Los eclesiásticos también pagaban sisas

Eclesiásticos y concubinasEn el contexto de la Guerra de los Dos Pedros, el rey don Pedro asediaba Orihuela la cual estaba sin amurallar, lo que supuso que se tuviera que invertir dinero en las obras de los muros, el consejo tuvo que mandar que pagasen todos los oriolanos, incluidos los clérigos de misa. Se aprobó un estatuto en el que los eclesiásticos tenían que pagar y contribuir por los bienes realengos, y por lo que debían se lo sacarían en prendas, si no obedecían, los justicias y jurados lo harían por la fuerza, ante estas circunstancias los eclesiásticos tuvieron que acceder.

Fue en 1377 cuando se presentó un pleito porque dejaron de contribuir, los abogados de Valencia remitieron al consejo la respuesta:

–          Los clérigos tenían que contribuir junto con los seglares en la reparación de los muros, valles, fuentes, puentes y caminos que son para la defensa y de utilidad para todos los habitantes de Orihuela.

–          Los eclesiásticos siempre han pagado sisa de carne, pan, vino y pescado.

–          Los clérigos no debían eximirse por las siguientes razones:

1º Los clérigos, por derecho canónico, tienen que vivir casta y honestamente, y aún así tienen en sus casas concubinas e hijos.

2º Han hecho fraude de las rentas de la Iglesia, han comprado bienes realengos, obligándose por ellos en derechos reales y vecinales.

3º Si no deben pagar por ellos, sí tienen que pagar por las concubinas y por los hijos que tienen con ellas. No pueden ser eximidos del pago de la sisa porque ellos también compran de las cosas sisadas.

Procedencia de los inmigrantes en Orihuela s. XV

El Consell de Orihuela atraía a vecinos cualificados (médicos, boticarios, menestrales, carniceros, etc.). Los inmigrantes encontraban trabajo con facilidad, además tenían ayudas, el consistorio les daba préstamos, les buscaban casa, obrador e incluso les pagaban el alquiler durante un tiempo, algunos de ellos antes de avecindarse incluyo ya tenían garantía de tener un trabajo.

Las ventajas fiscales como la exención de impuestos reales en sus territorios sobre el comercio marítimo y terrestre de trigo, vino y de la sal, también podían estimular la llegada de pobladores a Orihuela.

PROCEDENCIA DE LOS INMIGRANTES

ORIGEN                              NÚMERO TOTAL                                          %
CORONA DE CASTILLA              76                                                               59.37
CORONA DE ARAGÓN                25                                                              19.53
DESCONOCIDO                            27                                                                   21
TOTAL                                          128

PROCEDENCIA INMIGRANTES CASTELLANOS

ORIGEN                                 NÚMERO TOTAL                                            %
REINO DE MURCIA                              55                                                       72.36
VILLENA                                                  7                                                           9.21
RESTO DE LOCALIDADES                  14                                                       18.42
TOTAL                                                      76

Hubo un importante flujo de familias procedentes del reino de Murcia, principalmente de la capital con una cifra de 40, tuvo su punto álgido entre 1421 y 1425, en 1423 llegó a la cota máxima con 13 familias, en ese momento en la capital del reino de Murcia había banderías en Castilla y esto afectó a la ciudad con enfrentamientos internos entre miembros de la oligarquía.

En cuanto a la procedencia de los inmigrantes del reino de Valencia hay que destacar los 7 registrados de Elda y los cuatro de Valencia, en total entre otros lugares de procedencia 24 vienen del reino de Valencia y otra buena parte de la Gobernación de Orihuela.

Los lugares de asentamiento solían ser Callosa, Catral, Almoradí o Guardamar.

INCIDENCIA ANUAL DE LA EMIGRACIÓN

Es interesante saber la evolución a lo largo del año de la emigración para saber que expectativas de trabajo puede haber para el emigrante.

NÚMERO DE AVECINDAMIENTOS POR AÑO EN ORIHUELA (AÑOS 1421-1428)

AÑO    1421      1422      1423       1424       1425           1426           1427       1428
Nº          24          10         24            13            28               15           2           12

En Orihuela desde principios del siglo XV, la industria textil había atraído numerosos pobladores a la villa, frenándose esa tendencia debido a la guerra entre Castilla y Aragón, la cual tuvo efectos negativos para la población y la economía del reino de Valencia.

