{"id":602,"date":"2011-07-24T17:32:36","date_gmt":"2011-07-24T15:32:36","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/espanafrancia\/?page_id=602"},"modified":"2011-07-24T17:38:28","modified_gmt":"2011-07-24T15:38:28","slug":"conflictos-europeos-de-carlos-v","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/espanafrancia\/el-siglo-xvi\/contexto\/carlos-i\/los-dominios-de-carlos-i\/conflictos-europeos-de-carlos-v\/","title":{"rendered":"Conflictos europeos de Carlos V"},"content":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La m\u00faltiple herencia de Carlos V agravar\u00e1 unas relaciones que distaban de ser buenas. Adem\u00e1s de en el Sur, Francia pasar\u00e1 a lindar con los Habsburgo en los Pa\u00edses Bajos y el Franco Condado, de tal forma que se sentir\u00e1 pr\u00e1cticamente cercada. En esta situaci\u00f3n, el control sobre Mil\u00e1n era esencial para ambas potencias, pues resultaba necesario como nexo de uni\u00f3n de los territorios del emperador, raz\u00f3n suficiente para que los reyes franceses intentasen ocuparlo. A todo ello hay que a\u00f1adir las pretensiones de Carlos V de recuperar todos los territorios que hab\u00edan pertenecido a la Casa de Borgo\u00f1a y que estaban bajo soberan\u00eda francesa, y de Francisco I de hacer lo propio con el Rosell\u00f3n y la Navarra espa\u00f1ola. De este modo, el escenario de los enfrentamientos se ampliar\u00e1 desde Italia a otros m\u00faltiples frentes, que van de Navarra a Borgo\u00f1a y de la Provenza al Pa\u00eds Vasco, llegando hasta Roma, donde cada nueva elecci\u00f3n papal supondr\u00e1 presiones en pro de un Pont\u00edfice filofranc\u00e9s o filoespa\u00f1ol. Estas guerras casi end\u00e9micas continuar\u00e1n a lo largo de siglo y medio y s\u00f3lo cesar\u00e1n cuando la decadencia espa\u00f1ola permita volverse a Francia hacia otros frentes.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La rivalidad entre Carlos V y Francisco I se hab\u00eda iniciado con la candidatura de ambos a la elecci\u00f3n imperial de 1519. La guerra abierta la inici\u00f3 poco despu\u00e9s el rey franc\u00e9s, aprovechando el momento de debilidad que supon\u00edan las Comunidades y las German\u00edas, la ruptura de Lutero ya en marcha y el imparable avance turco, que no s\u00f3lo afectaba al Mediterr\u00e1neo sino a las fronteras sudorientales de los territorios patrimoniales de los Habsburgo. Se comprende, as\u00ed, que el emperador hiciese todo lo posible por llegar a un acuerdo pac\u00edfico con los luteranos, lo que increment\u00f3 a\u00fan m\u00e1s los recelos papales.<br \/>\nEn la declaraci\u00f3n de nuevas hostilidades, Francisco I apoy\u00f3, en 1521, al rey de Navarra en su pretensi\u00f3n de recuperar la mitad subpirenaica, de donde fue desalojado el mismo a\u00f1o por el emperador. La victoria imperial se repiti\u00f3, casi simult\u00e1neamente, en Mil\u00e1n. El respaldo que prestaban a Carlos V el nuevo Papa, su antiguo preceptor Adriano VI, y Enrique VIII de Inglaterra, por el Tratado de Windsor de 1522, fue decisivo para el resultado final de las campa\u00f1as llevadas a cabo en varios frentes, que terminaron en 1525 con la captura en el sitio de Pav\u00eda del rey franc\u00e9s, trasladado a Espa\u00f1a. Pareci\u00f3 entonces que el emperador estaba en la situaci\u00f3n m\u00e1s favorable para conseguir una paz duradera, el Tratado de Madrid de 1526, al poder imponer sus condiciones -la devoluci\u00f3n de la Borgo\u00f1a y el desalojo del Milanesado- a cambio de una amistad firmada con el matrimonio de Francisco con su hermana mayor, la infanta Leonor.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 A pesar de haber dejado como rehenes a sus dos hijos, Francisco I incumpli\u00f3 inmediatamente los acuerdos, puesto que meses despu\u00e9s firm\u00f3 la Liga de Cognac con Enrique VIII, que ya hab\u00eda iniciado el proceso de divorcio de Catalina de Arag\u00f3n, el papa Clemente VII, Venecia, Florencia y hasta Francisco Sforza, restaurado en el ducado de Mil\u00e1n, todos ellos alarmados por el excesivo poder imperial. La situaci\u00f3n se volvi\u00f3 dif\u00edcil para Carlos, que ese mismo a\u00f1o vio c\u00f3mo los turcos ocupaban la mayor parte de Hungr\u00eda tras la batalla de Moh\u00e1cs, en la que muri\u00f3 su cu\u00f1ado Luis II Jagell\u00f3n, amenazando a la misma Austria. Estas dificultades le obligaron a acceder a las demandas de los pr\u00edncipes protestantes, planteadas en la Dieta de Spira de 1526.