{"id":102,"date":"2020-01-17T06:44:08","date_gmt":"2020-01-17T06:44:08","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/?page_id=102"},"modified":"2021-07-14T13:20:25","modified_gmt":"2021-07-14T13:20:25","slug":"tema-7-la-mujer-en-la-sociedad-colonial-hispanoamericana","status":"publish","type":"page","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/tema-7-la-mujer-en-la-sociedad-colonial-hispanoamericana\/","title":{"rendered":"Tema 7. Las mujeres en la sociedad colonial hispanoamericana"},"content":{"rendered":"<p align=\"JUSTIFY\"><b>El asentamiento y la migraci\u00f3n de mujeres peninsulares<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En las primeras d\u00e9cadas de la conquista hubo en el Nuevo Mundo una gran demanda de solteras espa\u00f1olas, que estuviesen dispuestas a casarse con los conquistadores. Aun as\u00ed, el n\u00famero de mujeres que emigraron a las Indias fue muy reducido en las dos primeras d\u00e9cadas del siglo XVI (apenas un 10% del total de emigrantes). En la segunda mitad del Quinientos, esta proporci\u00f3n creci\u00f3 hasta acercarse al 30%. La mayor\u00eda de ellas proced\u00eda de Andaluc\u00eda y sus destinos m\u00e1s habituales eran M\u00e9xico y Per\u00fa.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mujeres que cruzaron el Atl\u00e1ntico en esta \u00e9poca ten\u00edan la esperanza de conseguir un r\u00e1pido ascenso social. Algunas lograron sus prop\u00f3sitos. Otras, no, especialmente en zonas donde las condiciones de establecimiento eran dif\u00edciles, como Chile, Centroam\u00e9rica o Paraguay. Hacia finales del siglo XVI, un buen n\u00famero de las emigrantes peninsulares eran viudas sin recursos o hijas pobres de los primeros conquistadores y colonizadores, y se vieron obligadas a solicitar a las autoridades reales pensiones o ayudas econ\u00f3micas. Algunas recibieron dichas compensaciones. Las que no tuvieron que evitar la indigencia retir\u00e1ndose a casas de recogimiento, fundadas por patronos alentados por la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A partir del siglo XVII, el n\u00famero de emigrantes peninsulares descendi\u00f3 progresivamente, de forma inversa al crecimiento demogr\u00e1fico de las mujeres criollas. Los hombres continuaron viajando solos a Am\u00e9rica y all\u00ed se casaron con esposas nacidas en las colonias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las emigrantes del Quinientos desempe\u00f1aron un papel importante, ya que actuaron como transmisoras de la cultura material y dom\u00e9stica hisp\u00e1nica, y de los valores sociales y religiosos. En general, estas mujeres no eran cultas ni letradas, pero establecieron modelos para todos los detalles de la vida cotidiana, como la vestimenta y la moda, la cocina, el hogar, las diversiones, el cortejo y el cuidado de los ni\u00f1os. Colaboraron activamente en la r\u00e9plica en Am\u00e9rica del estilo de vida hisp\u00e1nico.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>El matrimonio y el parentesco<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El matrimonio fue uno de de los pilares de la sociedad hispanoamericana, como fundamento de la familia y base para la legitimaci\u00f3n de los descendientes. Para la Corona fue clave, porque asegur\u00f3 la colonizaci\u00f3n y la estabilidad en el nuevo orden colonial, tras los turbulentos a\u00f1os de la conquista. La Iglesia tambi\u00e9n consideraba el matrimonio como un sacramento esencial de la vida cristiana, por lo que intent\u00f3 que espa\u00f1oles, criollos, indios, negros y mestizos de todo tipo cumpliesen con dicho precepto. Ambas instituciones, Estado e Iglesia, persiguieron la poligamia ind\u00edgena para fomentar los matrimonios mon\u00f3gamos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las uniones endog\u00e1micas fueron m\u00e1s usuales entre los blancos y los indios. En cambio, las mujeres de las castas o razas mezcladas fueron m\u00e1s proclives a casarse con hombres de origen \u00e9tnico diverso, porque ten\u00edan una menor presi\u00f3n social para mantener la homogeneidad racial. La incidencia m\u00e1s baja del matrimonio se dio entre las mujeres negras.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Otra tendencia general es que hubo m\u00e1s matrimonios en las zonas rurales que en las urbanas, posiblemente como resultado de una mayor presi\u00f3n social.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A pesar del elevado valor moral y social del matrimonio, y de la actitud de las autoridades civiles y religiosas, las uniones extramatrimoniales (que tuvieron un gran impacto en el crecimiento del mestizaje) fueron numerosas. En el siglo XVIII, Carlos III lleg\u00f3 a promulgar una pragm\u00e1tica real, que regulaba las pr\u00e1cticas matrimoniales de la clase alta: para reducir el n\u00famero de matrimonios ex\u00f3gamos, establec\u00eda que los hijos e hijas hab\u00edan de pedir y obtener el consentimiento de los padres para poder casarse. Los militares tambi\u00e9n necesitaban la aprobaci\u00f3n de sus superiores y el permiso real para poder contraer matrimonio (el Estado quer\u00eda evitar las uniones con las castas, para mantener el car\u00e1cter cohesionado del cuerpo militar).