LAS SISAS EN LA GOBERNACIÓN DE ORIHUELA DURANTE LA BAJA EDAD MEDIA

   En este artículo se estudian los orígenes y las características de las sisas en la gobernación de Orihuela, se hace un análisis del impuesto más importante municipal de la Baja Edad Media valenciana.

   La fiscalidad municipal ha suscitado poco interés en la historiografía valenciana, es por ello que se ha realizado este estudio, sin salir de la época durante la cual surge, se presenta un estudio en profundidad del primer impuesto del cual se nutren las arcas municipales del gobierno de Orihuela durante los siglos XIV y XV, la imposición de las sisas sucede en el contexto de la conquista de Cerdeña y de la ayuda financiera que recibió Jaime II por parte de las municipalidades valencianas. El monarca le concedió la posibilidad de poder imponer una tasa sobre la venta al detalle de productos de consumo, lo que implica que en el siglo siguiente tenga un gran desarrollo.  Las sisas componen la mayor parte de los ingresos municipales de la gobernación de Orihuela.

En el s. XV, para el Consell de Orihuela la obligación más importante de carácter tributario era el pago de la sisa sobre la compraventa de los productos alimenticios y básicos que se realizaban en el término de la villa. Para el Consell el cobro de la sisa servía para sostener los gastos del municipio, defensa, representación de las Cortes, enseñanza pública, etc.

La sisa era un impuesto municipal que gravaba la venta de productos de consumo al por menor, en la elaboración y en el intercambio. Era una imposición indirecta que al no repercutir en el consumo incidía en el nivel de riqueza, y perjudicaba al sector de la población que tenía más dificultades para acceder a los productos básicos (pan, vino, carnes, pescado y aceite). Fue en 1364 con Pedro IV cuando se le concedió a Orihuela la facultad para poder imponer durante 20 años una sisa sobre el pan, vino, carnes, pescado y aceite.

Durante el siglo XV la sisa se arrendaba sobre todo el término de Orihuela, excepto en Guardamar. La imposición de la sisa era una regalía de la Corona, pero el monarca  delegaba  en el Consell. El Consell tenía facultad para decretar el tributo, fijar el valor del mismo, las formas de cobrar, etc.

Había un control policial ejercido por el Justicia criminal sobre las infracciones y fraudes sobre el cobro del tributo.

El cobro de la sisa

Los jurados eran los encargados de arrendar anualmente el cobro de la sisa en subasta pública.

Para el cobro de la sisa el Consell tenía al Clavario, el cual adquiriría los pesos y medidas oficiales que eran de hierro. El procedimiento para el cobro de las sisas se hacía en una serie de pasos:

1º El Consell elegía en sesión plenaria a los jurados, que eran los que hacían el arrendamiento para poder cobrar las sisas, el precio del arrendamiento se fijaba por subasta.

2º El Clavario era el encargado de pesar y medir los productos gravados con las sisas y cobrarlas.   Su elección se hacía en Navidad y cobraba en seis partes, es decir, que a finales de febrero, abril, junio, agosto, octubre y diciembre, el clavario cobraba su sueldo dividido en seis pagas.

En 1418 el Obispado obtuvo de Alfonso V provisión a favor del clero de la villa, y era que cesasen en su intento de cobrar la sisa o cualquier otra imposición. El estamento militar en el siglo XV no gozaba de ningún tipo de exención en relación con las sisas.

La población de Orihuela a principios del s. XV y la repercusión de la inmigración ilegal

Para conocer datos sobre la inmigración  y  avanzar en el conocimiento del poblamiento, es necesario ir al cuaderno de actas municipales, que recoge los avecindamientos en la capital de la Gobernación oriolana en la segunda década del s. XV.

¿Qué repercusión tuvo la inmigración legal en la población de Orihuela a principios del s. XV?

Las fuentes de carácter fiscal como el morabatí o monedaje resultan imprescindibles.

El morabatí es un impuesto que gravaba con siete sueldos a todos los vecinos que tuviesen bienes raíces por valor de 105 sueldos, se recaudaba cada siete años con el objetivo de que a cambio de su percepción el monarca no alterase el valor de la moneda en curso. Según López Elum, la tasa impositiva vigente en el reino era de 105 sueldos y no varió desde el siglo XIII al XVIII.

