Los hombres de armas se ataviaban como los caballeros medievales tradicionales, con lanza, espada y escudo, algunos solían llevar también una maza. La lanza es de arandela, que lleva en el lado más grueso una protección en forma de embudo para la mano. Para poder utilizarla los caballeros necesitaban un ristre, un apoyo articulado que se fija sobre la parte derecha de la coraza para poder sostenerla y apoyarla durante el descanso. Uno de los requisitos para estos hombres de armas era que debían disponer de dos caballos. Uno de ellos iba cubierto completamente con armadura y luego revestido con las armas de Castilla y León. Mientras el otro caballo, llamado dobladura, era montado por un paje e iba sin armadura. La función de este segundo caballo era la de servir en la vida diaria y llegado el caso sustituir a la montura principal.
![]()
Las compañías de los jinetes, reciben este nombre por montar a la jineta al estilo moro. Son los precursores de la caballería ligera. Su indumentaria de combate estaba compuesta por un casco tipo morrión, una coraza con faldón y protección para muslos y piernas. Las armas de ataque eran una espada, puñal y ballesta. Podían tener también otra montura, pero no era muy normal.

Deja un comentario