{"id":58,"date":"2010-05-21T22:44:20","date_gmt":"2010-05-21T22:44:20","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/jjrousseau\/?p=58"},"modified":"2010-05-22T18:19:40","modified_gmt":"2010-05-22T18:19:40","slug":"la-educacion-el-emilio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/jjrousseau\/2010\/05\/21\/la-educacion-el-emilio\/","title":{"rendered":"La educaci\u00f3n. El &#8220;Emilio&#8221;"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify\"><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jjrousseau\/files\/2010\/05\/rousseau_emilio.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignleft size-medium wp-image-105\" title=\"rousseau_emilio\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jjrousseau\/files\/2010\/05\/rousseau_emilio-300x242.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"242\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/jjrousseau\/files\/2010\/05\/rousseau_emilio-300x242.jpg 300w, https:\/\/blogs.ua.es\/jjrousseau\/files\/2010\/05\/rousseau_emilio.jpg 613w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Rousseau en el <em>Emilio<\/em> construye todo un itinerario pedag\u00f3gico para moldear al nuevo hombre del pacto social. El principio que gu\u00eda esta novela pedag\u00f3gica no es la libertad caprichosa y desordenada, sino una \u201clibertad bien dirigida\u201d. Para este objetivo, \u201cno hay que criar un ni\u00f1o cuando no se le sabe conducir adonde se quiera, mediante las \u00fanicas leyes de lo posible y lo imposible, cuyas esferas \u2013que le resultan igualmente desconocidas- pueden ensancharse o estrecharse en torno a \u00e9l, como se prefiera. Se le puede encadenar, empujar o retener sin que se queje, s\u00f3lo a trav\u00e9s de la voz de la necesidad; y se le puede volver manso y d\u00f3cil s\u00f3lo por fuerza de las cosas, sin que ning\u00fan vicio tenga ocasi\u00f3n de germinar en su coraz\u00f3n, porque jam\u00e1s se encienden las pasiones cuando sus efectos resultan vanos\u201d.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Esta serie de criterios y de artificios sirven a Rousseau, a trav\u00e9s del preceptor de la novela, para facilitar el ordenado desarrollo de todas las potencialidades humanas. El amor de s\u00ed mismo tiene que transformarse en amor a la comunidad y convertirse en amor a los otros; las pasiones, que \u201cson los instrumentos de nuestra conservaci\u00f3n\u201d, deben transformarse en estrategias de defensa de la comunidad; los instintos deben madurar hasta el punto de ofrecer densidad y espesor a la raz\u00f3n, a la que le corresponde guiar la vida comunitaria. Para ello, el itinerario educativo tiene que ser gradual y respetar las fases de desarrollo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Antes que nada, el preceptor no debe considerar al ni\u00f1o como un adulto en miniatura. \u201cLa infancia posee modos de ver, de pensar y de sentir que son especiales; nada resulta mas necio que querer substituirlos por los nuestros\u201d. Respetando esta fase (que va desde el nacimiento hasta los doce a\u00f1os) es preciso atender al ejercicio inteligente de los sentidos. Rousseau escribe: \u201cLas primeras facultades que se forman y se perfeccionan en nosotros son los sentidos, que deber\u00edan ser los primeros en cultivarse y que en cambio son olvidados o relegados de todo. Ejercitar los sentidos no s\u00f3lo quiere decir usarlos, sino aprender a juzgar correctamente a trav\u00e9s de ellos, aprendiendo a sentir, para que s\u00f3lo sepamos tocar, ver y o\u00edr del modo que hayamos aprendido\u201d. Esto justifica la exigencia de educar al ni\u00f1o a desarrollar libremente la necesidad de moverse, jugar y tomar posesi\u00f3n del propio cuerpo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde los doce hasta los quince a\u00f1os hay que desarrollar una educaci\u00f3n intelectual, orientando la atenci\u00f3n del muchacho hacia las ciencias, desde la f\u00edsica hasta la geometr\u00eda y la astronom\u00eda, pero a trav\u00e9s de un contacto directo con las cosas, con el fin de que se capten las regularidades de la naturaleza, y por lo tanto su necesidad. M\u00e1s que ense\u00f1ar la ciencia, hay que educar para crearla, respetando los ritmos a los que se ajusta la vida, y sin perturbarla.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Desde los quince hasta los veintid\u00f3s a\u00f1os la atenci\u00f3n debe centrarse en la dimensi\u00f3n moral, en el amor al pr\u00f3jimo, en la necesidad de compadecerse ante los sufrimientos del pr\u00f3jimo y de esforzarse en aliviarlos, en el sentido de la justicia y por tanto en la dimensi\u00f3n social y comunitaria de la vida individual, con la que comienza el ingreso efectivo en el mundo de los deberes sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Es cierto que \u201clos primeros movimientos de la naturaleza siempre son honrados, y en el coraz\u00f3n humano no se da una perversidad original\u201d, pero tambi\u00e9n es cierto que el mal se introduce en el coraz\u00f3n del hombre por obra de la sociedad. A esto se deben las distintas modalidades del itinerario pedag\u00f3gico, que debe preparar para la vida social y sustraer al educando de las actitudes negativas, ego\u00edstas y conflictivas, que es preciso ir eliminando gradualmente en el marco del nuevo Contrato Social. La educaci\u00f3n constituye el camino hacia la sociedad renovada, con todo su rigor y toda su expansi\u00f3n social, impidiendo de ra\u00edz toda forma de ego\u00edsmo y toda forma de ansiedad ante el futuro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">La pedagog\u00eda de Rousseau recibe nueva luz en el marco del Contrato Social, dentro de una renovada vida pol\u00edtica como la que encarna el preceptor del <em>Emilio<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Rousseau en el Emilio construye todo un itinerario pedag\u00f3gico para moldear al nuevo hombre del pacto social. 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