Según Barrio Barrio, J.A., Pedro IV en 1380 eximió del pago del monedaje a la ciudad de Orihuela por perpetuidad, debido a los daños causados durante la Guerra de los Dos Pedros. A partir de 1372 ya no aparece información sobre el monedaje debido a la inmunidad concedida por el Ceremonioso, privando así a la historia de una importante fuente de información para saber la población posterior de Orihuela.

La repercusión que tuvo fue que en 1382 hubieran 822 fuegos entre la villa y los arrabales y 293 en los lugares del término, según Hinojosa Montalvo en 1409 había una cifra de 1000 fuegos. Aplicando el coeficiente de 4.5 da una población a finales del s. XIV y principios del XV de 5017 habitantes y en 1409 de 4.500. Hubo un incremento de población lo que supuso el cobro de más impuestos, aunque también hubo un pequeño descenso desde finales del s. XIV y principios del XV.

El avecindamiento en Orihuela

El proceso que debía seguir una persona que se avecindaba en Orihuela, es el siguiente:

–          El individuo tenía que solicitar permiso a las autoridades municipales para convertirse en vecino de la localidad, el Consell municipal tenía que conceder el permiso (para todo el proceso de avecindamiento el Consell se regía por lo estipulado en los fueros de Valencia), entonces el poblador mediante una ceremonia pública tenía que prestar juramento ante dos jurados locales, comprometiéndose a vivir en la villa por un tiempo determinado, tenía que cumplir una serie de obligaciones y a cambio disfrutaba de unos derechos, fueros, privilegios y franquicias de los vecinos de la localidad, también recibía la protección de la universidad.

–          En el documento venían datos como su nombre, si iba acompañado de su mujer, sus bienes, lugar de procedencia y el oficio.

Lo más curioso es cómo se hacía el juramento:

–          Los vecinos cristianos: juraban sobre la señal de la cruz y los santos cuatro evangelios de Dios.

–          Los judíos: sobre los diez mandamientos.

–          Los  musulmanes: según la Suna e Xara.

El nuevo vecino juraba:

–          Actuar con fidelidad al rey

–          Defender los fueros y privilegios de la villa

–          Tenía que pagar y contribuir como el resto de vecinos de la villa

–          Tenía que poner bajo fianza todos sus bienes muebles e inmuebles

–         Obligación de ejercer la vecindad durante un tiempo, en Orihuela eran 5 años.

El fiador del poblador era un vecino que tenía la obligación de responder ante los compromisos del nuevo avecindado (ventas, compras, deudas, etc.) en caso de que abandonase la localidad antes de los 5 años.

La gestión económica en el gobierno municipal de Orihuela durante el reinado de Alfonso V

Según J.A. Barrio Barrio, los oficiales encargados de la gestión económica eran: el clavario, los contadores, los fabriqueros de las iglesias, el muñidor, el obrero, el oficial del peso de los florines y la bolla, el tablajero, los acequieros y el oficial del almudín.

El clavario                                                                                    

Era el oficial responsable de las finanzas municipales y administraba las cuentas del Consell, anotando partidas de gastos e ingresos en un libro. El libro se dividía en dos partes, el primer libro tenía pocos folios y en él se anotaba las rebudes (los ingresos). La segunda parte del libro estaba dedicada a las despeses (los gastos). Para ser elegido clavario según una disposición de Fernando I en 1414, los candidatos al cargo tenían que disponer de caballo y armas, los elegidos no podían desempeñar durante el año de su ejercicio  otro oficio público.

Sus funciones eran: petición y recepción de las rentas anuales del municipio como la sisa, impuesto anual que se arrendaba anualmente al mejor postor; entrega de cartas de pago (apoques); ejecución de los pagos y el cobro de cualquier tipo de cantidades adeudadas al consistorio. Entre las obligaciones del clavario estaba el recibir los impuestos pertenecientes al Consell, librar pagos, otorgar ápocas y cobrar a los que habían contraído deudas con el erario municipal, el clavario debía responder con su fortuna personal si no cobraba. También gestionaba los préstamos contraídos por el consistorio.

Desde el s. XV la gestión del clavario, era fiscalizada por los contadores municipales en presencia de los jurados y el justicia criminal.

