{"id":310,"date":"2014-05-30T11:09:46","date_gmt":"2014-05-30T11:09:46","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/?p=310"},"modified":"2018-11-06T15:08:00","modified_gmt":"2018-11-06T15:08:00","slug":"el-guardian-de-los-puertos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/2014\/05\/30\/el-guardian-de-los-puertos\/","title":{"rendered":"El Guardi\u00e1n de los puertos"},"content":{"rendered":"<p><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/P1060142.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-311\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/P1060142.jpg\" alt=\"P1060142\" width=\"796\" height=\"367\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/P1060142.jpg 796w, https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/P1060142-300x138.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 796px) 100vw, 796px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: right\">El cubo y el Guardi\u00e1n de los puertos<\/p>\n<div>\n<div>\n<p>La m\u00edtica Cartago pervive en el recuerdo de miles y miles de personas que generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n so\u00f1amos con la gesta de An\u00edbal, con las Guerra P\u00fanicas y a las que nos encanta perdernos por las calles imaginadas de aquella <i>alter ego<\/i> de Roma. Para nosotros, esos enamorados, Cartago es un extra\u00f1o c\u00f3ctel de fantas\u00edas que mezcla el orientalismo decimon\u00f3nico, el recuerdo de aquella extra\u00f1a talasocracia semita de emporios mediterr\u00e1neos en los albores de la Historia y sobre todo la quimera de lo pudo ser y no fue. En aquellos siglos VI &#8211; III AC, cuando el Mediterr\u00e1neo ya era un espacio conocido aunque no sobado, los p\u00fanicos irrumpen como ese primer imperio que de Oriente se expande por Occidente, que mete Iberia en la historia y al que Espa\u00f1a \/ Hispania le deben el origen de sus propios nombres.<\/p>\n<p>Pero cuando llegamos a la Carthage contempor\u00e1nea todo es decepci\u00f3n: chalets de la nomenclatura tunecina ocupan el sacrosanto suelo de la ciudad de nuestros sue\u00f1os, los adolescentes hiperhormonados salen de sus liceos privados y la ausencia total de pistas impiden al amante orientarse, distinguir lo p\u00fanico de lo romano-b\u00e1rbaro y saciar su sed de imaginar. Tan s\u00f3lo alg\u00fan envejecido panel recrea aquella ciudad, los mismos dibujos que de hecho hallamos hoy en Internet. Triste consuelo.<\/p>\n<p>Veinte a\u00f1os y una Revoluci\u00f3n m\u00e1s tarde todo sigue estrictamente en su mismo sitio. Los mismos chalets, el mismo pijer\u00edo y la misma ausencia de indicaciones presiden la visita del amante profano que, perdido por Qart Hadasht, trata de reconocer entre la masa de turistas de papada y michel\u00edn un algo al que sus sue\u00f1os puedan agarrarse.<\/p>\n<p>Ese algo existe y es perfectamente reconocible: son los puertos p\u00fanicos. A salvo de los turistas es posible recogerse frente a las lagunas y echando, eso s\u00ed, un poco de fe o de imaginaci\u00f3n (cada cual con su credo) a\u00fan se alcanza a o\u00edr el bullicio de las alh\u00f3ndigas p\u00fanicas; los gritos de los pilotos egipcios, cretenses o etruscos maniobrando sus naves; el vaiv\u00e9n de carros plagados de mercanc\u00edas de Oriente y de Occidente; o el met\u00e1lico sonido de la cadena que cerraba el puerto militar. Cerrando los ojos a\u00fan podemos sentir el fragor de la batalla final, el dramatismo con que las mujeres fabricaron cabos a partir de sus propios cabellos para aquella improvisada flota con la que, seg\u00fan Polibio, trataron de forzar el bloqueo romano en un \u00faltimo, desesperado y ag\u00f3nico intento de sorprender. Al final, todos nosotros lo sabemos, es en los puertos por donde, en la primavera de hace ahora 2059 a\u00f1os, los romanos pusieron pie en la ciudad y es a partir de los puertos que conquistaron y arrasaron cada casa, cada edificio hasta alcanzar la Birsa tras seis d\u00edas y seis noches de feroz resistencia urbana.<\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/Puertos-punicos.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-full wp-image-324\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/Puertos-punicos.jpg\" alt=\"Puertos punicos\" width=\"375\" height=\"282\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/Puertos-punicos.jpg 762w, https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/files\/2014\/05\/Puertos-punicos-300x226.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 375px) 100vw, 375px\" \/><\/a>En los puertos p\u00fanicos, en lugar de un museo 3D por el que los enamorados pagar\u00edamos lo que nos pidieran, encontramos las mismas ruinas sin identificar, los mismos chalets y ni un sitio para sentarse. En el puente que separa ambos puertos, cerca de la isla del Almirantazgo, se me apareci\u00f3 incluso el mismo hombre que vino a m\u00ed hace veinte a\u00f1os. Un se\u00f1or gastado por el sol que vive all\u00ed, entre el puerto comercial y el puerto militar, y que trat\u00f3 en vano de colarme la misma historia de las excavaciones en la que supuestamente ha participado y de paso las mismas groseras falsificaciones de monedas que llevaba en el bolsillo: treinta dinares a los americanos, a veinte a los europeos y a diez a los mediterr\u00e1neos.<\/p>\n<p>Sea o no sea la misma persona que me vendi\u00f3 la misma moneda hace veinte a\u00f1os, no os quepa la menor duda que ese hombre que ver\u00e9is siempre por all\u00ed es el Guardi\u00e1n de los puertos p\u00fanicos. Si vais a Cartago no olvid\u00e9is llevarle una buena propina.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El cubo y el Guardi\u00e1n de los puertos La m\u00edtica Cartago pervive en el recuerdo de miles y miles de personas que generaci\u00f3n tras generaci\u00f3n so\u00f1amos con la gesta de An\u00edbal, con las Guerra P\u00fanicas y a las que nos &hellip; <a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/2014\/05\/30\/el-guardian-de-los-puertos\/\">Continue reading <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":2101,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[58236],"tags":[],"class_list":["post-310","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-magreb"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/users\/2101"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=310"}],"version-history":[{"count":16,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":346,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/310\/revisions\/346"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=310"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=310"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blogs.ua.es\/jdsempere\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=310"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}