Elogio del Amor, Alain Badiou

Se trata de una entrevista, organizada en siete partes:

  1. El amor amenazado: el amor sin riesgos. Sitios de encuentros por internet. Crítica de corte moralista.
  2. El amor no nos eleva. Badiou no suscribe la perspectiva romántica. Se trata de una cuestión ontológica, el sujeto del amor trata el despliegue del mundo a través del prisma de la diferencia, el advenimiento del mundo excede la mirada personal, hay una identidad común, una diferencia idéntica.
  3. El amor no puede reducirse al encuentro y es preciso abandonar los mitos románticos. Se trata de una construcción que debe ser actualizada para que el amor dure. Es una reinvención constante. La diferencia con la amistad es que el amor se dirige a la totalidad del ser del otro.
  4. El amor es un procedimiento de la verdad. Amamos amar porque amamos la verdad. Tiene carácter universal.
  5. El amor es un comunismo mínimo.
  6. El amor está fuera de la ley, es loco y está obstinado con durar.
  7. El amor reivindica la diferencia, la reacción la identidad.

Comentarios sobre La Sociedad del Espectáculo (1988)

-Actualidad de La Sociedad del espectáculo (1967), crítica a la consideración del espectáculo como herramienta y no como lógica severa que dirige todos los movimientos mediáticos.

-Dos formas opuestas de poder espectacular: concentrada (dictatorial) y difusa (liberal, democrática y burguesa). De estas dos surge más tarde la integrada, que abarca toda la sociedad. Ya no queda nada que no haya sido contaminado por los medios y los intereses de la sociedad moderna. La policía de Stalin no llegaba a todas partes.

-Ya no hay verdadera competencias y por tanto la división del trabajo es difusa. Esto no veo que le agregue nada a las consideraciones marxistas sobre el paso del artesano al proletario.

-“La ambición más alta de lo espectacular integrado es que los agentes secretos se vuelvan revolucionarios y los revolucionarios agentes secretos”. Como El Hombre que fue Jueves, vaya.

-Cinco rasgos de la sociedad modernizada del estadio espectacular integrado:

1. Renovación económica incesante.

2. Fusión entre la economía y el Estado. No pueden distinguirse sus razones ni puede haber oposición.

3. El secreto generalizado. Las bambalinas, la operación más importante.

4. Lo falso sin réplicas. La opinión pública, que al principio no podía hacerse oír, ahora sólo tiene derecho a formarse.

5. Un presente perpetuo.

-Lo instantáneo remplaza el lugar de la Historia. Eternidad y circularidad de la no importancia. Así el espectáculo también se garantiza un lugar eterno, ahistórico. Todos los usurpadores intentan hacer olvidar que acaban de llegar.

-Habla de los expertos. Varios puntos en común con Ellul, con quien se escribió y que reconoció cercano -salvo en cuestiones religiosas-. Más tarde habla incluso de la confusiones que generan a propósito con las mediciones de la radioactividad, tema que trata Ellul.

-Es la primera vez en la Historia contemporánea que no hay un partido que pretenda cambiar algo importante. La sociedad ya no es criticable ni transformable.

-Crítica de la educación. Michea tiene argumentos parecido. En plan cascarrabias, nadie lee, son todos drogados incapaces de aprender lógica y sólo valen los argumentos de autoridad. El diálogo es fundamental para la lógica.

-El concepto de desinformación como herramienta del espectáculo para silenciar las críticas.

-Acá y en el prefacio a la cuarta edición italiana de La Sociedad del Espectáculo dedica varias páginas a la relación entre espectáculo y terrorismo y al secuestro y asesinato de Aldo Moro, según Debord orquestado por el P2.

-Dificultad de procesar y analizar toda la información, todo el control.

-Estrategias espectaculares, generar polos de oposición -como Putin-.

-La ilegalidad es un punto de apoyo necesario de la economía y no como en otros siglos la actividad de algunos deshonestos.

