El juicio de Gusto

Cuando la emoción y la imaginación son compartidas por el espectador, el artista humanista celebra su victoria,  haciendo que el espectador imagine y se emocione con la obra. Por tanto, al unir creación, emoción e imaginación se crea la experiencia estética.

Pero, para dotar a la estética de una plena madurez a creación, imaginación y emoción debemos añadirle dos vocablos más: la intuición y el juicio.

La intuición, en sentido general, sería la visión directa del objeto estético despertada por los sentidos. En este proceso mental intervendría la simpatía apoyada por la comprehensión, (radicalmente determinados por la emoción).

Por otro lado, el juicio, corrige a la intuición, pero el juicio estético no puede prescindir de la emoción. Por tanto la emoción hace de enlace de estas dos formas de la experiencia estética. De esta forma la intuición se inclina hacia las formas primarias del placer estético mientras que, el juicio se eleva hacia las formas superiores de la experiencia estética.

Cuando intuición y juicio convergen aparece ese complejo producto al que se denomina gusto. El juicio de Gusto es la culminación del sentimiento estético. Sentimiento y juicio abarcan casi toda la problemática de la estética y convergen en el juicio de Gusto. Este es un ejercicio constante de nuestro contacto con otros hombres y con nosotros mismos. Lo personal es muy influyente pues en la estética las pruebas objetivas y experimentales son mucho más débiles que en cualquier otro tipo de reflexión humana. Por ello, el juicio de gusto es un juicio de plena responsabilidad donde cada cual, en base a su objetividad o subjetividad experimentará diferentes reacciones frente a la misma belleza. Podemos pues, decir que el juicio de Gusto  esta formado por la acumulación de experiencias de una gran diversidad.

One Response to El juicio de Gusto

  1. sandra says:

    me agrada

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