El obrero del castillo, de los muros y de los fosos

Es en 1410 cuando el cargo de obrero del castillo, de los muros y los fosos,  adquiere el cargo de oficialía municipal, mediante un privilegio que concedió Martín I a Orihuela, la villa quedaba exenta de los gravámenes exigidos por la Corona, a cambio Orihuela tenía que aportar 1500 sueldos anuales al erario público para la reparación y obras del castillo. Este cargo se elegía en Navidad por el gobernador y los jurados, las cuentas las rendía ante el baile general, pero en la práctica lo hacían ante los jurados y el justicia criminal.

El fabriquero de las iglesias

Martín I, aprobó en 1401 un privilegio en el que regulaba la elección de los fabriqueros. Cada año en la villa y aldeas del término, los parroquianos de cada iglesia debían elegir a un ciudadano como obrero de dicha iglesia, con la obligación de recaudar la parte del tercio diezmo que correspondía a su iglesia, e invertirla en obras y mantenimiento de la misma. En la huerta los fabriqueros eran elegidos por los párrocos.

El muñidor

El muñidor tenía que convocar a los vecinos para que trabajaran por turnos en la reparación y construcción de las murallas. Recibía un salario anual del municipio de 110 sueldos. El muñidor apuntaba en un libro los que habían colaborado, los que no habían ido pero habían pagado por no ir,  en definitiva todas las incidencias, y el Consell podía revisar sus libros y requerir a los que no habían querido acudir ni pagar.

Los contadores

En un principio se escogían a 2 contadores cada año, pero tras el privilegio electoral de la insaculación en 1445 el número de contadores pasó a ser de cinco. En 1456, tras la suspensión del régimen insaculatorio, el número de contadores pasó a ser de 6.

Sus funciones:

–          Recibían las cuentas anuales del clavario y el obrero para verificarlas, en presencia de los jurados y del justicia criminal.

–           Presentaban el resultado de las mismas ante el Consell.

–          Verificaban las cuentas de gastos de los mensajeros.

El oficial del almudín

En 1403 Martín I, concedió a las autoridades locales oriolanas tener un almudín en la villa o en los arrabales.  En la alhóndiga cualquier persona podía vender o comprar cereales, legumbres y harina, quedando exentos del pago de cualquier derecho o tributo. A cargo del almudín había un oficial designado por los jurados, la función del oficial del almudín era el pesado legal de todos los cereales que  llevaban para moler y su devolución en harina. El arrendatario o policía del almudín se encargaba de la custodia y  del cumplimiento de las obligaciones fijadas en la casa del peso de la harina, vigilar a los molineros y al oficial del almudín.

Había una serie de normas que si eran incumplidas los jurados tenían que hacer de jueces.

Otros cargos de carácter económico

Cargos oficiales con menor relevancia: el oficial del peso de los florines y de la bolla, el trablajero y los acequieros.

El oficial del peso de los florines era elegido el día de Santo Tomás por el justicia criminal y los jurados. El trablajero también se elegía en la festividad de Santo Tomás, el trablajero también conocido como el taulager se encargaba de administrar las acequias y azarbes del término. Tenía que cobrar la dobla que era la multa que tenían que pagar los morosos por la limpieza de las acequias y de los azarbes, se llamaba dobla porque era el doble de lo que tendrían que haber pagado en su debido momento.

Los acequieros eran los encargados del mantenimiento, limpieza y cuidado de cada una de las acequias que regaban la huerta, también se les llamaba procuradores de los hereters (propietarios o regantes) de la acequia.  Había un acequiero por cada una de las acequias más importantes del término. Los acequieros eran elegidos por los hereters.

EL GOBIERNO MUNICIPAL DURANTE LA ÉPOCA BAJOMEDIEVAL

El gobierno municipal desde la mitad del s. XV, momento en  el que se implanta la insaculación, se organizó según las leyes que rigieron el Reino de Valencia, desde 1261 en que Jaime I fundó dicho reino hasta su abolición por el Decreto de Nueva Planta en 1707.

El gobierno municipal de Orihuela durante el siglo XV estuvo organizado por un justicia, que ocupaba la máxima categoría como magistrado municipal, sus funciones eran encargarse de la administración de justicia en primera instancia, perseguir delincuentes, organizar servicios de vigilancia de la ciudad y presidir sesiones de los jurados y del consell.

