{"id":248,"date":"2010-12-28T00:34:10","date_gmt":"2010-12-27T23:34:10","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/lostercios\/?p=248"},"modified":"2011-01-11T11:40:07","modified_gmt":"2011-01-11T10:40:07","slug":"el-armamento-del-tercio","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/lostercios\/2010\/12\/28\/el-armamento-del-tercio\/","title":{"rendered":"El armamento del Tercio"},"content":{"rendered":"<p>Las armas eran una de las cosas que aportaban m\u00e1s honor a un soldado. Cuanta mayor calidad tuvieran estas, mayor ser\u00eda\u00a0el <em>status<\/em> del soldado. Normalmente, era el rey quien se encargaba de\u00a0suministrar las armas, pero se las pagaba el soldado mediante descuentos en su paga durante un tiempo. Claro, que cada soldado ten\u00eda la posibilidad de conseguir sus armas de otro proveedor si estas eran m\u00e1s de su agrado y pod\u00eda permit\u00edrselas.<br \/>\nPor lo general, la infanter\u00eda espa\u00f1ola combinaba armas blancas como la espada y la pica, con armas de fuego como el arcabuz, que fue sustituido con el tiempo por el mosquete, m\u00e1s efectivo. Gracias a esta combinaci\u00f3n, lograron ser uno de los ej\u00e9rcitos m\u00e1s potentes y temidos del momento.<\/p>\n<p>A continuaci\u00f3n, pasamos a describir una a una las armas usadas por la infanter\u00eda espa\u00f1ola:<\/p>\n<p>&#8211;<strong>La espada<\/strong><\/p>\n<p>C\u00f3mo no, hay que hablar de ella, pues cada soldado deb\u00eda tener una de calidad y en buenas condiciones (que tampoco se iban a quedar sin arma en medio de una refriega). En realidad era casi un ap\u00e9ndice del soldado, inseparable de \u00e9l tanto en guerra como en paz y s\u00edmbolo de la nobleza de su profesi\u00f3n. Pero t\u00e1cticamente no ten\u00eda la importancia de la pica o el arcabuz, siendo sobretodo un instrumento de defensa personal. Sol\u00edan llevarla a la altura de la cintura, y su longitud no deb\u00eda ser excesiva, lo justo como para que pudiera ser desenvainada con facilidad, no excediendo los 95 cm. Claro que siempre hab\u00eda alguno con espadas mayores, conocidas como \u201cmata amigos\u201d, que eran muy \u00fatiles en duelos. A parte de la espada, cada soldado portaba una serie de armas dependiendo de su especialidad.<\/p>\n<p>Probablemente cuando la espada resultaba m\u00e1s eficaz en campo abierto era en las persecuciones, ya que, a diferencia de las picas o los mosquetes, no restaba movilidad al soldado. De ah\u00ed que se dijera de ella que &#8220;es la que de ordinario da el \u00faltimo corte en las batallas&#8221;. Tambi\u00e9n se sacaba a relucir en el curso de las escaramuzas, basadas en el intercambio de disparos, cuando se hac\u00edan demasiado largas. En esa situaci\u00f3n, &#8220;remit\u00edan a las espadas la p\u00f3lvora de los arcabuces&#8221;, cerrando contra el enemigo en busca del cuerpo a cuerpo. Al igual que las alabardas, eran imprescindibles en los asaltos o los abordajes.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>La pica<\/strong><\/p>\n<p>Era el arma mejor considerada, la \u201cfuerza\u201d de la unidad, siendo la imagen que nos ha quedado de los Tercios. Constitu\u00edan un elemento esencial del tercio, sobre todo en terreno abierto y cuando la caballer\u00eda enemiga era superior a la propia. Deb\u00eda tener grandes dimensiones, permitiendo as\u00ed herir al enemigo sin que este pudiera causar ning\u00fan da\u00f1o al infante espa\u00f1ol. Las de los Tercios, deb\u00edan tener al menos 5,5 m. de longitud, la altura de 3 hombres (en principio deb\u00edan medir 26 o 27 palmos de vara espa\u00f1ola, y nunca menos de 25). La madera de la que estaban hechas alcanzaba su mayor espesor poco m\u00e1s arriba de la mitad del asta, para ir adelgaz\u00e1ndose hacia los extremos. Este modelo de pica era pesado, pero daba al combatiente una gran ventaja sobre cualquier otra arma en combates defensivos.