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El matrimonio fue la base para establecer el tejido social mediante el parentesco y para consolidar la posici\u00f3n social de la familia o el individuo. Fue particularmente importante para el sector hisp\u00e1nico de la sociedad. Los inmigrantes solteros peninsulares sol\u00edan casarse con mujeres procedentes de las familias mineras, terratenientes o mercantiles establecidas en Am\u00e9rica. El matrimonio tambi\u00e9n fue un medio para acceder al control de los gobiernos municipales y a la burocracia administrativa o judicial.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las redes familiares empezaron a desarrollarse a finales del siglo XVI. Empresarios ricos y bur\u00f3cratas afortunados comenzaron a formar \u00e9lites, que intentaron vincularse con las antiguas familias terratenientes, herederas de las encomiendas y los repartos de tierras. Las mujeres tuvieron un papel fundamental en la construcci\u00f3n de estas redes de parentesco. Una familia con varias hijas pod\u00eda aspirar a diversos matrimonios con bur\u00f3cratas o terratenientes ricos, los cuales ayudaban a reforzar su posici\u00f3n social. Condicionadas por la educaci\u00f3n y la religi\u00f3n, las mujeres jugaron un papel instrumental en una sociedad controlada por hombres. Gracias a los matrimonios pudieron beneficiarse de su propio ascenso social o de la mejora de la situaci\u00f3n socioecon\u00f3mica de sus familias, lo que les permiti\u00f3 acceder a una vida confortable y a asegurar el futuro de sus descendientes.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>La posici\u00f3n econ\u00f3mica y las ocupaciones de las mujeres<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La sociedad de la Am\u00e9rica colonial hered\u00f3 de la espa\u00f1ola la idea de la debilidad intr\u00ednseca del sexo femenino, as\u00ed como el sistema legal que pretend\u00eda proteger a las mujeres de su propia debilidad o del abuso de los hombres. Esta combinaci\u00f3n de restricci\u00f3n y protecci\u00f3n dio a las mujeres ventajas considerables, aunque el concepto de primac\u00eda del hombre sobre la mujer continu\u00f3 imperando.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mujeres estaban bajo el control del padre y, tras el matrimonio, del marido. La esposa, tras enviudar, ejerc\u00eda la patria potestad sobre los hijos, aunque, en ocasiones, la ten\u00eda compartir con otra persona. Tras el matrimonio, la mujer necesitaba el consentimiento legal de su marido para realizar cualquier actividad econ\u00f3mica (compras, ventas, participaci\u00f3n en sociedades, etc.); una vez que contaba con dicha autorizaci\u00f3n, ten\u00eda completa libertad para actuar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mujeres pod\u00edan mantener el control sobre los bienes adquiridos antes del matrimonio y disponer de ellos seg\u00fan su voluntad. El sistema hereditario era bilateral, de modo que los hijos pod\u00edan heredar tanto del padre como de la madre. La personalidad legal y econ\u00f3mica de las mujeres no era absorbida completamente por el matrimonio. Tras la muerte del padre, los bienes adquiridos durante el matrimonio (bienes gananciales) eran divididos, a partes iguales, entre la mujer y los hijos, Para evitar la potencial fragmentaci\u00f3n de la propiedad de una familia, los maridos pod\u00edan vincular una parte del total a uno de sus hijos en particular.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las dotes y las arras fueron otros mecanismos protectores legales. La dote proporcionaba una seguridad econ\u00f3mica adicional a la mujer al morir su marido. Este, al recibirla, hab\u00eda de declararla ante notario y ten\u00eda que comprometerse a compensar su valor con su propiedad antes de que esta pudiera sufrir cualquier divisi\u00f3n despu\u00e9s de su muerte. Muchos novios a\u00f1ad\u00edan las arras, que consist\u00edan en un regalo de un 10% de sus bienes presentes o futuros. Este capital tambi\u00e9n iba a parar a la esposa junto con la dote, ya que se consideraba que era parte de la misma. El marido administraba la dote durante su vida y las obligaciones eran cumplidas. Las dotes eran m\u00e1s \u00fatiles para el hombre cuando se efectuaban en dinero, propiedades o cargos burocr\u00e1ticos. En cambio, si eran art\u00edculos de uso, que con el tiempo se desvalorizaban, a la larga, la dote pod\u00eda ser una pesada obligaci\u00f3n para el hombre, ya que estaba obligado a devolver su valor original completo. La aportaci\u00f3n de dotes era una costumbre practicada por el sector hisp\u00e1nico; las mujeres ind\u00edgenas raramente aportaban dotes y las de las castas no lo ten\u00edan como norma. Las dotes eran una indicaci\u00f3n de la posici\u00f3n de la novia y su familia, y una forma de inversi\u00f3n de la pareja.