{"id":261,"date":"2010-06-03T16:45:14","date_gmt":"2010-06-03T16:45:14","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/?p=261"},"modified":"2010-06-03T16:45:14","modified_gmt":"2010-06-03T16:45:14","slug":"la-condena-de-1633","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/2010\/06\/03\/la-condena-de-1633\/","title":{"rendered":"LA CONDENA DE 1633"},"content":{"rendered":"<p><strong>La condena de 1633 <\/strong><\/p>\n<p><strong>El 21 de febrero de 1632,<\/strong> Galileo, protegido por el papa Urbano VIII y el gran duque de Toscana Fernando II de M\u00e9dicis, publica en Florencia su di\u00e1logo de los Massimi sistemi (Di\u00e1logo sobre los principales sistemas del mundo) (Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo), donde se burla impl\u00edcitamente del geocentrismo de Ptolomeo. El Di\u00e1logo es a la vez una revoluci\u00f3n y un verdadero esc\u00e1ndalo. <\/p>\n<p>El libro es en efecto abiertamente pro-copernicano, ridiculizando audazmente la interdicci\u00f3n de 1616 (que no ser\u00e1 levantada hasta 1812: a verificar). <a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/files\/2010\/06\/TeleskopGalileoGalilei.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/files\/2010\/06\/TeleskopGalileoGalilei-249x300.jpg\" alt=\"\" title=\"TeleskopGalileoGalilei\" width=\"249\" height=\"300\" class=\"alignright size-medium wp-image-262\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/files\/2010\/06\/TeleskopGalileoGalilei-249x300.jpg 249w, https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/files\/2010\/06\/TeleskopGalileoGalilei.jpg 472w\" sizes=\"auto, (max-width: 249px) 100vw, 249px\" \/><\/a><\/p>\n<p>El Di\u00e1logo se desarrolla en Venecia durante cuatro jornadas entre tres interlocutores: Filipo Salviati, un Florentino seguidor de Cop\u00e9rnico, Giovan Francesco Sagredo, un veneciano ilustrado sin tomar partido, y Simplicio, un mediocre defensor de la f\u00edsica aristot\u00e9lica, un personaje que algunos quieren ver inspirado en Urbano VIII. Pero, mientras que se le reprocha el car\u00e1cter ostensiblemente peyorativo del nombre, Galileo responde que se trata de Simplicio de Cilicia. Muchos autores coinciden en que Galileo no esperaba estas reacciones ni que el Papa reaccionara posicion\u00e1ndose entre sus enemigos.<\/p>\n<p>En estos cuatro d\u00edas de discusi\u00f3n, Galileo, aunque lo ten\u00eda prohibido por el decreto de 1616, presenta dos nuevas pruebas de car\u00e1cter experimental y observacional a favor de la teor\u00eda copernicana. <\/p>\n<p>La basada en el movimiento de las mareas, err\u00f3nea, y la basada en la rotaci\u00f3n de las manchas solares, acertada y que refutaba tanto la ptolemaica (ya descartada por las fases de Venus), como la de Tycho Brahe, en cuya defensa se hab\u00edan refugiado los jesuitas del Colegio Romano. Esto motiv\u00f3 la intervenci\u00f3n de la Inquisici\u00f3n, que s\u00f3lo le permit\u00eda a Galileo el presentar la teor\u00eda como mera hip\u00f3tesis, y no presentar pruebas a su favor.<\/p>\n<p>Por otra parte, Galileo tiene en Roma poderosos enemigos, fundamentalmente entre los jesuitas del Colegio Romano, especialmente Christopher Steiner y Orazio Grascci, quines se consideraban la rama intelectual de la Iglesia, y quienes pudieron ser quienes iniciaron el rumor de que el Papa Urbano era, en realidad, el simp\u00e1tico pero poco brillante Simplicio. Esto fue muy perjudicial para Galileo, pues en Roma era muy conocida la enorme autoestima del Papa. Por otro lado, tampoco ayud\u00f3 a Galileo el escribir su citada obra en lengua vulgar, en vez de hacerlo en el idioma culto utilizado entonces entre los hombres de ciencia, el lat\u00edn, pues a la Iglesia no le gustaba que las obras llegaran directamente al hombre de la calle.<\/p>\n<p>El proceso realizado por la Inquisici\u00f3n fue irregular, pues a pesar de que el libro hab\u00eda pasado el filtro de los censores, se le acusaba de introducir doctrinas her\u00e9ticas. Puesto que esto dejaba en mal lugar a dichos censores, la acusaci\u00f3n oficial fue de violar la prohibici\u00f3n de 1616.