<\/p>\n<p>La forma normal de llevarlas era sobre el hombro, siempre el derecho, excepto la hilera del costado izquierdo de la formaci\u00f3n que se las colocaban sobre ese lado. \u00danicamente se arbolaban, es decir, se pon\u00edan verticales, cuando la unidad hac\u00eda alto, ya que, por su longitud, resultaba pr\u00e1cticamente imposible andar con ellas en esa posici\u00f3n.<\/p>\n<p>En acci\u00f3n se utilizaban de dos maneras. Frente a caballer\u00eda se dispon\u00edan en un \u00e1ngulo de 45 grados, con el extremo inferior clavado en el suelo cerca del pie. se sujetaban con la mano izquierda, mientras que la derecha descansaba en la empu\u00f1adura de la espada, presta a desenvainarla. Contra la infanter\u00eda se colocaban paralelas al suelo, agarrada con la izquierda, a la altura del est\u00f3mago, mientras que la derecha la empu\u00f1aba frente a la cadera. Para herir, se adelantaba el arma, avanzando al tiempo el pie izquierdo, seguido por el derecho. Si se quer\u00eda dar m\u00e1s impulso, la mano de ese lado empujaba con fuerza la pica a lo largo de la izquierda, en una acci\u00f3n mec\u00e1nica que se repet\u00eda hasta que uno de los bandos ced\u00eda.<\/p>\n<p>Con el transcurso del tiempo y la generalizaci\u00f3n y aligeramiento de las armas de fuego fueron perdiendo importancia, pero hasta la invenci\u00f3n de la bayoneta continuaron siendo imprescindibles. Su papel fue pasando de ser el instrumento decisivo de choque al de simple refugio de los tiradores.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>La alabarda<\/strong><\/p>\n<p>Era usada en combate por los piqueros de las compa\u00f1\u00edas de arcabuceros y por los sargentos. En el caso de \u00e9stos era ante todo un medio de pura defensa personal, pero hay ejemplos de que con ellos se improvisara un min\u00fasculo escuadr\u00f3n para amparar la arcabucer\u00eda sin apoyo de piqueros frente a la caballer\u00eda enemiga. Los primeros, en cambio, la utilizaban siempre con una finalidad t\u00e1ctica; precisamente, la defensa de los arcabuceros. Los soldados armados con alabardas sustitu\u00edan (aunque se les denominara tambi\u00e9n piqueros) a los piqueros convencionales en los terrenos m\u00e1s quebrados o arbolados, que estaban entrenados para actuar con gran agilidad y en este tipo de escenarios, adem\u00e1s de defender la bandera de la compa\u00f1\u00eda. Las alabardas eran sustituidas por picas si formaban el grueso del tercio y no destacaban con los arcabuceros.<\/p>\n<p>Eran \u00fatiles para combatir en espacios restringidos, como una brecha o a bordo de un buque, en los que la pica, de dimensiones reglamentarias, era inutilizable.<\/p>\n<p style=\"text-align: center\"><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/lostercios\/files\/2010\/12\/1633-Mosquetero-piquero-arcabucero.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-medium wp-image-422  aligncenter\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/lostercios\/files\/2010\/12\/1633-Mosquetero-piquero-arcabucero-300x215.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"215\" srcset=\"https:\/\/blogs.ua.es\/lostercios\/files\/2010\/12\/1633-Mosquetero-piquero-arcabucero-300x215.jpg 300w, https:\/\/blogs.ua.es\/lostercios\/files\/2010\/12\/1633-Mosquetero-piquero-arcabucero.jpg 760w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: center\">Mosquetero, piquero y arcabucero con sus respectivas armas. Grabado de 1633.