
Al igual que en los siglos anteriores, resulta complejo considerar elementos fiables sobre la demografía de nuestra comarca en época preestadística. La dificultad encuentra su primer eslabón en los problemas de fuentes puesto que no hay series parroquiales en la primera mitad de siglo, series en las que posteriormente quedarán recogidos todos los balances demográficos de las respectivas parroquias: índices de bautismos, de defunciones, de nupcialidad.
Los vecindarios generales son escasos y los de 1510 y 1573-1575, sus cifras no merecen credibilidad; el de 1563 sólo es de lugares de moriscos. Estos recuentos, de índole casi siempre fiscal, se efectuaban recogiendo el número de vecinos o “focs”, entendidos como unidades familiares por lo que el número de miembros variará según se le aplique distintos índices que suelen ser de 4’5 a 6 habitantes por cada unidad familiar.

Lo característico en la primera mitad del siglo XVI es un estancamiento poblacional a causa de una sucesión continua de elementos exógenos a los índices demográficos. Es destacable la influencia de la guerra de las Germanías (muertos, desplazados, contracción de la curva de nacimientos) o de las revueltas mudéjares posteriores. A esto hay que sumar la virulencia de las pestes que afectaron especialmente a nuestra comarca los años 1522-1523. En torno a 1530 la población tocaba fondo pero en las décadas posteriores se iniciará un aumento demográfico.
Deja un comentario