La clase está hasta los topes en el colegio Nazareth de Vitoria. Una joven alumna se levanta y, mirando al papel, transmite sus dudas al profesor: «¿Por qué dicen que puedes tener predisposición al cáncer si en tu familia lo has tenido, y así…?», dice, tímida. Una gran pantalla le devuelve la respuesta: «Si tu padre es moreno y tu madre también, hay más posibilidades de que tú seas morena. Pero el cáncer no es una enfermedad, sino 200 enfermedades distintas. Algunos son alteraciones o mutaciones de nuestros genes, y otros no. Por eso, es muy improbable que si tu madre y tu padre hayan tenido un tipo de cáncer tú también lo tengas», explica didácticamente.

El profesor es un espectador más. El verdadero maestro está al otro lado de la cámara, en el Centro Nacional de Biotecnología del CSIC de Madrid. Como por arte de magia, el divulgador científico del centro, Alfonso Mora, ha presionado el botón de llamada en Skype y aparecido en el proyector del aula vasca. Y, tras recolocar su cámara y probar el sonido frente a una veintena de emocionados alumnos de 4º de la ESO, ha contestado a las sesudas y curiosas preguntas de los chavales de 15 y 16 años.
Estas iniciativas han dejado de formar parte del futuro para convertirse en realidad. El centro concertado de Vitoria se convirtió en un pionero de las videoconferencias escolares en el País Vasco cuando, el pasado miércoles, se atrevió a contactar con el CSIC y planear esta clase tan especial. Que en el colegio Nazareth se hable francés en sus pasillos no es lo más llamativo (es un centro trilingüe especializado este idioma). Lo que más sorprende es ver a profesores y alumnos familiarizados con el uso pizarras digitales y contenidos interactivos, incorporados en el día a día de las clases por decisión del centro.
«Nuestra motivación era resolver las dudas de los chicos, pero al mismo tiempo acercarles a la realidad de lo que están viendo en el cole a través de alguien que lo lleva a la práctica. Los chavales me preguntaban muchas cuestiones éticas y técnicas en clase sobre lo que se puede hacer con los genes, las células madre… Decidimos buscar a una persona más formada que yo que pudiese informarles», explica Javier Villaciáin, profesor de Física y Química, Biología y Geología y Ciencias Naturales en distintos cursos de la ESO.
Villaciáin solía acudir a sus clases con material didáctico en las manos, pero ahora lo hace cada vez menos. De hecho, el maestro, que también imparte lecciones de Plástica, ya no lleva encima regla, escuadra y cartabón, sino que dibuja directamente rectas perfectas en las pizarras digitales implantadas en las aulas, unas aulas en las que se ha invertido 5.000 euros de media individualmente para su modernización desde el año 2008.
Estas pizarras han permitido que los profesores de Matemáticas utilicen programas de Trigonometría que muestran el área de los triángulos, o que los maestros de idiomas accedan a vídeos subtitulados colgados en YouTube.
Los estudiantes se muestran encantados ante el despliegue tecnológico. «En Física, Javier hace dibujos con colores y flechas en la pizarra. Así se te queda mejor», resalta Álvaro Couto. Su compañera de clase, Elba García, comenta que el curso pasado veían vídeos en clase de Biología que le ayudaban a recordar la materia. Icíar Bardají, también alumna de 4º de la ESO, asegura que cuando llega a los exámenes «tienes las imágenes en la cabeza. En una ocasión vimos un vídeo sobre neutrones que te ayudaba a aprender todo de manera más fácil».
Villaciáin lleva 12 años en el Colegio Nazareth y ha sido testigo de toda esta modernización. Con la implantación del programa Eskola 2.0 del Gobierno vasco, el centro recibió una subvención que le permitió adquirir ordenadores portátiles. Los responsables del instituto decidieron poner en marcha, al mismo tiempo, un ambicioso programa de introducción de la tecnología, en el que figuraba la instalación de equipos informáticos y pizarras digitales, el uso de material interactivo y la celebración de cursos de formación para que los profesores de todas las edades y áreas de estudio implementasen estas técnicas en sus asignaturas.
«Los chicos tienen un montón de interés. Lo que falla es el método de enseñanza, que ahora está muy encasillado. Tenemos que salirnos de lo típico, quitarnos el miedo y potenciar el razonamiento. Si han entendido el tema sabrán responderlo», señala, para agregar que «los chavales han tenido la tecnología con ellos desde jóvenes, algo que si se usa bien, les abre mucho la mente».
El método defendido por el profesor comienza a tener resultados. Villaciáin constata que las evaluaciones externas reflejan la mejora en el aprendizaje que «ya se ve directamente en sus caras y en la atención que prestan». «Les tengo que cortar las preguntas para poder seguir. Si les pones cosas atractivas ante los ojos se motivan fácilmente», apunta satisfecho.
La ONU analiza un proyecto vasco
El Ministerio de Hacienda y Administración Pública ha presentado una iniciativa del Departamento de Interior, Justicia y Administración Pública del Gobierno vasco a los Premios de Naciones Unidas al Servicio Público. Concretamente, postula el proyecto ‘Apertura y Reutilización de Aplicaciones para un Gobierno Abierto a la Sociedad / Sw-Libre’. La iniciativa ha consistido en la regulación de la apertura y reutilización de las aplicaciones informáticas de la Administración pública por medio de un decreto, pionero en el mundo. Con ello se ha sentado un precedente legal que puede servir de inspiración para que otros gobiernos adopten una normativa similar.