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>El arcabuz<\/strong><\/p>\n<p>La tercera parte de cada compa\u00f1\u00eda de un Tercio estaba formada por los arcabuceros. Los arcabuceros de Carlos V pusieron fin a los dos modelos \u00a0que hasta entonces hab\u00edan dominado los escenarios europeos: la caballer\u00eda noble francesa y los piqueros suizos, inaugurando el siglo de oro de los tercios. El emperador, agradecido, afirm\u00f3 que:<\/p>\n<p>&#8220;La suma de sus guerras era puesta en las mechas encendidas de sus arcabuceros espa\u00f1oles y que en lo m\u00e1s arduo de sus dificultades y combates, aunque s\u00f3lo se viese rodeado de cuatro o cinco mil se consideraba por completo invencible, y arriesgaba, \u00fanicamente sobre el valor de ellos, su persona y su imperio y todos sus bienes&#8221;<\/p>\n<p>Refiri\u00e9ndose que el servicio de la arcabucer\u00eda era de gran importancia y que con s\u00f3lo ella muchas veces se hab\u00eda alcanzado la victoria.<\/p>\n<p>En principio, el arcabuz estaba formado por un ca\u00f1\u00f3n, montado sobre un afuste de madera de un metro, aligerado hacia la boca de fuego y reforzado en la parte de la rec\u00e1mara, de modo que no hubiera peligro de estallido o sobrecalentamiento. La carga de p\u00f3lvora estaba m\u00e1s o menos dosificada, y se disparaban balas de plomo cuyo peso era variable, ya que se las fabricaba cada arcabucero. Deb\u00edan tener un ca\u00f1\u00f3n de una longitud cuatro palmos y medio de vara, y del calibre necesario para arrojar una pelota de, seg\u00fan el modelo, una onza o tres cuartos. Conven\u00eda que se dejasen sin bru\u00f1ir, &#8220;para que no reluzca&#8221;, lo que les har\u00eda m\u00e1s visibles a distancia. Su alcance se situaba en torno a los cincuenta metros, aunque habitualmente se empleaban entre los quince y los veinte. No eran muy eficaces m\u00e1s all\u00e1 de los veinticinco o treinta metros. Hab\u00eda arcabuceros que para tirar se met\u00edan casi debajo de las picas enemigas. El duque de Alba consideraba que a m\u00e1s de dos picas de distancia serv\u00edan de poco y mandaba &#8220;que las primeras salvas, que suelen ser las mejores, se guardasen para de cerca&#8221;. Ello se deb\u00eda a que cargar el arma era de por s\u00ed una operaci\u00f3n compleja. Si se hac\u00eda en la excitaci\u00f3n del combate, los riesgos de cometer alg\u00fan error \u00a0en las complicadas operaciones eran a\u00fan mayores, por lo que se pensaba que era m\u00e1s fiable un arcabuz cargado antes de que empezara la batalla.<\/p>\n<p>Se recomendaba que la culata fuese recta, pero tambi\u00e9n las hab\u00eda curvadas, lo que dificultaba la punter\u00eda, que en ese caso se hac\u00eda apoyando el arma sobre el pecho, no en el hombro.<\/p>\n<p>El procedimiento para usar el arma era el siguiente. En primer lugar, se echaba p\u00f3lvora al ca\u00f1\u00f3n, y luego la bala. El conjunto se atacaba con la baqueta, inicialmente llevada s\u00f3lo por los cabos, pero despu\u00e9s por todos los hombres. \u00c9sta era de madera al principio hasta que se generaliz\u00f3 el metal, siendo fr\u00e1gil.\u00a0A continuaci\u00f3n, se apretaba el gatillo, que hac\u00eda que la llave, llamada de serpentina, aplicara la mecha encendida a la cazoleta llena de p\u00f3lvora. \u00c9sta, al arder, incendiaba la que el soldado hab\u00eda introducido antes en el ca\u00f1\u00f3n, lanz\u00e1ndola. Posteriormente se adoptar\u00edan los cartuchos, que conten\u00edan tanto la p\u00f3lvora necesaria para un disparo como el proyectil, lo que permiti\u00f3 aumentar la rapidez del tiro. Lo habitual era cargar el arma con media onza de p\u00f3lvora y medir &#8220;con el segundo dedo de la mano derecha&#8221;, la longitud de la mecha que se pon\u00eda en el serpent\u00edn.