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Aunque necesitaba urgentemente la paz en el frente italiano, Carlos V pudo defenderse en una campa\u00f1a victoriosa en la que, aun contando con el desafortunado incidente del Saco de Roma (1527) por las tropas imperiales, consigui\u00f3 imponerse con la ayuda del almirante genov\u00e9s Andrea Doria. En la llamada paz de Cambrai o de las Damas (1529), negociada por la t\u00eda del emperador, Margarita de Austria, y Luisa de Saboya, madre de Francisco I, \u00e9ste reconoci\u00f3 el dominio del emperador sobre Flandes y Artois, aunque no de Borgo\u00f1a, y renunci\u00f3 a sus derechos sobre N\u00e1poles y Mil\u00e1n, al tiempo que se decid\u00eda la devoluci\u00f3n de los dos pr\u00edncipes franceses rehenes a cambio del pago de un alto rescate.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La coronaci\u00f3n de Carlos como emperador en Bolonia, en febrero de 1530, confirm\u00f3 su hegemon\u00eda en Italia, donde pudo imponer a los pr\u00edncipes que le parecieron convenientes: repuso a los Sforza una vez m\u00e1s en Mil\u00e1n, casando al duque Francisco con su sobrina Cristina de Dinamarca, y devolvi\u00f3 Florencia a los M\u00e9dicis, a cuya familia pertenec\u00eda el Pont\u00edfice. Consigui\u00f3, adem\u00e1s, una alianza con los Estados italianos, incluida Venecia, que, pese a los recelos que le causaban los deseos austriacos de salir al Adri\u00e1tico, necesariamente por territorio de la Seren\u00edsima, precisaba ayuda frente a los turcos.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 Pero suponer que los conflictos iban a terminar era gran ingenuidad, conociendo las dificultades de Carlos con protestantes y turcos, que en 1529 llegaron a las puertas de Viena. En 1530 asisti\u00f3 a la Dieta de Augsburgo, donde su f\u00f3rmula para llegar a un acuerdo com\u00fan reuniendo un concilio general fue rechazada tanto por el Papa como por los protestantes, que en 1531 formaron la Liga de Esmalcalda. En el mismo a\u00f1o, el emperador nombr\u00f3 a su hermana Mar\u00eda de Austria gobernadora en los Pa\u00edses Bajos, donde la expansi\u00f3n del luteranismo y del particularismo pol\u00edtico y fiscal y el crecimiento del descontento de los sectores populares adscritos al anabaptismo obligar\u00e1n a una continua atenci\u00f3n desde los a\u00f1os treinta.<br \/>\n\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 En esta coyuntura, la muerte sin sucesi\u00f3n en 1535 del duque de Mil\u00e1n, Francisco Sforza, fue el detonante del nuevo conflicto, puesto que legalmente el ducado revert\u00eda a Carlos V. Francisco I, que hab\u00eda tendido una amplia red diplom\u00e1tica en Italia, incluida la boda de Catalina de M\u00e9dicis con su hijo Enrique, intent\u00f3 evitarlo y ocup\u00f3 Saboya (1536), ante lo cual el emperador, indignado por los acuerdos franco-turcos, invadi\u00f3 personalmente la Provenza. Aunque la campa\u00f1a francesa termin\u00f3 con un gran fracaso para Carlos, en Italia pudo resistir, con la ayuda de sus aliados, Venecia y los Estados pontificios. El Tratado de Niza (1538) procur\u00f3 unos a\u00f1os de paz a esta zona de Europa, manteniendo el statu quo en Italia y entregando Saboya y el Piamonte a Francia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 La m\u00faltiple herencia de Carlos V agravar\u00e1 unas relaciones que distaban de ser buenas. Adem\u00e1s de en el Sur, Francia pasar\u00e1 a lindar con los Habsburgo en los Pa\u00edses Bajos y el Franco Condado, de tal forma que se sentir\u00e1 pr\u00e1cticamente cercada. 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