-Otras operaciones espectaculares: Tejero, Los asesinos de Brabante.

-Crítica de los pseudo museos, y el espectáculo de los artistas desde que el arte ha muerto. “Salut les artistes, tant pis si je me trompe!”

 

Aceleracionismo

Accélération, dirigido por Laurent de Sutter, contiene más o menos los mismo textos que la edición Aceleracionismo, de Caja Negra; buena parte de los artículos proceden de Accelerate, The Accelerationist Reader, editado por R. Mackay y Armen Avanessian.

El manifiesto de Srnicek y Williams intenta un aggiornamiento del progresismo asumiendo el ataque de Marx a los socialistas utópicos, a los nostálgicos y a la izquierda anclada en la negatividad. En esta actualización los dardos van dirigidos a la izquierda horizontalista, ligada a la acción directa -“al menos habremos hecho algo”- y a un folclore político incapaz de afrontar problemas no locales, abstractos y anclados en lo más profundo de las infraestructuras cotidianas. No es posible tampoco la vuelta a los treinta gloriosos -al capitalismo en serio, como diría Cristina Kirchner-, y tampoco deseable.

Para la izquierda la democracia se convirtió en un fetiche de la horizontalidad, de los medios, y perdió el rumbo de la ilustración y su fin: el autogobierno mediante el aumento de nuestra capacidad de comprender el mundo y a nosotros mismos.

El neoliberalismo, ideología inmanente del capitalismo desde los años 70, es una traba para el desarrollo de las fuerzas productivas, pues no ha habido avances tecnológicos o científicos mayores, si no el avance de los que ya existían. Citando a Guattari y Deleuze, que se refieren a un capitalismo que desterritorializa con una mano y reterritorializa con la otra, los autores del manifiesto señalan en la desregulación de Tatcher y Reagan la misma dinámica, pues fue acompañada por una vuelta a las tradiciones, la familia y la religión.  Otro tanto sucede con la producción, que en lugar de favorecer la modernización y la creatividad individual, es un neofordismo con localización en Asia y con un cognotariado en retirada.

En cuanto a la lucha de clases es preciso reconstruir formas de poder de clase superando la idea de un proletariado universal y enlazando las múltiples identidades proletarias parciales. Supongo que van por el lado de Toni Negri, que tiene un artículo bastante elogioso del aceleracionismo incluido en el libro.

Srnicek y Williams se dicen deudores de Nick Land y su análisis de las fuerzas destructivas y creadoras del capitalismo.  Le reprochan sin embargo tener una fe hipnótica en estas fuerzas, que nos conducirían por sí mismas a la singularidad tecnológica. “El neoliberalismo de N. Land confunde aceleración con velocidad”, avanzamos a gran velocidad pero siempre dentro de un conjunto de parámetros capitalistas que no evolucionan. Una verdadera aceleración debe ser navegacional.

No se trata de un tecnoutopismo, la tecnología no anulará los conflictos sociales, ayudará a que los ganemos.

Acelerar el capitalismo, Nick Land

-“Todo lo fundamental no exige ser reforzado ni enunciado. Una intervención urgente no es requerida más que del otro lado, el del compensador. No debemos esperar que lo primordial venga primero, sino lo contrario. El acceso al proceso parte de lo negativo (cibernética) del proceso, a través de un proyecto estructurado como el elemento compensatorio aboriginalmente deficiente, ya en vía de estabilización (es la prisión que habla y no el prisionero)”. Es la prisión, es el Capital y no los hombre, creo que algo así como la astucia de la razón hegeliana.

-“Ya que el aceleracionismo no es más que la formulación de la perturbación no compensada, hasta sus últimas consecuencias, puede ser el objeto de una precognición crítica -al mismo tiempo tradicional y profética-, que aprehende en el conjunto de sus aspectos esenciales”.

