{"id":136,"date":"2023-10-22T12:11:58","date_gmt":"2023-10-22T12:11:58","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/?p=136"},"modified":"2023-10-22T12:11:58","modified_gmt":"2023-10-22T12:11:58","slug":"miguel-fernandez-braso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/2023\/10\/22\/miguel-fernandez-braso\/","title":{"rendered":"Miguel Fern\u00e1ndez-Braso"},"content":{"rendered":"<p>El 18 de diciembre de 1968 un joven escritor subi\u00f3 por las floridas cuestas de Vallvidrera para encontrarse con una estimada amiga. Faltaba un a\u00f1o para que esa amiga viera publicada su quinta novela, <em>La madama<\/em>. As\u00ed, en un apacible atardecer rojo invernal el joven escritor, periodista, editor y futuro galerista se sent\u00f3 a tomar un <em>whisky<\/em> en el sal\u00f3n de la casa de su querida amiga Concha Al\u00f3s. Miguel Fern\u00e1ndez-Braso deseaba entrevistar a su colega <em>De<\/em> <em>escritor a escritor<\/em>. Este es el t\u00edtulo del libro, publicado en 1970 poco despu\u00e9s de <em>La madama<\/em>, donde Miguel Fern\u00e1ndez-Braso transcribe las conversaciones mantenidas con otros escritores desde Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez a Juan Benet, pasando por Baltasar Porcel, Max Aub, Carlos Barral, \u00c1ngel Mar\u00eda de Lera, Jos\u00e9 Luis Castillo-Puche, el poeta \u00c1ngel Gonz\u00e1lez o la narradora de cuentos infantiles y traductora Carmen Bravo-Villasante.<\/p>\n<p>La entrevista con su amiga transcurre relajadamente porque, en realidad, no es una entrevista al uso, es una charla distendida entre amigos donde se cuelan impresiones de escritores. La intenci\u00f3n de Miguel Fern\u00e1ndez-Braso es entrar en la \u00ab\u00edntima geograf\u00eda\u00bb de su amiga, desea \u00abinflar los pulmones de la curiosidad en su atm\u00f3sfera vital\u00bb (1970: 137). Sentados en ese sal\u00f3n con vistas a la neblina del atardecer que va palideciendo los rojos, el joven escritor adivina que es entre las monta\u00f1as y las brumas del entorno privilegiado de Vallvidrera donde Concha Al\u00f3s encuentra \u00abel reposo necesario para la creaci\u00f3n\u00bb. Miguel Fern\u00e1ndez-Braso bromea, un poco medio en serio: \u00abAqu\u00ed no se puede escribir mal\u00bb y \u00abConcha sonr\u00ede\u00bb (1970:138). El amigo hace alusi\u00f3n al ineludible asunto del premio Planeta de 1962 y, despu\u00e9s, el definitivo de 1964. Ella admite serena: \u00abPlaneta lanz\u00f3 mi nombre y mi obra al mundo literario, a las librer\u00edas, al p\u00fablico. [\u2026] Si mi obra se sostiene, ser\u00e1 por ella misma\u00bb (1970: 138). Estas palabras coinciden con las reproducidas en otra entrevista del 14 de mayo de 1965 en el <em>Diario de Burgos<\/em> realizada tambi\u00e9n por Miguel Fern\u00e1ndez-Braso que, por entonces, firmaba como Miguel Fern\u00e1ndez.<\/p>\n<p>A la pregunta: \u00ab\u00bfQu\u00e9 quisiera aportar a la novela espa\u00f1ola?\u00bb, Concha Al\u00f3s responde:<\/p>\n<blockquote><p>No s\u00e9\u2026 \u00a0No me he planteado el problema de esta manera. La novela espa\u00f1ola as\u00ed, como si fuera la producci\u00f3n de cereales y c\u00edtricos, no me dice nada. S\u00e9 lo que pretendo con mi obra, con cada una de mis novelas. Dentro de alg\u00fan tiempo, cr\u00edticos e historiadores, si quieren, ya me relacionar\u00e1n con esto de la novela espa\u00f1ola. S\u00ed, mi prop\u00f3sito es escribir novela testimonio: ser testigo del tiempo que me toca vivir, reflejar personas y hechos vivos, deshacer, dentro de mis posibilidades, los mitos impuestos, aceptados so\u00f1olientamente o por convivencia, decir la verdad (1970: 139).<\/p><\/blockquote>\n<p>Luego hablan de <em>La madama<\/em>, del mucho trabajo que le ha llevado escribirla y con la que se ha fijado mucho m\u00e1s en la t\u00e9cnica narrativa que en sus anteriores novelas. Concha Al\u00f3s piensa que el escritor es como la tierra: \u00abnecesita abono para producir fruto fresco y jugoso\u00bb. Miguel Fern\u00e1ndez-Braso le da la raz\u00f3n y afea las palabras proferidas por Francisco Umbral en <em>La Estafeta Literaria<\/em> el 1 de octubre de ese 1968, donde afirma sin contemplaciones que \u00abConcha Al\u00f3s, nombre intermedio, no parece ya a la altura de su eclosi\u00f3n: esperemos\u00bb (p. 39). As\u00ed, Miguel Fern\u00e1ndez-Braso defiende, desdiciendo al colega Umbral, que