
Os presento el último texto que he escrito para la revista La Clave. Es una breve explicación de una ingeniosa campaña realizada para la película Contagio.
Los equipos creativos, cuando el director creativo les asigna una campaña, lo primero que tienen que hacer es conocer a la perfección el producto/servicio que tienen que vender. Tienen que conocerlo tan bien, que tienen que ser uno con el producto, fusionarse con el, transformarse en el producto/servicio. Si se trata de una silla por ejemplo, ser uno con la silla, saber que tipos de silla hay, distintos usos de la misma, etc. Una vez realizado esto, la maquinaria creativa empieza funcionar.
El 9 de Septiembre se estreno Contagio la última película de Steven Soderbergh. Warner Brother Pictures puso a trabajar a su equipo de creativos (las grandes corporaciones tienen sus propios departamentos de publicidad) y han desarrollado una campaña basada en bacterias. La película trata de virus, pues que mejor que emplear bacterias naturales para desarrollar la campaña. La idea consiste en un cártel con el título del film, el cual esta, digamos que, pintado con bacterias naturales como el moho o la penicilina. Poco a poco el cartel comienza a descomponerse y deja ver el título del film, cogiendo un color verdoso y rojo, así como una textura granulosa. Podríamos pensar que es algo asqueroso, pero es impactante y el resultado fue buenísimo.
El cártel, con la leyenda “En cines el 9 de Septiembre, se colocó en un escaparate de una tienda abandonada de la ciudad de Toronto (Canadá). La gente se paraba intrigada a ver el cártel y poco a poco empezaron a realizar fotos y videos a medida que el cártel se descomponía. Además cada cierto tiempo, hombres y mujeres vestidos con trajes herméticos se quedaban cerca del escaparate vigilando el cártel. Ya sabéis, si se escapase el virus, infección global.
Todo esto no hubiera sido posible si los creativos no fueran uno con el producto, si no lo conocieran a la perfección. Las campañas no surgen de la nada, surgen del conocimiento. A veces puede ser asqueroso, pero la satisfacción final puede con todo.