Orihuela tenía dos justicias, uno de causas civiles y otro de causas criminales, el justicia criminal se encargaba de las funciones descritas anteriormente, además su jurisdicción abarcaba todo el término de la ciudad, incluso los municipios dependientes. Además podía nombrar un regente o sustituto, del mismo estamento que el titular, y lugartenientes en los arrabales de Orihuela.

Los jurados en Orihuela eran cinco miembros y solían celebrar sesiones tres veces por semana con carácter ordinario, presididas por el justicia criminal y con asistencia a veces del Síndico y del abogado o asesor ordinario de la ciudad.

Los cometidos de los jurados, según los fueros y privilegios del Reino, de las ordenanzas de la ciudad y, sobre todo, de la práctica ordinaria de sus decisiones fueron:

– Tasar los precios de las mercancías vendidas en la ciudad.

– Regular, y prohibir la salida de productos alimenticios y la entrada de vino foráneo.

– Gestionar la política de abastecimiento de carne y trigo, y en este último caso, autorizar cada compra.

– Conceder tierras baldías y solares urbanos.

– Otorgar licencias para talar árboles, hacer carbón y llevar ganado por la huerta y bovalares.

– Embargar o secuestrar las cosechas en caso de necesidad.

– Elaborar los capítulos de arrendamiento de los propios y arbitrios municipales.

– Aprobar o modificar las ordenanzas gremiales.

– Conceder licencias para ejercer oficio a artesanos no examinados.

– Fijar los salarios correspondientes a las labores agrícolas y artesanales.

Y un largo etcétera, con el que no voy a seguir debido a  la extensión del artículo del blog que me limita.

Los jurados además de administradores también eran magistrados municipales y tenían jurisdicción sobre los asuntos relacionados con la percepción de sisas y con la utilización de los amprius. En la práctica los jurados eran los verdaderos artífices de la administración municipal.

El consell, era el órgano representativo de la comunidad vecinal que se encargaba de la mejora de servicios públicos y de la infraestructura y embellecimiento de la ciudad. En Orihuela se convirtió muy pronto en un cuerpo restringido y cerrado. A ½ del s. XV el consell oriolano estaba ya integrado por 40 miembros y no coexistía con ningún otro de carácter abierto y popular. Sus competencias dependían de las que quisieran otorgarles los jurados, ya que éstos, junto al justicia criminal, decidían su convocatoria en función de la gravedad del asunto a tratar.

Otros oficios que completan la administración local son:  el racional, clavario, contadores, cap de taula, almotacén o mustasaf, cambrer o camarero, sobresequiero, muñidor y obrero.

LAS REFORMAS DE LA INDUSTRIA TEXTIL PAÑERA EN LA CIUDAD DE ORIHUELA EN LA PRIMERA MITAD DEL SIGLO XV.

robert camin

Cuadro del pintor flamenco Robert Campin, este cuadro nos ayuda a apreciar los colores y texturas de las ricas telas flamencas contra las que no podían competir los productores de textiles oriolanos.

Según J.A. Barrio Barrio entre los siglos XIV y XV en Orihuela la base del despegue económico estaba en la agricultura (cereales, vid y olivo), productos hortofrutícolas, plantas industriales, etc. junto con la diversificación de los cultivos y la producción agropecuaria. La especialización facilitó que los centros productores exportaran sus excedentes.

Es en el siglo XV cuando se produce una recuperación económica y demográfica en las tierras alicantinas tras la devastación producida por la Guerra de los Dos Pedros, en esencia el crecimiento de la población provocó un aumento de la demanda de productos variados, destacando los alimentos y los vestidos, esto afectó al aumento de la producción agropecuaria y al desarrollo de la industria textil.

El auge en el sector textil

Con la crisis del s. XIV se produjo un alza de salarios y la subida de los precios agrícolas lo que permitió a amplios grupos de campesinos acceder al mercado textil. Para hacer frente a la nueva demanda se impulsó el desarrollo de la industria textil con la elaboración de paños de calidad media y a bajo precio.

El vestido tuvo una importancia vital como elemento imprescindible de prestigio y de diferenciación social, lo que implicó un aumento de la calidad, lujo y variedad de los vestidos.

