Las amantes de Felipe II

Las esposas de Felipe II no fueron las únicas que compartieron la vida intima del rey. Los rumores hablan  de muchas supuestas amantes y de hijos ilegítimos que nacieron de unas de estas relaciones.  Apuntan amores con Catalina Laínez, Eufrasia de Guzmán, Doña Elena Zapata,Catalina Leney , Magdalena Dacre, la vizcondesa de Montague. Incluso se dice que Felipe II estaba encaprichado con Isabel I, hermana de su tercera mujer María Tudor. Sin embargo, las más difundidas implican en particular a dos mujeres : Isabel de Osorio y Ana de Mendoza, princesa de Éboli que mantuvieron con él relaciones  que marcaron sin duda su vida.

  • 15 años de amor con Isabel de Osorio, ” la dama de Saldañuela “.

Su relación con Isabel de Osorio duró 15 años y se dice que nacieron de este amor dos hijos : Bernardino y Pedro.

Isabel de Osorio

Se supone que esta relación empezó poco antes de su enlace con María Manuela de Portugal , su primera esposa como lo deja entender  Guillermo de Orange en su Apología, libro en el que relataba las supuestas barbaridades atribuidas a su rival Felipe y que fue al origen de la Leyenda Negra. En efecto, afirmaba que cuando este se casó por primera vez con su prima María Manuela de Portugal ,  ya estaba desposado con Isabel de Osorio.  También se supone que es en la corte donde se conocieron ya que  Isabel de Osorio era dama de compañia de su madre, la emperatriz Isabel.

Lo que sabemos de seguro es que el joven príncipe  se enamoró perdidamente de esta mujer 10 años mayor que él y tuvo a lo largo de su vida una importancia cierta, hasta hacer construir para ella, tras finalizar su relación apasionada con ella,  un magnifico palacio (el palacio de  Saldañuela ) en un pueblo burgalés. Lo que provocó el enojo y los celos de sus vecinos que empezaron a llamar el palacio  ” La casa de la puta del rey “.  Incluso se rumoreó una boda secreta con ella.

También le dejó Felipe una notable fortuna en dinero y joyas, cuyo detalle figuró en el Archivo de Simancas.

Por fin otro elemento muy revelador del amor intenso que el rey  sentía para ella,es que se atrevió a pedir a  Tiziano (pintor veneciano con quien compartía una relación de amistad estrecha) que pintara una serie  de cuadros de inspiración mitológicos pero con el rostro de Isabel de Osorio. Se dice que el rey quiso que las dos primeras obras fueran de un marcado erotismo. Así, uno de ellos representa a una diosa desnuda en actitud  provocadora.

Dánae recibiendo la lluvia de oro, cuadro de Tiziano (1553). Museo del Prado

La segunda entrega de Tiziano, Venus y Adonis, fue enviada directamente desde su taller de Venecia a Londres. Dicen que ambos poseen los rostros de la pareja de amantes, de Felipe e Isabel.

Venus y Adonis, cuadro de Tiziano (1553). Museo del Prado

Fue el matrimonio de Felipe con su tercera esposa  Isabel de Valois  que fue al origen de la forzada separación.

Isabel de Isorio vivió allí retirada y sin ninguna relación conocida hasta su muerte y fue enterrada en la iglesia del pueblo que ella misma fundó.

 

Princesa de Eboli

Hija única de Diego de Mendoza (Príncipe de Mélito y nieto del Gran Cardenal Mendoza)  y  de Catalina de Silva, Ana de Mendoza y de la Cerda era entonces descendiente de una poderosa familia aristocrática castellana.

Descrita como ” enigmática, bella, inteligente y ambiciosa” , la leyenda dice que tras la muerte de su esposo Ruy Gómez de Silva (hombre de confianza y amigo del rey) , la princesa de Eboli fue la supuesta amante de Felipe II y de su secretario Antonio Pérez a la vez.

