A nadie se le escapa que cada vez existe una mayor dependencia tecnológica en nuestras vidas. Basta con salir a la calle u observar nuestras actividades en el hogar, para darse cuenta de que se nos haría realmente complicado vivir sin muchos de nuestros aparatos electrónicos de uso cotidiano. La humanidad ha desarrollado un alto grado de dependencia de las nuevas tecnologías, tanto en el ámbito personal como en el social.
Comprobarlo es tan sencillo como repasar paso a paso qué se ha hecho esta mañana nada más levantarse: calentar la leche en el horno microondas o lavarse los dientes con ese moderno y eléctrico cepillo entre otras tareas. Se trata de actos que consideramos tan normales que ni siquiera pensamos en qué sería de nosotros sin la ayuda de estos avances tecnológicos.
Evolución y progreso
Por ahora, solo he tratado aspectos cotidianos pero, el control o dominio del mundo por parte de las nuevas tecnologías va más allá. El siglo XXI se vende como avance, se venden las ventajas y bondades de la sociedad de la información en la que estamos inmersos.
Como la mayoría de avances, esta sociedad de la información ofrece pros y contras. Internet parece ser la base y la clave de todos los avances que se están haciendo en nuestros días y, a su vez, la forma más sencilla de que estos lleguen a la población
La Red, mayoritariamente implantada y aceptada como algo necesario en los países desarrollados, permite que todas las personas estén, de un modo u otro, interconectadas. Evidentemente, no será la misma conexión entre personas conocidas que desconocidas pero, Internet y las nuevas tecnologías han desarrollado un espacio muy accesible y común a todos los seres humanos. Este espacio, poco a poco, va cambiando los modos de vida de las personas en particular y de las sociedades en general.
Por lo general, son muchos los sectores que se ven afectados por el desarrollo de nuevas tecnologías, pero me gustaría centrarme en uno de los que mayor relación tiene con la red, el sector de la comunicación.
Las nuevas tecnologías en el campo de la comunicación
El cambio en las sociedades, históricamente, siempre ha ido de la mano de los cambios en los medios de comunicación y viceversa. En la actualidad, se puede observar cómo los distintos conglomerados mundiales de la comunicación tratan de investigar y desarrollar estrategias para explotar, del mejor modo posible, las herramientas que Internet les facilita. Entre estas oportunidades, la batalla por el dominio de la comunicación se centra en las redes sociales y las aplicaciones móviles.
Hoy en día la tecnología se basa en la información, no paramos de ver científicos que desarrollan máquinas, cada vez más inteligentes. Si echamos un vistazo a las mayores fortunas del mundo y las empresas que más facturan, vemos grandes multinacionales tecnológicas copando estas listas como Microsoft o Apple que hacen posible, entre otros, Internet. Sin embargo, cada vez aparecen más empresas que trabajan dentro de la Red y nos hacen posible su existencia. Se trata de Facebook o Twitter, redes sociales que han obtenido un valor increíble, lo cual muestra los cambios de nuestros tiempos.
Las redes sociales y las aplicaciones para smartphones están demostrando ser el germen de cambios sociales. Todos los estudios actuales se centran sobre ellas ya que permiten, tanto inmediatez en cuanto a la comunicación como control por parte de los que las controlan.
En general, los usuarios de estas redes suelen ser clasificados según los patrones de compatibilidad de los que disponen estos softwares. Las redes clasifican a las personas para poder ayudarlas a relacionarse con gente afín pero, también las clasifican según sus perfiles quitándoles, en cierto modo, su individualidad.
En una sociedad como la que nos encontramos, tan inmersos en las tecnologías, es muy difícil controlar y preveer cuáles serán los alcances de nuestras acciones vía online. Es por tanto, muy importante ser conscientes de cómo y para qué usamos todas estas tecnologías que nos rodean y moldean nuestras vidas de forma inevitable.

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