El consumo de productos textiles se extendió a los sectores bajos y medios en la Gobernación de Orihuela donde se llegó a empeñar trigo, telas y ropa para obtener préstamos que solían tener un carácter usuario, estos empeños fueron prohibidos por las autoridades oriolanas.

Durante el s. XV la industria textil oriolana, tuvo que competir con un sector puntero, que se desarrolló en los principales centros urbanos de la península y del Occidente europeo como Valencia, Flandes, Florencia y Perpiñán.

Los tintes y los oficios textiles

Relacionado con el textil está el sector de los tintes, Orihuela contaba con cinco casas de tintes que teñían las telas, a finales del s. XIV existe un grupo privilegiado dentro del artesanado textil de pelaires y tintoreros que poseían un importante patrimonio que les permitía comprar un caballo y vivir holgadamente estando integrados en el sector de los ciudadanos.

Casas de tejedores, peinadores, cardadores y aprendices del oficio de pelaire y del de tintorero que podían vivir de su oficio. Situación de crecimiento y expansión del textil. La mano de obra femenina formaba un proletariado mal pagado.

Normativas, medidas proteccionistas y ordenanzas

En 1432 se aprobó una normativa para asegurar la calidad de la producción pañera. El incumplimiento de la normativa conllevaba  sentencias como fue el caso de Pascual Aldeguer que en 1433 tuvo que perder la tela y pagar una multa de 60 sueldos. A pesar de las medidas legislativas tomadas no se pudo evitar la competencia de los paños foráneos. Se prohibió que entraran telas de Bruselas y de Valencia, la excepción eran los paños de lujo que no se fabricaban en Orihuela, los cuales eran imprescindibles para cubrir la demanda local.  La ordenanza de 1455, prohibió la entrada de paños a la ciudad, excepto los de mayor calidad los granes de Flandes, los florentinos, los de Inglaterra y los cordellates finos. Si entraban paños menores como el buriel, se llegaban a pagar multas de 1000 sueldos.

La ordenanza de 1457, era representación de los tejedores de la ciudad  que presentó ante el Consell unos capítulos que habían elaborado para la mejora del oficio en la ciudad, con el objetivo de evitar los fraudes, la competencia desleal, poder controlar la incorporación de nuevos miembros, la calidad del producto elaborado y constituir una cofradía propia.

EL COMERCIO EN LA GOBERNACIÓN DE ORIHUELA DURANTE LA ÉPOCA BAJOMEDIEVAL

El siglo XV está considerado como el siglo de oro en la zona alicantina por la historiografía. En el comercio del trigo  Hinojosa Montalvo en sus estudios nos hablaba de la importancia de este cereal, igualmente Soler Milla también lo corrobora, la capital de Orihuela junto con sus poblaciones fue uno de los principales abastecedores de trigo. Es durante el siglo XV cuando Orihuela se inserta en las redes internacionales del comercio del mediterráneo y el volumen de intercambios crece progresivamente.

En el comercio marítimo Orihuela se servía de Guardamar, que era una villa con dos cargadores (el de Guardamar y el Cap de Cerver), servían como salida natural a la producción de Orihuela. Hay que resaltar la importancia de las salinas de La Mata por la relevancia de este producto en las rutas mediterráneas ya desde inicios del Trescientos, aumentando el volumen de su circulación a fines de los tiempos medievales.

Tras la guerra de los Dos Pedros, ante la devastación en la que habían quedado las tierras de la gobernación de Orihuela, se concedieron exenciones a comerciantes (como las de lezda, peaje, peso, medida y portazgo en 1365). Un ejemplo de recuperación económica fue la construcción de la lonja en el año 1370. El siglo XIV alicantino se ha considerado un siglo de crecimiento, el volumen de productos agrícolas exportados, la presencia de mercaderes sobre todo italianos y de la propia corona, además de alemanes son muestra de ello.

Ferias y mercados        

Un estudio Del Estal nos da datos del interés de Alfonso X y Fernando IV de Castilla de promover la actividad mercantil en las villas y ciudades de Alicante, en el caso de Orihuela fue con Alfonso X, en el año 1272 cuando se consiguió poner una feria anual en Orihuela quedando exentos de pagar portazgo ni otro derecho de lo que vendieran o compraran durante todo el tiempo que durase la feria  y con Fernando IV, en 1295 se trasladó la feria anual de Orihuela por todos los Santos, a la festividad del Arcángel S. Miguel, con el fin de  adaptar las ferias anuales a una especie de calendario regional. Las ferias de Elche, Orihuela y Alicante, se integraron en el circuito de las ferias del reino de Murcia.

