como su proliferación en todo el territorio maya. El aumento demográfico es evidente y el incremento de la producción agrícola a través de la agricultura intensiva y con el sistema de chinampas en las tierras bajas permite la construcción de obras públicas monumentales, grandes complejos arquitectónicos como templos, palacios, tumbas, caminos. Estos últimos intensifican el intercambio comercial, tanto de materias primas como de productos artesanales, lo que en conjunto produce el auge global de la economía.

La cerámica decorada denominada Tepeu es la más importante en las tierras bajas, pero a la vez destaca otro foco de producción de cerámica de pastas finas que se desarrolla independientemente en el área de Laguna de Términos, entre otros tipos de menor rango en el norte y  este de la península.

En la pintura mural se genera un estilo que parece originarse en las tierras bajas, pues el ejemplo más temprano proviene del edificio B XIII de Uaxactún, lugar muy cercano de Takal,

en donde ya se ha señalado que existió una tradición desde el Prococlásico. La culminación de este estilo se da en las pinturas de Bonampak, en la cuenca del Usumacinta, pero también se encuentra ampliamente representado en la región Puuc en Mulchic, Kiuic, Xkichmook, Santa Rosa Xlapak, Dzibilnocac, Sacnicté, Xnucbec y Uxmal. En la zona nororiental de la península también hay ejemplos en el Templo de la Lechuza, en Chichén Itzá, y en la estructura denominada El Cuartel, en Cobá.

Igual que en las pinturas de los períodos anteriores, la figura humana constituye el motivo principal de este estilo de Clásico Tardío, misma que reproduce el tipo físico maya clásico, con nariz aguileña, deformación craneana y ojos estrábicos. También mantiene la tendencia al naturalismo a través de las proporciones, las líneas suaves de contorno y los colores, que de apegan a los que en la realidad tienen los objetos representados, con una riquísima paleta en la que sólo están ausentes las combinaciones de rojo y azul, tales como el malva, el solferino o el morado.

Rodeadas generalmente por un marco de jeroglíficos, tienen escenas casi siempre rituales, pues lo más común son las escenas de danza (Kiuic y Uxmal) efectuadas por sacerdotes ricamente ataviados, o presentando ofrenda (Templo de la Lechuza en Chichén Itzá). Es excepcional la de Sacnicté (Thompson, 1940), en la que hay un enano en actitud amenazante frente a unos bultos y a un sacerdote. La finura de la línea y la soltura de trazo hacen de estas piezas verdaderas obras de arte.

En conclusión, las pinturas del Clásico Tardío del estilo Petén-Usumacinta son la culminación de una tradición de tendencia naturalista iniciada en el Protoclásico, que tiene una amplia distribución en la península de Yucatán. En ellas se hace evidente la consolidación del poder de grandes señoríos, que someten por la vía de la guerra a la población campesina, aunque la actividad militar se representa todavía en el ámbito de un pensamiento religi.

y más tarde los mayas empezaron a construir un imperio, más o menos en  el año 869, vamos a ver un video de explicar la construcción de un imperio–Los mayas.

El período clásico temprano (250-600d.C)

Aunque los rasgos de este período se iniciaron en el precedente, sus indicadores diagnósticos son la aparición de estelas a manera de monumentos conmemorativos fechados con el sistema de cómputo calendárico de la Serie Inicial. La zona nuclear en esta época la constituyen las tierras bajas del Petén y de la cuenca del río Pasión, con Tikal, Uaxactún y Altar de Sacrificios como sitios principales. La cerámica Tzakol, característica de esta área, presente una abigarrada decoración policroma con barrocos motivos de volutas entrelazadas, y también están presentes los tipos cerámicos decorados del area de Belice, así como formas trípodes relacionadas con el sitio de Teotihuacán en el altiplano central.

En cuento a la pintura, se conserva en este período, una tumba cerca de Río Azul, en Guatemala, con casi todos los muros pintados con símbolos muy semejantes al estilo de la cerámica Tzakol. Entre ellos se encuentran formas serpentinas y dioses, así como una inscripción que registra la fecha 417d.C.

Unas pinturas más son las de la estructura 86 o Casa de los Pájaros, en Xelhá. Quintana Roo, fechada entre 500 y 600d.C. (Lombardo, en Lombardo et. al.,1987). Se trata de los dos lados del muro central de un edificio de dos crujías, en los que las pinturas abarcan todo el espacio desde el piso hasta el arranque de la bóveda. Una de ellas representa una parvada de loros y la otra tiene al centro el torso de un personaje con un gran tocado a manera de mascarón teotihuacano.