<\/p>\n<p>La munici\u00f3n se llevaba en una bolsa, aunque en combate el arcabucero acostumbraba a meterse un par de balas en la boca para cargar m\u00e1s deprisa, y la p\u00f3lvora en dos frascos de distinto tama\u00f1o. El mayor, para alimentar el arma, el peque\u00f1o, para cebar la cazoleta. Tambi\u00e9n pod\u00eda ir repartida en saquetes colgados de una bandolera, los &#8220;doce ap\u00f3stoles&#8221;, cada uno de los cuales conten\u00eda la necesaria para un tiro. El hombre se convert\u00eda de esta manera en un polvor\u00edn andante. no eran raros los accidentes que se saldaban con soldados literalmente volados o con quemaduras fatales provocadas por la ignici\u00f3n del material inflamable que llevaban encima.<\/p>\n<p>El equipo o recado del arcabucero se completaba con un molde para fundir las balas. El soldado deb\u00eda ser capaz, en caso necesario, de trenzar el mismo la cuerda. Naturalmente, al ser armas de mecha no se pod\u00edan utilizar en tiempo lluvioso o de mucho viento, a la vez que de noche descubr\u00edan al tirador.<\/p>\n<p>Otro de los inconvenientes de los arcabuces era su baj\u00edsima cadencia de fuego. Para acelerarla, a veces los soldados intentaban acortar el proceso de la carga, por ejemplo, no utilizando la baqueta, pero entonces, al no estar la p\u00f3lvora suficientemente comprimida, el disparo perd\u00eda eficacia. Esta pr\u00e1ctica, a pesar de ello, se mantendr\u00eda mientras duraron las armas de avancarga. Si los arcabuces se disparaban con demasiada frecuencia en un corto espacio de tiempo, se recalentaban r\u00e1pidamente, lo que tambi\u00e9n afectaba a su eficacia. Como cualquier otra arma, ten\u00edan su prop\u00edo ritmo, y este era lento, se hiciera lo que se hiciera.<\/p>\n<p>Todas estas limitaciones dictaban las condiciones de su empleo. por una parte, hac\u00edan aconsejable, sobretodo en terreno abierto, que no se utilizasen demasiado alejados de alguna fuerza dotada de armas de asta, alabardas o picas. De esta manera se intentaba proteger a los arcabuceros de un ataque de la caballer\u00eda mientras cargaban sus armas, cuando se encontraban indefensos. De ah\u00ed que fuese recomendable, que las compa\u00f1\u00eda de esta especialidad incorporaran alabarderos.<\/p>\n<p>El arcabuz se adaptaba perfectamente a algunas de las caracter\u00edsticas que se atribu\u00edan a los espa\u00f1oles. era una arma id\u00f3nea para hombres de no gran estatura, nervudos y \u00e1giles y se utilizaba sobre todo en despliegues relativamente abiertos y en destacamentos, golpes de mano, sorpresas y emboscadas, lo que requer\u00eda iniciativa individual. Por estas razones se consideraba a los espa\u00f1oles los mejores arcabuceros.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>El mosquete<\/strong><\/p>\n<p>A partir de la d\u00e9cada de 1560-70 se introdujo el mosquete, un arma superior al arcabuz que s\u00f3lo hab\u00eda sido utilizada en la defensa de plazas. En 1567 el duque de Alba lo hizo adoptar a las unidades que llev\u00f3 a Flandes,\u00a0pens\u00e1ndose que era un arma demasiado pesada para la infanter\u00eda. Se utilizaban\u00a0\u00a0con frecuencia en fortificaciones, pero hasta entonces no se hab\u00eda pensado distribuirlo a los infantes por parecer que no se\u00a0pod\u00eda\u00a0llevar al hombro.<\/p>\n<p>Alba orden\u00f3 que cada compa\u00f1\u00eda, fuese de piqueros o de arcabuceros, contase con quince mosqueteros.<\/p>\n<p>Al ser m\u00e1s pesados y ser su ca\u00f1\u00f3n m\u00e1s largo que los de los arcabuces, necesitaba de una horquilla de madera sobre la que se apoyaba para apuntar. pero este inconveniente era ampliamente compensado por sus mejores prestaciones en lo que se refiere a alcance, capacidad de penetraci\u00f3n y calibre (un arcabuz pod\u00eda hacer dos disparos en el tiempo que el mosquete tiraba uno, pero era m\u00e1s eficaz). Las balas eran de mayor tama\u00f1o, de una onza y media o dos, el doble de un arcabuz, aunque se manten\u00eda el sistema de disparo del arcabuz. La longitud del ca\u00f1\u00f3n era de seis palmos y sus disparos atravesaban una rodela reforzada (te\u00f3ricamente a prueba de balas) o cualquier armadura, lo que no consegu\u00eda un arcabuz. lo usual era que cada hombre llevara 25 disparos de dotaci\u00f3n. Se dec\u00eda que ten\u00eda un alcance de 200 m, aunque esto es discutible, si que llegaban notablemente m\u00e1s lejos que el arcabuz.