Consecuencias poblacionales de la conquista

La lucha entre los europeos y los indígenas provocó un gran número de fallecidos, aunque fue la región antillana la más afectada, puesto que aquí tuvo lugar el primer encuentro y cuando las consecuencias se hicieron notar ya era demasiado tarde, lo cual llevaría a los españoles a tratar de actuar, con mayor precaución. Aunque esta alerta fue casi totalmente ignorada, sobre todo por los encomenderos que más bien trataban de explotar a la población indígena al máximo para obtener las mayores ganancias posibles. Por su parte, las zonas costeras resultaron duramente afectadas por encontrarse encerradas entre aguas que servían de barreras naturales contra cualquier intento de escape por parte de los indígenas descontentos, rebeldes y que se mostraban reacios a aceptar el régimen que los españoles trataban de imponerles. En cambio la región continental les ofrecía mayores posibilidades de supervivencia pues tenía la posibilidad de fugarse y huir hacia regiones deshabitadas e inhóspitas a la presencia de los conquistadores Por otra parte los que más sufrieron fueron las poblaciones sedentarias de América. Estas a diferencia de los pueblos nómadas, fueron las que más entraron en contacto con los europeos.

Los factores y las razones que provocaron este derrumbe demográfico son múltiples y resultaría difícil, sino imposible, determinar todas ellas. Teniendo en cuenta estas consideraciones analizaremos aquellos factores que consideramos más importantes y cuyos efectos nocivos para la población autóctona. La ordenación es por razones de sistematización y no por importancia o trascendencia.

La magnitud de la catástrofe es incalculable. Además, de las consecuencias próximas al descubrimiento, el despoblamiento continuará después de 1570 y a lo largo del siglo XVII, aunque a un ritmo menor. La crisis demográfica más notable se produce hacia 1650 cuando la población indígena de la América española sería de entre cinco y 9 millones de habitantes. A partir de entonces, en algunas regiones como México y Centroamérica, comienza entonces una etapa de estabilización, mientras en Perú continúa el declive demográfico hasta 1720. La recuperación demográfica, que se generaliza a partir de mediados del siglo XVIII, de manera que al concluir el período colonial, hacia 1825, en la América española hay unos ocho millones de indígenas (dependiendo del autor). Cabe destacar que el 42% se encuentran concentrados en México, Guatemala, Quito, Perú y Charcas, grandes núcleos de población indígena.

En la actualidad esta es la distribución de la población indígena:

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He aquí un esbozo de los principales agentes negativos que fueron, entre otros, causantes de la mengua de los indios en el siglo XVI y XVII. Lo que cabe rescatar de lo que vamos a decir a continuación, es que las causas materiales provocaron magnos estragos en la población nativa, es cierto también que en reiteradas ocasiones se ha exagerado y dramatizado su amplitud como hemos comentado en el apartado historiografía. Mientras que, los motivos psicológicos, muchas veces dejados de lado, tuvieron un impacto muy fuerte y perduraron durante un lapso de tiempo más prolongado, aunque más difícil de estipular, y que llevaron a los indios a atentar contra la vida misma.

A continuación vamos a proceder a enumerar y definir las principales consecuencias de la masacre europea durante el descubrimiento:

ESCLAVITUD AFRICANA

Debido a la gran cantidad de indígenas muertos durante el siglo XVI, era necesario reemplazar trabajadores y, por ello, a partir del siglo XVII los europeos capturaron alrededor de 60 millones de africanos al sur del Sahara, de los cuales únicamente unos 12 millones sobrevivieron al viaje hasta América donde fueron utilizados como meros esclavos y fueron transportados en este tipo de circunstancias:

Población africana exportada a otros continentes, (sin incluir a los fallecidos en el trayecto):

Destino 650-1500 1500-1800 1800-1900 650-1900
América 81.000 7.766.000 3.314.000 11.159.000
Trans-Sahara 4.270.000 1.950.000 1.200.000 7.420.000
Asia 2.200.000 1.000.000 934.000 4.134.000
Total 6.551.000 10.716.000 5.448.000 22.713.000

Llegada  de esclavos a América entre 1500 y 1870:

Destino 1500-1810 1811-1870 Total
Brasil 2.501.000 1.145.000 3.646.000
América española 947.000 606.000 1.553.000
Caribe no español 3.698.000 96.000 3.794.000
EEUU 348.000 51.000 399.000
Total 7.494.000 1.898.000 9.392.000

Cabe destacar la inmigración no esclava hacia el nuevo mundo, es decir: población que fue a “hacer las Américas”:

 

Destino 1500-1820 1820-1998
Brasil 500 4.500
Hispanoamérica 475 6.500
Caribe 450 2.000
Canadá 30 6.395
EEUU 718 53.150
Total 2.173 72.545

La Guerra: el uso de las armas y de la fuerza fue devastador en los primeros contactos entre los indígenas y saqueadores, como refleja el gran número de fallecidos en combate.. Sin embargo, nos encontramos de nuevo con el debate historiográfico, ya que no han faltado quienes han hecho de esta la causa principal exagerando en gran medida sus consecuencias. Aunque fue determinante en cuanto a la cifra de personas fallecidas, pero al no afectar a la población femenina, dejaba abierta la posibilidad para una recuperación demográfica. Por ello sus efectos sobre la fecundidad y la dinámica de la población no se vieron totalmente reflejados. La guerra provocó estragos, pero en general, solo estragos momentáneos.

Derrota de los imperios azteca e inca

Sabiendo que la población total de los pueblos originarios superaba varias veces la cantidad de españoles y portugueses en todas las estimaciones. Los pueblos mexica e inca, cada uno, superaban en población a españoles y portugueses. Treinta años después, los pueblos español y portugués ya superaban en población a los mexicas y quechuas y un siglo después tenían más habitantes que toda la población indígena americana.

Según el historiador estadounidense Charles Mann  España “no habría vencido al Imperio Azteca si, mientras Cortés construía las embarcaciones, Tenochtitlán no hubiera sido arrasada por la viruela en la misma pandemia que posteriormente asoló el Tahuantinsuyu […] La gran ciudad perdió al menos la tercera parte de población a raíz de la epidemia, incluido Cuitláhuac” .

Algo similar sucedió con el Imperio inca, derrotado por Francisco Pizarro en 1531. La primera epidemia de viruela fue en 1529 y mató entre otros al emperador Huayna Cápac, padre de Atahualpa. Nuevas epidemias de viruela se declararon en 1533, 1535, 1558 y 1565, así como de tifus en 1546, gripe en 1558, difteria en 1614 y sarampión en 1618. Dobyns estimó que el 90 % de la población del Imperio inca murió en esas epidemias.

En consecuencia, el milagroso triunfo de este conquistador, y de Cortés, a quien con tanto éxito emuló, se debió en buena parte a los triunfos del virus de la viruela

En Nueva España, el punto más grave de la debacle demográfica se vivió luego de la gran epidemia de cocoliztli y matlazáhuatl en 1576 y 1581, respectivamente, cuando la población indígena se redujo hasta 1 millón de individuos. El siglo XVII equilibraría la población mediante un mayor entrecruzamiento étnico y una mayor inmigración europea y será a mediados del XVIII cuando la población recupere un número aproximado (20 millones de habitantes) al que contaba Mesoamérica en el momento del contacto (1519).

 

Las Enfermedades.

                                                                                             Viruela

Como hemos nombrado anteriormente “Se ha dicho que la caballería invisible de los microbios ha hecho en toda conquista más víctimas que las armas”. Es una gran verdad el que las epidemias introducidas por el hombre blanco provocaron una gran mortandad: en algunos lugares pudo haber llegado a causar la muerte de la mitad de la población. El sarampión, la gripe, la viruela, la papera, la malaria, el cólera y la tuberculosis fueron armas mortíferas para los indígenas carentes de defensas inmunológicas contra estas y desprovistos de una medicación adecuada contra los mismos. El alejamiento del indio del resto del mundo que desconocía totalmente le costó caro pues su sistema inmunológico era vulnerable ante las armas virulentas del hombre blanco. En contraposición, resulta paradójico el hecho de que las enfermedades de los indios no afectaron en mayor medida a los blancos. Con la introducción de gente procedente de otro continente en América, provocó la  llegada de epidemias africanas, las cuales causaron estragos entre los indígenas, en especial la fiebre amarilla que brotó con más intensidad en el S. XVII.