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La encomienda fue otra instituci\u00f3n que contribuy\u00f3 a mejorar la posici\u00f3n de las mujeres. Las encomiendas fueron entregadas como recompensa a los conquistadores del Nuevo Mundo. Fueron vinculadas al matrimonio y solo pod\u00edan ser legadas a los hijos leg\u00edtimos. Las Leyes Nuevas de 1542 prohibieron a las mujeres estar a cargo de las encomiendas, pero esta disposici\u00f3n no lleg\u00f3 a cumplirse en la pr\u00e1ctica, ya que, en ausencia de hijos varones, las esposas o las hijas pudieron heredarlas e, incluso, administrarlas. Las encomiendas llegaron a ser utilizadas para asignar pensiones a las mujeres o incluso como dotes.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La consecuci\u00f3n de anulaciones matrimoniales por las mujeres fue poco frecuente en la Am\u00e9rica hispana. La Iglesia solo permiti\u00f3 la separaci\u00f3n matrimonial en circunstancias extremas, como en casos de adulterio p\u00fablico del marido, de malos tratos continuados o de abandono del hogar. La complejidad de los tr\u00e1mites, sus costes econ\u00f3micos y la verg\u00fcenza social que produc\u00eda alejaron a las mujeres de las solicitudes de nulidades; muchas optaron simplemente por tratar de conseguir un cambio en el comportamiento de sus maridos y siguieron casadas durante el resto de su vida, cumpliendo sus funciones como esposas y madres.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La maternidad era considerada una funci\u00f3n primordial de las mujeres, ya que de ella depend\u00eda el futuro de la familia. Las mujeres sol\u00edan contraer matrimonio antes de alcanzar los 20 a\u00f1os, con hombres mayores ya establecidos. Pasados los 25 a\u00f1os se consideraba que las mujeres empezaban a tener demasiada edad para casarse. El promedio de hijos por mujer casada de 45 a\u00f1os era cercano a los 10. Las familias numerosas, la fertilidad elevada y los altos \u00edndices de mortalidad infantil fueron la norma entre las mujeres de la Am\u00e9rica espa\u00f1ola. Las mujeres ind\u00edgenas y esclavas tuvieron \u00edndices de fertilidad inferiores por la incidencia de los trabajos forzados y las enfermedades, la irregularidad de la vida conyugal, la pobreza de la dieta alimenticia o las pr\u00e1cticas abortivas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La maternidad fue importante, pero no absorb\u00eda totalmente la vida de las mujeres, especialmente las de clase baja. Las mujeres criollas y mestizas a menudo estaban ocupadas en peque\u00f1as tiendas, atendiendo a los clientes o asumiendo su administraci\u00f3n. Las mujeres de las clases bajas que carec\u00edan de parientes varones sol\u00edan realizar otros trabajos, como prestar peque\u00f1as cantidades de dinero, tejer, hacer cer\u00e1mica, coser, preparar bebidas o comidas, o elaborar productos para su venta en los mercados. En algunos centros urbanos, las mujeres administraban panader\u00edas y trabajaban en las f\u00e1bricas de cera y tabaco. El trabajo por cuenta propia ten\u00eda m\u00e1s reconocimiento social que el servicio dom\u00e9stico o el trabajo en f\u00e1bricas. Por ejemplo, las costureras y las maestras ten\u00edan m\u00e1s estatus social que las vendedoras del mercado. El estado civil no era \u00f3bice para el trabajo, ya que mujeres solteras, casadas y viudas se ocupaban en todos estos empleos. El matrimonio no siempre proporcionaba seguridad econ\u00f3mica. En las clases bajas, los hombres raramente ganaban lo necesario como para mantener una familia y conforme esta crec\u00eda, la mujer tend\u00eda a incorporarse al mercado laboral, para aportar una renta complementaria.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Costumbres sociales<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la sociedad colonial hispanoamericana, las mujeres eran consideradas seres d\u00e9biles, tanto en lo f\u00edsico como en lo emocional. Por ello, se presupon\u00eda que necesitaban una protecci\u00f3n especial: la vigilancia de los padres, la familia y los maridos, o el refugio de la religi\u00f3n. Se daba por sentado que las mujeres ten\u00edan menos resistencia a la tentaci\u00f3n, que eran menos racionales, m\u00e1s violentas y m\u00e1s emocionales que los hombres. La preservaci\u00f3n de s\u00ed mismas y del honor de la familia eran de extrema importancia. Deb\u00edan ser puras y v\u00edrgenes hasta llegar al matrimonio y fieles a sus maridos despu\u00e9s del mismo. La reputaci\u00f3n de las mujeres depend\u00eda de la valoraci\u00f3n social que se hac\u00eda de su castidad, virtud y fidelidad, independientemente de su rango social.