Escrito por lanavegaciontransatlantica el 25 de diciembre, 2011

   En efecto,en el siglo XVIII la construción naval se convierte en una operación técnicamente calculada y fundamentada en los hallazgos de los científicos.Así,Daniel Bernoulli,padre de la hidrodinámica,estudió la resistencia al avance de las carenas de los navíos(1736),además de escribir un Tratado sobre las mareas(1740).Poco más tarde,el célebre matemático Leonhard Euler publicada una Scientia navalis(1749),que reunía los principios de la arquitectura naval y las reglas para facilitar la maniobrabilidad del buque.Por su parte,Frederic Hern Chapman editó en Estocolmo una Architectura NavalisMercatoria(1769),con una minuciosa descripción de los cálculos relativos al proyecto del barco y un detallado estudio de la resistencia hidrodinámica.Finalmente,en España Jorge Juan redactó un Compendio de navegación(1757) y un Examen marítimo teórico-práctico(1771),que recogían los métodos de construcción de navíos observados en Inglaterra y perfeccionados por él mismo.De este modo,en el transcurso de la centuria las formas de las embarcaciones fueron adaptando una línea aerodinámica que facilitaba su desplazamiento(haciéndose menos mangudas y más alargadas de quilla)y fueron eliminando los grandes alcázares de proa y popa,medidas todas ellas que favorecían la seguridad,la maniobrabilidad y velocidad,que se acrecienta también con las reformas que se implantan en los aparejos,combinándose las velas cuadras con las latinas y la adición de estays.De la misma forma,en 1705 se inventó el timón de rueda,que,por más que su empleo generalizado no fuera inmediato sino paulatino,supuso un gran avance en la gobernabilidad de los barcos con respecto al timón de codaste.

   Al avance en la construcción naval debemos añadir,por último,el progreso del arte de navegar,gracias al perfeccionamiento tanto de las cartas marinas como de los instrumentos náuticos,como el cuadrante de reflexión(inventado por John Hadley,1730),el sextante o la corredera de barquilla.Más importante es aún la resolución del problema de determinar la longitud,que fue resultado de la confluencia de la confección de unas tablas astronómicas fiables y de la utilización  de un reloj para marcar la hora estándar.En el primer caso,se capitalizó el desarrollo de los instrumentos ópticos para la ampliación de los catálogos de estrellas y constelaciones(desde el de John Flamsteed al de Nicolas Louis de Lacaille) o para el cálculo de las tablas lunares(como el realizado por Johnn Tobias Mayer y publicado póstumamente en 1770),mientras que los relojeros construían los primeros cronómetrosmarinos,como los fabricados por John Harrison,que dedicó toda su vida a dicha tarea(realizando diversos modelos a partir de 1736),por Pierre Le Roy,que presenta sus dos mejores modelos a Luis XV(1766 y 1767),o por Ferdinand Berthoud,que produce sus mejores prototipos entre 1760 y 1768.