<\/p>\n<p>Galileo fue requerido para presentarse en Roma, sin embargo, estaba sumamente enfermo y agotado, y ya contaba 68 a\u00f1os, por lo que se demor\u00f3 en acudir, adem\u00e1s de que en esos momentos exist\u00eda una epidemia de peste en Italia. Aunque present\u00f3 certificados m\u00e9dicos alegando estas circunstancias, a finales de diciembre de 1632 fue conminado a acudir inmediatamente de grado o por fuerza. Que no era voluntad suya el retrasar el viaje lo prueba el que, debido a la peste, fuera retenido por espacio de 42 dias para abandonar la Toscana. Por otra parte, el trato recibido durante el proceso fue correcto, alojado en las habitaciones del palacio de la Inquisici\u00f3n, y recibiendo todas las atenciones que necesitaba, si bien no fue ning\u00fan trato especial distinto al resto de otras personalidades importantes y personas de su condici\u00f3n.<\/p>\n<p>El proceso comenz\u00f3 con un interrogatorio el 9 de abril de 1633, donde Galileo no reconoce haber recibido expresamente ninguna orden del cardenal Bellarmino. Por otra parte, dicha orden aparece en un acta que no estaba firmada ni por el cardenal ni por el propio Galileo . <\/p>\n<p>Con pruebas endebles es dif\u00edcil realizar una condena, por lo que es conminado a confesar, con amenazas de tortura si no lo hace y promesas de un trato benevolente en caso contrario. Galileo acepta confesar, lo que lleva a cabo en una comparecencia ante el tribunal el 30 de abril. Una vez obtenida la confesi\u00f3n, se produce la condena el 21 de junio. Al d\u00eda siguiente, en el convento romano de Santa Maria sopra Minerva, le es le\u00edda la sentencia, donde se le condena a prisi\u00f3n perpetua, y se le conmina a abjurar de sus ideas, cosa que hace seguidamente. Tras la abjuraci\u00f3n el Papa conmuta la prisi\u00f3n por arresto domiciliario de por vida.[35]<\/p>\n<p>Giuseppe Baretti afirm\u00f3 que despu\u00e9s de la abjuraci\u00f3n Galileo dijo la frase \u00abEppur si muove\u00bb (y sin embargo se mueve), pero seg\u00fan Stillman Drake Galileo no pronunci\u00f3 la famosa frase en ese momento ya que no se encontraba en situaci\u00f3n de libertad y sin duda era desafiante hacerlo ante el tribunal de cardenales de la Inquisici\u00f3n.[36] Para Stillman si esa frase fue pronunciada lo fue en otro momento.<\/p>\n<p>El texto de la sentencia fue difundido por doquier: en Roma el 2 de julio y en Florencia el 12 de agosto. La noticia llega a Alemania a finales de agosto, en B\u00e9lgica en septiembre. Los decretos del Santo Oficio no se publicar\u00e1n jam\u00e1s en Francia, pero, prudentemente, Ren\u00e9 Descartes renuncia a la publicaci\u00f3n de su Mundo.<\/p>\n<p>Muchos (entre ellos Descartes), en la \u00e9poca, pensaron que Galileo era la v\u00edctima de una confabulaci\u00f3n de los jesuitas, que se vengaban as\u00ed de la afrenta sufrida por Horazio Grassi en el Saggiatore.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La condena de 1633 El 21 de febrero de 1632, Galileo, protegido por el papa Urbano VIII y el gran duque de Toscana Fernando II de M\u00e9dicis, publica en Florencia su di\u00e1logo de los Massimi sistemi (Di\u00e1logo sobre los principales sistemas del mundo) (Dialogo sopra i due massimi sistemi del mondo), donde se burla impl\u00edcitamente [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":1679,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-261","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-general"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/261","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/users\/1679"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=261"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/261\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":263,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/261\/revisions\/263"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=261"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=261"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/galileogalilei\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=261"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}