Concha Al\u00f3s \u00abes de las escritoras que avanzan con paso firme, porque se ha planteado, de manera humilde y honda, su labor\u00bb (1970: 140). Concha Al\u00f3s se limita a opinar que:<\/p>\n<blockquote><p>Posiblemente escribo mejor ahora que a\u00f1os atr\u00e1s. El oficio de escribir, como todos los oficios, se consigue trabajando. Pero no es f\u00e1cil. Cada vez que me enfrento con un nuevo tema, con el prop\u00f3sito de novelarlo, encuentro dificultades, tantas dudas, que a veces llego a pensar si no habr\u00e9 aprendido nada. [\u2026] Palabras, ideas, personajes, todo se desborda, se amontona. El trabajo est\u00e1 en limar, concretar, decir escuetamente, sobriamente, cortar. Es dif\u00edcil, muy dif\u00edcil (1970: 141).<\/p><\/blockquote>\n<p>Miguel Fern\u00e1ndez-Braso concluye con varias ideas sobre su amiga y colega de letras: la primera que \u00abla prosa de Concha Al\u00f3s tiene temperatura humana, escozor dram\u00e1tico, temblor po\u00e9tico\u00bb; la segunda que sin buscar \u00abgrandes pretensiones ideol\u00f3gicas [\u2026] en cada p\u00e1gina hay fuertemente abrazado como un eco de nuestros sentimientos\u00bb, son palabras dichas \u00abal o\u00eddo del coraz\u00f3n\u00bb para que \u00abretumben en la b\u00f3veda del alma\u00bb y la tercera es que Concha Al\u00f3s se alza como \u00abuna mujer estudiosa de todo lo que estimula y aprieta el coraz\u00f3n del hombre\u00bb; \u00abes humanidad hecha palabra\u00bb (1970: 141-42).<\/p>\n<p>Gracias, Don Miguel por este retrato tan certero de nuestra querida escritora. Desde el \u00e1mbito investigador se confirma cada una de estas delicadas impresiones, descritas con tanto mimo y admiraci\u00f3n.<\/p>\n<p>La lectura de la conversaci\u00f3n entre Miguel Fern\u00e1ndez-Braso y Concha Al\u00f3s reproducida en <em>De escritor a escritor<\/em> me ha permitido asomarme a un pedacito m\u00e1s de la vida de Concha Al\u00f3s y me ha servido para reafirmarme en mi valoraci\u00f3n sobre su obra: tan respetada y admirada por m\u00ed. Arrobada por la curiosidad y el af\u00e1n investigador, trato de repetir la aventura de aquella entrevista. Pero, esta vez, cambiando Vallvidrera por la calle Villanueva de Madrid, donde se encuentra la <a href=\"https:\/\/galeriafernandez-braso.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\">Galer\u00eda de Arte Fern\u00e1ndez-Braso<\/a>, hija de un proyecto embrionario desde que en 1971 el escritor y editor decidiera abrir la librer\u00eda Rayuela junto a Carmen Muro, situada en la calle Tutor. Poco a poco, seg\u00fan informa la web de la galer\u00eda, \u00ablos cuadros fueron ocupando m\u00e1s espacio e inter\u00e9s\u00bb que los libros. En Rayuela se dio a conocer la obra de Antonio T\u00e0pies, Alberto Coraz\u00f3n, Rafael Canogar, Antonio Saura o Manolo Millares. La librer\u00eda dar\u00eda paso a la galer\u00eda Rayuela en la calle Claudio Coello dirigida por Carmen Muro. En estos a\u00f1os, entre 1971 y 1980 fecha en la que Miguel Fern\u00e1ndez-Braso crea la galer\u00eda Juan Gris, el escritor se hace cargo de la editorial Guadalimar que tambi\u00e9n contar\u00eda con una revista especializada en arte con el mismo nombre. Rayuela formar\u00eda parte de la primera edici\u00f3n de la feria de arte contempor\u00e1neo ARCO de Madrid. No ser\u00eda hasta 2011 cuando las galer\u00edas Rayuela y Juan Gris se unir\u00edan \u00aben un espacio m\u00e1s amplio y adaptado a las nuevas necesidades expositivas\u00bb en la calle Villanueva.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-139 aligncenter\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/files\/2023\/10\/1697975029926_recortada-300x143.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"143\" \/><\/p>\n<p>El pasado 13 de octubre tuve el placer de visitar la galer\u00eda y conocer personalmente a Miguel Fern\u00e1ndez-Braso, tras varias llamadas telef\u00f3nicas con conversaciones breves, pero muy interesantes. Llevo un par de d\u00edas en Madrid. He de aprovechar al m\u00e1ximo mi estancia en la capital. Las visitas al Archivo General de la Administraci\u00f3n me llevan tres d\u00edas, otra consulta al Archivo Hist\u00f3rico de Defensa me ocupa la ma\u00f1ana del viernes. Ese viernes 13. En mi feliz c\u00e1lculo por abarcar y concentrar al m\u00e1ximo las tareas, me comprometo a consultar el sumar\u00edsimo y llegar a una hora decente \u2212las once y media, Don Miguel tiene que marcharse antes de la una\u2212 a la galer\u00eda en tiempo r\u00e9cord. Spoiler: llego tarde, como una hora despu\u00e9s de lo convenido. Mal. Muy mal. Me siento avergonzada. Menuda primera impresi\u00f3n. Encima, la gracia del retraso me resta tiempo de entrevista.