{"id":264,"date":"2024-11-29T20:49:54","date_gmt":"2024-11-29T20:49:54","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/?p=264"},"modified":"2024-11-29T21:04:00","modified_gmt":"2024-11-29T21:04:00","slug":"concha-alos-en-budapest","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/2024\/11\/29\/concha-alos-en-budapest\/","title":{"rendered":"Concha Al\u00f3s en Budapest"},"content":{"rendered":"\n<p>Me he tra\u00eddo a Concha Al\u00f3s a Budapest. No es posible saber a ciencia cierta si realmente ella visit\u00f3 la ciudad. No se han encontrado referencias \u2212cartas, postales o anotaciones en la agenda personal\u2212 sobre si estuvo alguna vez en la capital h\u00fangara. Tenemos en cambio, gracias a las pistas de Amparo Ayora del Olmo, una carta del 9 de septiembre de 1966 en la que cuenta a su hermana que estar\u00e1 en Bruselas dando conferencias hasta finales de mes. L\u00e1stima no disponer de una prueba tan rotunda como esta sobre una estancia en Budapest. Quien muy posiblemente pis\u00f3 la tierra de los magiares fue su ex pareja Baltasar Porcel. No puedo determinar la fecha exacta de su viaje, si es que realmente lo hizo; aunque puedo intuir que as\u00ed fue.<\/p>\n\n\n\n<p>La sospecha viene incentivada a partir de la localizaci\u00f3n de un cuento de \u00e9l publicado en el semanario catal\u00e1n <em>Destino<\/em> el 28 de marzo de 1985, justo cuando la revista decidi\u00f3 volver a las andadas tras varios a\u00f1os de silencio en los quioscos. El cuento, \u00abLas pasiones de un rumano\u00bb (pp. 95-98), narra las reflexiones de un intelectual rumano que se aburre en sobremanera charlando con una dama de post\u00edn, la se\u00f1ora R\u00e1kos, bien emperifollada con pieles y piedras preciosas, en la cafeter\u00eda m\u00e1s emblem\u00e1tica de la ciudad de Pest en el coraz\u00f3n de la plaza V\u00f6r\u00f6smarty: el caf\u00e9 Gerbaud, cercano \u00abal silencioso Danubio\u00bb, tal y como lo describe el narrador del cuento. Ese caf\u00e9, uno de los m\u00e1s antiguos de Europa \u2212inaugurado en 1858\u2212, pronto se convirti\u00f3 en un lugar relevante y distinguido para las tertulias. El relato, independientemente de mi gusto personal que aqu\u00ed me ahorrar\u00e9, aprovecha las alusiones hist\u00f3ricas sobre intrigas palaciegas de los tiempos de Beatriz de Arag\u00f3n y sus nupcias con el rey Mat\u00edas Corvino (s. XV) para transmitir la desidia del protagonista que vive ap\u00e1ticamente su estancia en Budapest. Describe, adem\u00e1s, la atm\u00f3sfera mortecina de la ciudad oto\u00f1al en los albores del invierno. Es decir, fr\u00edo y largas tardes sumidas en la oscuridad del hemisferio norte. La recreaci\u00f3n del ambiente budapetense resulta v\u00edvido, veros\u00edmil, real. S\u00f3lo si se ha estado en la ciudad se puede captar esa ambientaci\u00f3n con ese nivel de nitidez, de ah\u00ed mi sospecha.<\/p>\n\n\n\n<p>El caso es que le\u00ed este cuento justo en mitad de mi estancia en Budapest. La lectura, quiz\u00e1 sea por el apego que siento hacia nuestra escritora, me movi\u00f3 algo por dentro. Me dio por divagar y se me ocurri\u00f3 la fatal ideal de que, seguramente, Baltasar Porcel viajara a Hungr\u00eda despu\u00e9s de abandonar a Concha Al\u00f3s. Me dio mucha pena pensar, con lo enamorada que ella estaba, que hubiera perdido la oportunidad o el inter\u00e9s de conocer una ciudad tan bella y monumental como Budapest, llena de rincones secretos incre\u00edblemente acogedores. Concha Al\u00f3s habr\u00eda disfrutado much\u00edsimo los paseos junto al Danubio que, aun callado, es majestuoso y encandila. Tambi\u00e9n puede ponerse bravo y bajar crecido y abombado como un vientre, pero las nieves del invierno mitigan la amenaza. De haber visto Concha Al\u00f3s Budapest, no me cabe duda, ella habr\u00eda escrito un cuento mucho mejor que \u00abLas pasiones de un rumano\u00bb. Apuesto mi mano derecha a que su relato ser\u00eda m\u00e1s humano y menos pedante.