Gastos deducibles al trabajar en casa
Poder conciliar la vida familiar y profesional, ahorrar costes, tener más comodidad… Las motivaciones son variadas, pero unánime es el hecho de que trabajar desde casa es una opción al alza. Cuando un autónomo decide embarcarse en desarrollar su labor profesional desde su hogar, puede deducirse algunos gastos. Pero antes debe tener en cuenta algunos aspectos, como decidir qué parte de la vivienda destinará al trabajo. Tiene que encontrar una zona diferenciada del uso común del resto del piso, y después tiene que calcular los metros cuadrados para saber qué porcentaje del total del domicilio destinará a la oficina. Además, no puede olvidarse de comunicarlo a Hacienda mediante una declaración censal
Hay gastos que son deducibles al 100%. Son todos aquellos relacionados con la tarea profesional, pero que no guardan relación con el lugar donde se realice el trabajo: la cuota de autónomos, los seguros, el consumo de teléfono (fijo y móvil), la compra de muebles o de ordenadores, la suscripción a revistas profesionales, los gastos de asistencia a eventos relacionados con la actividad, etc.
Otras partidas solo se deducen en un porcentaje determinado. Son, sobre todo, los gastos relacionados con la vivienda-oficina. Aunque se pueden deducir tanto si se vive de alquiler como si la casa es propia, hay diferencias:
Si se es propietario, se puede deducir la parte proporcional correspondiente al IBI, a la tasa de basuras y la comunidad de propietarios, al coste del seguro sobre la casa, o a los intereses de la hipoteca. Solo es posible deducirse estos gastos si se es titular del inmueble.
Cuando se vive de alquiler, el contrato tiene que estar a nombre del autónomo que lleve a cabo su actividad en casa. Por lo demás, como en el caso de la vivienda en propiedad, se tiene que calcular la parte proporcional destinada al trabajo respecto al total del piso, para poder deducir el gasto por alquiler.