Jerónimo Muñoz

Nacido en Valencia entorno al 1520, comenzó sus estudios en la Universidad de esta ciudad graduándose en el bachiller de las artes en 1537, en una de las instituciones más importantes de todos los reinos hispánicos  y con marcada índole humanista, en ella se estudiaba anatomía, entre otras cosas. En sus periplos por Europa Jerónimo Muñoz llega a conocer, documentándolo en sus escritos, a Oronce Finé, profesor de matemáticas en el Colegio Real de París y al geógrafo y astrónomo Gemma Frisius, profesor de Medicina en la Universidad de Lovaina que impartía clases de matemáticas en su domicilio privado debido a la ausencia de una catedra en esta universidad. Gracias a estos dos eruditos Muñoz completó su formación en geografía, cartografía y matemáticas. Regresado a Valencia, en 1563 es nombrado catedrático de hebreo y en 1565 vinvuló a esta cátedra la de matemáticas.

Corría el año 1578, cuando Jerónimo Muñoz se traslado a la prestigiosa Universidad de Salamanca para ocupar la cátedra de astrología.

Su obra no destaca por cantidad pero sí por una ineludible calidad. Su primera publicación, Institututiones Arithmeticae ad Percipiendam Astrologiam et Mathematicas Facultates Necessariae  del año 1566, es una obra concebida para la enseñanza de los conocimientos fundamentales para los cálculos astronómicos. La segunda obra es  el Libro del Nuevo Cometa, un texto que vio la luz a raíz de la observación de un supernova en 1572, un pequeño folleto sobre un eclipse de luna y un cometa de 1577 y por último un tratado sobre los puntos vocales amén de un sinfín de manuscritos.

En el mes de noviembre de 1572, en la constelación de Casiopea, una nueva estrella se presentaba a los ojos de los estudiosos del momento acaparado la atención de todo aquel que observó el cielo hasta 1574, cambiando de color y brillo durante estos años en los cuales, científicos de toda Europa vertieron ríos de tinta intentando explicar tal magno fenómeno, facilitando el contacto entre os eruditos de diversos países.

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El Libro del Nuevo Cometa comienza con una dedicatoria dirigida a Felipe II donde, el autor, describe la expectación generada en los más distintos ámbitos, siendo el fin último de la obra proponer una explicación científica basada en razones naturales y geométricas sobre el fenómeno celeste, dejando de lado la todavía vigente doctrina aristotélica de que el cielo era algo incorruptible.

Muñoz describe también con qué medios pudo determinar una estimación de la distancia entre el fenómeno celeste y la tierra. El descubrimiento de la que actualmente conocemos como Supernova de tipo I se debió gracias a unos pastores de Onteniente, formadas en observación de la volta celeste por el mismo Muñoz.

En su primera observación Muñoz describió la magnitud, el color y pudo medir la distancia de la supernova con las estrellas de Casiopea, con un margen de error ínfimo comparando sus cálculos con los de otros ilustres científicos. Muñoz, después de diversas observaciones y cálculos llega a la conclusión de que, debido a la variación de magnitud y de que no se trata de una estrella fija, el fenómeno celeste no puede ser otra cosa que un cometa << que se ha hecho cerca de la Vía Láctea, que es el lugar ordinario donde se hacen los cometas>>, oponiéndose a los peripatéticos mediante la observación y el cálculo aunque concluye su obra comparando el fenómeno observado con un cometa, un cometa que presenta unas grandes similitudes con las estrellas fijas.

Es digna de mención la descripción sobre la incorruptibilidad del cielo, contenida en la explicación de segundo libro de Plinio De Naturae. En el capítulo octavo sobre De Natura Siderum Errantium etc., Muñoz indica que si suponemos que << aunque supongamos que los 7 planetas se desplazan en una misma dirección junto con la tierra,  el aire no se debilitaría ni corrompería en una masa globosa inerte……. basta que siempre se agite, como pueden mostrarnos las agua de los ríos que, aunque fluyan hacia una misma parte, nunca se corrompen; en cambio, las de las lagunas, que no tienen libres entradas y salidas de agua, se corrompen…. Cualquier movimiento, siempre que sea proporcionado a la magnitud de la cosa movida, la libera de la putrefacción>>.

 En 1558 Muñoz redacta un tratado dedicado al astrolabio de Rojas debido a que, en la enseñanza de la astronomía, se debía de usar dicho instrumento y por lo tanto, en el tratado describe como construir el instrumento exponiendo sus aplicaciones en astronomía; determinación de alturas, declinaciones de los astros, geográficas determinación de la latitud partiendo de las alturas meridianas del Sol o las estrellas, para calcular la ora solar determinando así el momento del inicio o fin del crepúsculo.

Con este trabajo la fama de Jerónimo Muñoz traspasó fronteras llegando a ser considerado uno de los máximos exponente de la asrtonomía, la difusión de su obra en la Europa del siglo XVII posiblemente influenció la llamda crisis de la cosmología tradicional y su obra pervivió, siendo objeto de estudio en el siguiente siglo, llamando la atención de autores como Galileo Galilei o William Gisbert.

La vida del gran científico español se apagó en el año 1591 aunque su nombre y obra nunca dejarán de brillar entre los astros de la bóveda celeste.

MUÑOZ, Jerónimo. Libro del Nuevo Cometa. En linea. Disponible en: http://bivaldi.gva.es/

 [Consulta: 07 diciembre 2014]

 

 

 

 

 

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