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los hombres hab\u00edan de proteger el honor de sus mujeres en el hogar, pero fuera de casa ten\u00edan prerrogativas especiales que les permit\u00edan entregarse a pr\u00e1cticas totalmente condenadas para las mujeres. Un hombre pod\u00eda mantener a una concubina y, al mismo tiempo, conservar su posici\u00f3n social. En cambio, el adulterio era la peor ofensa personal y social que una mujer pod\u00eda cometer contra su marido. En Am\u00e9rica, esta diferente perspectiva a\u00fan era m\u00e1s frecuente por la existencia de innumerables mujeres ind\u00edgenas, esclavas, mestizas o de cualquier mezcla \u00e9tnica (que eran vistas como menos respetables y constitu\u00edan objetivos f\u00e1ciles de la violencia y la explotaci\u00f3n masculinas).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las tensiones en la relaci\u00f3n entre sexos fueron generadas por la combinaci\u00f3n del valor del honor y de los preceptos de una religi\u00f3n que consideraba el amor como una emoci\u00f3n inferior. Pero la pasi\u00f3n masculina era natural e incontenible y la sexualidad femenina pod\u00eda ser peligrosa para ellas mismas y sus familias.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Pese a estos condicionantes, las relaciones prematrimoniales eran frecuentes. Las mujeres de clase alta aparecen con menos frecuencia en las fuentes (eclesi\u00e1sticas y judiciales), pero ello es m\u00e1s un signo de mayor discreci\u00f3n que de una conducta m\u00e1s ajustada a las normas. Las uniones consensuales pod\u00edan suponer para las mujeres de las clases bajas una protecci\u00f3n econ\u00f3mica y un medio de promoci\u00f3n social para su descendencia, si el padre pertenec\u00eda a las clases altas. Las mujeres que no pod\u00edan o quer\u00edan afrontar la verg\u00fcenza social del concubinato o de una descendencia ileg\u00edtima, o quienes deseaban obtener alguna forma de desagravio econ\u00f3mico, intentaban forzar a los hombres a contraer matrimonio con ellas, o al menos a ser dotadas con una suma de dinero. Las promesas de matrimonio ten\u00edan valor legal y religioso, por lo que muchas mujeres aceptaban durante a\u00f1os compartir su vida con un hombre y darle hijos, sin ninguna queja, a menos que \u00e9l decidiera contraer nupcias con otra mujer. En este \u00faltimo caso, las mujeres pod\u00edan llevar a los tribunales a los \u201cprometidos\u201d que les hab\u00edan hecho perder su virginidad, dando origen a m\u00faltiples pleitos de complicada resoluci\u00f3n. Por su parte, la Iglesia sol\u00eda bendecir estos matrimonios, para borrar el \u201cpecado\u201d cometido, excepto en casos de parentesco muy cercano o de gran inmoralidad. El problema de la ilegitimidad de los hijos era serio en algunas zonas. En Lima, por ejemplo, el \u00edndice de hijos ileg\u00edtimos entre blancos y mestizos superaba el 40%, y a\u00fan era m\u00e1s alto alto entre ind\u00edgenas, negros y mulatos (aproximadamente un 65%).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Las v\u00edctimas y las delincuentes<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mujeres fueron v\u00edctimas de diversos cr\u00edmenes en la Am\u00e9rica hispana. Tanto en los n\u00facleos urbanos como en las \u00e1reas rurales, sufrieron homicidios, violaciones y otras manifestaciones de violencia f\u00edsica. El maltrato del hombre a la mujer fue frecuente en todo el periodo colonial, ya que estaba aceptado como una prerrogativa del marido, no condenable, salvo en casos severos que da\u00f1asen gravemente la salud de las afectadas. La violencia machista fue una de las principales causas de separaci\u00f3n, aunque era una acusaci\u00f3n que las mujeres hab\u00edan de probar con distintos testimonios. Adem\u00e1s, la violencia continuada solo le sol\u00eda acarrear al hombre una leve sentencia carcelaria.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las violaciones fueron m\u00e1s veces denunciadas entre indios y mezclas que entre otros grupos. Durante la conquista, la violaci\u00f3n de mujeres indias fue frecuente, pero raramente condenada. Con el paso de los a\u00f1os, este delito se castig\u00f3 con trabajos forzados o exilio, pero no era tan severamente penalizado como la sodom\u00eda, que en el peor de los casos pod\u00eda llevar a la hoguera a los sentenciados. La violaci\u00f3n pod\u00eda ser motivada por la lascivia del hombre, la voluntad de manchar el honor de la mujer o de su familia o, incluso formar parte del \u201ccortejo\u201d, cuando el novio quer\u00eda acabar con la oposici\u00f3n familiar al matrimonio. En este \u00faltimo caso, no era considerado como un crimen. En las clases bajas, las relaciones prematrimoniales eran frecuentes, por lo que para poder probar una violaci\u00f3n deb\u00eda haber evidencias de violencia. La seducci\u00f3n tambi\u00e9n fue considerada como un crimen, aunque menos grave que la violaci\u00f3n. Los casos m\u00e1s comunes de seducci\u00f3n los