Considerada como una de las mujeres más poderosas de España en la corte de la época, aprovechó la influencia de Pérez y su conocimiento de los secretos de Estado para satisfacer sus ambiciones políticas y sus necesidades económicas.
De carácter “ dominante y altivo, voluble, rebelde y apasionado” fue implicada en las intrigas de la corte : se dice que  junto a Antonio Pérez, mantuvieron  negociaciones  con los rebeldes flamencos y portugueses, traicionando pues al rey. Parece probable también una intriga compleja de Ana y Antonio acerca de la sucesión al trono vacante de Portugal y contra Don Juan de Austria en su intento de casarse con María Estuardo. El caso es que Juán de Escobedo (secretario de Don Juán de Austria y hermano bastardo del rey) había descubierto esos hechos y de sus amores con el secretario de Felipe II. Se dice que temiendo una posible denuncia, Ana  se le acusó de una grave conspiración política urdida con Juan de Austria y  así instigó su asesinato  logrando convencer el rey de sus supuestas intrigas.

Más tarde, el rey se dio cuenta de la superchería y de la traición de los dos amantes. Finalmente Ana fue arrestada con Antonio en 1579.

Torreón de Pinto ( Madrid )

Todo esto la condujo evidentemente  a perder el favor real y a ser desposeída de todos sus bienes y derechos y a verse encarcelada en el torreón de Pinto ( Madrid ) luego al castillo de San Torcaz (dado a su delicado estado de salud y las malas condiciones del torreón) y, posteriormente a su palacio de Pastrana (en Guadalajara) con su hija menor Ana ,que la acompañó en su reclusión durante más de  11 años de su vida y pues hasta su muerte.

Palacio Ducal de Pastrana ( Guadalajara )

 

Así según Queralt  ” fue la depositaria de la venganza que el rey quería ejercer sobre Antonio Pérez “

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Felipe II y su familia


La primera parte de la vida de Felipe fue caracterizada por una escasa vida familiar.

Creció en el entorno familiar de sus hermanas y apagado a su madre que le cuidó hasta su muerte en 1539. Todavía era niño cuando falleció y Felipe sufrió mucho de su ausencia que se añadió a la de su padre, siempre de viaje,  apenas tuvo contacto con él en sus primeros años de vida y al que percibía casi como un extraño.

Además, tras la muerte de la reina, el rey no se quedó con su hijo y dejó ordenes precisos para limitar el tiempo que el joven podía pasar con sus hermanas María y Juana. Se dice que esta soledad familiar fue muy pesada para el príncipe y duró hasta 1589 cuando regresó en España y se reunió con Juana y Don Carlos,  conoció a su hermano Don Juan y se casó con Isabel de Valois con la que tendrá sus dos queridas hijas, Isabel Clara Eugenia y Catalina Micael.

A partir de este momento, Felipe se convirtió en el ” jefe de su propia familia “ : todos , esposas, hermanas, hijas, parientes legítimos o no formaron parte de una familia ampliada que le proporcionó a Felipe un importante apoyo emocional como práctico.

  • Una gran respeto y admiración  por su padre
Muchos escritos y correspondancias atestan del gran respeto de Felipe por su padre Carlos, por sus consejos y por sus recomendaciones.
Siempre muy atento a aplicar en todo su vida ( incluso en su vida intima )  lo que recomendaba su padre, siguió en particular sus consejos de no comprometerse con ningún grupo de nobles y de siempre combatirse para defender el catolocismo y hacer respetar la voluntad de Dios.
Durante los primeros años no tuvieron muchas relaciones ya que Carlos siempre estaba de viaje para la Corona. Tras la muerte de la reina ,Carlos empezó la preparación de su heredero para la Corona y fue entonces más presente. Hasta su muerte, se mostró muy implicado para que su hijo fuera un buen rey y nunca paró aconsejarlo y avisarlo de los peligros de su futuro papél de emperador.
  • Una relación privilegiada con sus hermanas

A pesar de las recomendaciones de su padre y de los años en que permanecieron separados, Felipe siempre mantuvo una relación fuerte con sus hermanas y en particular

María de Austría, hermana de Felipe II

con María a la que se sentía muy unido y con la que tenía correspondencias “intimas” intensas.