El aceleracionismo no es un programa político, no hay navegación posible, sino la manera adecuada de comprender el antropoceno y un instrumento de la Singularidad tecnológica.

Acelerar la revolución, Mark Fisher

Abre el texto con un fragmento de Economía libidinal de Lyotard para hacer una genealogía del aceleracionismo y lanzar una diatriba contra la izquierda universitaria y el moralismo -combatido desde una especie de vitalismo punky, que bebe principalmente de Land-. Creo que este texto echa bastante luz sobre las ideas de Land y la cibercultura. El aceleracionismo como estrategia anticapitalista.

Acelerar la humanidad, Reza Negarestani

Acá se define el inhumanismo desde esos mismos presupuestos racionales -la autoactualización de la razón coincide con la verdad del inhumanismo- y como la superación del humanismo comprendiendo su carácter histórico. Acá de nuevo encontramos el argumento del futuro que construye el pasado, el inhumanismo viene del futuro a modificar y desbordar el humanismo. Al mismo tiempo se opone al antihumanismo, que es la fuerza conservadora donde están encallados el marxismo kitsch y los nostálgicos.

Acelerar la razón, Ray Brassier

Es junto al de Negarestani el texto con más densidad filosófica y si tengo que volver a leer algo para entender las coordenadas del aceleracionismo deben ser estos dos artículos. El prometeísmo contra sus acusadores heideguerianos.

 

Los Fantasmas del Rey Leopoldo, Adam Hochschild.

La motivación de Hochschild para escribir este libro, fue su ignorancia de la historia congolesa y la estupefacción frente a las cifras del genocidio que perpetraron los belgas en su colonia africana (en cuarenta años, de 1880 a 1920, la población se redujo a la mitad, pasó de veinte a diez millones, y las causas que describe el texto son cuatro: asesinato, hambruna y agotamiento, enfermedades y caída de la tasa de natalidad). No parece que haya mucha literatura sobre el tema, de hecho compré este libro porque era casi el único en la estantería del Congo Belga en una inmensa librería. Yo también sentí -como el autor- la falta de información sobre las atrocidades de este periodo, del que mi entorno belga habla poco y nada, aunque suelten cada tanto una queja -siempre porque el tema lo saca otro- sobre cómo la escuela pasó por alto esa parte de la historia.  No es raro que Los Fantasmas sea muy citado, además de por riguroso y bien documentado, por su falta de competidores. Una referencia bibliográfica que sale al final y parece que es de una eminencia en el tema es la escrita por Jules Marchal. Leí de él alguna entrevista, veré si encuentro algo en la biblioteca.

Si bien me chirriaba un poco la insistente semblanza de Leopoldo II y su obsesión colonialista -su desesperación por encontrar una colonia lo llevó a poner el ojo hasta en Entre Ríos- como causa de todos los males, algo de política se toca, sobre todo en relación a las potencias colonialistas y EEUU, que alimentaron los deseo del rey belga pero también financiaron a los defensores de los indígenas, según intereses inmediatos de equilibrios coloniales y, como se dice hacia el final del texto, por utilizar a Bélgica como chivo expiatorio. El texto es una fuente de cifras, biografías y diarios de viaje más que de reflexiones sobre el colonialismo. Hay algunas referencias literarias y la necesaria comparación de ciertos colonos con Kurtz, algunas notas sociológicas -como las que se refieren a la población de colonos-, y mucho de examen psicológico de los personajes que van articulando la historia.