Por ejemplo:  México Central:

Viruela

Estimación del porcentaje de indígenas muertos según la peste:

Enfermedad Fechas Porcentaje de mortandad
¿gripe? 1494-1514 20%
viruela 1519-1528 35%
sarampión 1531-1534 25%
tifus 1545-1546 20%
peste neumónica 1545-1546 15%
sarampión 1557-1563 20%
viruela 1576-1591 20%
sarampión 1576-1591 12%
tifus 1576-1591 15%
sarampión 1595-1597 8%
sarampión 1611-1614 8%
tifus 1630-1633 10%

Tabla con las principales pestes ocurridas con el lugar donde pasaron:

Fecha Enfermedad Lugar
1493-1498 gripe, viruela, etc. La Española
1496 varias viaje de vuelta a España
1498 sífilis La Española
1500 varias La Española
1502 varias La Española
1507 varias pandemias Caribe a Tierra Firme
1514-1517 influenza Istmo de Panamá
1518-1525 pandemia de viruela Caribe, Yucatán, México,
América central
1554-1556 Chavalongo (probablemente fiebre tifoidea) Chile
1558-1560, 1562-1565 pandemia de viruela Río de la Plata, Brasil

 

 

Las luchas entre los pueblos indígenas.

Los grandes imperios americanos, como el azteca en México o el incaico en el Perú, imponían su autoridad y ejercían un control sobre una gran cantidad de pueblos y sobre zonas extensas. A menudo los subordinados, agobiados por los fuertes impuestos que les debían entregar, se sublevaban contra ellos. Las víctimas fruto de estas luchas eran muchas. El caso de los aztecas es particular puesto que en las batallas no buscaban matar a sus enemigos sino más bien capturarlos vivos para así luego poder sacrificarlos públicamente a sus dioses lo que despertaba el odio que les tenían los pueblos subordinados por los méxicas. Las disputas entre ellos y los rencores que se guardaban fueron tales que muchos pueblos no dudaron a la hora de aliarse con los españoles en su lucha contra los aztecas o los incas.

Suicidios y abortos.

El número de víctimas por estas razones no fueron muchas en comparación con los estragos de las epidemias. Sin embargo nos muestran el trauma psicológico que la conquista provocó a los indios, cuestión esta que analizaremos más adelante pero que es importante mencionar ya en este punto. Los indígenas al ver desmoronarse delante de sí el mundo en el que habían crecido y vivido y como un intento de escape ante la agobiante situación optaban, a veces en forma de protesta, por quitarse la vida mediante el suicidio, tanto individual como colectivo. Las prácticas de abortos en masa no fueron menores, quizás como una manera de evitar que los hijos sufran lo que los padres ya no soportaban ni para sí mismos. El indio atentaba contra su propia vida y contra la de sus descendientes.

Movilización de indios.

Los españoles intentaron concentrar a los indígenas en núcleos poblacionales con el fin de facilitar su control, la administración, el cobro de impuestos y la evangelización. Sin embargo esto trajo consecuencias negativas: mayor propagación de las enfermedades, progresivo abandono de los campos con la consecuente disminución de la producción agrícola, lo que a su vez significó, para una población con una economía básicamente rural y agrícola, una disminución de alimentos de primera necesidad e indispensables para la vida. A la larga esto trajo aparejado como consecuencia una marcada merma de la fecundidad que imposibilitó la recuperación demográfica.

Cambio de dieta y modo de producción.

Los conquistadores impusieron la agricultura y ganadería peninsular basada en el trigo y el ganado ovino y bovino. Esto supuso para los indios un cambio en su régimen alimentario al cual no pudieron acostumbrarse rápida y fácilmente. Para estos no sólo se vio afectada su antigua dieta basada en el maíz y otros productos que variaban de acuerdo a las regiones y al tipo de suelo que estas presentaban, sino que poco a poco fueron perdiendo sus tierras ya sea por las muertes de los propietarios, por el abandono de ellas para huir hacia zonas marginales, o por la posesión que de ellas hacían los españoles por la fuerza. Mientras tanto los terratenientes veían aumentar constantemente sus propiedades.