Esta última está construida a base de colores planos delimitados con líneas oscuras. Los colores que dominan son el blanco del fondo y en la figura el rojo siena tostado, con algunos detalles policromos, los que recuerdan la pintura teotihuacana de Atetelco (Miller, 1973) y la Tumba 105 de Monte Albán (Serrano ,1983), que son del mismo período. El rostro pintado en amarillo parece ser simbólico, asociado a las deidades del maíz en la tradición de Teotihuacán. Asimismo, la postura de personaje  mostrando únicamente el torso y colocado frontalmente en el eje del espacio pictórico es característica de las deidades teotihuacanas o de sus representantes (Kubler, 1967).

Sin embargo, dentro de esta predominancia teotihuacana, hay algunos rasgos diferentes como son las dimensiones y la escala. El hecho de que el personaje ocupe el espacio pictórico del muro en toda su altura parece más bien ser una tendencia en la pintura maya del Período Clásico Tardío, según se observa, por ejemplo, el Muchic. Pero además, midiendo el solo torso del personaje, 1.80 m adquiere una escala monumental, no común a ninguna de las pinturas mesoamericanas conocidas.

El culto que en torno suyo desarrollaron queda patente en la tumba de Agua Azul, con la riquísima ofrenda mortuoria que acompaña al personaje que fue en ella enterrado.

El período clásico de los mayas es un período complicado, vamos a ver un video para conocerlo de cerca.

 

El período protoclásico (50a.C.-250d.C.)

Las primeras sociedades sedentarias evolucionaron en asentamientos aldeanos durante todo el llamado Período Protoclásico, del cual no quedan vestigios pictóricos. Sin embargo, la culminación de este proceso se produce en el Protoclásico, que se distingue arqueológicamente po

r un aumento en la densidad de los asentamientos, una mayor complejidad en las formas arquitectónicas ceremoniales, en la ostentación de ofrendas mortuorias y en la decoración cerámica. En las tierras bajas se hacen presentes tipos cerámicos procedentes de las tierras altas de Guatemala y de El Salvador y parece haber también relaciones con Belice. Todo denota un aumento demográfico, un incremento del comercio y la consolidación de una antiguos, en el estilo de, en el corazón del Petén. (Coe et. al, 1965)

Se trata de cuatro personajes-aunque sólo se conocen los restos de tres- que estaban colocados en el muro exterior posterior de un pequeño edificio denominado 5D sub 10 1. Trazados en líneas negras de diferentes gruesos están en posición de pie, tienen varios adornos como orejeras, brazaletes y pulseras. Sólo en uno de ellos puede verse el rostro y parece llevar una máscara. Los rodea en ambos costados una especie de halo de anchas volutas en color rojo y sobre sus cabezas corre una banda de símbolos que parecen ser jeroglíficos también está delineada en negro y tiene algunos restos de pintura amarilla.

Otros restos de pintura rescatados de la tumba también del sitio de Tikal pertenecen a la misma época de los antes mencionados. Son igualmente personajes con abigarrados tocados a manera de volutas, que están de diversas posturas, algunos de ellos sentados de perfil a la manera oriental. El trazo es de carácter caligráfico, con líneas gruesas.

El hecho que de tanto en

templos como en tumbas aparezcan personajes de ricos atavíos con objetos rituales (máscaras) y asociados a símbolos jeroglíficos hace evidente el carácter religioso de la pintura de Prococlásico. Es una pintura asociada a prácticas rituales ejercidas por el grupo sacerdotal que se ve en ellas representado y que controla, ya en esta época, el conocimiento a través de la escritura y muy probablemente el cómputo calendárico como instrumento de poder. Los suntuosos ornamentos y ofrendas mortuorias a ellos asociados hablan ya de una apropiación por parte de este sector, del excedente de producción de la sociedad agrícola que controlaban, así como del comercio con las regiones circundantes.

Por otra parte, en el aspecto pictórico, estas pinturas denotan ya un estilo maduro, con cánones de representación iconográfica ya establecidos, mismos que perdurarán en la pintura maya, así como en la cerámica pintada y en los códices, a través del Período Clásico y algunos llegarán aun al Posclásico. Entre estos cánones están las proporciones naturalistas de la figura humana, el uso de línea de contorno de formas redondeadas, de superficies de colores planos y forma esquemática y estereotipada de representar a las figuras de perfil sentadas a la manera oriental.