En estas cartas  compartían recuerdos, se daban mutuamente consejos y hablaban mucho del bienestar de su hijas.

Tras la muerte de Juana, intercambiaron muchas cartas de lamentación, quejándose de la ausencia de su hermana muerta.

Fue sin duda el personaje de la Familia Real más importante a lo largo de la vida de Felipe II. Juana fue una figura clave en la Corte, la mejor compañera de sus cuñadas Isabel y Ana, además de una fiel confidente de su hermano.

 

 

  • Un amor desproporcionado por las “niñas de sus ojos

 

Las hijas de Felipe II : Catalina micaela y Isabel Clara Eugenia

Felipe II  “era en lenguaje actual, un padrazo“, define Queralt. Con sus dos hijas fue un padre ejemplar. Con ellas también mantuvo una correspondencia intensa  en las que hacia comentarios sobre la vida pública y el panorama internacional de la época , hasta los más pequeños aspectos de su vida cotidiana.

Isabel Clara Eugenia, que sería ‘infante’ al convertirse en la primogénita tras la muerte de Carlos,  fue para Felipe II “compañera fiel y secretaria, estuvo con él hasta su muerte”. El rey confiaba en ella y le permitía sustuirle delante de sus minitros cuando estaba enfermo. Se quedó mucho tiempo al lado de su padre y hasta la muerte de éste permaneció sin marido.

Catalina Micaela, hija de Felipe II

También con Catalina tuvo una relación muy fuerte que le dejó desanimado al momento de  quitarla tras su matrimonio con Carlos I de Seboya. Queralt describió la separación como traumática. ” Se despide de ella en Barcelona y sigue el camino del barco hasta que ya no lo ve, va moviéndose él por la costa para seguir divisando el barco que se lleva a su hija”.

 

 

 

 

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  • Una relación caótica con su hijo Carlos

    Don Carlos

Fueron siempre difíciles las relaciones de Felipe II con su hijo primogénito Carlos. Se dice que hubo un desacuerdo completo y constante entre el padre y el hijo.

Fruto del primer enlace del rey con María Manuela de Portugal, el príncipe Don Carlos padeció de las malas consecuencias de la consanguinidad de la unión de sus padres. Sofrío de enfermedad crónica, que minó su salud desde su primera infancia, daba  numerosos signos de inestabilidad psicológica y emocional ( hasta autolesionarse durante sus estallidos de cólera) lo que pronto inquietó la corte y el propio rey que se negaba en darle responsabilidades. Tras un accidente en Alcalá de Henares donde estudió ( se cayó en una escalera ), su estado siguió empeorándose gravemente,  así como las relaciones con su padre que iba cada vez más temiendo por el futuro de la  monarquía. El príncipe que se daba cuenta de la reticencia de su padre  a introducirlo en las labores de gobierno experimentaba un sentimiento de abandono creciente. Con su frustración se acrecentaba su agresividad, los conflictos entre padre y hijo  y su odio hacia su padre hasta que Carlos accedió a dar su apoyo a las reivindicaciones de la nobleza flamenca, en el momento en que se estaba gestando la rebelión de los Países Bajos. Cuando el rey se enteró de lo que preparaba su hijo se resignó a encerrarlo en su propia habitación y luego en un torreón del alcázar de Madrid. Este encarcelamiento fue muy doloroso para el hijo como para el padre. Desesperado, Carlos cometió múltiples excesos hasta límites insufribles y  por fin preguntó a su padre que le matasen. Murrió en su carcél en1568. Las rumores dicen que todo lo que occurió a Carlos fue la initiativa del rey , alimentando la Leyenda Negra que habla de la probabilidad de que existiera un romance entre el príncipe Carlos y su madrastra y que fuera el verdadero motivo de la muerte de Carlos.

  • Felipe y sus parientes ilegítimos

Tenía una red de parientes ilegítimos. Eran descendientes de su bisabuelo Fernando el Católico , también de su bisabuelo Maximiliano I y de su padre Carlos.

Aunque  conocía personalmente a poco de ellos, en ocasiones interrumpió en sus vidas de manera decisiva para ayudarles.