<\/p>\n\n\n\n<p>Al margen de mi juicio personal \u2212que no he podido evitar emitir la cu\u00f1a publicitaria\u2212, la lectura de ese cuento me condujo a tomarme m\u00e1s a pecho la reivindicaci\u00f3n de su figura como escritora indispensable dentro de las letras espa\u00f1olas en la capital h\u00fangara. Entre las labores acad\u00e9micas que he de desempe\u00f1ar aqu\u00ed, doy clases a unas alumnas magn\u00edficas de la Universidad E\u00f6tv\u00f6s Lor\u00e1nd (ELTE). Se trata de una asignatura planteada a modo de seminario donde trabajamos textos de autoras espa\u00f1olas pertenecientes al siglo XX. Justo ayer, toc\u00f3 hablar de Concha Al\u00f3s. Ten\u00eda claro que nuestra escritora iba a formar parte, s\u00ed o s\u00ed, del plan de estudios de la asignatura. Pero cuando le\u00ed el cuento de Baltasar Porcel, entend\u00ed que la clase dedicada a Concha Al\u00f3s ten\u00eda que brillar m\u00e1s que ninguna otra. Y as\u00ed lo intent\u00e9.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"2040\" height=\"890\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/files\/2024\/11\/WhatsApp-Image-2024-11-29-at-21.34.16.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-265\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Foto propia. Budapest, 10 de septiembre de 2024. Imagen tomada desde el Basti\u00f3n de los pescadores. Panor\u00e1mica del Danubio: al fondo el Puente de las cadenas y m\u00e1s al fondo, el Parlamento.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p>El cuatrimestre est\u00e1 ya llegando a su final, en apenas dos sesiones m\u00e1s la asignatura habr\u00e1 concluido y, con ella, el periplo por las escritoras espa\u00f1olas del XX. En este tiempo, si he conseguido algo como docente \u2212me parece\u2212 ha sido motivar a las chicas a partir de la creaci\u00f3n en manos de mujeres que, por cuestiones del guion patriarcal que todas y todos conocemos, han sido mayormente arrinconadas en la periferia del canon. Para la clase de ayer propuse la lectura de tres cuentos de Concha Al\u00f3s recopilados en <em>Rey de gatos. Narraciones antrop\u00f3fagas<\/em> (1972): \u00abEl leproso\u00bb; \u00abSutter\u2019s Gold\u00bb y \u00abLa coraza\u00bb que cierra la colecci\u00f3n de relatos del libro. Con el primero, se sintieron intrigadas: \u00abuna lectura muy diferente a las otras\u00bb, me dijo una alumna. El segundo levant\u00f3 cejas de ambig\u00fcedad. Pero el tercero, el tercero las dej\u00f3 boquiabiertas. Dimos m\u00e1s espacio a este \u00faltimo. Concha Al\u00f3s plantea desde el elemento ins\u00f3lito, un tanto al modo kafkiano, un debate pertinente sobre los derroteros de la liberaci\u00f3n sexual de la \u00e9poca: est\u00e1 bien trivializar el sexo, s\u00ed, divertirse con \u00e9l, por supuesto, pero de qu\u00e9 manera y a qu\u00e9 precio, \u00bfest\u00e1n las dos partes implicadas al mismo nivel de comprensi\u00f3n y aceptaci\u00f3n? <\/p>\n\n\n\n<p>La protagonista de \u00abLa coraza\u00bb se cuestiona en un mon\u00f3logo interior si realmente desea o no al hombre que tiene encima de ella bes\u00e1ndola, apret\u00e1ndole los senos, penetr\u00e1ndola. Se pregunta en cada embestida por qu\u00e9 consinti\u00f3 aquel encuentro, por qu\u00e9 se dej\u00f3 llevar por los consejos de su psic\u00f3logo cuando le dijo la t\u00f3pica frase de \u00abun clavo saca a otro clavo\u00bb, aunque la autora utiliza otra expresi\u00f3n para decir lo mismo. Finalmente, la protagonista se transforma en un insecto, parecida a una mantis religiosa, le ha crecido una coraza que la proteger\u00e1 en adelante de esas relaciones vac\u00edas, mec\u00e1nicas, porque s\u00ed. Ella ser\u00e1 en lo pr\u00f3ximo quien utilice a sus amantes para su placer, cual objetos desechables, del mismo modo que lo estaban haciendo ellos. La denuncia es obvia: a eso se reduce, seg\u00fan los dogmas de la liberaci\u00f3n sexual, la mercantilizaci\u00f3n de las relaciones, sin reflexi\u00f3n, sin debate, sin verdadera comunicaci\u00f3n entre los interesados.