Henry Morton Stanley, retratado como un personaje racista, oportunista y cruel, es el expedicionario que realiza por contrato la exploración del Congo para Leopoldo -que jamás pisó el continente africano-, en la que hizo firmar a los indígenas tratados para que el futuro nuevo estado no anduviera flojo de papeles, garantizándose así suelo y mano de obra, y que junto a la retórica filantrópica del rey y toda la infraestructura de asociaciones pseudobenéficas o de lucha contra la esclavitud, son los dos pilares de la creación de la colonia. No dejan de ser fascinantes las crónicas y detalles de las primeras expediciones de Stanley, personaje de una enorme popularidad y que publicó algunos libros de sus viajes. Con respecto a las sociedades de Leopoldo, es fácil perderse y eso corrobora el éxito de su jugada: para perder el rastro de sus acciones e intenciones estuvo en la sombra de la Asociación Internacional Africana, el Comité de Estudios del Alto Congo o la Asociación Internacional del Congo (“Es importante que no sea evidente que son asociaciones diferentes, el público no se enterará”).

-Henry Sanford, ministro americano en Bélgica y empresario fallido, sirve a Leopoldo para contratar a Stanley y más tarde para que EEUU reconozca como gobierno amigo el germen del congo belga.

-Quoi qu’il arrive, nous avons La Mitrailleuse Maxim, et eux, non. H. Belloc.

-George Washington Williams, el primero en denunciar la situación en el Congo. Era un abogado y pastor negro estadounidense. Por la página 126. El panfleto que escribió, su Carta Abierta, la financió una compañía comercial holandesa. Este personaje es muy interesante, y hace poco me enteré que sale, aunque muy deformado, en la última película de Tarzán.

-León Rom. Un ser siniestro que puede haber inspirado a Conrad. Un oficial que decoraba su jardín con cabezas cortadas.

-Casement y Morel. El primero terminó condenado a muerte por traición a la corona, por colaborar con los independentistas irlandeses.

Anorexia y deseo mimético, René Girard.

Es lo primero que leo de Girard, y aunque ya había escuchado un programa de Entitled Opinions ( https://entitledopinions.stanford.edu/ren-girard-ritual-sacrifice-and-scapegoat ) donde es el invitado y explica de qué va su teoría mimética, creo que este breve texto publicado por L’Herne expone los conceptos principales de su pensamiento, a saber, deseo mimético y rivalidad mimética, chivo expiatorio. Al menos por las entrevistas que he visto o leído después y la meditada lectura de alguna solapa, entiendo que su obra repite estos conceptos con mayor o menor profundidad.

Estos conceptos, aplicados al problema de la anorexia, excluyen una explicación que provenga de las hermenéuticas de la sospecha, es decir, su causa no es la relación con el Edipo, el capitalismo o el patriarcado.

Tampoco es la religión, más bien lo contrario: los principios religiosos y éticos del pasado cumplían la función de salvaguarda de los excesos, y al mismo tiempo eran más flexibles que la tiranía del deseo mimético sin trabas. Los antiguos recurrían a chivos expiatorios cuando las fuerzas fragmentarias y la competición mimética se desataban tras la ruptura de una prohibición. Hacia el final del texto y luego en la conversación anexada se habla del control medieval del falso ascetismo.

Según Girard todos presentamos síntomas de bulimia o anorexia, todos pretendemos perder peso, y hay un camino continuo desde el control de esa relación con la comida hacia el extremo de dejar de comer o de comer y vomitar, esa solución tan americana que encontraron los bulímicos. El fin justifica los medios. Y es que lejos de ser imbéciles, para el historiador los anoréxicos son los mejores: tenaces, capaces de transgredir las reglas familiares y médicas para lograr su fin.

El potlach sirve como paralelo antropológico para explicar el no consumo ostentatorio. En Occidente el consumo ya no es marca de prestigio y no hay nada que nos sitúe tan por encima de una cosa como abstenerse de ella. Las apuestas siempre suben y el summum de la competición será entonces el rechazo la competición.  En el Potlach vemos cómo la rivalidad mimética puede contaminar elementos que le son en principio extraños, como es el caso del regalo.

Hay una brevísima historia de esta competición alimenticia y se remonta a Sissi la emperatriz.

 

Segundo Manifiesto por la Filosofía, Alain Badiou.