<\/p>\n<p>Al ser b\u00e1sicamente iguales, compart\u00edan el uso de la mecha o un soporte de disparo iguales. cargar el arma era un proceso a\u00fan m\u00e1s largo, que exig\u00eda hasta 44 movimientos distintos, seg\u00fan algunos manuales, complicado adem\u00e1s por la presencia de la horquilla, que obligaba al soldado a manejar sim\u00faltaneamente \u00e9sta, el arma y la baqueta. Al igual que suced\u00eda con el arcabuz, era recomendable apuntar un tanto alto, no s\u00f3lo para reducir la posibilidad de reducir la posibilidad de herir a un compa\u00f1ero sino tambi\u00e9n porque el proyectil sal\u00eda con una velocidad relativamente baja y a los pocos metros empezaba a caer. Se tiraba con \u00e9l apoy\u00e1ndolo en el hombro, a la manera espa\u00f1ola, no en el pecho; ya que si la culata era curva, a la manera francesa, pocos o ninguno resistir\u00edan el retroceso al disparar con el arma en el pecho, pero si se descargaba desde el hombro, a la manera espa\u00f1ola, no hab\u00eda peligro ni da\u00f1o para el tirador. Se calculaba que la cadencia no pasaba de un tiro por minuto, y que, por distintos motivos relacionados con problemas de funcionamiento, un 50% de los disparos no llegaban siquiera a producirse. Cuando se efectuaban m\u00e1s de 4 disparos continuados, era necesario parar y refrigerar el ca\u00f1\u00f3n para que no se fundiera el plomo de la rec\u00e1mara.<\/p>\n<p>Con el tiempo las armas de fuego mejoraron. Se introdujo de forma paulatina la llave de rueda. Esta produc\u00eda la chispa necesaria para incendiar la p\u00f3lvora que lanzaba el proyectil mediante el choque de un pedazo de pirita, montado en el serpent\u00edn, con una rueda de hierro, eliminando as\u00ed la mecha, con sus limitaciones y peligros. Era un mecanismo, sin embargo, caro, complicado y sujeto a muchas aver\u00edas, por lo que se utiliz\u00f3 solo para las pistolas de la caballer\u00eda y para armas de caza. De mayor transcendencia fue la llave de chispa. Esta sujetaba un trozo de pedernal, y se montaba simplemente\u00a0movi\u00e9ndola\u00a0hacia atr\u00e1s. al apretar el gatillo, la piedra tropezaba con una pieza de metal, el rastrillo, levant\u00e1ndola y produciendo al mismo tiempo una chispa que encend\u00eda la p\u00f3lvora de la cazoleta, provocando el disparo. Era un m\u00e9todo m\u00e1s barato y sencillo que la rueda, y m\u00e1s fiable que la mecha.<\/p>\n<p>Tambi\u00e9n se aliger\u00f3 notablemente el peso del mosquete, hasta el punto de que se pudo prescindir de la horquilla, lo que hizo que acabara por sustituir al arcabuz. Adem\u00e1s, se adoptaron los cartuchos previamente preparados. Todo ello se tradujo en un incremento sustancial de la eficacia de esta clase de armas, por ejemplo, aumentando casi tres veces la cadencia de tiro, y reduciendo a una tercera parte los fallos en el mecanismo de fuego.<\/p>\n<p>&#8211;<strong>La artiller\u00eda<\/strong><\/p>\n<p>No es que el Tercio contara con una unidad propia de artiller\u00eda, ya que ten\u00eda una estructura propia dentro del ej\u00e9rcito dada su complejidad. Estaban hechos en bronce, pero tambi\u00e9n los hab\u00eda de hierro. El \u201cfavorito\u201d, por llamarlo de alguna manera, era el de 24 libras, m\u00e1s que nada por su relaci\u00f3n calidad-precio<strong>.<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Las armas eran una de las cosas que aportaban m\u00e1s honor a un soldado. Cuanta mayor calidad tuvieran estas, mayor ser\u00eda\u00a0el status del soldado. 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