Nuevas formas de impuestos.

Con los encomenderos, la presión fiscal aumentó y los impuestos nuevos eran mucho más elevados que los prehispánicos. Pero el cambio no se dio solo en la cantidad sino también en la forma: el cambio fue también cualitativo. A algunos pueblos se les obligó a pagar con mercancías que no producían; a otros que en el pasado solo brindaban sus servicios de trabajo ahora se les exigía un pago en especias; desde 1550 a algunos se les obligó a pagar con plata; a otros se les pedía que entreguen mercancías artesanales pero no se les daba la materia prima para su elaboración como lo solía hacer antes el inca. La reciprocidad y la redistribución ya eran parte del pasado y de ellas sólo quedaba el recuerdo. Muchos indios, para escapar de este sistema impositivo, migraron hacia zonas marginales, otros terminaron siendo siervo personales, otros tantos cayeron en la marginalización como vagos o pasaron a formar parte de las filas de ladrones y rateros.

Alcoholismo.

Si bien es cierto que tanto en México como en los Andes se conocían bebidas alcohólicas, también es cierto que el consumo de estas estaba estrictamente regulado y limitado. Los españoles, a la vez que condenaban su consumo lo estimulaban por los beneficios que les daba la venta de bebidas alcohólicas a los indios. Como bien lo marcan algunos autores, esto era un reflejo externo de la impotencia del indio frente a un mundo cada vez peor y al cual no le encontraba el mismo sentido que antes: el alcoholizarse era una forma más de escape a la realidad. Era una salida que encontró el indígena a sus agobiantes problemas

Monogamia.

Como sabemos, los indígenas en la época prehispánica practicaban la poligamia y no resulta raro encontrar la práctica también de la endogamia y el incesto (en especial en la tribu de los ayllu). Para el cristianismo, tales prácticas, son en la teoría insostenibles aunque, en la práctica, las indulgencias papales para permitir un casamiento entre parientes con fuertes lazos consanguíneos que los unían fueron carta conocida de la época. En la población indígena esto no solo representó un cambio cualitativo sino también cuantitativo. La población indígena, fuertemente diezmada por las epidemias y demás factores negativos que ya hemos analizado, no pudo recuperarse ante el declive cada vez más acuciante y sus posibilidades de hacerlo cada vez fueron menores.

Sobreexplotación de la mano de obra.

Los indígenas fueron utilizados por los españoles para acarrear armas o bagajes como también para sumar hombres a las filas de los combatientes. La mano de obra fue requerida tanto para servicios domésticos y personales como para las rudas labores mineras que provocaron tantos muertos. Es cierto que la legislación prohibió toda explotación forzosa de la mano de obra indígena pero, también es cierto que los conquistadores hicieron poco caso de ella. No se puede negar que los europeos en muchos casos abusaron y maltrataron a los indios, sin embargo esta no fue ni la única ni mucho menos la peor causa del desplome demográfico indígena.

Estimaciones de Bartolomé de Las Casas

A continuación la estimación de Bartolomé de Las Casas sobre el número de indígenas muertos entre 1492 y 1542. Estas cifras son defendidas por algunos autores y rechazadas por otros.

  • En La Española 1.100.000 a 3.000.000 de muertos.
  • En Cuba, Jamaica, Puerto Rico y las Antillas Menores 3.000.000
  • En Castilla de Oro 1.000.000
  • En Nicaragua 500.000 a 600.000
  • En México central 4.000.000
  • En Naco y Honduras 2.000.000
  • En Pánuco, Michoacán y Jalisco 15.000 a 20.000
  • En Soconusco 200.000
  • En el Golfo de Paria y la Costa de las Perlas 1.000.000
  • En Venezuela 4.000.000
  • En Perú 4.000.000
  • Cifra desconocida en Yucatán, Cartagena de Indias, río Yuyaparí, Florida, Río de la Plata, Nueva Granada y Santa María.