<\/p>\n<p>Llego apurada y sudada (he tenido que hacer un trasbordo en las l\u00edneas de metro que, para colmo, hago mal: pudiendo escoger un itinerario corto, me voy por el largo). No puede ir peor. Oigo mi rigor investigador perderse con la descarga de agua de cualquier cisterna. Pero contra todo pron\u00f3stico, abro la puerta de la galer\u00eda y all\u00ed me espera el c\u00e9lebre escritor, editor y galerista sentado en su despacho. Un lugar apacible con sillones de terciopelo y muchos, muchos libros por todas partes: el lugar de mis sue\u00f1os. Poco me importa, si afuera, el cielo est\u00e1 palideciendo los azules brillantes de la luz solar. Esperaba, por mi desconsideraci\u00f3n ante la tardanza, ser recibida con alg\u00fan gesto de contrariedad, alg\u00fan comentario hostil, algo\u2026 Nada. Miguel Fern\u00e1ndez-Braso me decida una gentil sonrisa y me extiende una mano amable que me dice con su c\u00e1lido gesto: Tranquila, ya has llegado.<\/p>\n<p>Me invita a sentarme en esos c\u00f3modos sof\u00e1s de suave terciopelo. Con el apuro de las carreras por el metro, por un momento, olvido todo lo que quer\u00eda decirle, preguntarle\u2026 Pero nuevamente, la mirada de Don Miguel me calma, me pone en su sitio y, sin m\u00e1s, comenzamos a hablar de nuestro nexo com\u00fan: Concha Al\u00f3s.<\/p>\n<p>Obviamente, la conversaci\u00f3n no se dilata demasiado. Pero los escasos veinticinco minutos que puede dedicarme son extremadamente hermosos y sustanciales. Me cuenta muchas cosas sobre Concha Al\u00f3s, unas ya las sab\u00eda, otras no. Me confirma o desmiente ciertas informaciones que yo tengo que ir completando para el desarrollo de mi tesis doctoral. Miguel Fern\u00e1ndez-Braso me cuenta que tambi\u00e9n \u00e9l fue amigo de Concha Ib\u00e1\u00f1ez y que compart\u00eda su pasi\u00f3n por el arte pict\u00f3rico con Concha Al\u00f3s. Se conocieron en un contexto formal en torno a 1962, cuando el joven escritor colaboraba en cabeceras como <em>Pueblo<\/em>, <em>ABC<\/em> o el citado <em>Diario de Burgos<\/em>. De aquellos encuentros formales fue surgiendo una amistad profunda entre \u00e9l y el binomio Al\u00f3s-Porcel. Le agradezco enormemente su tiempo y su paciencia. Quedamos en seguir hablando a trav\u00e9s de WhatsApp. Me da la enhorabuena por mi entusiasmo y mi admiraci\u00f3n sincera por nuestra novelista\u2026 De aquel encuentro del pasado 13 de octubre en la galer\u00eda de la calle Villanueva puedo revelar la an\u00e9cdota que me cont\u00f3 de Concha Al\u00f3s cuando una noche, al volver a Vallvidrera en coche, en una de las oscuras cuestas vio a una mujer con un ni\u00f1o peque\u00f1o aferr\u00e1ndose a un chal deshilachado para cubrirse del helado viento de aquellas monta\u00f1as. Ella pidi\u00f3 a Baltasar Porcel, que conduc\u00eda atento a la carretera, que diera media vuelta. Ten\u00edan que ayudar a aquella mujer y a su ni\u00f1o. As\u00ed lo hizo Baltasar Porcel y ambos socorrieron a una mujer y a un ni\u00f1o que estaban en peligro de hipotermia. Esta historia me la cont\u00f3 Don Miguel tras preguntarle sobre la humanidad de la escritora que \u00e9l describe en su entrevista del 18 de diciembre de 1968 y concluye: \u00abConcha Al\u00f3s desbordaba humanidad\u00bb.<\/p>\n<p>Pues s\u00ed. No puede tener m\u00e1s raz\u00f3n Miguel Fern\u00e1ndez-Braso. Concha Al\u00f3s era humana a rabiar y lo demostraba en cada palabra que sal\u00eda de su pluma. Gracias, Don Miguel, por aquellos veinticinco minutos y por haberme hecho todav\u00eda \u00abm\u00e1s humana\u00bb la figura de Concha Al\u00f3s.<\/p>\n<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-138 aligncenter\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/files\/2023\/10\/1697975057471_recortada-1-214x300.jpg\" alt=\"\" width=\"214\" height=\"300\" \/><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El 18 de diciembre de 1968 un joven escritor subi\u00f3 por las floridas cuestas de Vallvidrera para encontrarse con una estimada amiga. 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