protagonizaban los frailes y los curas, que \u201csolicitaban\u201d relaciones sexuales a mujeres que estaban bajo su cuidado espiritual. Estos casos eran tratados por la Inquisici\u00f3n y su castigo era normalmente el exilio y la prohibici\u00f3n de confesar a mujeres; la solicitaci\u00f3n no sol\u00eda implicar la expulsi\u00f3n de la Iglesia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Otro delito femenino habitual en la Hispanoam\u00e9rica colonial fue la brujer\u00eda, perseguida por la Inquisici\u00f3n. Aunque hubo inmigrantes espa\u00f1olas acusadas, la mayor parte de las procesadas fueron indias o mujeres de mezclas \u00e9tnicas. Sus delitos sol\u00edan tener distintas motivaciones: pod\u00edan suponer un desaf\u00edo contra las autoridades civiles y religiosas; ser el fruto de una incorrecta asimilaci\u00f3n del cristianismo; o tener relaci\u00f3n con pr\u00e1cticas m\u00e1gicas, como la realizaci\u00f3n de hechizos o la preparaci\u00f3n de p\u00f3cimas para atraer a personas del otro sexo. Estas pr\u00e1cticas fueron penalizadas con la flagelaci\u00f3n, el exilio o la participaci\u00f3n en autos de fe como penitentes. El delito de brujer\u00eda no fue penado en la Am\u00e9rica espa\u00f1ola con la hoguera. Solo los y las judaizantes sufrieron dicho castigo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Entre los cr\u00edmenes cometidos por las mujeres en la Am\u00e9rica hispana colonial no hubo apenas homicidios. Fueron m\u00e1s comunes los peque\u00f1os hurtos, la venta de licor ilegal, la hechicer\u00eda, la blasfemia, la bigamia y la incontinencia sexual (probablemente relacionada con la prostituci\u00f3n, que, aunque prosper\u00f3 en algunas grandes ciudades, la Iglesia logr\u00f3 evitar que se convirtiese en una profesi\u00f3n practicada individualmente).<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La correcci\u00f3n de los cr\u00edmenes de mujeres fue realizada en \u201ccasas de recogidas\u201d, c\u00e1rceles (llamadas \u201cNazarenas\u201d o \u201cMagdalenas\u201d) y obrajes (f\u00e1bricas textiles). En todas estas instituciones, las mujeres trabajaban durante unos a\u00f1os para reparar sus cr\u00edmenes. En las c\u00e1rceles y los obrajes, las condiciones de vida eran penosas. Las \u201ccasas de recogidas\u201d se desarrollaron a partir de finales del siglo XVI y albergaban a mujeres virtuosas pero desprotegidas y a mujeres \u201cperdidas\u201d, que necesitaban correcci\u00f3n para evitar que siguiesen pecando o \u201ccontaminasen\u201d a otras mujeres. Aunque estos lugares de reclusi\u00f3n fueron creados por laicos o por autoridades eclesi\u00e1sticas, a finales del per\u00edodo colonial, el Estado empez\u00f3 a hacerse cargo de algunos \u201crecogimientos\u201d y las reclusas empezaron a ser consideradas delincuentes y no almas que necesitaban arrepentimiento.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>La educaci\u00f3n de las mujeres<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La educaci\u00f3n de la mujer estaba orientada a su instrucci\u00f3n como esposa y madre. Las mujeres hab\u00edan de vivir una vida casta antes del matrimonio, mientras aprend\u00edan habilidades que posteriormente utilizar\u00edan en el hogar, como cocinar o coser. La mujer no deb\u00eda ir a demasiadas fiestas y bailes, tener demasiados amigos, gastar excesivo dinero en ropas o tener comportamientos fr\u00edvolos. Su entretenimiento hab\u00eda de consistir en la lectura de literatura controlada, la m\u00fasica y la oraci\u00f3n. M\u00e1s tarde, ya casada, la buena esposa hab\u00eda de ocuparse de la administraci\u00f3n dom\u00e9stica, ten\u00eda que ser fiel y deb\u00eda cuidar bien a los hijos. Estas normas, que iban orientadas a la \u00e9lite, afectaban a todas las clases sociales y eran transmitidas a trav\u00e9s de la educaci\u00f3n formal (en las escuelas) e informal (en el hogar), y la confesi\u00f3n. Todas las mujeres recib\u00edan una educaci\u00f3n informal durante su infancia y su pubertad, que estaba orientada a sus funciones como esposas y madres, y que tambi\u00e9n ten\u00eda relaci\u00f3n con su condici\u00f3n, con la clase social a la que pertenec\u00edan y con las conductas y expectativas propias de su rango.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la Am\u00e9rica colonial, la mayor\u00eda de las mujeres (de toda condici\u00f3n y clase) sol\u00edan recibir una educaci\u00f3n informal y alg\u00fan conocimiento b\u00e1sico sobre el catolicismo, que pon\u00edan \u00e9nfasis en la preservaci\u00f3n del honor y en los modelos femeninos de conducta. Las ind\u00edgenas aprend\u00edan desde ni\u00f1as a tejer, a fabricar cer\u00e1mica y a criar animales. Hab\u00eda una minor\u00eda de blancas, pertenecientes a las \u00e9lites, que s\u00ed aprend\u00eda a leer y a escribir. Hasta finales del siglo XVIII las escuelas p\u00fablicas y privadas no se propagaron, abriendo sus puertas a ni\u00f1as de toda clase social.