{"id":158,"date":"2010-09-28T21:26:49","date_gmt":"2010-09-28T19:26:49","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/espanafrancia\/la-monarquia-francesa\/"},"modified":"2011-07-18T00:01:15","modified_gmt":"2011-07-17T22:01:15","slug":"la-monarquia-francesa","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/espanafrancia\/la-monarquia-francesa\/","title":{"rendered":"Presentaci\u00f3n del blog"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 La configuraci\u00f3n de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica parte desde el mismo momento en el que confluyen ambos conceptos. Ese momento no puede ser otro que la aparici\u00f3n en la Pen\u00ednsula de un poder, estructurado bajo una entidad de \u00edndole mon\u00e1rquica (ejercicio personal de la soberan\u00eda, con car\u00e1cter vitalicio y\/o hereditario), que abarca la mayor parte de lo que los romanos vinieron en llamar Hispania. Su independencia de cualquier otro poder le confiere una singularidad que provoca el inicio de una verdadera historia propia.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tras estas apreciaciones, \u00a0deseamos en esta presentaci\u00f3n realizar un somero, y por lo tanto incompleto, repaso a la concatenaci\u00f3n de los distintos apartados que encontraremos en ella.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0A pesar de la relativa poca importancia que se le ha concedido al periodo de los reyes visigodos, no debe perderse de vista que introdujeron buena parte de las caracter\u00edsticas que la monarqu\u00eda mantendr\u00e1 durante varios siglos. Si bien la tradici\u00f3n goda establec\u00eda la elecci\u00f3n en asamblea del <em>rex<\/em> (t\u00edtulo concedido por los \u00faltimos gobernantes romanos), desde su establecimiento en suelo peninsular ya intentaron establecer una sucesi\u00f3n din\u00e1stica, si bien nunca lo lograron de manera efectiva.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El poder ya se defin\u00eda como absoluto e ilimitado, con facultades casi completas en materia de legislaci\u00f3n, gobierno, guerra y justicia. La Iglesia, por su parte, pronto alcanz\u00f3 una alta cuota de poder y de ascendencia sobre la monarqu\u00eda. Dos momentos aparecen como clave del periodo: el reinado de Leovigildo (unificaci\u00f3n territorial y \u00e9tnica, con la derogaci\u00f3n de la prohibici\u00f3n de los matrimonios mixtos &#8211; hispanoromanos y germanos -) y el de Recaredo (unificaci\u00f3n religiosa a trav\u00e9s de su conversi\u00f3n al catolicismo).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El a\u00f1o 711 aparece en la Historia de Espa\u00f1a como una de esas fechas clave a que tan aficionados eran nuestros viejos m\u00e9todos escolares. Pero los nuevos no han hecho perder su gran importancia. La entrada de un nuevo poder extra\u00f1o en la Pen\u00ednsula, los musulmanes, provocan el derrumbe del poder visigodo y la creaci\u00f3n de una nueva entidad pol\u00edtica: al-Andalus.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Este periodo muestra caracter\u00edsticas bien distintas en su trascendencia hist\u00f3rica en cuanto a lo manifestado en la \u00e9poca visigoda: su influencia en la configuraci\u00f3n posterior del poder fue m\u00ednima, pero su legado cultural (en todo lo que ello incluye) fue incalculable.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tras un primer periodo de vinculaci\u00f3n al poder omeya de Damasco (con delegados, llamados wal\u00edes, dependientes de la provincia de Kairuan), con la llegada a la pen\u00ednsula de Abd-al-Rahman, pr\u00edncipe omeya huido tras la rebeli\u00f3n Abbasida, se vuelve a establecer un poder propio en Hispania con la adopci\u00f3n del t\u00edtulo de emir. Un nuevo paso se produce en 929 con la titulaci\u00f3n como califa de Abd-el-Rahman III, lo que desvinculaba, tambi\u00e9n a nivel religioso, a la pen\u00ednsula de cualquier poder externo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0No m\u00e1s de un siglo dur\u00f3 esta situaci\u00f3n. En 1031 se produce la crisis del r\u00e9gimen califal y su fragmentaci\u00f3n en poderes locales (taifas), que, sin embargo, no hicieron disminuir el desarrollo cultural. Tan s\u00f3lo cinco d\u00e9cadas m\u00e1s tarde (1086) una parte de estos reinos reclaman la ayuda de los almor\u00e1vides (dinast\u00eda bereber que controlaba en aquel momento el Mogreb musulm\u00e1n) que dirigen la pol\u00edtica de recuperaci\u00f3n territorial hacia el norte cristiano.