{"id":102,"date":"2008-11-11T21:37:33","date_gmt":"2008-11-11T19:37:33","guid":{"rendered":"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/?p=102"},"modified":"2008-12-06T21:19:11","modified_gmt":"2008-12-06T19:19:11","slug":"nuestro-caro-y-amado-discipulo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/2008\/11\/11\/nuestro-caro-y-amado-discipulo\/","title":{"rendered":"Nuestro caro y amado disc\u00edpulo"},"content":{"rendered":"<p><!--  --><!--[if gte mso 10]&gt; &lt;!   \/* Style Definitions *\/  table.MsoNormalTable \t{mso-style-name:\"Tabla normal\"; \tmso-tstyle-rowband-size:0; \tmso-tstyle-colband-size:0; \tmso-style-noshow:yes; \tmso-style-parent:\"\"; \tmso-padding-alt:0cm 5.4pt 0cm 5.4pt; \tmso-para-margin:0cm; \tmso-para-margin-bottom:.0001pt; \tmso-pagination:widow-orphan; \tfont-size:10.0pt; \tfont-family:\"Times New Roman\";} --><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Perm\u00edtanme que me presente, lectores de este blog. Yo, Juan L\u00f3pez de Hoyos, ejerc\u00eda de Catedr\u00e1tico de Gram\u00e1tica en esta reci\u00e9n estrenada capital del reino cuando el joven Cervantes acudi\u00f3 a mi escuela para recibir lecciones de Gram\u00e1tica, Ret\u00f3rica y Oratoria. Era Miguel un disc\u00edpulo sagaz \u00a0y hambriento de saber, pero con un car\u00e1cter marcado por la tristeza del despertar de su ni\u00f1ez. Las experiencias m\u00edseras vividas junto a su familia hab\u00edan impreso profundas \u00a0huellas de dolor en mi muy estimado alumno, cuando apenas estaba adquiriendo conciencia de realidad.<\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Por aquel a\u00f1o de 1567, era Madrid una ciudad de animada actividad. Funcionarios, comerciantes, p\u00edcaros y artistas discurr\u00edan por esta &#8220;Corte de las Espa\u00f1as&#8221;, que era as\u00ed mismo avenida principal de la cultura occidental. En esta ciudad bulliciosa y de engrosada demograf\u00eda, se vieron agigantados algunos de los defectos de la sociedad espa\u00f1ola de este siglo. El gusto por la ostentaci\u00f3n, el desprecio al trabajo como ocupaci\u00f3n vil, los delirios de nobleza, la abundancia de mendigos, vagabundos y desocupados eran parte del paisaje urbano de la Villa y Corte. El tratadista Sancho de Moncada, defini\u00f3 Madrid como<\/em> &#8220;<span style=\"color: #ffcc99\"><em>un mar sin suelo de vicios y viciosos, no ech\u00e1ndose de ver tanto pecado en tan gran ruido<\/em><\/span>&#8220;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Las vidas de estos personajes callejeros, los p\u00edcaros, se ver\u00e1n reflejadas en la literatura hispana del Siglo de Oro, en un subg\u00e9nero literario de nueva creaci\u00f3n, la novela picaresca, que se iniciar\u00e1 con El Lazarillo de Tormes y extender\u00e1 su influencia hasta mediados del siglo XVII con la aparici\u00f3n de la llamada novela picaresca femenina, con t\u00edtulos tan sugerentes como <\/em><em>\u00abLa p\u00edcara Justina\u00bb, <\/em><em>\u00abLa hija de la Celestina\u00bb o \u00ab<\/em><em>La gardu\u00f1a de Sevilla\u00bb.<\/em><\/p>\n<p><a href=\"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/files\/2008\/11\/picarjustina.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"size-thumbnail wp-image-106 alignleft\" src=\"https:\/\/blogs.ua.es\/migueldecervantes\/files\/2008\/11\/picarjustina-150x150.jpg\" alt=\"www.de-leon.com)\" width=\"150\" height=\"150\" \/><\/a><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>De mi formaci\u00f3n humanista recibi\u00f3 mi alumno lecciones, y como premio a su dedicaci\u00f3n decid\u00ed incluir en la publicaci\u00f3n del a\u00f1o 1569 sobre las exequias de Isabel de Valois cuatro composiciones de mi <\/em><em>caro y amado disc\u00edpulo. Pero la desventura y el dolor persegu\u00edan a Miguel, pues el 15 de septiembre del mismo a\u00f1o se hizo p\u00fablico un mandamiento judicial por el que se proced\u00eda contr<\/em>a &#8220;<span style=\"color: #ffcc99\"><em>Miguel de Cervantes, ausente y en rebeld\u00eda, acusado de haber producido heridas a un tal Antonio de Sigura, por lo que se le condenar\u00e1 con verg\u00fcenza p\u00fablica a que se le corte la mano derecha, a destierro por diez a\u00f1os y otras penas<\/em><\/span>&#8220;.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">(Imagen: La p\u00edcara Justina &#8211; Biblioteca Sopena (Fuente: www.de-leon.com)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em><\/em><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><em>Quiero yo pensar que ese tal Miguel de Cervantes, perseguido por la justicia, era individuo distinto al autor del <\/em><em>Quijote, aunque con mismo nombre y apellido. Sin embargo, hay que advertir, amados lectores, que tres meses m\u00e1s tarde Miguel se march\u00f3 a Roma, acaso por miedo, tal vez por ahorrarse la verg\u00fcenza de ser injustamente castigado, o quiz\u00e1s porque su esp\u00edritu aventurero lo desplaz\u00f3 hacia la Ciudad Eterna.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Perm\u00edtanme que me presente, lectores de este blog. Yo, Juan L\u00f3pez de Hoyos, ejerc\u00eda de Catedr\u00e1tico de Gram\u00e1tica en esta reci\u00e9n estrenada capital del reino cuando el joven Cervantes acudi\u00f3 a mi escuela para recibir lecciones de Gram\u00e1tica, Ret\u00f3rica y Oratoria. 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