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Menci\u00f3n aparte merecen las monjas, que aprend\u00edan en los conventos lat\u00edn y m\u00fasica. Este colectivo incluso produjo obras literarias, que rivalizaban con los escritos de autores masculinos. Entre las monjas literatas, la m\u00e1s c\u00e9lebre fue Sor Juana In\u00e9s de la Cruz, que fue, sin duda, la intelectual m\u00e1s excepcional de la Am\u00e9rica colonial hisp\u00e1nica. Sor Juana se retir\u00f3 a un convento a los 21 a\u00f1os para poder dedicarse a la lectura, la escritura y el estudio.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Sin embargo, la mayor\u00eda de las mujeres de las colonias eran analfabetas. Y, aun as\u00ed, pod\u00edan desempe\u00f1ar sus actividades tanto dentro como fuera del hogar. En el siglo XVIII, comenz\u00f3 a aceptarse la capacidad intelectual de las mujeres y estas empezaron a recibir una educaci\u00f3n formal, especialmente en conventos especializados en la educaci\u00f3n femenina. Tambi\u00e9n surgieron escuelas laicas, patrocinadas por confraternidades o por seglares. Y a finales del siglo XVIII aparecieron las escuelas p\u00fablicas, mantenidas generalmente con recursos municipales. No obstante, aunque todos estos centros promovieron la educaci\u00f3n formal de las mujeres, esta sigui\u00f3 orientada a sus roles en el hogar.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Las mujeres de los conventos<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la Am\u00e9rica colonial, mientras la mayor\u00eda de las mujeres contra\u00edan matrimonio (o viv\u00eda en uniones consensuales) y se centraban a la crianza de sus hijos, hab\u00eda tambi\u00e9n otras que optaban por entrar en los conventos, hacerse monjas y dedicar su vida al servicio de Dios.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las primeras monjas que se trasladaron al Nuevo Mundo se dedicaron a la ense\u00f1anza y a servir de modelo de vida virtuosa a las mujeres ind\u00edgenas. A estas \u00faltimas, se les neg\u00f3 el acceso a ingresar en las \u00f3rdenes religiosas por su falta de preparaci\u00f3n espiritual durante los siglos XVI y XVII. Por ello, las monjas de la Am\u00e9rica hisp\u00e1nica fueron criollas y peninsulares, llegadas generalmente al Nuevo Mundo con la intenci\u00f3n de fundar establecimientos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Desde la fundaci\u00f3n del convento de Nuestra Se\u00f1ora de la Concepci\u00f3n, en M\u00e9xico, a mediados del siglo XVI, los conventos de monjas proliferaron por la geograf\u00eda colonial del Nuevo Mundo. Los hab\u00eda en pr\u00e1cticamente todas las ciudades importantes.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Inspirado por el esp\u00edritu de la Contrarreforma, el Estado favoreci\u00f3 la fundaci\u00f3n de conventos en los que las mujeres pudiesen satisfacer su vocaci\u00f3n religiosa y hallar protecci\u00f3n. Esta \u00faltima causa fue com\u00fan entre las mujeres de la Am\u00e9rica colonial, en especial, cuando eran descendientes de conquistadores o colonos marginados por razones econ\u00f3micas y necesitaban un lugar para retirarse. Otras instituciones semirreligiosas, como los beaterios y los recogimientos, serv\u00edan para los mismos prop\u00f3sitos, pero no requer\u00edan el compromiso de realizar votos religiosos plenos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los conventos de monjas eran considerados centros de edificaci\u00f3n moral y religiosa, y las mujeres que profesaban, series piadosos y desinteresados, que eran objeto de reverencia y alabanza por sus contempor\u00e1neos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los conventos sol\u00edan ser fundados y dotados por patronos laicos o religiosos, que donaban dinero o propiedades, y sus acciones eran reconocidas socialmente como una de las formas de piedad y caridad m\u00e1s loables.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mujeres enclaustradas en los conventos no solo obten\u00edan protecci\u00f3n y satisfacci\u00f3n religiosa, sino que tambi\u00e9n recib\u00edan una educaci\u00f3n. Aunque en los conventos sol\u00edan acabar las mujeres \u201cincasables\u201d, en general, las monjas ten\u00edan vocaci\u00f3n religiosa y manten\u00edan una conducta recta. Pese a que existieron casos de frivolidad y conducta disoluta, tambi\u00e9n hubo monjas canonizadas, como Santa Rosa de Lima y Santa Mariana de Jes\u00fas, y un buen n\u00famero de beatas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">El ingreso en los conventos femeninos no era gratuito. La mayor\u00eda de los conventos requer\u00edan a los padres de las novicias una dote, si bien esta era inferior a la del matrimonio. Ya dentro de los recintos, las monjas de familias con recursos compraban celdas y sol\u00edan llegar acompa\u00f1adas por sirvientas e, incluso, esclavas. Las postulantes con vocaci\u00f3n, pero sin medios econ\u00f3micos, sol\u00edan reunir sus dotes mediante donaciones de patronos piadosos. Aun as\u00ed, no siempre era necesaria la dote; por ejemplo, las \u00f3rdenes descalzas admit\u00edan monjas sin dote o a cambio de peque\u00f1as donaciones.