{"id":236,"date":"2024-09-29T12:01:30","date_gmt":"2024-09-29T12:01:30","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/?p=236"},"modified":"2024-10-01T10:02:56","modified_gmt":"2024-10-01T10:02:56","slug":"yo-german","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/2024\/09\/29\/yo-german\/","title":{"rendered":"Yo, Germ\u00e1n"},"content":{"rendered":"\n<p>La tesis doctoral sigue su curso. Concha Al\u00f3s es tra\u00edda de vuelta al panorama cultural. El camino investigador parece que va dando resultados. Aun as\u00ed, encuentras misterios, pistas que derivan en puntos ciegos, fragmentos de la historia personal y profesional de una escritora que dejan con la miel en los labios porque no podr\u00e1 saciarse nunca. Estoy hablando de datos encontrados como aquella supuesta <a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/?s=Se+busca+\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">obra de teatro<\/a> que escribi\u00f3 en 1967. Hoy, mirando por mi ventana que da a un jard\u00edn mojado y telara\u00f1oso, me viene a la cabeza otra de esas pistas que no hacen m\u00e1s que inyectar el gusanillo de la curiosidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como sab\u00e9is, la ruptura sentimental de Concha Al\u00f3s con Baltasar Porcel fue un duro golpe para la escritora. Pero mantuvo el tipo y, aun separados y \u00e9l preparando sus nupcias con otra mujer, quiso mantener cierta relaci\u00f3n cordial con el antiguo compa\u00f1ero. Una suerte de pr\u00f3rroga amistosa para no tirar al traste de manera brusca y violenta diez a\u00f1os de relaci\u00f3n y convivencia com\u00fan. Sergio Vila-Sanju\u00e1n recopila en su ensayo biogr\u00e1fico sobre el escritor de Andratx (2021) \u2212citado en este blog en varias ocasiones\u2212 parte del epistolario entre ambos ex compa\u00f1eros en el que se intuyen intercambios amistosos y comentarios sobre sus respectivos trabajos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Entre ese juego de impresiones y consejos creativos, Concha Al\u00f3s escribe en una de sus cartas, con fecha del 26 de junio de 1971, que ella est\u00e1 trabajando en su nuevo libro de cuentos (<em>Rey de gatos. Narraciones antrop\u00f3fagas<\/em>, 1972) y que lo tiene \u00abcasi listo\u00bb. A\u00f1ade: \u00abPero ya sabes que yo soy muy lenta. Ahora tengo en la cabeza un cuento nuevo\u00bb. Concha Al\u00f3s escribe el comienzo de ese nuevo cuento a su antiguo compa\u00f1ero: \u00abA Germ\u00e1n se lo comieron las hormigas. No dejaron de \u00e9l m\u00e1s que las u\u00f1as de los pies\u00bb (cit. en Vila-Sanju\u00e1n, 2021: 286). No hay m\u00e1s noticias de ese cuento. No aparece en <em>Rey de gatos<\/em>, no est\u00e1 publicado en ninguna de las cabeceras en las que ella sol\u00eda colaborar como <em>Destino<\/em> o <em>La Estafeta Literaria<\/em>\u2026, al parecer tampoco est\u00e1 entre sus archivos personales. \u00bfQu\u00e9 fue de ese cuento? \u00bfLo lleg\u00f3 a terminar? \u00bfTir\u00f3 las cuartillas de notas, de mecanografiado? \u00bfSe perdieron una vez que ella dej\u00f3 su piso de Mart\u00ednez de la Rosa en pleno coraz\u00f3n de barrio de Gr\u00e0cia?<\/p>\n\n\n\n<p>Ante la imposibilidad de recuperar aquel cuento, se me ocurre la fantochada de escribir una versi\u00f3n alternativa. Como aquellos juegos de relatos en cadena que comienzan desde una frase inicial. No s\u00e9 vosotros, pero yo tengo una curiosidad insana por saber qu\u00e9 le habr\u00eda pasado al pobre Germ\u00e1n para que se lo comieran las hormigas de semajante modo. Visto as\u00ed el planteamiento, el Germ\u00e1n de este ignoto cuento se parece mucho al personaje innombrado de \u00abRey de gatos\u00bb \u2212cuento que da nombre al t\u00edtulo de la obra\u2212 que acaba devorado por los mismos perros y lobos que \u00e9l cr\u00eda en su caba\u00f1a. Concha Al\u00f3s dice \u00a0tambi\u00e9n en su carta que el cuento de Germ\u00e1n est\u00e1 ambientado en un espacio de playas y vivencias de \u00abaqu\u00ed\u00bb. Ese \u201caqu\u00ed\u201d se refiere a Calafell, que por aquella \u00e9poca se refugiaba all\u00ed junto a Carlos Barral y su trope del capit\u00e1n Arg\u00fcello. Este \u201cRey de gatos\u201d vive alejado de la civilizaci\u00f3n en una casa desvencijada pegada a la ribera del mar\u2026 Pero no hay manera fehaciente de saber si el tal de \u00abRey de gatos\u00bb en un principio se llam\u00f3 Germ\u00e1n y finalmente cambi\u00f3 las hormigas por perros y lobos.