{"id":7094,"date":"2013-01-15T12:29:42","date_gmt":"2013-01-15T11:29:42","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/?p=7094"},"modified":"2023-01-18T10:18:42","modified_gmt":"2023-01-18T09:18:42","slug":"ladran-luego-cabalgamos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/2013\/01\/15\/ladran-luego-cabalgamos\/","title":{"rendered":"Ladran, luego cabalgamos"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">Hace tant\u00edsimos a\u00f1os que venimos oyendo la famosa frase <strong><em>\u201cLadran, luego cabalgamos\u201d<\/em><\/strong> que es imposible recordar cuando la o\u00edamos por primera vez y qui\u00e9n la dijo entonces. De lo que s\u00ed estamos seguros es que, al confesar nuestro desconocimiento de su progenitor, el que respondi\u00f3 a nuestra pregunta la achac\u00f3 a Don Quijote. Como desconoc\u00edamos en absoluto al autor de dicha sentencia, al principio, dudando de nuestra memoria, volvimos a leer el Quijote y al siguiente interlocutor, que incansablemente la atribu\u00eda\u00a0 a un dicho a Don Quijote dirigi\u00e9ndose a Sancho, le pod\u00edamos rebatir su opini\u00f3n, pero sin darle la soluci\u00f3n puesto que no la sab\u00edamos, lo que generalmente provocaba un gran enfado, pues muchas veces ten\u00edamos que ir en contra de personajes de mucha mayor categor\u00eda social que nosotros.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard013.jpg\" alt=\"Ilustraci\u00f3n Quijote. Antonio Saura\" width=\"430\" height=\"286\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Como la equivocaci\u00f3n persist\u00eda en much\u00edsimas personas, la gran mayor\u00eda de ellas de alto nivel educativo, a las que requer\u00edamos para que nos dijeran el origen de tal frase, insist\u00edan en achacarla al Quijote. Al persistir en la b\u00fasqueda, teniendo como pista que a Sancho se la dirig\u00eda su amo, volvimos a releer el libro por en\u00e9sima vez y, por fin, encontramos el origen del error. La sentencia que confund\u00eda a nuestros amigos y amigas les justificaba plenamente porque, cuando una figura ret\u00f3rica, por ejemplo una met\u00e1fora, se parece literalmente mucho a otra o tienen el mismo significado aunque no se parezcan en nada, no es dif\u00edcil que puedan confundirse, lo cual no tiene mayor trascendencia porque no desvirt\u00faa en absoluto el sentido del discurso. Su consideraci\u00f3n s\u00f3lo tiene inter\u00e9s como mero diletantismo literario.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Debido al mencionado hecho de falta de importancia, fueron pasando los a\u00f1os sin mayor preocupaci\u00f3n que la que, de vez en cuando, nos divert\u00eda o\u00edr sistem\u00e1ticamente el error, que naturalmente atribu\u00edamos al hecho de que el confundido no hab\u00eda le\u00eddo el Quijote. Al ofrecerles el dicho de Don Quijote que les hab\u00eda llevado a la confusi\u00f3n, en muchos casos tampoco se lo cre\u00edan, convirti\u00e9ndose la mayor\u00eda de nuestros interlocutores en creer que la frase era del libro de Cervantes a pesar de no haberlo le\u00eddo. Otros opinantes atribu\u00edan el dicho al poeta Rub\u00e9n Dar\u00edo, a Unamuno en su libro de la \u201c<em><a title=\"Vida del Quijote y Sancho\" href=\"http:\/\/gaudi.ua.es\/uhtbin\/cgisirsi\/0\/x\/0\/05?searchdata1=vida%20quijote%20sancho{245}%20and%20unamuno{100}\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\">Vida de Don Quijote y Sancho<\/a><\/em> y, en fin, a un n\u00famero de presuntos autores que resultar\u00eda prolijo mencionar si nos acord\u00e1ramos de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n eran muchos los a\u00f1os que fueron pasando sin hallar la respuesta, hasta que un d\u00eda, lejano solamente unas semanas de la actualidad, sucedi\u00f3 el hecho que tanto tiempo est\u00e1bamos anhelando, que no era inferior a 20 \u00f3 25 a\u00f1os. El evento fue tan sencillo como o\u00edrlo en un concurso de televisi\u00f3n. La respuesta no fue sabida por los concursantes y el juzgador la dio sin darle la menor importancia. Era <a title=\"Goethe. Biblioteca Universidad de Alicante\" href=\"http:\/\/gaudi.ua.es\/uhtbin\/cgisirsi\/0\/x\/0\/05?searchdata1=goethe{100}\" target=\"_blank\" rel=\"noopener noreferrer\"><strong>Goethe<\/strong><\/a>. Naturalmente, la mayor\u00eda de la gente, entre los que est\u00e1n las decenas de nuestros interlocutores, afirmar\u00e1 ahora que ya lo sab\u00edan, y nosotros tendremos que pensar que en tant\u00edsimos a\u00f1os tuvimos la mala suerte de no dar con ninguno de ellos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7105\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard012.jpg\" alt=\"Portada del disco: Goethe Chorlieder por Coro de C\u00e1mara de la Universidad Johann Wolfganf Goethe de Frankfurt del Meno bajo la direcci\u00f3n de Christian Ridil.