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La vida religiosa fue una alternativa para aquellas mujeres que no deseaban casarse, que ten\u00edan vocaci\u00f3n religiosa o que apreciaban la relativa independencia que ofrec\u00edan los conventos. Estos no solo fueron centros de espiritualidad; sol\u00edan estar vinculados social y econ\u00f3micamente con la \u00e9lite colonial, de la cual proced\u00edan muchas monjas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Gracias a las dotes y donaciones, y a sus abundantes propiedades, muchos conventos de religiosas tuvieron un poder econ\u00f3mico importante, llegando incluso a actuar como prestamistas. Otros, en cambio, apenas ten\u00edan recursos, sobre todo cuando hab\u00edan de correr con los gastos de construcci\u00f3n o mejora de los edificios.<\/p>\n<p><b>Las mujeres ind\u00edgenas<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Debido a la gran variedad de culturas ind\u00edgenas existentes en la Am\u00e9rica colonial hispana, nos centramos en las mujeres de Mesoam\u00e9rica y los Andes.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las sociedades azteca e inca eran patriarcales; en ambas, la mujer estaba subordinada al hombre, en el Estado y en la familia. Su posici\u00f3n social depend\u00eda de la del cabeza de familia.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En la mayor\u00eda de las culturas ind\u00edgenas, las mujeres, aparte de sus ocupaciones dom\u00e9sticas cotidianas, realizaban tareas agr\u00edcolas, tej\u00edan, preparaban bebidas y medicinas, y participaban en la actividad de los mercados locales. Contribu\u00edan con su trabajo al pago de las cargas tributarias, tanto de sus gobernantes, como de los conquistadores. La moral se basaba en valores como la sumisi\u00f3n, la resistencia y la fidelidad (el adulterio estaba penalizado con la pena de muerte); era, por tanto, similar a la del catolicismo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las mujeres indias fueron un factor crucial en la conquista del Nuevo Mundo. Fueron aliadas e int\u00e9rpretes de los conquistadores, a quienes proporcionaron, adem\u00e1s, cuidado personal y satisfacci\u00f3n sexual. Sol\u00edan acompa\u00f1ar a las tropas, tras ser entregadas por sus familias como obsequio (a cambio de evitar la violencia, conseguir protecci\u00f3n o lograr beneficios pol\u00edticos) o despu\u00e9s de ser secuestradas y esclavizadas (si sus comunidades se resist\u00edan a someterse). En esta \u00e9poca, las costumbres sociales de las sociedades ind\u00edgena y espa\u00f1ola se relajaron y los castellanos mantuvieron concubinas ind\u00edgenas y procrearon con ellas numerosos hijos. Despu\u00e9s, ya en la \u00e9poca colonial, la disponibilidad de otras mujeres indujo a los castellanos a otro tipo de uniones. Adem\u00e1s, la pol\u00edtica inicial de la Corona de estimular los matrimonios con mujeres ind\u00edgenas fue abandonada a mediados del siglo XVI y reemplazada por otra pol\u00edtica oficial de separaci\u00f3n y protecci\u00f3n de los indios. Los matrimonios mixtos no llegaron a ser prohibidos, pero perdieron atractivo y prestigio social.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Por otra parte, en sus comunidades, las instituciones del repartimiento, la encomienda o la mita agravaron la situaci\u00f3n de las mujeres ind\u00edgenas, ya que la imposici\u00f3n de tributos familiares les oblig\u00f3 a asumir una mayor carga de trabajo y a ejercer como cocineras, criadas o nodrizas de los espa\u00f1oles.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La continua interacci\u00f3n de las mujeres entregadas llev\u00f3 a muchas de ellas, especialmente en las zonas urbanas, a adoptar la cultura hispana y a convertirse en mediadoras entre ambas sociedades. La mayor influencia cultural sobre la mujer india fue ejercida por la Iglesia cat\u00f3lica, que erradic\u00f3, por ejemplo, la poligamia en la clase alta ind\u00edgena (cerrando as\u00ed una v\u00eda de promoci\u00f3n social para las mujeres), e impuso los valores morales propios del cristianismo.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En las ciudades coloniales, la mayor\u00eda de las mujeres ten\u00edan entre 20 y 29 a\u00f1os, y eran, en su origen, inmigrantes. Muchas serv\u00edan en los hogares espa\u00f1oles como criadas o amas de casa, aunque tambi\u00e9n sol\u00edan ejercer otros oficios, como vendedoras en los mercados o costureras. M\u00e1s de la mitad estaban casadas, principalmente con hombres indios, que las duplicaban en n\u00famero; y muchas de ellas ten\u00edan hijos ileg\u00edtimos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En el mundo rural, las mujeres eran predominantes, ya que los hombres sol\u00edan emigrar a las ciudades o a los centros mineros.