La Academia de las Matemáticas

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La Real Academia de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de Madriacademia matematicas madridd tiene su origen en la fundación, en el año 1582 bajo el reinado de Felipe II, de la Real Academia de las Matemáticas.

También en este caso, la capital importancia de la convivencia entre cientificos de las mas diversas disciplinas, desvelaron la necesitad de poder disfrutar de un lugar común donde compartir conocimientos e ideas amén de formar a los jovenes cortesanos.

Oficialmente denominada Academia Real Mathematica, ésta se creó para poder reunir bajo un mismo techo a científicos de relevancia de las más diversas disciplinas como astrónomos, arquitectos, ingenieros y especialistas militares con el fin de poner en práctica sus conocimimentos y prestar servicio a la Corona del más grande Imperio del mundo, aunqué la cosmografía y la navegación fueron las materias centrales de la Academia.

herrera

El alma pater y principal impulsor de la constitución de la Academia Real Mathematica fue el arquitecto Juan Herrera, Aposentador Mayor de Felipe II que en el año 1583, redactó los que se consideran como Estatutos de la academia que se publicaron al siguiente año bajo el título de Institución de la Academia Real Mathematica, donde se recopilaron las lecturas y los textos recomendados para la docencia.

La idea principal por la cual Juan Herrea impulsó la creación de la academia se debió a que, según él, en las universidades acudía un escaso número de alumnos, por ello, en sus comienzos la Academia Real Mathematicas, se abrió a todo aquel interesado en aprender.

La sede originaria de la academia se ubicaba en el Alcázar Real, donde Juan Herrera ejerció el cargo de director, posteriormente, fue trasladada en las proximidades, cerca de la Puerta de Baldanú. Sucesivos traslados de la sede pusieron en entredicho el funcionamiento de la Academia Real Mathematicas no obstante la altísima calidad de los diferentes hombres de ciencias que ocuparon su cátedra. Finalmente, dos siglos después, la actividad de la primera academia científica de la Península Ibérica cesó su actividad en el año 1783, cumpliendo en parte los objetivos de sus fundadores.

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