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En 1144 el poder almor\u00e1vide se diluye en el territorio musulm\u00e1n peninsular y los reinos taifas recuperan su esplendor. Poco duradero fue este periodo turbulento, conocido como los segundos reinos taifas, ya que s\u00f3lo tres a\u00f1os m\u00e1s tarde (1147) la nueva dinast\u00eda dominante en el norte de \u00c1frica, los almohades, entran en Sevilla. El poder almohade fue siempre d\u00e9bil, frente a la expansi\u00f3n cristiana y frente a los poderes locales musulmanes, sufriendo un duro golpe con la derrota de las Navas de Tolosa (1212).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Coet\u00e1neamente al desarrollo de al-Andalus, se produce la creaci\u00f3n de diversos n\u00facleos de resistencia en el norte de la pen\u00ednsula, que se desarrollaran dando lugar a los reinos cristianos medievales. Una idea cabe remarcar desde el inicio, ella marcar\u00e1 adem\u00e1s la posterior historia de Espa\u00f1a hasta la actualidad, la fragmentaci\u00f3n de las estructuras pol\u00edticas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Diferentes causas provocaron la creaci\u00f3n de dicha pluralidad pol\u00edtica, o si se quiere la no creaci\u00f3n de una \u00fanica entidad: unas de \u00edndole geogr\u00e1fico (la separaci\u00f3n producida por un relieve accidentado), otras de car\u00e1cter \u00e9tnico-hist\u00f3rico (la pervivencia de estructuras prerromanas en determinados casos), la especializaci\u00f3n econ\u00f3mica, la diferente influencia de la Iglesia cat\u00f3lica o la aparici\u00f3n de factores externos como el imperio carolingio.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En el siglo VIII y principios del IX se consolida el reino asturiano que inicia su expansi\u00f3n durante los siglos IX y X hacia el valle del Duero (con la formaci\u00f3n de ciudades como Braga, Oporto, Zamora, Burgos, Toro, etc). Para potenciar esta expansi\u00f3n se traslada la capital a Le\u00f3n, con lo que comienza a ser conocido como el reino de Le\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Desde mediados del siglo VIII, el reino astur ven\u00eda repoblando su extremo oriental (N. de la actual provincia de Burgos) para defenderlo de los ataques musulmanes del valle del Ebro. Se crea as\u00ed el Condado de Castilla. La estructura social, apoyada en la peque\u00f1a propiedad, y una legislaci\u00f3n propia, le dan un car\u00e1cter diferenciado del poder central. Estas caracter\u00edsticas y la debilidad interna del reino leon\u00e9s en el siglo X, facilitar\u00e1n la independencia del condado (960) con el conde Fern\u00e1n Gonz\u00e1lez. A principios del siglo XI, el condado queda incorporado por matrimonio a Navarra, siendo rey Sancho el Mayor de Navarra. A su muerte (1035), Castilla es heredada por su hijo Fernando que toma el t\u00edtulo de rey, apareciendo as\u00ed el reino de Castilla.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El n\u00facleo de Navarra estaba situado estrat\u00e9gicamente entre los pasos pirenaicos y el Ebro. Tras una primera fase de dominio vasc\u00f3n y de los mulad\u00edes aragoneses, en el siglo X la familia de los Jimena instaur\u00f3 una monarqu\u00eda feudal con apoyo franco y extendi\u00f3 sus tierras hasta el Ebro.\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La m\u00e1xima expansi\u00f3n sucede en el reinado de Sancho III el Mayor (1004-1035): hacia el este con la ocupaci\u00f3n de los condados de Arag\u00f3n, Sobrarbe y Ribagorza (N. de las actuales provincias de Huesca y L\u00e9rida); hacia el oeste ocup\u00f3 el Pa\u00eds Vasco y el condado de Castilla. Pero, a su muerte dividi\u00f3 el reino entre sus hijos: Garc\u00eda hered\u00f3 el reino de Navarra, Fernando el de Castilla y Ramiro el de Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El territorio del Pirineo central, constituido por los condados de Arag\u00f3n, Sobrarbe y Ribagorza, fluctu\u00f3 hasta la muerte de Sancho III el Mayor de Navarra entre la influencia franca, musulmana y navarra. Con Ramiro I se integran los tres condados form\u00e1ndose el reino de Arag\u00f3n. Con sus sucesores se llega a la conquista y repoblaci\u00f3n de Huesca y Zaragoza, situando sus fronteras en el Ebro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La parte m\u00e1s oriental fue una zona de pugna entre francos y musulmanes hasta el siglo IX. Carlomagno cre\u00f3 la Marca Hisp\u00e1nica, estructurada en cinco condados (Barcelona, Gerona, Ampurias, Rosell\u00f3n y Urgel-Cerda\u00f1a). Pero, el condado de Barcelona acab\u00f3 por imponerse sobre los restantes y consigui\u00f3 la independencia de los reyes francos con Borrell II a mediados del siglo X.