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\"><b>Las mujeres negras<\/b><\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">A su llegada al Nuevo Mundo, el n\u00famero de esclavos negros triplicaba al de esclavas. No obstante, con el paso del tiempo, dicho desequilibrio fue desapareciendo y la proporci\u00f3n lleg\u00f3 a invertirse en algunos lugares, por la mayor mortalidad de los hombres, propiciada por la dureza de los trabajos que realizaban.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los esclavos, pese a su falta de libertad, ten\u00edan algunos derechos, como casarse, no ser separados de sus familias, comprar su libertad, realizar apelaciones al sistema legal o hacer testamento. Tambi\u00e9n adquirieron el derecho a la propiedad y a exigir a sus due\u00f1os el ser vendidos si estos no los \u201ctrataban con humanidad\u201d. Esto era, no obstante, la teor\u00eda, basada en la legislaci\u00f3n medieval castellana. En la pr\u00e1ctica, estos derechos eran ignorados y no fueron pocos los esclavos que recurrieron a la justicia para ser desagraviados por los abusos de sus due\u00f1os.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">La mayor parte de las quejas de las mujeres esclavas ten\u00eda relaci\u00f3n con el maltrato que recib\u00edan de sus amos, con la negaci\u00f3n de su derecho a contraer matrimonio, con la separaci\u00f3n de sus familias y con los obst\u00e1culos que les pon\u00edan para comprar su libertad. El abuso sexual, que fue muy frecuente, no propici\u00f3 tantas denuncias como podr\u00eda haberse esperado. Las esclavas negras sol\u00edan tener muchos hijos ileg\u00edtimos, que pese a tener padres blancos, tambi\u00e9n eran esclavos.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Los matrimonios entre esclavos fueron alentados por la Iglesia y por los amos. Su vida familiar era siempre precaria y la separaci\u00f3n de los hijos era un hecho asumido, que pod\u00eda tener lugar a cualquier edad.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">Las ocupaciones de las mujeres esclavas eran diversas; aparte del trabajo dom\u00e9stico, ejerc\u00edan como vendedoras en las calles, trabajaban en los obrajes, realizaban tareas agr\u00edcolas e, incluso, trabajaban en las minas.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">En cuanto a las manumisiones, las esclavas urbanas consegu\u00edan su libertad con menos dificultad que las rurales, o que los hombres en general. El afecto personal de los amos o las prestaciones sexuales (con descendencia incluida) pod\u00edan abrirles el camino hacia una libertad, que era m\u00e1s comprada que concedida. Los precios de la compra de manumisiones de esclavas variaban seg\u00fan las zonas, la edad de la esclava y el per\u00edodo hist\u00f3rico; en general, fueron superiores en los inicios del per\u00edodo colonial, en regiones distantes de los puertos de entrada y para las mujeres que ten\u00edan entre 20 y 40 a\u00f1os. Las mujeres siempre ten\u00edan un precio inferior a los hombres, a pesar de su capacidad para dar hijos y multiplicar as\u00ed la inversi\u00f3n de su amo. El rendimiento laboral masculino tuvo m\u00e1s valor que el potencial reproductor femenino.<\/p>\n<p align=\"JUSTIFY\">*<i>Este texto es un resumen del cap\u00edtulo La mujer en la sociedad colonial, de la Historia de Am\u00e9rica Latina (vol. 4), editado por Leslie Bethell para Cambridge University Press (Barcelona, 1990)<\/i>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El asentamiento y la migraci\u00f3n de mujeres peninsulares En las primeras d\u00e9cadas de la conquista hubo en el Nuevo Mundo una gran demanda de solteras espa\u00f1olas, que estuviesen dispuestas a casarse con los conquistadores. Aun as\u00ed, el n\u00famero de mujeres que emigraron a las Indias fue muy reducido en las dos primeras d\u00e9cadas del siglo [&hellip;]<\/p>\n","protected":false},"author":936,"featured_media":0,"parent":0,"menu_order":0,"comment_status":"closed","ping_status":"closed","template":"","meta":{"footnotes":""},"class_list":["post-102","page","type-page","status-publish","hentry"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/102","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/pages"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/types\/page"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/users\/936"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=102"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/102\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":119,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/pages\/102\/revisions\/119"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/historiadeamerica\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=102"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}