Introducción:

El primer manifiesto es la forma simple y lista para la acción del primer tomo de El Ser y el Acontecimiento, obra minuciosa y formal donde se trata la cuestión del ser de las verdades desde el concepto de multiplicidad genérica. El propósito era no ceder frente a un escenario sombrío históricamente y donde surgen los nouveaux philosophes, esos paracaidistas del humanitarismo. -Pensar es pensar contra alguien-. Mantener el optimismo del pensamiento, reinventar la categoría de verdad, comprometerse con el sendero de lo Absoluto según una dialéctica reconstruida por la necesidad de estructuras y la contingencia de los acontecimientos.

El segundo refleja el segundo tomo de El Ser y el Acontecimiento (Lógicas de los Mundos) donde los conceptos centrales son el aparecer y el cuerpo de verdad o cuerpo subjetivable. Ahora se trata de celebrar la vuelta de la potencia afirmativa de la Idea. Sí, la filosofía puede ser lo que desees. Intentar ver realmente lo que ves.

Planificación:

En esta parte se da un esquema general de la estructura del libro, donde cada capítulo presenta un concepto que se desprende del anterior.

  1. Opinión. Hay una doxa que duda de la existencia de la filosofía.
  2. El Aparecer. Si la opinión se refiere a la existencia actual, en el mundo tal como es, y no a su ser transhistórico, intemporal, entonces habrá que explicar qué es el aparecer de una realidad dada, ya que la existencia es una categoría del aparecer.
  3. Diferenciación. Pero no puede tratarse de un aparecer en general, de donde la opinión concluye la inexistencia de la filosofía. Habrá que dirigirse a lo que diferencia el aparecer, a lo que presenta los objetos distintos y hasta contradictorios.
  4. Existencia. De manera positiva.
  5. Mutación. La Filosofía como negación y cambio en el contexto de una reorganización fundamental. No era nada y ahora es todo. Corte en las leyes del aparecer.
  6. Incorporación. Se trata de un platonismo materialista. El cuerpo, lo que existe en un mundo dado es lo que posibilita la nueva existencia -de la Filosofía-. Experimentar la existencia de un cuerpo es una práctica y no una representación. Es compartir su devenir y hacer del individuo un componente del proceso de despliegue de tal cuerpo en un mundo que negaba su existencia.
  7. La incorporación no puede reducirse a la dimensión objetiva del aumento de existencia del cuerpo nuevo. Tres posibilidades: incorporarse positivamente, de manera negativa o contraincorporarse. Variantes de la subjetivación.
  8. Ideación. Lo que activa la subjetivación por la que el individuo se reconoce activando el nuevo cuerpo. Borrar la frontera entre la vida y la Idea. —–> inmortalidad.

Badiou empieza con una crítica sucinta de la opinión, la democracia y el abuso de los sondeos. Es interesante cómo alterna de manera bastante natural razonamientos formales y ejemplos históricos, o más bien cómo algunas cosas se explican desde un lenguaje filosófico y otras desde la Historia o la sociología (me pregunto si esto tiene que ver con un estilo cultivado por los marxistas). La autoridad de la opinión es posible porque en materia política impera como único principio la falta de principios. Decir lo contrario es convertirse en un autoritario.

Subrayados:

Además de cuerpos y lenguajes, para el político individuos y comunidades, hay verdades, que no se oponen al materialismo de la democracia, pero son excepcionales. Estas verdades son cosas de valor transmundano o universal (arte, ciencia, amor, política…) compuestas materialmente de cuerpos y lenguajes, pero de una naturaleza inteligible y utilizable en contextos individuales y simbólicos distantes y diferentes, tanto en el espacio como en el tiempo.

El ser es multiplicidad extraída del vacío y el pensamiento del ser en cuanto ser no otra cosas que la matemática.

Resulta que el ser ahí, o aparecer, tiene por esencia pura no una forma del ser, sino formas de la relación.

La lógica es una teoría formal de las relaciones.