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiero pensar que la lectura de \u00abLa coraza\u00bb haya calado hondo \u2212porque el mensaje creo que es potente\u2212 a estas alumnas inteligentes y despiertas que me han tocado en suerte. Quiero pensar que la clase de ayer, aunque sea a peque\u00f1a escala, acerc\u00f3 a Concha Al\u00f3s a un contexto universitario que de otra manera hubiera pasado desapercibida. Concha Al\u00f3s, quiz\u00e1 nunca estuvo en Budapest. Estoy segura de que, si hubiera tenido oportunidad, le habr\u00eda encantado pasearla colgada del brazo de su amado que, como en el cuento \u00abLa coraza\u00bb, la abandon\u00f3 por otra mujer m\u00e1s joven. Leyendo \u00abLas pasiones de un rumano\u00bb, se me ocurre que casi ha sido mejor no haber estado en Budapest al lado de un petulante intelectual. Creo que Budapest cerr\u00f3 su \u00abcielo plomizo\u00bb asqueada, aburrida. Mi fantas\u00eda me hace pensar que Concha Al\u00f3s habr\u00eda venido en primavera cuando los \u00e1rboles rebosan verde y las flores estallan en miles de colores con olores dulzones y pegajosos, la vitalidad que a ella le gustaba resaltar en su literatura. El cielo habr\u00eda estado alto y azul con nubes graciosas pintadas en el rosa atardecer del Danubio. Concha Al\u00f3s habr\u00eda dibujado la ciudad con otros tonos, estoy completamente segura. Yo no tengo su gracia, ni su talento\u2026 por lo que ni me atrevo a hacer un intento al modo que ya hice con la entrada de <a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/2024\/09\/29\/yo-german\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">\u00abYo, Germ\u00e1n\u00bb<\/a>. Me conformo con traer a Concha Al\u00f3s conmigo y exponer su palabra all\u00e1 donde voy. Humildemente, desde el \u00e1mbito acad\u00e9mico, pongo mi granito de arena y dejo que a las alumnas les brillen los ojos con su escritura, porque Concha Al\u00f3s tiene mucho que decir a la juventud y \u00abLa coraza\u00bb es un cuento robusto, ambarino como el abdomen de la protagonista mutante: la trivializaci\u00f3n del sexo conduce al consumo de carne en busca de sangre fresca, pero no se disfruta, no es una experiencia aut\u00e9ntica. El placer no va de eso. Concha Al\u00f3s lo sabe bien. Las alumnas as\u00ed lo entendieron. Y Budapest, ayer, hizo a su cielo llorar.<\/p>\n\n\n<div class=\"wp-block-image\">\n<figure class=\"aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1088\" height=\"1600\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/conchaalos\/files\/2024\/11\/image-2.png\" alt=\"This image has an empty alt attribute; its file name is image-1.png\" class=\"wp-image-267\" style=\"width:420px;height:auto\" \/><figcaption class=\"wp-element-caption\">Imagen de la edici\u00f3n de <em>Rey de gatos. Narraciones antrop\u00f3fagas<\/em> (2019) de la mano de La Navaja Suiza.<\/figcaption><\/figure>\n<\/div>\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Me he tra\u00eddo a Concha Al\u00f3s a Budapest. No es posible saber a ciencia cierta si realmente ella visit\u00f3 la ciudad. No se han encontrado referencias \u2212cartas, postales o anotaciones en la agenda personal\u2212 sobre si estuvo alguna vez en la capital h\u00fangara. 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