{"id":495,"date":"2009-03-03T23:19:14","date_gmt":"2009-03-03T21:19:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/?p=495"},"modified":"2009-03-03T23:22:44","modified_gmt":"2009-03-03T21:22:44","slug":"el-principe-don-carlos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/2009\/03\/03\/el-principe-don-carlos\/","title":{"rendered":"EL PR\u00cdNCIPE DON CARLOS"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\">El caso del pr\u00edncipe Don Carlos tuvo una repercusi\u00f3n tan grande dentro y fuera de nuestras fronteras, que\u00a0ha sido\u00a0 una de las piezas claves de la leyenda negra anti filipina promovida por Guillermo de Orange. Por ello hemos vamos a introducirnos un poquito m\u00e1s a fondo sobre ello.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Guillermo de Orange\u00a0invent\u00f3 una historia apasionada y terrible en su <em>Apologie<\/em>. Seg\u00fan \u00e9l, aunque Felipe II estaba casado con Isabel de Valois, estaba realmente enamorado de su sobrina carnal, Ana de Austria, y quer\u00eda desposarse con ella, para lo que necesitaba la autorizaci\u00f3n del Papa. Felipe descubri\u00f3 los amores entre su hijo Carlos y su esposa Isabel de Valois, y traz\u00f3 un plan. Plane\u00f3 la muerte de su mujer y su hijo con el doble fin de enviudar y de conseguir de la Santa Sede el permiso para casarse con su sobrina alegando la falta de un sucesor para el trono. A todo esto, el pr\u00edncipe Don Carlos tiene un papel de \u00a0joven gallardo, enamorado y valiente, partidario de defender las libertades de los Pa\u00edses Bajos, frente a la opresi\u00f3n de un rey Felipe caduco, viejo, cruel, sombr\u00edo, fan\u00e1tico y celoso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0En la actualidad, los historiadores ofrecen una versi\u00f3n muy diferente del conflicto entre Felipe II y su hijo Carlos. Para ello se remontan hasta los mismos or\u00edgenes del pr\u00edncipe.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Don Carlos fue fruto del\u00a0 matrimonio entre Felipe II y su primera esposa, Mar\u00eda Manuela de Portugal, como ya hemos contado anteriormente. El enlace, no obstante, fue un error gen\u00e9tico, ya que Felipe y Mar\u00eda Manuela eran primos hermanos en grado doble.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 \u00a0\u00a0\u00a0\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/files\/2009\/03\/carlosdeaustria.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-496\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/elprudente\/files\/2009\/03\/carlosdeaustria-259x300.jpg\" alt=\"\" width=\"259\" height=\"300\" \/><\/a>Don Carlos naci\u00f3 el 8 de julio de 1545 y cuatro d\u00edas despu\u00e9s falleci\u00f3 su madre. No pas\u00f3 tampoco mucho tiempo, durante su infancia, en compa\u00f1\u00eda de su padre, ya que Felipe II estuvo fuera de Espa\u00f1a entre 1548 y 1551 (de los 3 a los 6 a\u00f1os del pr\u00edncipe) y entre 1554 y 1559 (de los 9 a los 14 a\u00f1os). Durante alg\u00fan tiempo, se cri\u00f3 junto a sus t\u00edas Mar\u00eda y Juana, hasta que ambas contrajeron matrimonio: Mar\u00eda, en 1548, con el emperador Maximiliano II de Austria.; y Juana, en 1552, con el pr\u00edncipe Juan Manuel de Portugal. En 1551, Don Carlos se quejaba de la soledad de una extra\u00f1a forma, en tercera persona: &#8220;\u00bfQu\u00e9 va a ser del ni\u00f1o, aqu\u00ed solo, sin padre ni madre?&#8221;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Durante sus primeros a\u00f1os, Don Carlos dio repetidas muestras de inestabilidad emocional, protagonizando grandes rabietas en las que, en ocasiones, llegaba a autolesionarse. Adem\u00e1s, su condici\u00f3n de zurdo no agrad\u00f3 a sus educadores, quienes intentaron cambiarle esa tendencia, incluso at\u00e1ndole la mano h\u00e1bil.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0En 1560, a los 14 a\u00f1os, conoci\u00f3 a su &#8220;madrastra&#8221;, Isabel de Valois (que ten\u00eda su misma edad), a quien le uni\u00f3 una relaci\u00f3n de cierta amistad, pero no de amor. Ese mismo a\u00f1o fue reconocido como heredero por las Cortes.