Nuestro personaje asistió al Concilio, enviado por Carlos I como teólogo imperial y tuvo una destacada actuación.
Se celebró en la ciudad de Trento, situada al norte de Italia, inagurándose en 1545 por el Papa Paulo III y fue clausurado por Pio IV en diciembre de 1563. Se le considera el concilio más largo de la Historia con sus 18 años.
Las conclusiones más importantes, fueron, entre otras:
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Las Sagradas Escrituras debían ser interpretadas por la Iglesia y no libremente como decía Lucero.
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Lucero decía que sólo con la fé bastaba para ir al Cielo frente a la necesidad de las buenas obras junto a la fé para la salvación.
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Se ratificó que el pan y el vino consagrados eran el Cuerpo y la Sangre de Cristo y no una representación.
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Se definió el pecado original ,que se borraba con el Bautismo.