Segunda entrevista a Remedios Verdú

OCIO, FIESTAS POPULARES Y GUATEQUE DURANTE LA POSGUERRA.

Durante la posguerra había diferentes formas de disfrutar del tiempo de ocio entre los jóvenes. Las más populares eran la celebración de las fiestas populares comunes en España y las particulares de cada pueblo y la organización de guateques.

Aunque hay un patrimonio cultural común a todos los españoles, la marcada singularidad de sus regiones ha dado lugar a diferentes manifestaciones que varía según la región, y por lo tanto hay una gran variedad de fiestas populares.

El guateque o reunión, no era ni mas ni menos, que la concentración de amigos/as en un lugar determinado, donde pasar la tarde en armonía.
Podríamos catalogar dos formas distintas de celebrar un guateque, los que celebraban las clases pudientes, y los que celebraban las clases medias, y bajas. Los guateques que celebraban los/as señoritos/as, solían festejarse en los jardines de los chalets, en los que no faltaba su correspondiente catering, pinchos variados, frituras, medianoches, etc, etc. Asimismo las bebidas eran por descontado de marca, pasteles al finalizar la velada, e incluso en muchos casos chapuzón en la piscina, fuera la hora que fuera.

Los guateques que celebraban los jóvenes menos adinerados (desde ahora reunión) eran distintos. Para empezar, el punto de encuentro solía ser la casa de alguno que tuviera patio o jardín, o en algunas ocasiones, eran en un garaje o local que se dispusiera. Por esos años abundaban las “pandas” de amigos/as, y a la edad de 14-15-16 años, no te permitían la entrada en ningún local publico (ahora hay locales especiales para esta edad). La forma de expandirse a los que les gustaba el baile era haciendo esas reuniones caseras. Por otro lado los padres no veían mal este tipo de reuniones por lo que, salvo excepciones, permitían hacerlas en su casa.

El ambiente de estas reuniones variaba dependiendo de la época del año, si era verano y se disponía de lugar apropiado, es decir, un patio emparrado, o si era invierno, y se tenía que hacer en un lugar cerrado, de una u otra forma los preparativos serían más o menos como siguen.

Lo esencial era disponer de un tocadiscos, y como es lógico de discos, siempre había algún miembro de la pandilla que tuviera, los discos se aportaban entre unos y otros, pues siempre había preferencias. Por la mañana había que dejar preparado todo, el tocadiscos en su lugar y el altavoz, que solía ser la tapa del tocadiscos, colgado en cualquier lugar. Si procedía se barría y regaba el lugar. Ahora había que preparar el catering, este solía ser modesto, se hacia una recolecta (solo los varones), entre los que fueran a acudir a la reunión, aunque siempre había algún invitado de gorra. Nos procurábamos de un barreño de zinc y preparábamos la clásica limonada, vino tinto o blanco, gaseosa, frutas variadas, azúcar, y un “pelín” de canela. Una vez preparada se traía medía o una barra de hielo, se picaba en trozos, se vertía en la limonada y se tapaba con un saco. La “mandunga” consistía en patatas fritas, panchitos, aceitunas, etc.

Finalizada la reunión, aproximadamente sobre las nueve, o nueve y media en verano, tocaba al o a los organizadores de la reunión recoger y después cada uno volvía a su casa.


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