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Aquejado de fiebres continuas, en 1562, Felipe II decidi\u00f3 enviarlo a estudiar a la Universidad de Alcal\u00e1 de Henares, en compa\u00f1\u00eda de D. Juan de Austria y de Alejandro Farnesio. All\u00ed, el 19 de abril de 1562, acudiendo a una &#8220;cita galante&#8221;, se cay\u00f3 en una escalera y se dio un golpe tremendo en la cabeza con el quicio de una puerta. Los tratamientos m\u00e9dicos no dieron resultado y empez\u00f3 a temerse por la vida del pr\u00edncipe. Se acudi\u00f3 a los remedios m\u00e1gicos de un curandero morisco llamado Pinterete. Y no dando resultado alguno, llegaron a meterle en la cama la momia de Diego de Alcal\u00e1, un fraile franciscano que se ten\u00eda por santo y que a\u00f1os m\u00e1s tarde ser\u00eda canonizado. Finalmente, el m\u00e9dico m\u00e1s prestigioso de la \u00e9poca, Vesalio, le realiz\u00f3 una trepanaci\u00f3n y le salv\u00f3 la vida. Pese a ello, tras su recuperaci\u00f3n, Don Carlos se hizo m\u00e1s exc\u00e9ntrico, crecieron sus gestos de crueldad y se hicieron m\u00e1s temibles sus estallidos de c\u00f3lera. Adem\u00e1s, su salud empeor\u00f3, fundamentalmente debido a sus excesos de glotoner\u00eda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Su desarrollo f\u00edsico tampoco era el deseado. Era persona de baja estatura y voz chillona. Tartamudeaba ligeramente y le costa mucho hilar las frases. En ocasiones daba muestras de lucidez y en otras no demostraba tener m\u00e1s inteligencia que un ni\u00f1o. Ten\u00eda un hombro m\u00e1s alto que el otro, el pecho hundido y la pierna derecha m\u00e1s corta que la izquierda.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Carlos ten\u00eda poca paciencia y se desesperaba al sentir que su padre no le hac\u00eda mucho caso ni le conced\u00eda autoridad o responsabilidades pol\u00edticas. Felipe II fue muy reticente a la hora de incorporar al pr\u00edncipe al poder. As\u00ed mismo, trat\u00f3 con sumo cuidado un tema de gran importancia estrat\u00e9gica: la boda de Don Carlos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0La primera candidata a ser esposa del pr\u00edncipe fue Mar\u00eda Estuardo. Tras enviudar de Francisco II de Francia en 1560, la reina de Escocia plante\u00f3 la posibilidad de casarse con el heredero al trono hisp\u00e1nico. En 1563, Felipe II envi\u00f3 a la corte escocesa a un hombre de confianza a negociar el matrimonio de forma secreta. Asaltado por las dudas, el monarca le pidi\u00f3 consejo al Duque de Alba, quien le manifest\u00f3 sus dudas sobre la idoneidad del enlace. Felipe II decidi\u00f3 posponer su respuesta hasta que en 1564 abandon\u00f3 la idea. No obstante, no le comunic\u00f3 nada a Mar\u00eda Estuardo, quien, tras dos a\u00f1os de espera, acab\u00f3 cas\u00e1ndose con\u00a0 su primo, Lord Darnley.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Conocedor de las intenciones in\u00edciales de Mar\u00eda Estuardo, Don Carlos entendi\u00f3 que la boda no pudo celebrarse por la oposici\u00f3n de su padre y el antagonismo entre ambos se convirti\u00f3 en inquina, ante la sensaci\u00f3n de apartamiento progresivo del poder.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0Felipe II decidi\u00f3 poner a prueba a su hijo y le nombr\u00f3 presidente del Consejo de Estado. Adem\u00e1s, nombr\u00f3 al Pr\u00edncipe de \u00c9boli mayordomo mayor de la casa del pr\u00edncipe. Y as\u00ed, pudo comprobar la incapacidad de Don Carlos. Por su parte, el pr\u00edncipe comenz\u00f3 a pensar que la mejor soluci\u00f3n a sus problemas era la fuga de la corte y la rebeli\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0En 1566, los des\u00f3rdenes de los Pa\u00edses Bajos incrementaron su voluntad de protagonismo pol\u00edtico. Don Carlos anhelaba la vida heroica y, en consecuencia admiraba a su abuelo, el emperador, al tiempo que menospreciaba a su padre. Se burlaba en p\u00fablico de los &#8220;viajes&#8221; de Felipe II y le ten\u00eda por cobarde en las cosas de la guerra, porque siempre se quedaba en la retaguardia. El pr\u00edncipe cre\u00eda que su padre hab\u00eda de ir a los Pa\u00edses Bajos a sofocar la