El vínculo entre el ser y el aparecer (o existir) es contingente. La diferencia es la que distingue la matemática como ontología y la lógica como fenomenología.

Hay grados de identidad entre el ser y el ser-ahí.

Toda orientación del pensamiento que confunde en la misma Idea lógica y matemática la llamaremos metafísica. Hay dos maneras de proceder frente a esta confusión: el empirismo que reduce la matemática a la lógica (Frege, Russell, Wittgenstein) disolviendo el ser en el aparecer, o el dogmatismo que niega que el aparecer sea distinto del ser, donde la lógica es una rama de la matemática. La Filosofía debe preservar la doble consistencia de esos dos fantasmas.

Existencia no es un predicado exclusivo del animal humano. Sigue la línea antihumanista de Althusser, Foucault o Lacan.

Hay grados de identidad en las relaciones entre las cosas que aparecen. La organización de esos grados se llama trascendental.

Supongamos que tenemos un par de elementos de un múltiple que aparece en un mundo. A este par corresponde un grado de identidad. Expresa más o menos identidad entre ambos elementos. A toda pareja de elementos corresponde un grado en el trascendental, esta relación se llama función de identidad. Si una pura multiplicidad es una cosa, una multiplicidad acompañada de su función de identidad es un objeto (del mundo).

El punto de partida de cualquier cosa es el conjunto vacío, la negación.

Principio de materialismo: todo átomo de aparecer es real.

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En Bueno el proyecto del proletariado supone que una clase atributiva pase a ser distributiva. Para Badiou el proletariado sirve de ejemplo para el paso de sólo ser a existir -existir político de un ser social-. No somos nada, seamos todo, reza la internacional.

No sé en qué medida pueden ponerse en relación estos términos ni lo he meditado -ni sé si alcanzo a hacerlo-, pero quería dejarlo aquí anotado como vaga referencia a un paralelismo entre estos dos filósofos con sistema.

(Ernesto Castro menciona Lógica de Los Mundos en las Lecciones de Alicante, https://youtu.be/BJc4AWe8eUM , a partir del minuto 37)

 

 

 

La Broma, Milan Kundera.

El cambio de perspectiva con diferentes primeras personas muy contrastadas en cada parte del libro es lo más vigoroso del texto. Esto es así por la fuerza de algunos pasajes, donde la construcción psicológica de los personajes es creíble y las acciones verosímiles. Dos pares de personajes contrapuestos: Ludvik / Helena y Jaroslav / Kostka, los primeros, comunistas desencantados por motivos personales, y los segundos, si bien no son reaccionarios puede decirse al menos que fueron conjugando su religión e ideologías -tradicionalista y conservadora- con el sistema soviético, no por oportunismo, tampoco por candor, más bien por un carácter auténtico y cierta abnegación. Kostka, por otra parte, parece un teólogo de la liberación.

Las purgas las sufren los comunistas. Algo de esto dice Zizek cuando señala que el peor lugar del estalinismo era el de cuadro político.

El desengaño y el recurso de invertir las apariencias para encontrar una verdad -que luego puede dar otro giro, aunque no sea de 180 grados- es una constante en la novela.

El lugar de la mujer no es el de una víctima, incluso cuando pasan por un calvario se les reserva la capacidad de dañar, de tener sentimientos y tomar decisiones.

No habrá reparación de las injusticias ni habrá venganza, sólo olvido.

El Bluff Tecnológico, Jacques Ellul.

El bluff tecnológico es el discurso tecno optimista y a la aceptación generalizada de las bondades del progreso tecnológico. No es un proyecto equiparable al de un gran relato social, se da más bien como la aceptación de una realidad de hecho. La captación de los individuos se puede dar en el contexto de una acción deliberada e interesada, como es el caso de los técnicos y teóricos actores principales de una nueva aristocracia que da forma a una meritocracia -la aristocracia ya no se debe a su posición en el proceso de producción, a su clase social, y Ellul nos remite a Galbraith y su tecnoestructura-. También los políticos y economistas son captados por el interés, pero en su caso lo hacen como rehenes del primer par de actores, son entonces mediadores entre los técnicos y el cuerpo social. También hay una captación espontánea de los hombres y acá encontramos al hombre fascinado -intelectuales muchas veces- y al práctico exitista.

