El Enquiridion o Manual del Caballero Cristiano

Se trata de la obra de Erasmo de Rotterdam que podría traducirse al castellano como “Manual del Caballero Cristiano” o incluso “Puñal que se tiene en la mano” en un clara referencia al poder rompedor que tendrá dicho libro en el futuro, llegando a compararlo con un arma; es una de las más importantes del autor holandés y una de las piedras fundamentales de la Reforma, al redactar en ella Erasmo las piezas de su interpretación del Cristianismo contraria a la tenida hasta la época. Su relevancia será tal que se convertirá en uno de los libros más trascendentes del s. XVI, tanto por su contenido como por la polémica que suscitó.

Portada de la edicion española del Enquiridion de 1528

Portada de la edicion española del Enquiridion de 1528

En ella, Erasmo de Rotterdam redacta una serie de directrices por las que debe regirse el Perfecto Cristiano, y le otorga una serie de armas para defenderse en el mundo. Además destaca la importancia de la interiorización del culto y se la resta a la materialización del mismo y al uso de la simbología religiosa. Erasmo escribió el Enchiridion en 1501 como encargo de la mujer de un maestro de armas de Borgoña, para que este cambiara sus hábitos de vida, propios de un caballero.

Esta obra fue reescrita por Erasmo en 1503 como una serie de textos sin ordenación lógica, con la intención, decía Erasmo, de “Establecer unas breves normas de vida para que llegues a ser un cristiano de nobles sentimientos”. En el libro se concibe la vida como una lucha contra el mundo y sus demonios, para la que Dios nos ha entregado dos armas fundamentales, la oración y el conocimiento, al que se accede mediante el estudio de las Sagradas Escrituras. Sin embargo, el conocimiento más importante para Erasmo es el de uno mismo, y el factor más importante de este conocimiento es saber separar la esfera espiritual de la esfera corporal de uno, perteneciendo la primera al universo divina y la segunda al universo animal. A partir de esta separación Erasmo escribe sus reglas para alcanzar la verdadera felicidad, fundamentándose todas ellas en la ascensión de lo visible y temporal a lo invisible y eterno.

Así, Erasmo entiende la oración y el conocimiento interno como el verdadero culto, restándole importancia a la ordenación externa del mismo, a la intervención de las obras en el camino a la salvación, y a las ceremonias, pues con el rechazo de estas, la fe adquiere un significado total. Al ser un manual de obrar cristiano, Erasmo quiso que su obra llegase a todo y a todos, y su obra estaba destinada a un público muy amplio.

Ese rechazo de Erasmo a la externalización del culto, a las ceremonias religiosas e incluso a la forma de vida de los frailes venía fundamentalmente por su regla de la ascensión de lo visible a lo invisible. Lo visible y perteneciente al mundo carnal es perecedero, e intrascendente, y sólo alejándonos de todo ello, los verdaderos cristianos cumpliremos nuestro ideal básico que es el ascenso al mundo invisible. Si Dios es espíritu, también nosotros debemos serlo. Toda adhesión a cosas materiales es un camino imperfecto para Erasmo.

Así también, los símbolos y signos de nada sirven si no representan algo que sucede en el corazón, las obras y las representaciones materiales hacer que corramos el riesgo de depositar nuestra confianza en lo terrenal en vez de en Jesucristo. Una de las piedras angulares del Enchiridion es el rechazo a las leyes y dictados de la Iglesia, pues para Erasmo la verdadera libertad era la individual, la que ejercía uno mismo: La iglesia podía establecer normas pero dice Erasmo que Jesucristo nos invita a ejercer una libertad interior ante todas ellas.  En la vida de los frailes y sacerdotes también reparó Erasmo, enarbolando el célebre refrán de que “El hábito no hace al monje” pues para Erasmo resulta inaudito envolverse en los ropajes de un santo cuando su vida es totalmente diferente al mismo, ya que Erasmo criticaba el  modo de vida excesivamente terrenal de los monjes

Erasmo entendía su obra como un arma depositada en las manos de los cristianos en su camino para equipararse a Dios, y la punta de lanza, el camino para llegar a esa meta que consistía en conocerse a uno mismo. Erasmo pues, tenía cierto humanismo al confiar en las posibilidades del ser humano y su voluntad, la ratio, el conocimiento, como las más poderosas herramientas contra el Diablo. La oración interna como diálogo con Dios es pues para Erasmo de suma importancia, la verdadera forma de culto. Se acusó por ello a Erasmo de racionalista sin embargo él se defendía definiéndose como un estudioso de la Biblia y que sólo interpretaba las Sagradas Escrituras. El Enchiridion es una opción en la lucha, donde resumió lo que quería expresar con ella de una manera sincera y pasional a la vez que cabal.

Bibliografia:

  • BENNASSAR.B, JACQUART.J, LEBRUN.F, DENIS.M, BLAYAU.N. Historia Moderna. Akal, Madrid, 1989.
  • AUGUSTINJ, C. Erasmo de Rotterdam, vida y obra.  Crítica, Barcelona,1990.
  • FLORISTÁN, A. (Coord.). Historia Moderna Universal. Ariel Historia, Barcelona, 2002.

Referencias web:

  • Portada Enquirion. Wikipedia [Consulta: 25 de noviembre 2014]. Diponible en:http://upload.wikimedia.org/wikipedia/commons/4/42/Erasmus_Enchiridion.jpg
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