Cuando utilizamos la expresión ejércitos de caballería, gana en importancia en la Baja edad Media, en concreto entre finales del siglo XIV y la primera mitad del Siglo XV, frene al peso cualitativo y cuantitativo que todavía mantenían las tropas de caballería. Si observamos los estados monárquicos europeos en este momento histórico, las fueras de caballería siguen siendo el centro de los ejércitos del rey, conjunto de armas que está a sueldo del rey.
La caballería predominante a nivel numérico en los ejércitos también era el arma más cara y más valorada socialmente, se basaba en una organización propia fruto de la profesionalización en la guerra en los sectores de la clase nobiliaria y su entorno. Los hombres de armas se reclutan, organizan y pagan a parte del resto de armas del ejército, aunque en el campo de batalla trabajaban codo a codo con la infantería, luchaban tanto a caballo como desmontados. El siglo XV es la época por excelencia de los hombres de armas, gracias a los avances técnicos como el arnés blanco, la armadura blindada de placas con junas articuladas que cubría por completo el cuerpo repartiendo equivalentemente el peso.
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