Sobre baloncesto amateur, cantera, y la FBCV (IV)

La temporada 2012-13 de baloncesto está a punto de finalizar, y tras los pasos iniciales de la FBCV a principios de temporada, analizados y comentados aquí, parece ser que en las últimas semanas desde la FBCV se ha tomado la iniciativa de implementar un punto de inflexión positivo, que espero y deseo que sea así, como si se tratara del inicio de un círculo o espiral virtuosa, de interrelaciones renovadas y reforzadas con los clubs amateurs y el fortalecimiento de los valores sociales del baloncesto en la cantera. En cierto sentido, como explicaré abajo, les iba la “vida” en ello tanto a los clubs amateurs como a la FBCV a medio y largo plazo. Pero puede que no sea suficiente …, a no ser que se tengan en cuenta otros aspectos que comentaré aquí (y quizás otros muchos más que no concibo ahora importantes, pero otros sí), y que libremente pueden considerarse convenientes y certeros, y por tanto susceptibles de reflexionar sobre ellos para la toma de decisiones acertadas a nivel estratégico a medio y largo plazo.

Las iniciativas recientes de la FBCV, como de un giro de 180º se tratara aparentemente (y que aún así felicito), son básicamente 2 documentos:

Sobre el primero solamente comentar varios aspectos. El primero que todos los padres de jugadores amateurs agradecemos este documento ético a nivel federativo. Pero creo, en mi humilde opinión, y como padre de todavía 3 jugadores en categorías IR, que no es suficiente en los aspectos siguientes:

  • En este documento, orientado a un deporte colectivo como el baloncesto, y claramente relacionado con la salud y aprendizaje social (trabajo en equipo, liderazgo, etc) para la vida adulta, que no se cite nunca el término “liderazgo” con un perfil amplio, como propugnaba J. Wooden, o quizás también en breve P. Jackson en su nuevo libro, me parece desconcertante. Que aparezca el valor “lealtad”, y no por ejemplo la transparencia, la cultura del esfuerzo o el liderazgo, como el primero de los valores a inculcar con la formación y práctica del baloncesto también da mucho que pensar …
  • Sobre el código de conducta para entidades, y en particular el tema referido a la gestión de fichajes de jugadores menores de 18 años, me parece llamativo y poco equitativo no implicar explícitamente la influencia de los padres, como los verdaderos tutores legales de los jugadores en esas edades. Es decir, que desde mi punto de vista solamente los padres, sólo ellos, son los tutores legales de sus hijos, y ceden parte de su formación a los centros de educación secundaria, y los clubes deportivos. Pero no por ello, los centros educativos ni los clubs deportivos amateurs pueden considerarse “dueños” o gestores, o representantes, de los jugadores. La única y definitiva toma de decisión en este asunto, sea más influenciable o no por aspectos externos, acertada o no más tarde, corresponde dentro de la familia, no dentro del club.
  • Echo en falta un código de conducta, o quizás más bien de competencia, para los árbitros, puesto que también forman parte, queramos o no, de la formación integral de los jugadores de baloncesto. La gran misión social, a mi entender, de los clubs amateurs es formar integralmente tanto a jugadores como entrenadores. Que el lema del código ético de la FBCV sea:

“El valor del baloncesto lo forjamos entre todos…

Ese valor son nuestros valores

Ayudemos a los jugadores

y crezcamos con ellos”

  • deja FUERA de este objetivo formativo a los entrenadores, y a los árbitros. Para mí, igual de importante es formar íntegramente a jugadores, como entrenadores y árbitros. No todos los jugadores amateurs, con mayores o menos habilidades para el baloncesto, se dedicarán a nivel profesional, sea como jugador, entrenador o árbitro, en su vida adulta. Lo más importante, a mi juicio, de esta etapa amateur dedicada al baloncesto, y por la que apostamos todas las familias, es que las personas crezcan a nivel individual y social a mejor, que sean mejores personas, y en algunos casos, ojalá muchos, buenos líderes para sus nuevos retos a nivel personal y profesional que les tocará afrontar en un mundo actual y futuro muy complejo a nivel socio-económico y político. Es decir, que tras “su paso por el baloncesto”, árbitros, entrenadores y jugadores, asimilen grandes valores sociales como el trabajo en equipo, liderazgo, etc, para ponerlos en práctica en sus nuevos retos futuros a nivel personal y profesional. El lema ético de la FBCV no debe ser quizás el anterior, sino uno vinculado a “Deporte, Salud y Aprendizaje Social para la Vida Adulta”. Y por ello apostamos, estoy convencido, muchas de las familias que siguen apoyando a sus hijos, a pesar de lo “sufrido” cada temporada, dentro y fuera del club, a practicar el baloncesto como medio para forjarse mejor, sobre todo, como buenas personas, o incluso líderes.
  • Por tanto, volviendo a los árbitros, y sobre la carencia de un código de conducta/competencia hacia ellos, de nada vale todo lo demás en el código ético FBCV si los árbitros no se comprometen a mantener el mismo nivel de supervisión y marcado de faltas desde el minuto 1 hasta el final. Si los árbitros se adaptan siempre (sea de forma intencionada o no) al nivel e intensidad defensiva de uno de los equipos, estarán apoyando y reforzando la defensa vs. el ataque. Si un equipo, al principio del partido, pone a prueba a un árbitro cometiendo muchas faltas en defensa, y el árbitro consiente casi todas ellas, y no pita la primera detectada y reconocida, poco favor hará al baloncesto, y a la formación integral de todos los jugadores. Modular el nivel de exigencia de las infracciones en baloncesto en función de intereses extra o intradeportivos (si pito mucho, el partido se alarga, y debo irme al siguiente …, etc; ahora que el partido ya está claramente decantado, puedo volver a pitar de forma estricta; etc) es claramente perjudicial para la formación del baloncesto, y, en cierto sentido, es equiparable, salvando las distancias, a la nula supervisión (o dejadez consentida) del BdE en la mala gestión de las cajas de ahorros durante muchos años en nuestro país.