\" width=\"430\" height=\"339\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard012.jpg 430w, https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard012-300x236.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por todo lo antedicho, iniciamos una b\u00fasqueda de la literatura de Goethe y de las relaciones de esta frase con otras similares de igual sentido. Sin duda fue el poema \u201c<em>Ladrador<\/em>\u201d (Kl\u00e4ffer) de 1808 en el que Goethe hace emerger la frase <strong><em>\u201cLadran, se\u00f1al de que cabalgamos\u201d<\/em><\/strong> por primera vez. \u00a0La traducci\u00f3n, elaborada por el bibliotecario Roberto G\u00f3mez Junco, Jr, dice as\u00ed:<\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\">\u201c<em>Cabalgamos en todas direcciones<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>en pos de alegr\u00edas y de trabajo;<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>pero siempre ladran cuando<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>ya hemos pasado. <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Y ladran y ladran a destajo.<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>Quisieran los perros de la cuadra<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>acompa\u00f1arnos donde vayamos, <\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>mas la estridencia de sus ladridos<\/em><\/p>\n<p style=\"padding-left: 30px;text-align: justify\"><em>s\u00f3lo demuestra que cabalgamos\u201d.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta forma de expresarse se recoge a su vez en una alocuci\u00f3n griega an\u00f3nima, que se refiere a que <strong><em>\u201c<\/em>la persona de \u00e9xito, que no mira hacia atr\u00e1s sino que busca su meta, siempre tiene gran cantidad de enemigos que, como perros, le siguen y ladran para descomponerle la figura, o acaso para que caiga, o incluso cese en su b\u00fasqueda.&#8221; <\/strong>En lat\u00edn hay una frase, tambi\u00e9n de autor an\u00f3nimo, que dice: \u201c<em>Latrant et scitis estatint praetesquitantes estis<\/em>\u201d, que quiere decir: <strong><em>\u201c<\/em>Ladran y sab\u00e9is al momento que cabalg\u00e1is por delante de los dem\u00e1s<em>\u201d. <\/em><\/strong>En el idioma turco, en \u201c<em>Proverbs of all nations<\/em>\u201d, escrita en 1859 por Walter Keating Nelly, se cita un proverbio de origen otomano de una inquietante similitud con el tema de este art\u00edculo: \u201d<em>The dog barks, but the caravan passes<\/em>\u201d:<strong> \u201cLos perros ladran, pero la caravana avanza<em>\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sin embargo, la referencia bien documentada m\u00e1s antigua en relaci\u00f3n con Goethe que se ha encontrado est\u00e1 en ingl\u00e9s: en Godey\u00b4s magazine, 1868, p\u00e1g. 275, en un art\u00edculo de \u00a0Louis Antoine Godey y Sarah Josepha Buell Hale, que dice: \u201c<em>Goethe never said a truer thing than \u00b4When the dogs bark we know we are riding on horseback<\/em>\u201d: \u201c<strong>Goethe nunca dijo algo m\u00e1s verdadero que \u00b4Cuando los perros ladran, sabemos que cabalgamos<em>\u201d.<\/em><\/strong> Tambi\u00e9n en \u00a0\u201c<em>The military career: a guide to young officers, army candidates and parents\u200e<\/em>\u201d, escrita por Sir William Bellairs, en 1889, \u00a0dice: \u201c<em>As Goethe tell us: When dogs bark, it is a proof you ride<\/em>\u201d: \u201c<strong><em>Como Goethe nos dice: Cuando los perros ladran, es la prueba de que cabalgamos\u201d<\/em>.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">No se sabe de una forma evidente qui\u00e9n mencion\u00f3 la frase por primera vez en castellano. La referencia m\u00e1s antigua conocida se encuentra en \u00a0la edici\u00f3n de agosto de 1903 de la Revista\u00a0 \u201c<em>Nuestro Tiempo<\/em>\u201d en el art\u00edculo \u201cLos dos catolicismos\u201d, de Edmundo Gonz\u00e1lez Blanco, que dice: <strong><em>\u201c<\/em>El perro, empleando la comparaci\u00f3n de Goethe, quisiera acompa\u00f1arnos desde el establo; pero el eco de sus ladridos nos prueba que cabalgamos<em>\u201d. <\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Goethe\u00a0\u00a0expresa con toda claridad que \u201c<em>los ladridos son se\u00f1as de que se avanza<\/em>\u201d, mientras que en otras referencias la idea es que\u00a0 \u201c<em>se avanza a pesar de los ladridos<\/em>\u201d. La\u00a0 diferencia es bastante evidente: en la primera acepci\u00f3n los perros son amigos o por lo menos no beligerantes, ladran porque alguien se va; mientras que en la segunda los perros significan el peligro de una agresi\u00f3n, ladran porque alguien est\u00e1 huyendo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"aligncenter size-full wp-image-7104\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard011.jpg\" alt=\"Gustave Dor\u00e9, Quijote y Sancho sobre Clavile\u00f1o, grabado, Francia, 1863\" width=\"430\" height=\"263\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard011.jpg 430w, https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/files\/2013\/01\/Clipboard011-300x183.