Según el profesor Soler Milla las ferias y mercados adquieren una importancia capital en el estudio del comercio y son elementos vitales en la integración económica bajomedieval. Las ferias concentraban la producción rural de las áreas circundantes a las villas, movilizaban los recursos del campo y a veces dirigían estos productos, no sólo al propio mercado local, sino a mercados regionales.

Los mercaderes

Los mercaderes tenían que pagar peajes –gravamen que se percibía por entrada y salida de productos- en Orihuela se conocía como derecho de almojarifazgo.  Otros derechos eran el de “les coses vedades” y el derecho del general.

COMERCIO, SAL Y PESCA EN EL CAP DE CERVER

Tras la conquista del reino de Murcia por Jaime II, y la incorporación definitiva de estas comarcas meridionales alicantinas al reino de Valencia en la sentencia arbitral de Torrellas y Elche, Jaime II buscaba la fidelidad de sus nuevos súbditos, los oriolanos y la promoción económica de la comarca mediante el comercio marítimo. Para ello se concedieron algunos privilegios con el objetivo de  desarrollar el puerto del Cap de Cerver.

Jaime II concedió un privilegio el 13 de marzo de 1310, en él declaraba francos a todos los mercaderes que acudieran al Cap de Cerver.    Los mercaderes quedaban exentos de cualquier crimen o deuda, siempre y cuando pagasen en efectivo las deudas requeridas, mediante fianzas, y no sacaran productos prohibidos.

Juan I en 1389 construyó una albufera o pesquería en las salinas del Cap de Cerver.

A principios del s. XV, Martín el Humano para impulsar el comercio oriolano, también concedió un privilegio concediendo un salvoconducto que los declaraba francos de todos sus delitos y deudas, excepto en los casos de bandolerismo, sodomía y herejía, si iban a comerciar al puerto del  Cap de Cerver.

El producto que más se comerciaba en el Cap de Cerver era el trigo ya que era abundante en la comarca de Orihuela, según Vilar Ramírez en 1404 se concertó una operación con Barcelona para la compra de 4000 cahices de trigo. Según un estudio realizado por Hinojosa Montalvo desde el Cap de Cerver desembarcaban mercancías con destino a Orihuela y su término, también se exportaban coses vedades (no se especifican qué productos eran excepto en un asiento en el que salieron del Cap de Cerver 60 cahíces de trigo), en otras anotaciones aparece que tenían que pagar unas cantidades de florines si querían comerciar con esos productos vedados, las cantidades iban desde 100 florines hasta 300. También se enviaba a Orihuela por vía marítima diversidad de productos como: cofres, cofrecitos, acero, adargas, hojas de pino, cencerros, hilo de alambre, cardas, mesas, arquibancos, ollas de cobre, bacinete (pieza de la armadura antigua, que cubría la cabeza a modo de yelmo), estribos de jinete, freno, anillitas, etc., en general armamento y herramientas, aunque en pequeñas cantidades.

También fueron muy importantes las salinas, puesto que la riqueza salinera del litoral oriolano perdura hasta el presente, las salinas del Cap de Cerver eran propiedad del municipio de Orihuela. Para el comercio de la sal también se concedió un privilegio por parte de Martín el Humano en marzo de 1400, por el cual todas las embarcaciones que acudieran al puerto del Cap de Cerver a cargar sal gozaban de licencia y guiaje real. Para exportar sal se tenía que tener una licencia para ello.

En los siglos medievales tuvieron gran protagonismo las torres costeras  ya que defendían el puerto oriolano en el término de la actual Torrevieja, con el fin de prevenir y servir de mural de contención a los desembarcos y ataques de piratas, corsarios y no sólo de ellos ya que también se dio el caso de ataques cristianos de corsarios que venían de la cercana Cartagena, nido de piratas por estas fechas. Fue con Jaime II con quien se levantó una torre en el Cap de Cerver junto a las salinas, con recintos interiores para almacenaje, al servicio del municipio de la Corona.