rebeli\u00f3n y que si no iba, \u00e9l hab\u00eda de ser elegido para llevar a cabo tal misi\u00f3n. Felipe II no convoc\u00f3 a su hijo al Consejo de Estado que hab\u00eda de tratar el tema de la rebeli\u00f3n de los Pa\u00edses Bajos. Enterado del asunto de la sesi\u00f3n, Don Carlos se acerc\u00f3 a la sala, comenz\u00f3 a espiar desde el otro lado de la puerta y fue descubierto&#8230;<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">En 1567 los signos de violencia y desequilibro del pr\u00edncipe se hicieron m\u00e1s frecuentes. Incluso lleg\u00f3 a intentar agredir al Duque de Alba, tras conocer que era el elegido por el rey para tratar de sofocar la rebeli\u00f3n de los Pa\u00edses Bajos. Don Carlos estuvo constantemente aquejado de fiebres y dolencias, en gran medida, provocadas por su glotoner\u00eda. Por otra parte, tampoco fructific\u00f3 su ansiado proyecto de boda con su prima, la archiduquesa Ana de Austria (futura cuarta mujer de Felipe II), pese a las solicitudes de la corte vienesa.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Felipe II ya estaba valorando la posibilidad de declarar la incapacidad de su hijo como heredero a la corona. Incluso lleg\u00f3 a plantearse casarlo con su hermana Juana, para tener cierta seguridad de que el poder siguiese en buenas manos a su muerte, ya que Juana hab\u00eda gobernado los Estados hisp\u00e1nicos entre 1554 y 1559. A Don Carlos le repugnaba la idea de casarse con su t\u00eda por el parentesco, porque era 10 a\u00f1os mayor que \u00e9l y porque no era virgen. El monarca fue aplazando su decisi\u00f3n hasta que los motivos le convencieron de que hab\u00eda de actuar. Don Carlos le declar\u00f3 al prior del convento de Atocha que deseaba la muerte de su padre. Lleg\u00f3 incluso a contactar con los rebeldes flamencos. Empez\u00f3 a pedir dinero a los grandes del reino. Y le ofreci\u00f3 a Don Juan de Austria el trono de N\u00e1poles si le ayudaba.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Finalmente, el 18 de enero de 1568 lleg\u00f3 a amenazar, espada en mano, a Don Juan de Austria por no darle informaci\u00f3n sobre las intenciones del rey. Felipe II decidi\u00f3 actuar. Acompa\u00f1ado por el Consejo de Estado y su guardia armada, se person\u00f3 en la c\u00e1mara de Don Carlos y orden\u00f3 su detenci\u00f3n y &#8220;encarcelamiento&#8221; en su propia habitaci\u00f3n. El pr\u00edncipe le dijo a su padre que si no le mataba \u00e9l, se acabar\u00eda suicidando por pura desesperaci\u00f3n, que no locura. Para minimizar el esc\u00e1ndalo, Felipe II inform\u00f3 a los Consejos y a las Cortes, y escribi\u00f3 cartas aut\u00f3grafas a las personalidades m\u00e1s destacadas de la Cristiandad, como el emperador Maximiliano II y el papa P\u00edo V, justificando su decisi\u00f3n como un deber real, por respeto a Dios y a sus s\u00fabditos. No obstante, no quiso dar m\u00e1s explicaciones, lo que permiti\u00f3 a sus enemigos aprovecharse del suceso.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Don Carlos fue trasladado a un torre\u00f3n del alc\u00e1zar, donde permaneci\u00f3 incomunicado. Felipe II decidi\u00f3 incapacitarle para el gobierno e inici\u00f3 un proceso legal. Mientras tanto, el pr\u00edncipe, desesperado por la falta de libertad, cometi\u00f3 m\u00faltiples excesos, pasando de realizar una huelga de hambre a comer hasta l\u00edmites insufribles. Su salud fue empeorando y finalmente logr\u00f3 su prop\u00f3sito de abreviar sus d\u00edas en prisi\u00f3n. Don Carlos muri\u00f3 el 24 de julio de 1568. Su fallecimiento elimin\u00f3 el problema de la incapacitaci\u00f3n legal, pero abri\u00f3 otro nuevo: la sucesi\u00f3n al trono.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">\u00a0<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El caso del pr\u00edncipe Don Carlos tuvo una repercusi\u00f3n tan grande dentro y fuera de nuestras fronteras, que\u00a0ha sido\u00a0 una de las piezas claves de la leyenda negra anti filipina promovida por Guillermo de Orange. Por ello hemos vamos a introducirnos un poquito m\u00e1s a fondo sobre ello. 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