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 430px) 100vw, 430px\" \/><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00bfPero en qu\u00e9 momento se col\u00f3 Sancho en la expresi\u00f3n? Dif\u00edcil saberlo, aunque todo indica que fue en la primera mitad del siglo XX. Alguien\u00a0supuso que la frase era del Quijote y le agreg\u00f3 el Sancho, con mucha fortuna por cierto, porque el error se propag\u00f3 exponencialmente.\u00a0No se sabe\u00a0qui\u00e9n fue el primero en cometer tal equivocaci\u00f3n, pero\u00a0en un art\u00edculo de 1945 titulado \u201cPor una Pol\u00edtica Nacional de la energ\u00eda el\u00e9ctrica\u201d,\u00a0el autor, Juan Sabato, usa la frase<strong><em> \u201ccon el Sancho ya incluido\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En la lectura cuidadosa de El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha, en el cap\u00edtulo XLI, <em><strong>De la venida de Clavile\u00f1o,<\/strong><\/em> \u2026se encuentra la frase que, sin duda alguna, debi\u00f3 ser la que confundi\u00f3 a tanto intelectual. Una primera aseveraci\u00f3n\u00a0 puede querer expresar la misma idea pero con car\u00e1cter negativo: una situaci\u00f3n, una consecuencia. D. Quijote y Sancho cabalgan con los ojos vendados a lomos de Clavile\u00f1o, pero no se mueven, por lo que D. Quijote hace ver a Sancho <strong><em>\u201c\u2026; que osar\u00e9 jurar que en todos los d\u00edas de mi vida he subido en cabalgadura de paso tan llano; no parece sino que no nos movemos de un lugar\u201d.<\/em><\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En una segunda interpretaci\u00f3n, a\u00f1ade Don Quijote que llevan el viento en popa, pues desde el jard\u00edn de los duques les estaban soplando con mil grandes fuelles, por lo que comunica\u00a0 a Sancho que deben estar llegando a la segunda regi\u00f3n del cielo y que, si siguen subiendo, pronto dar\u00e1n con la regi\u00f3n del fuego. En ese momento con unas estopas de c\u00e1\u00f1amo, ardiendo en la punta de unas ca\u00f1as, les calentaban los rostros. Sancho, que sinti\u00f3 el calor, sin destaparse los ojos, dijo: <strong><em>\u201c<\/em><\/strong><em>&#8212;<\/em><strong><em> Que me maten si no estamos ya en el lugar del fuego, o bien cerca, porque una gran parte de mi barba se me ha chamuscado, &#8230;\u201d <\/em><\/strong>Esta \u00faltima frase es, si duda alguna, la que fue objeto de la tergiversaci\u00f3n de la idea: en ambos casos, tanto los ladridos como el fuego, son causas conocidas que conducen\u00a0 necesariamente al desenlace de un\u00a0 efecto esperado.<\/p>\n<p>\u00a0<a title=\"Fernando Ruiz-Garc\u00eda\" href=\"http:\/\/fernando-ruiz.org\/content\/art%C3%ADculos-de-divulgaci%C3%B3n\">Fernando Ruiz-Garc\u00eda<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace tant\u00edsimos a\u00f1os que venimos oyendo la famosa frase \u201cLadran, luego cabalgamos\u201d que es imposible recordar cuando la o\u00edamos por primera vez y qui\u00e9n la dijo entonces. De lo que s\u00ed estamos seguros es que, al confesar nuestro desconocimiento de su progenitor, el que respondi\u00f3 a nuestra pregunta la achac\u00f3 a Don Quijote. Como desconoc\u00edamos [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":2606,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[212],"tags":[452,51098],"class_list":["post-7094","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cine","tag-literatura","tag-resenas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7094","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2606"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7094"}],"version-history":[{"count":18,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7094\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":28717,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7094\/revisions\/28717"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7094"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7094"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/bibliotecauniversitaria\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7094"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}