La figura del artista en el Renacimiento

Cierto es que durante el Renacimiento estos artífices de las artes no llevaban el calificativo de artista, sino que eran nombras por la actividad que realizaban (pintor, escultor o arquitecto) o por el calificativo de maestro, siendo este el más adecuado, por ser el rango alcanzado.

 Durante la Edad Media, al artista se le presentaba una problemática a la hora de establecerse como un trabajador individual. Esto se debía al sistema gremial, ya que la escultura, pintura y arquitectura no eran consideradas como artes liberales, sino como manufacturas o artesanía. Cualquiera que aspirase a dedicarse a alguna de estas disciplinas debía ingresar en un taller, recibir la educación del maestro y esperar a alcanzar ese rango, viendo mermada en el proceso su capacidad creativa. Los grandes talleres, como el de Ghiberti, funcionaban a modo de una empresa, dando gran rentabilidad. En ellos, los aprendices se formaban dentro del estilo de su maestro, mostrando sus obras posteriores una gran influencia y pervivencia de lo aprendido. Las circunstancias de los gremios artísticos y su organización eran muy diferente al resto. Mientras que los demás artesanos tenían una estructura limitada a los que realizaban la misma actividad, podían ir de una a otra, sin haber intrusismo.

Durante el Renacimiento los artistas comenzaron un movimiento para desprenderse de este sistema y sus limitaciones, comenzando por firmar sus obras, concienciándose de la posibilidad de pasar a la posteridad, mostrando la individualidad de sus ideas y de sus propósitos. A pesar de esto no hay una ruptura con la vida gremial, perdurando hasta el siglo XVII. Esto se debe en parte a que los gremios eran una oportunidad para ascender social y políticamente en una ciudad, sin embargo, la consideración del artista cambió.

Hay que tener en cuenta que los mecenas tuvieron mucho que ven en esta transición, ya que en parte sustituyeron al sistema gremial. De este modo los artistas pasaron de estar subordinados a los jefes gremiales a ser los apadrinados de estos mecenas, pero sin la libertad que se les ha adjudicado.

El surgimiento de las academias también aportó su granito de arena, dando una imagen más científica del arte, promoviendo el reconocimiento estas actividades como artes liberales. En éstas se impartían clases teóricas partiendo de los fundamentos técnicos, que permitirían alcanzar una mayor perfección artística.

Todo esto fue produciendo un influjo en los artistas renacentistas, sobre todo en su personalidad. Aspiraban a ascender a las esferas cortesanas, para ostentar esta alta posición social. El artista pasa de ser un simple jefe de taller a ser una persona culta y de grande aptitudes.

En esta nueva imagen tmabién los escritores tuvieron un papel muy importante, muestra de ello son los elogios que Dante hacía sobre Giotto, considerándolo superior a Cimabue, al igual que los escritos de Villiani, Vasari o Ghiberti, cosa que también deja relucir una idea de progreso, un renacer tras el período medieval en un gran interés por la historia.

– E. BAURA. La posición social del artista en el Renacimiento italiano. Trabajo universitario, 2007. pp 19. (http://www.grin.com/es/e-book/167646/la-posicion-social-del-artista-en-el-renacimiento-italiano).

– http://www.artehistoria.com/v2/contextos/4309.htm [Fecha de consulta: 06/12/2014]

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