Ellul no es un primitivista ni niega las técnicas. No se trata de una vuelta a la Edad Media. Su concepción de una sociedad que desborda el sistema técnico – de ahí que para Jacques no podamos hablar de sociedad tecnológica o de la información- lo sitúa en una perspectiva bastante abierta a lo que suceda. Si bien la economía ya está plenamente subordinada a la técnica, no cabe una lectura mecánica y determinista.

La idea de Castoriadis de imaginario social está muy presente; las costumbres, los hábitos, los mitos y las ideologías juegan su papel en la construcción de las instituciones -a veces esto le da juego para plantear propuestas de tipo reformista y en ocasiones de un candor casi gracioso, como la necesidad de limitar los mandatos de los políticos- pero la brecha se hace cada vez más pequeña y si hasta el XVIII las técnicas se integraban en una cultura global esta relación se invierte y las técnicas pasan a ser dominantes.

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Curiosísimo el capítulo sobre Silicon Valley y las tecnópolis, donde habla del discurso dominante generado por esta nueva aristocracia, que reproduce los mismos vicios de la sociedad existente. En estos nuevos polos tecnológicos, y dando el ejemplo de Apple, encuentra el argumento contra los que creen que es el capital quien dirige. Silicon Valley, entre otros, restablece la relación entre industriales, universidades, capitales de riesgo y Estado.
Qué será de Silicon Valley si ya no hay inversores? Ja!

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La ambivalencia. La lengua de Esopo. Imposibilidad de hacer una evaluación que abarque todos los hechos. Los elementos positivos y negativos son inseparables. Adaptación psicológica, el uso nos modifica. El uso es tanto una decisión del hombre como una determinación técnica. Marcuse: el progreso es represivo en sus bondades y beneficios. Progreso sin estrella, crecimiento causal y no finalista. Todo progreso se paga (ejemplo: la fealdad. Ejemplo: el menor gasto muscular en el trabajo se traduce en la necesidad de gimnasios o deportes). Jouvenel: el hombre libre después del trabajo no está en la misma situación que quién disfruta sus obras. Problemas demográficos y fisiológicos (acá hay un discurso eugenésico).

La tecnología genera problemas más complejos que los que resuelve, que en muchos casos eran resueltos perfectamente por sociedades primitivas.

“Marx ha demostrado que la transformación de los obreros en proletariado no es sólo el resultado de que los capitalistas busquen aumentar sus beneficios, sino ante todo el resultado de la mecanización y división del trabajo. […] Ya que sabemos bien que la condición proletaria no es el simple hecho de una insuficiencia de consumo o de una injusta repartición del producto del trabajo. Esto cuenta, y puede ser atenuado por un régimen social apropiado. Pero no el resto: el problema de la mutación del consumo de bienes tradicionales remplazados por nuevos bienes que resultan insatisfactorios por corresponder a necesidades antiguas y bien establecidas.”

“Parece que finalmente Malthus tiene razón, no en lo absoluto, quizás, pero sí en lo concreto”.

Retroceso o estancamiento en Europa del Este de la esperanza de vida. Los logros de la técnica son frágiles. Esto es una constante en el libro, hay datos y el tono general es el de un estudio riguroso que no quiere dejarse a los autores relevantes de cada tema afuera, pero el rigor académico de Ellul es bastante irregular con respecto a los datos.

La calidad se venga constantemente. Imprevisibilidad.

La técnica siempre funcionó en plan racional, pero ahora se inclina hacia el delirio. Antes generaba reacciones compensatorias irracionales (música, deporte, inadaptación social), pero ahora ella misma es irracional.

