{"id":1389,"date":"2009-02-06T20:28:21","date_gmt":"2009-02-06T18:28:21","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/?p=1389"},"modified":"2009-02-06T20:29:37","modified_gmt":"2009-02-06T18:29:37","slug":"la-discriminante-hipocrersia-de-nuestra-sociedad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/2009\/02\/06\/la-discriminante-hipocrersia-de-nuestra-sociedad\/","title":{"rendered":"La discriminante hipocres\u00eda de nuestra sociedad."},"content":{"rendered":"<p><a href=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_Ti_EM1H5nCo\/SYx-NYNQHEI\/AAAAAAAAGII\/e_5Xvq7ySWI\/s1600-h\/angelescaceres.jpg\" target=\" blank\"><img decoding=\"async\" style=\"margin: 0pt 10px 10px 0pt;float: left;width: 293px;height: 400px\" src=\"http:\/\/4.bp.blogspot.com\/_Ti_EM1H5nCo\/SYx-NYNQHEI\/AAAAAAAAGII\/e_5Xvq7ySWI\/s400\/angelescaceres.jpg\" alt=\"\u00c1ngeles C\u00e1ceres\" border=\"0\"><\/a><\/p>\n<div class=\"noticiadd2\"> \t\t\t<a href=\"http:\/\/www.diarioinformacion.com\/default.jsp\" target=\" blank\">Informacion.es<\/a> \u00bb  \t\t\t \t\t\t<a href=\"http:\/\/www.diarioinformacion.com\/secciones\/seccion.jsp?pRef=2009020600_8_0__Opinion\" target=\" blank\"> \t\t\t\t\t\t \t\t\t<b>Opini\u00f3n<\/b><\/a> \t\t\t<\/p>\n<div class=\"imagen_derecha\">\n<div class=\"noticiadd3\"> \t  \t\t\t    <a href=\"http:\/\/www.diarioinformacion.com\/secciones\/noticia.jsp?pRef=2009020600_8_849348__Opinion-tonteria\" target=\" blank\"><br \/>\n<\/a>     <\/div>\n<\/p><\/div>\n<\/p><\/div>\n<div class=\"noticia_titular\">\n<h1>Carne de horca<\/h1>\n<\/div>\n<div class=\"noticiadd2\">\n<\/div>\n<div class=\"cuadro_multimedia\"> \t\t\t\t\t   \t\t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\t \t\t\t\t\t \t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\t\t\t \t\t\t\t\t\t\t\t                \t \t          \t       \t\t\t\t\t\t\t\t\t                 \t \t            \t\t \t     \t\t\t\t<\/div>\n<p> \t\t\t\t \t\t\t\t \t\t\t\t \t\t\t\t \t\t\t\t\t\t<b>\u00c1NGELES C\u00c1CERES <\/b><\/p>\n<div style=\"text-align: justify\"><span style=\"font-size:100%\">Ya s\u00e9 que el t\u00edtulo es tremendista: lo siento. No hay otro para lo que quiero escribir, y adem\u00e1s el tremendismo no radica en las palabras sino en la realidad que las sustenta. Y esa realidad existe. Y es conocida y consentida por todos. O sea que mejor nos dejamos de tantos aspavientos porque haya saltado a la luz el trato que reciben los ni\u00f1os recluidos en algunos centros de menores. No seamos c\u00ednicos, por favor: ya lo sab\u00edamos.<\/p>\n<p>Hay una frase de Dewey que siempre me ha hecho pensar: \u00abExterminando a un malhechor o encerr\u00e1ndolo tras unos muros de piedra podemos olvidarnos de \u00e9l y de nuestra participaci\u00f3n en haberlo creado\u00bb. Eso es exactamente lo que hacemos: mirar para otro lado. Como si por no estar viendo constantemente algo, ese algo dejara de existir. Pero qu\u00e9 c\u00f3modas son las mentiras piadosas; piadosas para nosotros, claro. Qu\u00e9 c\u00f3modo es sacudirnos nuestras propias responsabilidades, negarnos a asumir que los ni\u00f1os \u00abdelincuentes\u00bb son el fruto directo de nuestra forma de vivir, el producto l\u00f3gico de nuestra sociedad profundamente injusta e insolidaria.<\/p>\n<p>Recuerdo en una fiesta de La Merced haberme encontrado, cumpliendo ya condena en la por entonces flamante c\u00e1rcel de Fontcalent, a un mont\u00f3n de criaturas que hab\u00eda conocido en el Tutelar de Menores. Tendr\u00edan dieciocho, diecinueve a\u00f1os; el gesto adusto, los brazos marcados por la jeringuilla del jaco y las cicatrices de las m\u00faltiples veces que se hab\u00edan \u00abchinado\u00bb, los tatuajes de \u00abamor de madre\u00bb en el hombro y los cinco puntos de \u00abmuerte a la pasma\u00bb en la mano. Delincuentes de cuerpo entero, alguno de ellos incluso con categor\u00eda de k\u00ede, de esos que baldeo en ristre y mirada de hielo son los amos del patio y el terror de los funcionarios. Hab\u00edan seguido la trayectoria que se esperaba de ellos. El propio director de la c\u00e1rcel, cuando le coment\u00e9 que los hab\u00eda conocido ni\u00f1os muy poco tiempo atr\u00e1s, los clasific\u00f3 con una frase rotunda, compendio de todas las desesperanzas: claro, son carne de horca. Y de horca literalmente no eran, porque la pena de muerte ya estaba abolida en Espa\u00f1a, pero eran carne de prisi\u00f3n. As\u00ed: sin m\u00e1s alternativas, sin m\u00e1s salidas, sin m\u00e1s horizontes.