Por consiguiente, y conectando con el otro documento reciente de la FBCV sobre la nueva programación IR para la temporada 2013-14, nada compensa a las familias pagar las cuotas a los clubs, costearse los viajes con coches propios de aquí para allá toda la temporada, para que en las fases finales (se llamen como se quiera, ahora, o en el futuro), los árbitros sean condescendientes o super-permisivos con equipos super-defensivos, y claramente rayando siempre el límite de la agresividad física, dejando sin pitar infracciones claras desde el minuto 1, o pitando una tras ver y reconocer todo el público que antes se han producido 5 o más, sea en la categoría que sea (y más en alevín …), o que una vez ya decantada la victoria clara hacia un equipo (generalmente el más agresivo) ya se puede volver a ser exigente con las infracciones. Por favor: nivel de exigencia con las infracciones desde el principio hasta el final, y para ambos equipos. Siempre. Si este tema, claramente de competencias y también ético, sobre los árbitros no se incluye en el código ético FBCV, no merece sinceramente como padre de 3 jugadores IR jugar y aprender baloncesto en categorías de nivel superior: saldría siempre más barato para el presupuesto familiar al haber menos desplazamientos en coche, nuestros hijos no se frustrarían, y a nosotros nos costaría menos hacerles comprender y aceptar …

Lo más importante, clave o crucial, para la mayoría de las familias que aportan jugadores y entrenadores al baloncesto cantera y amateur es que tras cualquier actividad deportiva (entrenamiento, partido oficial o amistoso, torneo, campus, etc) nuestros hijos vuelvan a casa mucho más felices de como se fueron, más reforzados a nivel interior como personas, como líderes buenos para cualquier ámbito profesional futuro. Si esto no se consigue, o no se puede retroalimentar positivamente (incluso habiendo sufrido comportamientos tóxicos de otros, de los cuales a veces se aprende más que de las personas buenas), no merece la pena dedicar más tiempo, y dinero, al baloncesto. Y entonces, numerosas familias buscarán, y encontrarán, otros vías de socialización (otros deportes, aficiones, etc) para sus hijos adolescentes que les llenen íntegramente y les ayude a ser más fuertes y buenas personas para el futuro que les tocará afrontar. Y si no estoy en lo cierto, haced ahora clubes encuestas o reuniones de balance de la temporada a todos los padres de vuestros equipos.

Así pues, con un programa IR 2013-14, que mantiene las cuotas altas de la temporada actual, excepto en alevín, y sin iniciativas de cambios internos, sino solamente un maquillaje parcial para intentar sobrevivir más tiempo, la FBCV no parece que ha acertado con el punto de inflexión óptimo para mantener el compromiso de los clubs amateurs para los próximos años. ¡HAY OTRA VIDA PARA LOS CLUBS AMATEURS FUERA DE LA FBCV! Con más o los mismos ingresos, con menos gastos, y quizás los entrenadores, jugadores y sus familias más satisfechos y felices.

¿O pensáis clubes, sobre todo de ciudades pequeñas (< 50000 habitantes), que la regeneración de los equipos seniors está garantizada con jugadores IR? Antes, en un contexto socio-económico más local que global, la mayoría jugadores seniors amateurs trabajaban cerca del club, de su ciudad, o en su provincia. Pero y ahora? y en el futuro? ¿Creéis que las familias vamos a influenciar en nuestros hijos (sean jugadores o entrenadores) para que sigan jugando (o sean leales con) en el club en edad adulta sin futuro profesional y laboral seguro, y que no les permita crecer a nivel personal y profesional? En mi caso, el de mi familia, lo tenemos muy claro: el periodo de formación y práctica del baloncesto en edad adolescente de nuestros hijos es una etapa más de su progresión/vocación personal y profesional, y por tanto corresponde, sea con sus puntos fuertes y débiles, a una etapa intermedia de la vida y aprendizaje social de nuestros hijos. El baloncesto amateur, como jugador o entrenador, sin empleo estable y vinculado a una progresión personal y profesional positiva, aunque sea complicada, no aporta felicidad. Y cuanto antes se lo intentemos mostrar a nuestros hijos, con ejemplos reales exitosos y fallidos, mejor.

Y ésta es nuestra decisión como familia, FBCV, y nada puedes influir en ella, ni impedirla, ni tampoco los clubs amateurs. Como familia, como asesores o coaches principales, intentaremos siempre que nuestros hijos aprendan a escalar y mantenerse, con buenas artes, en los niveles superiores de la pirámide de Maslow. Y también a comprender e implementar en cualquier momento el concepto de éxito de Wooden, y las bases de la pirámide del éxito sobre las que se sustenta. Que el baloncesto en edad adulta, si no va vinculado a un empleo estable y/o con posibilidades reales de progresión personal o profesional, no aporta la felicidad plena. Y éste será siempre nuestro compromiso con nuestros hijos, incluso en edad adulta, incluso con nuestros posibles nietos.

 

One Response to “Sobre baloncesto amateur, cantera, y la FBCV (IV)”

  1. I really delight in reviewing your blog post Sobre baloncesto amateur, cantera, y la FBCV
    (IV) Pionero en universitas.

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