<\/p>\n\n\n\n<p>El 25 de enero de 1979, Concha Al\u00f3s public\u00f3 un art\u00edculo-homenaje en <em>Destino<\/em> (p. 46) dedicado al escritor brit\u00e1nico afincado en la isla de Mallorca, <a href=\"https:\/\/lacasaderobertgraves.org\/es\/biografia\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Robert Graves<\/a>, autor de obras tan reconocidas como su novela hist\u00f3rica <em>Yo, Claudio<\/em> (1934) que luego fue llevada a televisi\u00f3n con gran \u00e9xito de audiencia. La escritora titul\u00f3 su art\u00edculo \u00abYo, Graves\u00bb en honor a aquella obra que le otorg\u00f3 reconocimiento y que significar\u00eda el inicio de una carrera brillante y erudita. Siguiendo un poco este juego de palabras, me tomo la licencia de recuperar la voz de Germ\u00e1n y contar una historia independiente de lo que pudo ser aquel cuento, ahora ser\u00eda algo as\u00ed como \u201cla versi\u00f3n del director\u201d ateni\u00e9ndonos a terminolog\u00eda cin\u00e9fila. Perd\u00f3nenme los lectores sensibles. No pretendo faltar al respeto a Concha Al\u00f3s. Ni siquiera igualarla. Eso est\u00e1 lejos de mi imaginaci\u00f3n. Precisamente porque la admiro sobre todas las cosas, tengo la imperiosa necesidad de acallar a mi gusanillo de la curiosidad aunque sea con una versi\u00f3n inventada que viene a hacer las veces de una mentira piadosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Y sin m\u00e1s demora, ah\u00ed va mi aportaci\u00f3n a la causa perdida:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>A Germ\u00e1n se lo comieron las hormigas. No dejaron de \u00e9l m\u00e1s que las u\u00f1as de los pies. Germ\u00e1n era un tipo normalucho. De esos que no despiertan suspiros, pero tampoco pasan inadvertidos. Al menos para su vecina Marisa era un tipo interesante, atractivo. Le espiaba por la ventana del patio interior que daba a su cocina. Lo ve\u00eda por las ma\u00f1anas prepar\u00e1ndose el caf\u00e9 en calzoncillos y camiseta de tirantes y con una colilla en la boca con medio ca\u00f1\u00f3n de ceniza amenazadoramente inclinado hacia abajo. La vida anodina de Germ\u00e1n, realmente no supon\u00eda nada ex\u00f3tico, pero a los ojos de Marisa esa pinta de bohemio pasado de moda, o de escritor fracasado que tiene sobre su escritorio un mont\u00f3n de cuartillas con borrones, ceniceros atiborrados con colillas mal fumadas y vasos de licores a medio beber, le hac\u00eda mucha gracia con s\u00f3lo imaginarlo y le daba un no s\u00e9 qu\u00e9 a Germ\u00e1n que a Marisa le sub\u00eda la libido.<\/p>\n\n\n\n<p>Germ\u00e1n y Marisa nunca cruzaron una palabra m\u00e1s all\u00e1 de la frase breve del ascensor. A Marisa le daba pena dejar su apartamento en verano para dar paso a los turistas que deseaban llagarse la piel en la playa. Marisa se preguntaba qu\u00e9 har\u00eda Germ\u00e1n durante esos veranos t\u00f3rridos y pegajosos de la vera mediterr\u00e1nea. Germ\u00e1n, ajeno a todos los barruntos de su vecina del cuarto B, viv\u00eda ensimismado encolando maquetas para la diputaci\u00f3n provincial. Efectivamente, por las ma\u00f1anas se levantaba enciendo un cigarrillo e iba a la cocina con la cara sin lavar a poner la cafetera. Para \u00e9l, el verano era sin\u00f3nimo de m\u00e1s trabajo, m\u00e1s maquetas y m\u00e1s eventos de corbata y cintas rojas que partir por la mitad con unas tijeras que apenas cortaban. Germ\u00e1n no iba a esos eventos, bastante ten\u00eda con no dormir la noche anterior para terminar la maqueta dichosa del museo de turno que se pensaba construir.