El accidente in itinere

El artículo 156 de la LGSS establece que se entiende por accidente de trabajo toda lesión corporal que el trabajador sufra con ocasión o por consecuencia del trabajo que ejecute por cuenta ajena, y a continuación realiza una enumeración no cerrada de supuestos que se considerarán como accidente de trabajo. El primer supuesto de esta enumeración hace referencia a los accidentes que sufra el trabajador al ir o al volver del lugar de trabajo, esto es, los accidentes in itinere, si bien no especifica las condiciones o los requisitos que deben de darse.

Así, el concepto de accidente in itinere es de construcción eminentemente jurisprudencial, y se define como el accidente ocurrido durante el camino que ha de seguir el trabajador desde su domicilio hasta el lugar donde realiza su trabajo, y viceversa. En cualquier caso, debemos distinguir el accidente in itinere del accidente en misión, siendo este último el que tiene lugar fuera del lugar de trabajo, pero dentro de la jornada, mientras que el accidente in itinere tiene lugar fuera de la jornada de trabajo.

El accidente in itinere se limita a los accidentes en sentido estricto (lesiones súbitas y violentas producidas por un agente externo) y no a las dolencias o procesos latentes, para los que se requiere la constancia de nexo causal entre el trabajo y el fallecimiento.

¿Cuáles son los requisitos para que el accidente sea considerado como un AT in itinere?

Para que un accidente sea considerado como in itinere, deben de concurrir cuatro requisitos o elementos:

1. La finalidad principal y directa del viaje debe estar determinada por el trabajo. Es decir, la causa del accidente debe ser la iniciación del trayecto hacia el trabajo, antes de empezar la jornada, o hacia el domicilio, tras la finalización de la prestación de servicios.

2. El accidente debe producirse en el trayecto habitual y normal que debe recorrerse desde el domicilio al lugar de trabajo, o viceversa, por lo que el desvío en el camino habitual puede romper, o no, el nexo causal, según las circunstancias y la interpretación de los tribunales. En cualquier caso, la jurisprudencia considera que lo esencial no es salir del domicilio o volver al mismo, sino ir al trabajo o volver de éste.

3. Debe producirse en el tiempo prudencial que habitualmente se invierte en el trayecto, evitando desviaciones o alteraciones temporales que supongan la ruptura del nexo causal. Así, no se considera un accidente como in itinere cuando ocurre en un momento que no se puede considerar próximo al comienzo o al final de la jornada de trabajo.

4. Debe utilizarse el medio normal de transporte, ya sea medio de transporte particular o servicio público. Así, el desplazamiento en un medio de transporte no permitido por la empresa se ha valorado como elemento que impide apreciar la existencia de accidente in itinere, máxime si se transita por camino no habitual y sin que conste que se dirigiera al trabajo. En cualquier caso, los Tribunales en los últimos años han mantenido que este requisito es evolutivo, no debiéndose comprender únicamente los medios mecánicos de transporte, sino que se ha de adaptar la interpretación de las normas a la realidad social y el tiempo en que vivimos. Así, se han considerado como medios idóneos de transporte la bicicleta, los patines y el monopatín, entre otros.