{"id":410,"date":"2008-12-10T19:54:56","date_gmt":"2008-12-10T17:54:56","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/?p=410"},"modified":"2008-12-23T17:04:28","modified_gmt":"2008-12-23T15:04:28","slug":"el-gran-viaje-de-felipe-ii-tercera-y-ultima-parte","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/2008\/12\/10\/el-gran-viaje-de-felipe-ii-tercera-y-ultima-parte\/","title":{"rendered":"El gran viaje de Felipe II (tercera y \u00faltima parte)"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/files\/2008\/12\/1-felipeii02.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-441\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/files\/2008\/12\/1-felipeii02.jpg\" alt=\"\" width=\"121\" height=\"186\" \/><\/a>Al fin, Felipe entra en los Pa\u00edses Bajos. Se acerca el d\u00eda que podr\u00e1 abrazar a su padre, despu\u00e9s de tanto tiempo, aquellos seis a\u00f1os, desde que le vio partir en la primavera de 1543. Pero Carlos V est\u00e1 atenazado por la gota, postrado en su lecho, incluso sin poder salir de su c\u00e1mara, ni aun para ir al encuentro del hijo, no ya a la ciudad cercana, sino ni siquiera a las puertas de su palacio de Bruselas. De forma que el Pr\u00edncipe, penosamente impresionado, ha de apresurarse por las escaleras y pasillos de palacio para echarse conmovido a los pies del Emperador.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Un testigo de la escena nos lo cuenta, y la emoci\u00f3n del momento se transmite a su relato: <em>\u00ab&#8230; el cual -el Pr\u00edncipe- corri\u00f3 a ver a S.M. y arrodillado, se echaron despu\u00e9s en los brazos, con grandes transportes de gozo&#8230;<\/em>\u00ab<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Terminaba el protagonismo de Felipe II. A partir de ese momento, acompa\u00f1ar\u00eda a su padre, el Emperador, en su visita a las principales ciudades de los Pa\u00edses Bajos. A partir de ese momento, se sucedieron los grandes festejos por las ciudades de los Pa\u00edses Bajos, los banquetes, los bailes y las cacer\u00edas; fiestas entre las que destacaron las organizadas por Mar\u00eda de Hungr\u00eda en sus regios sitios de Binche y Marimont en honor de su sobrino.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Para finalizar diremos que este GRAN VIAJE le aport\u00f3 a nuestro pr\u00edncipe Felipe la experiencia de un viaje peligroso por el Mediterr\u00e1neo, con la mar alborotada; ha caminado por pa\u00edses desconocidos, con gentes de muy distintas costumbres; ha visto ciudades deslumbrantes (G\u00e9nova, Mil\u00e1n, Innsbruck, Munich, Augsburgo, Bruselas), y ha estado en contacto directo con la gran pol\u00edtica, al conocer a hombres de Estado ya famosos en su tiempo: Ferrante Gonzaga, el cardenal de Trento, el duque Mauricio&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Al fin, Felipe entra en los Pa\u00edses Bajos. Se acerca el d\u00eda que podr\u00e1 abrazar a su padre, despu\u00e9s de tanto tiempo, aquellos seis a\u00f1os, desde que le vio partir en la primavera de 1543. Pero Carlos V est\u00e1 atenazado por la gota, postrado en su lecho, incluso sin poder salir de su c\u00e1mara, ni [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":897,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[4023],"tags":[],"class_list":["post-410","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-el-gran-viaje-de-felipe-ii"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/users\/897"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=410"}],"version-history":[{"count":7,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":437,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/410\/revisions\/437"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=410"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=410"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=410"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}