<\/p>\n\n\n\n<p>Germ\u00e1n, tan atontado con el mecanicismo de su trabajo, no se dio cuenta un d\u00eda de esos veranos t\u00f3rridos y pegajosos en los que las fiestas de los turistas en el piso de arriba no le desvelaban, porque \u00e9l segu\u00eda trabaja que te trabajar\u00e1s, que un naciente hormiguero hab\u00eda invadido coquetamente el hall de la maqueta del complejo de apartamentos <em>Vistazul<\/em>, pr\u00f3xima construcci\u00f3n. La primera hormiga apareci\u00f3 campante por el jard\u00edn en miniatura de aquella moner\u00eda de arquitecto de turno. Germ\u00e1n la aplast\u00f3 con el dedo como si tal cosa y sigui\u00f3 con la cola de maquetar dale que dale. La segunda hormiga no se hizo esperar, ni la tercera, ni la cuarta\u2026 Al cabo de un rato, Germ\u00e1n ya mataba hormigas con obstinaci\u00f3n de exterminio. Pero aquellas hormigas no parec\u00edan acabarse nunca, sal\u00edan como ej\u00e9rcito del hall del edificio principal de <em>Vistazul<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>Germ\u00e1n estaba desesperado. La invasi\u00f3n era completa. Ya estaban instaladas por el sal\u00f3n, en la cocina, se beb\u00edan los restos de la cafetera y retozaban en las colillas de los ceniceros. Las ten\u00eda por la cama. Se le sub\u00edan por las piernas, los brazos\u2026 Las hormigas tuvieron todo el verano para devorar a Germ\u00e1n. Nadie escuch\u00f3 los gritos de Germ\u00e1n porque la m\u00fasica machacona de los turistas del cuarto piso era insufrible. Si Marisa hubiera estado en casa, quiz\u00e1 habr\u00eda visto las hormigas de la cocina o, al menos, se habr\u00eda percatado de que hac\u00eda varios d\u00edas que Germ\u00e1n ya no iba en calzoncillos a prepararse su caf\u00e9. Pero Marisa volvi\u00f3 a su apartamento en octubre cuando el verano ya no era ni t\u00f3rrido ni pegajoso y el silencio volv\u00eda a reinar en el edificio. La maqueta del complejo de apartamentos <em>Vistazul<\/em> se qued\u00f3 a medias de pegar sobre la mesa del sal\u00f3n. Los tipos de la inauguraci\u00f3n tampoco la echaron de menos porque ten\u00edan a otro Germ\u00e1n que hac\u00eda el mismo trabajo (por si acaso). S\u00f3lo en octubre pensaron en la posibilidad de hacerle otro encargo. Una exposici\u00f3n de arte figurativo. Como Germ\u00e1n no contestaba al tel\u00e9fono, ni al timbre, tuvieron la deferencia de subir al cuarto a tocar a la vecina para dejar el sobre con las instrucciones del nuevo proyecto. Marisa abri\u00f3 la puerta muy amable y sol\u00edcita, ajust\u00e1ndose la bata por el escote. Tom\u00f3 el sobre muy extra\u00f1ada de que aquellos tipos no lo hubieran dejado en el buz\u00f3n sin m\u00e1s ceremonia. Sonri\u00f3 y se despidi\u00f3 de aquellos hombres encorbatados. Cerr\u00f3 la puerta y se qued\u00f3 plantada con el sobre en la mano, sopesando el contenido. Pens\u00f3 emocionada que aquel sobre podr\u00eda ser la excusa que necesitaba para hablar con Germ\u00e1n. Con el barullo de sus pensamientos, no se percat\u00f3 de que varias hormigas se hab\u00edan colado en su piso, tan campantes por la entrada principal, y ya sub\u00edan estrat\u00e9gicamente por las cortinas.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"257\" height=\"268\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/files\/2024\/09\/image-2.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-237\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto de Colita<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La tesis doctoral sigue su curso. Concha Al\u00f3s es tra\u00edda de vuelta al panorama cultural. El camino investigador parece que va dando resultados. 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