Los costes los soporta una fracción de la sociedad menor que la que asimila la difusión de sus ventajas.

Los males no se prevén y vienen siempre tarde y con la experiencia.

Imprevisión: no se hizo una previsión / imprevisibilidad: no se puede prever a pesar de los esfuerzos.

Inercia.

El Estado y la ciencia remplazan a Dios como providencia.

El patrimonio del campesinado es menor en términos relativos (no da datos acá).

Desproporción entre nuestras capacidades mentales y lo contextos que pretendemos asumir.

Fases técnicas: invención —> innovación —-> difusión. Las dos primeras dependen de las técnicas precedentes. Las dos últimas de la decisión política. La última de la economía.

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Doble feedback

El Estado, por el paro y las inversiones; la ciencia porque necesita de las técnicas para progresar —-> feedback positivo.

Feedback negativo: umbrales de cambio (seuils de retournement), donde al aumentar las cantidades se llega a un punto donde se revierte la tendencia positiva. Fragilidad: gigantismo, vulnerabilidad (riesgos naturales y sociales, terrorismo, por ejemplo).

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El tiempo en el que una doble mutación de la sociedad, con el acceso al poder de un socialismo revolucionario de la libertad (no socialdemócrata ni comunista, sino cerca de Castoriadis, Bakounine y Proudhon) y cambios fundamentales en la economía (supresión del salario, distribución, etc.), hubiese podido asimilar ciertas técnicas como positivas, ya pasó. Duró uno años, él lo advirtió, y ya perdimos ese tren por no escucharlo.

Humanismo y técnica. Es un humanismo en el sentido de que no hay nada más que el hombre, a esto se llega a través del individualismo y el fetichismo de la mercancía. No es un humanismo en la medida en que no pone lo humano como centro, y toda la potencia humana se evacua hacia la técnica. Si la máquina lo puede todo, el hombre no puede nada.

La cultura. Hay continuidad cultural hasta que llega la técnica como universal. El hombre no es universal, la cultura no lo es. Imposible una cultura tecnológica. El arte, la literatura, la poesía, se vuelven hoy diletantismo, distracción de las cosas serias.

Invasión musulmana. Sobre esto escribe mucho Ellul. Muy cerca de posiciones identitarias actuales. Los blancos se vuelven minoría, la cultura europea languidece.

Toda técnica, cuando existe, debe ser aplicada.

La proyección del racionalismo técnico sobre el universo se vuelve sobre el hombre y se construye una convicción filosófica sobre su esencia: el hombre es racional. Así los débiles, los inadaptados deben adaptarse o apartarse.

Ya no se lucha contra lo irracional, como en la ilustración, sino que se la niega. La intuición no tiene lugar. La imaginación, fundamental en la ciencia, tampoco. Reduccionismo.

Separación del cerebro del cuerpo. Esto es muy interesante, el pensamiento separado de la experiencia, del mito, de la vida, que necesita un cuerpo. Supone un idealismo total por otra parte. Esta idea es central en el libro, y para mí es lo más relevante del texto: esa doble caracterización de la era tecnológica, donde se niega lo irracional del hombre que tiene un sentido en las relaciones, en la literatura, en el arte, en las sociedades, pero por otro lado se hace por medio de un idealismo ingenuo y una irracionalidad que raya en el absurdo. “Estamos en presencia de una especie de monstruo, cuyas partes son racionales y cuyo conjunto y funcionamiento son obras maestras de la sinrazón.

Le bluff technologique, Hachette, 1988. Es un tocho de 479 páginas, bastante repetitivo con respecto a sí mismo y a otros libros del autor. Me quedo con sus libros de teología donde se dedica a defender, por ejemplo, el lugar de la mujer en el catolicismo o cómo el rey David era anarquista. Su mejor libro, este sí para tomarlo en serio, es La ilusión Política.