Pisadas solidarias

La marca de calzado Skechers ha entrado en el proyecto Soles 4 Souls y por cada par que vende dona otro par de zapatos a un niño con dificultades familiares o económicas. Algo tan básico como el calzado no puede faltarle a nadie.

Es verdad que asociamos Skechers a calzado deportivo. Pero la marca cuenta con otros modelos más “ponibles” como las Bob’s, una línea tan cómoda como su hermana la deportiva, con un estilo muy parecido al calzado náutico que permite combinarlo con vaqueros, vestidos…

Solidario

Además, Bob’s es la línea solidaria de la marca estadounidense y desde 2005 trabaja en sintonía con la organización benéfica Soles 4 Souls. Según informan los datos ya se han entregado 12 millones de pares de zapatillas usadas y nuevas, un par cada 7 segundos. Y es que Skechers, por cada par de zapatos que vende, dona otro a los niños más necesitados. Kenia, Tailandia, Nepal o Estados Unidos son algunos de los países destinatarios.

Si te gusta la iniciativa y los zapatos, a lo mejor te interesa participar en el concurso que propone NEO2 en su web. Responde a una pregunta muy sencilla ¡y entra en el sorteo de un par de Skechers!

De segunda mano, de primera necesidad

Seguimos repasando nuevas acciones solidarias que se están dando en estos momentos en España. La tienda “Dignidad” abre su cuarto establecimiento en Galicia: esta vez en Vigo. Este negocio familiar quiere hacer llegar a gente con y sin recursos ropa de calidad, además de tener oferta para hombres, mujeres y niños.

En Ferrol, Viveiro y Ourense ya funcionan desde hace un tiempo unas tiendas solidarias que venden ropa de calidad a precios simbólicos, donada por particulares o cedida por empresas textiles, para ayudar a las familias más desfavorecidas a seguir vistiendo dignamente. De ahí que estas tiendas se llamen “Dignidad” y que, por su éxito, abrieran a principios de julio un cuarto local en Vigo.

No solo dan la posibilidad a los hombres, por ejemplo, de comprarse un traje a precio asequible para que no sea su aspecto o su precaria situación económica la que lacre su imagen o la de su familia. Estas tiendas, además, donan lo recaudado a la propia ONG homónima.

Este ropero social además de mostrar una imagen de “boutique”, cuida la calidad de sus prendas lavándola, esterilizándola y presentándola en sus establecimientos para que todo el mundo desee comprar: ya que tanto la ropa es barata para quien lo necesite, como se dona lo recaudado, gente en mejor o peor situación se mezcla y así no se estigmatiza quién entra y quién no, al revés, demuestra las buenas intenciones de los clientes. Ojalá el proyecto se extienda más allá de las fronteras gallegas y se pueda disfrutar de tiendas de este tipo en otras partes del país donde también hay familias en una situación muy dramática.

Compartir es ahorrar

A raíz de la difícil situación económica han aparecido en España numerosos proyectos de “carsharing”, esto es, compartir coche para hacer recorridos cortos o largos. Te cuento algunos de los más interesantes.

Tener y mantener un coche es caro: con la subida de la gasolina, los impuestos y los peajes ahora no compensa tener un automóvil, pero a veces nos hace falta para viajar o para usar un día por la ciudad.

Hace ya años que en Alemania se utiliza un montón (sobre todo entre la gente joven) el llamado “Mitfahrgelegenheit” (algo así como “oportunidad de viajar juntos”) que consiste en consultar en la página web del mismo nombre los conductores que harán la misma ruta que tú quieres hacer. Si, por ejemplo, necesitas ir de Berlín a Hamburgo, puedes mirar quiénes van, a qué hora, por qué precio y bajo qué condiciones (conductor no fumador, paradas, puntos de encuentro y bajada fijos…); parece algo un poco “loco” pero lo usa casi todo el mundo (cuando no se trata de una mudanza o de una ruta, sino de un viaje de A a B). Es como hacer auto-stop planificado: consiste en una iniciativa totalmente descentralizada, es la propia gente la que ofrece su coche, la plataforma web es solo para ponerse en contacto. Lo bueno es que el conductor gana un dinero para la gasolina y menos coches se concentran en la carretera. Además puedes disfrutar de la charla con otras personas, parar de vez en cuando y, si tienes suerte, hasta te dejan en un lugar concreto del destino.

Por fin ha llegado esto a España y es muy útil: si no te gusta el avión, el tren es caro y el bus lento, es una manera fácil, de precio y duración intermedios para viajar por toda España. Algunas páginas web son blablacar o Eusko Car Sharing (hay un montón más): pero a este calco de las webs de compartir coche se han unido otros proyectos interesantes como “cochele” o “respiro”. El primero ofrece coches eléctricos para hacer trayectos por Sevilla: hay tarifas mensuales, promociones y parkings por la ciudad para ir dejando el coche.