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Durante la \u00e9poca de expansi\u00f3n hacia el sur (siglos XI al XV), estos estados tuvieron una evoluci\u00f3n bien distinta. En la parte occidental, desde la aparici\u00f3n de Castilla como reino con Fernando I (1035), que se anexiona por conquista el de Le\u00f3n, ambos reinos permanecen unidos hasta la muerte de Alfonso VII (1157) en que vuelven a separarse. Ser\u00e1 Fernando III (1217) quien los unifique definitivamente. Con anterioridad, en 1143, Portugal se convierte en Reino independiente.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Por otra parte, dificultades internas, la expansi\u00f3n de Castilla por el oeste y la aragonesa por el este, bloquearon el avance navarro, que no pudo ensanchar sus fronteras, cayendo frecuentemente bajo la influencia francesa.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0La tendencia de Arag\u00f3n hacia el Mediterr\u00e1neo y la del comercio catal\u00e1n a crearse un \u00e1rea de influencia econ\u00f3mica, facilit\u00f3 la uni\u00f3n de los dos estados en uno nuevo, la Corona de Arag\u00f3n, en el que cada uno de sus componentes conserv\u00f3 sus caracter\u00edsticas particulares. La uni\u00f3n se produjo con el matrimonio del conde Ram\u00f3n Berenguer IV con la princesa aragonesa Petronila en 1137. Tras la conquista de Mallorca (1229) se incorporar\u00e1 primero dentro de Catalu\u00f1a, para pasar a independizarse como Reino fuera de la Corona de Arag\u00f3n en 1262 y volver a la Corona aragonesa, pero como reino particular en 1334. Tras la conquista de Valencia se cre\u00f3 el reino de Valencia (1240) que se integr\u00f3 en la Corona de Arag\u00f3n.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En la segunda mitad del siglo XV, un nuevo acontecimiento provocar\u00e1, si bien a medio plazo, la simplificaci\u00f3n (y por tanto unificaci\u00f3n) de las estructuras pol\u00edticas medievales: el matrimonio del pr\u00edncipe Fernando, hijo de Juan II de Arag\u00f3n, y la princesa Isabel, hermana de Enrique IV de Castilla, conocidos, tras su no poco conflictivo acceso a sus respectivos tronos, como los Reyes Cat\u00f3licos. La uni\u00f3n din\u00e1stica no implic\u00f3 la unificaci\u00f3n pol\u00edtica, pues cada estado conserv\u00f3 sus estructuras pol\u00edticas, econ\u00f3micas, peculiaridades culturales y \u00e1mbito de influencia internacional. Paralelamente, ampliaron los dominios de la monarqu\u00eda: entre 1484 y 1496 conquistaron las Canarias, en 1492 el reino de Granada, en 1512 ocuparon militarmente Navarra y desde 1492 se hab\u00eda iniciado la conquista y colonizaci\u00f3n de las Indias occidentales (Am\u00e9rica).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tras una serie de vicisitudes familiares, el primog\u00e9nito de la princesa Juana (casada con el archiduque Felipe el <em>Hermoso<\/em>), conocido como Carlos I de Espa\u00f1a y V de Alemania, logr\u00f3 unificar finalmente bajo un mismo poder el conjunto de territorios que hab\u00edan pertenecido a la Corona de Castilla y a la Corona de Arag\u00f3n, adem\u00e1s de la herencia paterna (los Pa\u00edses Bajos y el Franco Condado y la de su abuelo paterno (Austria, Estiria y el Tirol). Para finalizar, en 1519 fue elegido emperador del Sacro Imperio Romano Germ\u00e1nico. Nac\u00eda as\u00ed la \u00e9poca de los Austrias.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0En 1556, el emperador Carlos V decidi\u00f3 retirarse del gobierno de tan vastos territorios, cediendo sus reinos a su hijo Felipe II, con excepci\u00f3n del Imperio y sus posesiones austriacas, que pasaron a su hermano Fernando. Felipe II ampli\u00f3, en cambio, los territorios peninsulares y coloniales con su coronaci\u00f3n como rey de Portugal en 1580.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Los llamados Austrias menores (Felipe III, Felipe IV y Carlos II) no pudieron mantener el poder\u00edo internacional alcanzado por la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica con sus predecesores y comenz\u00f3 el lento goteo de p\u00e9rdidas territoriales: desde 1621 (aunque no reconocida oficialmente hasta 1648) las Provincias Unidas, desde 1640 (tampoco reconocida hasta 1668) Portugal y sus colonias, y en 1659 el Rosell\u00f3n y varias plazas en los Pa\u00edses Bajos.