<\/p>\n<p>Hace muchos a\u00f1os, tambi\u00e9n, lleg\u00f3 a Alicante un nuevo director del Tutelar, Jes\u00fas Denia se llamaba. Tra\u00eda un equipaje de sue\u00f1os de reinserci\u00f3n, de sincera preocupaci\u00f3n por los ni\u00f1os y de algo m\u00e1s: de amor hacia ellos. Y las cosas empezaron a cambiar en un Tutelar en el que se ven\u00eda utilizando sistem\u00e1ticamente la mano dura como \u00fanica medida de reeducaci\u00f3n, tanto que anteriores directores castigaban ellos mismos p\u00fablicamente a los internados rebeldes, para mayor escarmiento y ejemplo, a correazos sobre la espalda desnuda. No s\u00e9 por d\u00f3nde andar\u00e1 ahora Jes\u00fas Denia, hace tiempo le perd\u00ed la pista. S\u00ed s\u00e9 que le cost\u00f3 el puesto de director su honradez y su valent\u00eda, porque lo destituyeron inmediatamente despu\u00e9s de la \u00faltima entrevista que yo le hice y en la que se empe\u00f1\u00f3 en hacer p\u00fablicos, con pruebas, los tratamientos con fort\u00edsimos psicof\u00e1rmacos que se hab\u00edan estado administrando a la fuerza a los ni\u00f1os, antes de llegar \u00e9l. Y pas\u00f3 lo que suele pasar en estos casos: mataron al mensajero.<\/p>\n<p>Pero aquel mensajero era un hombre de bien. Yo recuerdo haberle consultado si me arriesgaba o no a llevarme a mi casa un choricillo, al que conoc\u00ed por motivos profesionales cuando su compa\u00f1ero de quince a\u00f1os (\u00a1quince!), amaneci\u00f3 ahorcado en una celda de ingresos de Fontcalent, al d\u00eda siguiente de haberlo internado por robar un coche en Benidorm aunque, legalmente, por su minor\u00eda de edad no pod\u00eda estar all\u00ed. Tr\u00e1emelo antes, me dijo Jes\u00fas. Se lo llev\u00e9. Hablaron a solas en una habitaci\u00f3n mientras yo fumaba fuera y cuando salieron le dijo, delante de m\u00ed: chaval, esta mujer te est\u00e1 dando la oportunidad de tu vida, tr\u00e1tala como si fuera tu madre. Y a m\u00ed s\u00f3lo me dijo: hala, para casa y suerte. Hoy, aquel choricillo es un probo padre de familia.<\/p>\n<p>As\u00ed que de Jes\u00fas Denia aprend\u00ed que no hay m\u00e1s que un camino para llegar a las criaturas heridas: el amor. Sean esas criaturas personas adultas o ni\u00f1os, pero en los ni\u00f1os con mayor raz\u00f3n. De manera que las medidas coercitivas, los castigos f\u00edsicos, el abuso de la fuerza y la administraci\u00f3n de potentes psicof\u00e1rmacos para \u00abdomar a los rebeldes\u00bb no hacen m\u00e1s que empeorar la situaci\u00f3n. No hacen m\u00e1s que marcarles la pauta que seguir\u00e1n cuando salgan del centro de menores, del que antes o despu\u00e9s tendr\u00e1n que salir. Porque dar\u00e1n lo que han recibido. Practicar\u00e1n con los dem\u00e1s lo que con ellos se ha practicado. Utilizar\u00e1n la violencia y la coerci\u00f3n como \u00fanico argumento. Cambiar\u00e1n el tranxilium por hero\u00edna, y las correas con que han sido dominados a la fuerza por una navaja cabritera para por la fuerza poder dominar.<\/p>\n<p>Pero la cuesti\u00f3n, seamos realistas, es \u00e9sta: \u00bfa alguien le importa verdaderamente lo que esos cr\u00edos sufran hoy o lo que vaya a ser de ellos el d\u00eda de ma\u00f1ana? Pues ya se lo contesto yo: a la mayor\u00eda de la gente s\u00f3lo le importa en la medida en que cuando sean ya para siempre y sin posibilidad de retorno carne de horca, carne de prisi\u00f3n, que durante un permiso carcelario no les roben el coche o les revienten el chal\u00e9.<\/p>\n<p><\/span><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Informacion.es \u00bb Opini\u00f3n Carne de horca \u00c1NGELES C\u00c1CERES Ya s\u00e9 que el t\u00edtulo es tremendista: lo siento. No hay otro para lo que quiero escribir, y adem\u00e1s el tremendismo no radica en las palabras sino en la realidad que las sustenta. Y esa realidad existe. Y es conocida y consentida por todos. O sea que [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":791,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1467],"tags":[],"class_list":["post-1389","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-articulo-de-opinion"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1389","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/users\/791"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1389"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1389\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":1391,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1389\/revisions\/1391"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1389"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1389"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/diversitatfuncional\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1389"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}