“Respiro” es una iniciativa en Madrid: básicamente es un servicio de coche compartido para usar por la ciudad. Los vehículos están aparcados en distintos sitios y simplemente reservas un tiempo determinado el coche, lo usas, lo aparcas (la zona azul no cuesta para los usuarios de este servicio) y puedes ampliar la reserva desde el coche.

Son empresas realmente originales y útiles ahora que tener un coche sale tan caro: nuestra experiencia personal os recomienda usar servicios como blablacar. Si funciona tan bien como la versión alemana, podréis reservar hasta el día antes para ir a cualquier punto del país por el precio mínimo. Páginas como Expedia te permiten alquilar un coche para después compartirlo y ser solidario (aunque este portal esté indicado especialmente para los turistas que quieren reservar una habitación de hotel en la playa). Una manera de ahorrar dinero, aprovechar recursos y socializar, ¡perfecto!

El amigo americano

La exposición de Edward Hopper en el Museo Thyssen-Bornemisza conjuga lo mejor del pintor estadounidense y de sus coetáneos que supusieron una influencia para su característico arte de la soledad y el color.

Este verano, Madrid no tiene por qué ser solo un horno a 200 grados donde no se puede ni andar por la calle: los museos y centros culturales han preparado algunos eventos interesantes para combatir el calor. Entre otros el Museo Thyssen-Bornemisza que ha preparado una amplia retrospectiva del pintor estadounidense Hopper, aquel que mientras Europa se rendía a las vanguardias y a la abstracción, continuó pintando al ser humano y su entorno.

Pero de una manera muy distinta: a lo largo de su carrera, influido por pintores como Manet y Matisse en el color o Courbet en el realismo de su dibujo, pero sobre todo y fundamentalmente por la psicología de Goya, Hopper pintó la soledad de las grandes ciudades estadounidenses, los maravillosos paisajes norteamericanos llenos de almas solitarias y la deshumanización de la sociedad moderna además de la falta de comunicación entre los seres humanos.

En algunos casos se intuye a través de retratos de gente que no se mira ni se habla aún estando uno en frente del otro, en otros ni siquiera pinta la cara sino que la convierte en un borrón sin sentido, y en los retratos de más fuerza, los rostros aparecen sin ojos, vacíos de vida.

A ello se contrasta un color increíblemente conseguido, poderoso y brillante, como queriendo decir que por fuera, los Estados Unidos son resplandecientes, pero por dentro esconden más de un amargo secreto. Toda la exposición, a parte de dispuesta en salas amplias para contemplar los cuadros con espacio, está trufada de obras de contemporáneos de Hopper o de aquellos cuadros que pudieron influenciarle, como lienzos de Edgar Degas o de Walter Sickert.

No os la perdáis porque además de una gran exposición, viene aparejado un programa de proyecciones gratuitas de películas influidas por la estética Hopper, como “Psicosis” de Hitchcock, “Blue Velvet” de David Lynch o “El eclipse” de Antonioni.

El libro impaciente

Una editorial argentina y una agencia de publicidad se han propuesto que leamos, pero que leamos “ya mismo”: han diseñado un libro con tinta que se va borrando por el contacto con el ambiente.

Cuántas veces te regalan o prestan un libro y “lo vas dejando, lo vas dejando” como cuando marcas con una estrellita un artículo on-line para leerlo después y no vuelves a abrirlo nunca jamás.

Hay escritores, editores y lectores que quieren que dejes de hacer eso: y la editorial “Eterna Cadencia” ha decidido que es hora de aplicar un correctivo. Junto con la agencia de publicidad Draft FCB, que ha ayudado en crear la campaña y la imagen, los editores han creado “El libro que no puede esperar”, impreso en una tinta rosa que por el contacto con el aire y la luz va borrándose, hasta quedarse completamente en blanco. Sí, es un libro que dura dos meses, así que hay una cuenta atrás.

Para asegurar su lectura y su venta, han elegido como primer tomo una recopilación de cuentos de los mejores escritores latinoamericanos: pero mañana puede que publiquen así a un recién descubierto escritor que tiene talento pero, como nadie se molesta en leerse su libro y lo deja en una estantería hasta el fin de los días, por lo que es un incentivo a retomar la pasión por la lectura. De momento, la idea ha sido un éxito, tanto publicitario y artístico como de ventas, y muchos ya se quieren hacer con ese libro que no dura para siempre, ese libro impaciente que, si no lo lees, se las pira.