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El siglo XVIII comenz\u00f3 con la entronizaci\u00f3n de la dinast\u00eda de los Borbones, en la persona de Felipe V. Logr\u00f3 consolidar su corona tras la Guerra de Sucesi\u00f3n (aunque perdi\u00f3 el resto de territorios europeos no peninsulares), en la que se opusieron tanto las potencias contrarias a la presencia de un franc\u00e9s en la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica como los territorios de la Corona de Arag\u00f3n. La abolici\u00f3n de los fueros de \u00e9sta inici\u00f3 un proceso de centralizaci\u00f3n y de reforma de la administraci\u00f3n no finalizado en su totalidad. Con Carlos III, se alcanzaron nuevos objetivos reformistas, ya dentro de los presupuestos del despotismo ilustrado. Los \u00faltimos a\u00f1os del siglo XVIII y los primeros del siglo XIX est\u00e1n marcados por el impacto de la Revoluci\u00f3n Francesa y la \u00e9poca napole\u00f3nica. Durante ella se produce el par\u00e9ntesis del reinado de Jos\u00e9 I, pero la derrota de Napole\u00f3n provoca el retorno de los Borbones en la persona de Fernando VII.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Pero una nueva concepci\u00f3n del poder se hab\u00eda introducido en Europa y el mundo occidental: el liberalismo. En Espa\u00f1a ni el mencionado Fernando VII ni su hija y sucesora Isabel II lograron entender plenamente el alcance de dicha ideolog\u00eda. S\u00f3lo el estallido revolucionario de 1868, y el nuevo par\u00e9ntesis en la \u00e9poca borb\u00f3nica que suponen el reinado de Amadeo I de Saboya y la Primera Rep\u00fablica, permiten la asunci\u00f3n plena de los presupuestos pol\u00edticos del liberalismo m\u00e1s puro.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0El fracaso de esta experiencia plenamente liberal dio lugar a la Restauraci\u00f3n borb\u00f3nica en 1874 con la coronaci\u00f3n de Alfonso XII, hijo de Isabel II, y el intento de creaci\u00f3n de un sistema pol\u00edtico, en apariencia liberal, pero dominado por la corrupci\u00f3n electoral y el caciquismo.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Estos problemas pol\u00edticos, sumados al advenimiento de nuevas ideas pol\u00edticas que el sistema no pod\u00eda controlar (el movimiento obrero y el nacionalismo catal\u00e1n y vasco) y a una crisis ideol\u00f3gica iniciada en 1898, provocaron un inicio de siglo XX convulso y amenazador. El periodo 1917-1923 supuso la culminaci\u00f3n de dicho proceso. La dictadura del general Primo de Rivera (1923-1930), aunque con Alfonso XIII como rey de Espa\u00f1a, inicia una pendiente cada vez m\u00e1s volcada hacia el enfrentamiento civil. La Segunda Rep\u00fablica (1931-1936) pretende un \u00faltimo intento de modernizaci\u00f3n del pa\u00eds y de soluci\u00f3n democr\u00e1tica a la crisis social, econ\u00f3mica e ideol\u00f3gica, pero en julio de 1936 las fuerzas m\u00e1s reaccionarias, comandadas por militares educados en las guerras coloniales de Marruecos, acaban con semejantes esperanzas.<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Tras dicho enfrentamiento, conocido como Guerra Civil espa\u00f1ola (1936-1939), que tambi\u00e9n tuvo mucho de ensayo para la Segunda Guerra Mundial, se abre, sin duda, el periodo m\u00e1s negro no s\u00f3lo de la historia contempor\u00e1nea de Espa\u00f1a sino de toda ella: la dictadura franquista (1939-1975).<\/p>\n<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0Como en otras ocasiones, durante dicho periodo lleg\u00f3 un momento en que se produjo una separaci\u00f3n entre la Espa\u00f1a oficial, fascistizada, militarizada, clerical y absurda, y una Espa\u00f1a real, una sociedad cada vez m\u00e1s europea, moderna y laica. Quien deb\u00eda ser el sucesor del franquismo, tras haber dejado el dictador todo &#8220;atado y bien atado&#8221;, pronto reconoci\u00f3 que \u00e9sta \u00faltima era la que deb\u00eda triunfar y sacar a Espa\u00f1a de su secular atraso. Se abr\u00eda as\u00ed una \u00e9poca de esperanza: el reinado de Juan Carlos I. Por fin Espa\u00f1a se encontraba, tras una mod\u00e9lica transici\u00f3n, a un nivel semejante al del resto de Europa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0 La configuraci\u00f3n de la Monarqu\u00eda Hisp\u00e1nica parte desde el mismo momento en el que confluyen ambos conceptos. 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