Estética

Si bien hablamos de Humanismo bajo la óptica de una doctrina que tenga como valor fundamental el respeto a la persona humana y su superioridad con respecto a las fuerzas de la naturaleza, la palabra tiene una acepción muy determinada. Según L. Philippart el humanismo puede definirse como un movimiento estético, filosófico, religioso y científico, preparado por las corrientes de pensamiento medieval, pero que se manifiesta como algo totalmente diferente en Italia durante el siglo XV  y  que se extiende por toda Europa durante el siglo XVI.

Por tanto, El humanismo es, en primer lugar, una estética. Con esto quiero decir que, siguiendo las palabras de Bennasser “La contemplación de la belleza es un medio superior de conocimiento de lo real.” Para los humanistas, todo aquello que es bello, armonioso y equilibrado está en estrecha relación con Dios.

Basándose es esto, Copérnico cuando explica su teoría astronómica no la justifica a través de la observación. Se justifica alegando que su teoría es mucho más sencilla que la de Ptolomeo y por tanto más verídica.

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El hombre tiene el poder de crear la belleza imitando y ensalzando de forma selectiva la naturaleza. De esta forma, el artista, inspirado por la acción divina, será capaz de abrir una ventana a un mundo idealizado.

De todas las bellezas de la naturaleza, la del ser humano es la más próxima al ideal estético. Por ello los artistas humanistas pondrán especial interés en el cuerpo humano, pues para ellos representa la “imagen reducida del mundo e imagen de Dios”.

Con esto, queremos decir que para el humanista el cuerpo humano (microcosmos)  es una representación en miniatura del universo (macrocosmos).

 

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